{"id":3726,"date":"2003-11-10T23:00:00","date_gmt":"2003-11-10T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=3726"},"modified":"2021-09-22T12:29:14","modified_gmt":"2021-09-22T12:29:14","slug":"colombia-una-opcion-diferente-al-dilema","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/colombia-una-opcion-diferente-al-dilema\/","title":{"rendered":"Colombia: una opci\u00f3