{"id":3140,"date":"2010-06-06T23:00:00","date_gmt":"2010-06-06T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=3140"},"modified":"2021-08-06T13:10:35","modified_gmt":"2021-08-06T13:10:35","slug":"en-busca-del-humanitarismo-perdido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/","title":{"rendered":"En busca del humanitarismo perdido"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-3139\" height=\"187\" width=\"150\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/imgarticulo_humanitarismo.jpg\" alt=\"imgarticulo_humanitarismo\" class=\"caption\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p>(Para Temas para el debate. Junio 2010)<br \/><em>\u00ab Chaque si\u00e8cle a sa marotte ; le n\u00f4tre, qui ne plaisante pas, a la marotte humanitaire. \u00bb (Sainte-Beuve)<\/em><br \/>(Cada siglo tiene su man\u00eda: el nuestro, que no se tome a broma, tiene la man\u00eda humanitaria)<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-3139\" height=\"276\" width=\"221\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/imgarticulo_humanitarismo.jpg\" alt=\"imgarticulo_humanitarismo\" class=\"caption\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(Para <em>Temas para el debate<\/em>. Junio 2010)<\/strong><\/p>\n<p>\u00ab&nbsp;Chaque si\u00e8cle a sa marotte&nbsp;; le n\u00f4tre, qui ne plaisante pas, a la marotte humanitaire.&nbsp;\u00bb (Sainte-Beuve)<br \/>(Cada siglo tiene su man\u00eda: el nuestro, que no se tome a broma, tiene la man\u00eda humanitaria)<\/p>\n<p>Esta frase, escrita por el feroz cr\u00edtico literario franc\u00e9s Sainte-Beuve, nos da algunas de las claves que pretendemos analizar en este art\u00edculo. Y fue escrita a mediados del siglo XIX. Desde aquella \u00e9poca, y desde la creaci\u00f3n del propio t\u00e9rmino \u00abhumanitario\u00bb como derivado de humanidad bajo los efectos a\u00fan de la Revoluci\u00f3n, la potencia del mismo ha hecho que, desde muy diversas posiciones, se comenzara a adjetivar como humanitarias numerosas acciones que poco ten\u00edan que ver con el origen del mismo y con su contenido esencial. La man\u00eda por utilizar un t\u00e9rmino que parece conceder legitimidad y car\u00e1cter bondadoso a aquello que adjetiva, se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente en el siglo XIX y de ah\u00ed la diatriba de Sainte-Beuve. Y mucho nos tememos que esta man\u00eda ha cobrado nuevos br\u00edos desde finales del siglo XX y primera d\u00e9cada del siglo XXI. \u00bfDe d\u00f3nde viene esta man\u00eda y esta obsesi\u00f3n por utilizar ad nauseam esta palabra? \u00bfDe d\u00f3nde este manoseo de un t\u00e9rmino que lo mismo se usa para adjetivar una rama del derecho, que una acci\u00f3n filantr\u00f3pica, la invasi\u00f3n de un pa\u00eds o, incluso, el bombardeo de poblaci\u00f3n civil, o el cerco a combatientes del bando enemigo? Que quede claro, desde el origen de la puesta en circulaci\u00f3n de la palabreja, nadie parece ser neutral en el uso de la misma. Unos por considerar que, como el detergente milagroso, todo lo limpia, y otros por lo contrario, por pensar que equivale a mero asistencialismo caritativo. En cualquier caso, nadie la usa de modo neutral, cuando precisamente debiera ser \u00e9ste uno de los elementos distintivos del t\u00e9rmino. \u00bfEs posible aclarar, m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, los elementos diferenciales del humanitarismo frente a otras formas de actuaci\u00f3n? \u00bfEs posible recuperar las dimensiones esenciales que dieron lugar al surgimiento de una de las ideas m\u00e1s sugerentes en la historia?<\/p>\n<p>Tras el surgimiento literario&nbsp; y la profusa utilizaci\u00f3n de la palabra en la primera mitad del siglo XIX, el t\u00e9rmino se incorpora con fuerza al \u00e1mbito internacional de la mano del derecho. En efecto, tras la batalla de Solferino en 1859 y el impacto que tuvo sobre el ginebrino Henri Dunant, la publicaci\u00f3n de su libro \u00abUn recuerdo de Solferino\u00bb, provocaron un gran impacto en la opini\u00f3n p\u00fablica suiza de la \u00e9poca que se plasm\u00f3 en la creaci\u00f3n de lo que podr\u00edamos llamar el primer actor humanitario, el actual Comit\u00e9 Internacional de la Cruz Roja (CICR) en 1863, y la aprobaci\u00f3n del I Convenio de Ginebra en 1864. Nac\u00eda as\u00ed el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y el t\u00e9rmino se incorporaba, volvemos a decirlo, de la mano del derecho, al \u00e1mbito de las relaciones internacionales. Evidentemente, el t\u00e9rmino, desde estos or\u00edgenes, ha sido utilizado con muy diversas acepciones en muy diversos contextos, y basta un garbeo por la propia literatura en lengua castellana para ver que diferentes autores lo emplean con muy diversas finalidades. Unas de car\u00e1cter positivo y otras, menos. Pero desde la perspectiva de la actuaci\u00f3n en situaciones de conflicto armado, el t\u00e9rmino se consolida de modo m\u00e1s claro para referirse a las acciones de asistencia y protecci\u00f3n hacia las v\u00edctimas de estos. Y lo hace, ya desde su origen, para referirse no a cualquier actuaci\u00f3n de ayuda, sino para designar a aquellas que intentan prevenir y aliviar el sufrimiento humano sobre la base de las necesidades de las v\u00edctimas y no de ning\u00fan otro criterio. La acci\u00f3n humanitaria define un gesto que no tiene otra finalidad que el ser humano. Por ello, consciente de que ning\u00fan Estado ni entidad pol\u00edtica puede ce\u00f1irse a este inter\u00e9s, el DIH indica con precisi\u00f3n las diferencias entre las obligaciones y responsabilidades que afectan a los Estados (no lo olvidemos, sujetos firmantes de los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales) y aquellas que incumben a las organizaciones humanitarias imparciales. Como ha defendido brillantemente Fran\u00e7oise Bouchet-Saulnier el DIH \u00abha clarificado las responsabilidades de las organizaciones humanitarias, ofreci\u00e9ndoles as\u00ed un marco de legitimidad cuando hacen uso de la palabra\u00bb. Y m\u00e1s a\u00fan, cuando tratan de ofrecer asistencia y protecci\u00f3n humanitaria de modo neutral e independiente y al margen de los inevitables intereses pol\u00edticos de los Estados. Pero como muy brevemente estamos indicando, ya desde los or\u00edgenes, los Estados han tenido alguna vinculaci\u00f3n con el humanitarismo y a lo largo de las d\u00e9cadas han tratado de apropiarse, de instrumentalizar y, en ocasiones manipular, esta idea.<\/p>\n<p>Las numerosas guerras y atrocidades cometidas a lo largo del siglo XX fueron marcando la evoluci\u00f3n del humanitarismo y provocando nuevos debates entre los diversos actores. As\u00ed, la Guerra Fr\u00eda puso a prueba las posibilidades de acci\u00f3n humanitaria neutral y alent\u00f3 nuevas visiones del humanitarismo m\u00e1s comprometidas, que comenzaban a conceder mayor papel al testimonio y las acciones de incidencia pol\u00edtica. Nacieron as\u00ed organizaciones como M\u00e9dicos sin fronteras, OXFAM, y otras muchas que, compartiendo muchas cuestiones con el humanitarismo tradicional, discrepaban en otras, y propon\u00edan nuevos compromisos para la acci\u00f3n humanitaria. Pero no fue hasta mediados de los a\u00f1os noventa, tras el fin de la Guerra Fr\u00eda y tras el jarro de agua, tambi\u00e9n fr\u00eda, que supusieron las tragedias de Ruanda, Yugoslavia o Somalia, cuando se plantearon con fuerza algunos de los dilemas que seguimos sin resolver al d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p>En primer lugar, la necesidad de adaptaci\u00f3n. El andamiaje jur\u00eddico, te\u00f3rico y conceptual de la acci\u00f3n humanitaria ha evolucionado poco. Como se ha dicho en una conocida broma \u00absiempre vamos con una guerra de retraso\u00bb, pero no hemos sabido adaptarnos a las nuevas formas de violencia y a los nuevos tipos de demandas y necesidades que nos plantean las nuevas tipolog\u00edas de desastres en el siglo XXI. Y cuando lo hemos hecho, lo hemos hecho de modo oportunista. \u00bfQu\u00e9 quieren ustedes darnos m\u00e1s fondos porque no tienen ning\u00fan inter\u00e9s en actuar sobre las causas de la violencia y el sufrimiento en Bosnia, Darfur, Somalia, Palestina, Myanmar o Hait\u00ed? estupendo. \u00bfQu\u00e9 quieren convertirnos en la respuesta facilona para aparentar que la comunidad internacional hace algo en las actuales emergencias complejas?, \u00bfd\u00f3nde hay que firmar? \u00bfQu\u00e9 nos utilizan para lavar sus conciencias, o para esa automplacencia y esa banalizaci\u00f3n de la solidaridad tan del gusto de los medios de comunicaci\u00f3n o las propias opiniones p\u00fablicas en crisis como la de Hait\u00ed o el tsunami asi\u00e1tico? fant\u00e1stico, pero pasen ustedes primero por caja. Esa ha sido muchas veces nuestra adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la arquitectura del sistema internacional para hacer frente a conflictos y desastres de todo tipo. La irrupci\u00f3n de la ONU en el \u00e1mbito humanitario en 1991 mediante la Resoluci\u00f3n 46\/182, en la que se autootorgaba las funciones de coordinaci\u00f3n y liderazgo de la respuesta humanitaria global, ha tenido un impacto que a\u00fan no hemos sabido valorar suficientemente. Nadie niega la legitimidad del organismo multilateral por excelencia para estar presente en \u00e9ste como en cualquier otro sector. Pero ese protagonismo de las instituciones p\u00fablicas que contin\u00faa con la creaci\u00f3n de ECHO (Direcci\u00f3n General de Ayuda Humanitaria de la Comisi\u00f3n Europea), o el auge de las cuestiones humanitarias en los pa\u00edses donantes de ayuda al desarrollo y sus tomas de posici\u00f3n en declaraciones como la Buena Donaci\u00f3n Humanitaria, han contribuido de facto a la instrumentalizaci\u00f3n de la ayuda y a su utilizaci\u00f3n como uno m\u00e1s de los instrumentos en la gesti\u00f3n de crisis, haci\u00e9ndole, en ocasiones, perder su car\u00e1cter y los principios y valores que dice respetar. Qu\u00e9 no decir de la creciente utilizaci\u00f3n de medios militares para las tareas de socorro, y la confusi\u00f3n entre las&nbsp; actividades de cooperaci\u00f3n c\u00edvico militar o encaminadas a \u00abganar los corazones y las mentes\u00bb en escenarios de conflicto, con la aut\u00e9ntica actuaci\u00f3n humanitaria. Y en esta alusi\u00f3n a los aspectos institucionales es inevitable referirse al menosprecio que a\u00fan se tiene por los actores locales y por las instituciones de los pa\u00edses afectados por desastres o conflictos. Ellos, al parecer, no forman parte del sistema.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la relaci\u00f3n con otros sectores y \u00e1mbitos de actuaci\u00f3n. La soluci\u00f3n a los dilemas planteados m\u00e1s arriba no es el autismo. No compartimos el llamado \u00abback to the basics\u00bb. Se trata, precisamente, de lo contrario. Abrirse a la cooperaci\u00f3n con las organizaciones de desarrollo, de derechos humanos, de construcci\u00f3n de la paz, de g\u00e9nero,&#8230; pero no de cualquier manera, sino recuperando, eso s\u00ed, la preocupaci\u00f3n esencial en el ser humano, su dignidad y sus derechos en tiempos de conflicto o crisis. Redescubriendo el impulso y los valores que dieron lugar al humanitarismo. Ese es el reto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Para Temas para el debate. Junio 2010)\u00ab Chaque si\u00e8cle a sa marotte ; le n\u00f4tre, &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":196,"featured_media":3139,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,140],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-3140","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>En busca del humanitarismo perdido - IECAH<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"La encrucijada yemen\u00ed\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"En busca del humanitarismo perdido - IECAH\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La encrucijada yemen\u00ed\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IECAH\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2010-06-06T23:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-08-06T13:10:35+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/imgarticulo_humanitarismo.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"221\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"276\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Rey Marcos\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"8 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website\",\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/\",\"name\":\"IECAH\",\"description\":\"investigar. formar. incidir.\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/#primaryimage\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/imgarticulo_humanitarismo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/imgarticulo_humanitarismo.jpg\",\"width\":221,\"height\":276,\"caption\":\"imgarticulo_humanitarismo\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/#webpage\",\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/\",\"name\":\"En busca del humanitarismo perdido - IECAH\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2010-06-06T23:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2021-08-06T13:10:35+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/108316e6fbc67ed7a396d884deb9a9d9\"},\"description\":\"La encrucijada yemen\\u00ed\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"En busca del humanitarismo perdido\"}]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/108316e6fbc67ed7a396d884deb9a9d9\",\"name\":\"Francisco Rey Marcos\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#personlogo\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1f3925444e11d7acaa61666282dc8f259cd8def07f955289717d27d1a19594d8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1f3925444e11d7acaa61666282dc8f259cd8def07f955289717d27d1a19594d8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Rey Marcos\"},\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/author\/franciscorey\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"En busca del humanitarismo perdido - IECAH","description":"La encrucijada yemen\u00ed","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"En busca del humanitarismo perdido - IECAH","og_description":"La encrucijada yemen\u00ed","og_url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/","og_site_name":"IECAH","article_published_time":"2010-06-06T23:00:00+00:00","article_modified_time":"2021-08-06T13:10:35+00:00","og_image":[{"width":221,"height":276,"url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/imgarticulo_humanitarismo.jpg","path":"\/home\/ul-standards\/www\/iecah\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/imgarticulo_humanitarismo.jpg","size":"full","id":3139,"alt":"imgarticulo_humanitarismo","pixels":60996,"type":"image\/jpeg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Rey Marcos","Tiempo de lectura":"8 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website","url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/","name":"IECAH","description":"investigar. formar. incidir.","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/#primaryimage","inLanguage":"es","url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/imgarticulo_humanitarismo.jpg","contentUrl":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/imgarticulo_humanitarismo.jpg","width":221,"height":276,"caption":"imgarticulo_humanitarismo"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/#webpage","url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/","name":"En busca del humanitarismo perdido - IECAH","isPartOf":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/#primaryimage"},"datePublished":"2010-06-06T23:00:00+00:00","dateModified":"2021-08-06T13:10:35+00:00","author":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/108316e6fbc67ed7a396d884deb9a9d9"},"description":"La encrucijada yemen\u00ed","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/en-busca-del-humanitarismo-perdido\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"En busca del humanitarismo perdido"}]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/108316e6fbc67ed7a396d884deb9a9d9","name":"Francisco Rey Marcos","image":{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#personlogo","inLanguage":"es","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1f3925444e11d7acaa61666282dc8f259cd8def07f955289717d27d1a19594d8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1f3925444e11d7acaa61666282dc8f259cd8def07f955289717d27d1a19594d8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Rey Marcos"},"url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/author\/franciscorey\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/users\/196"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3140"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3140\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12561,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3140\/revisions\/12561"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3139"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3140"},{"taxonomy":"iecah_area","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/iecah_area?post=3140"},{"taxonomy":"iecah_language","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/iecah_language?post=3140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}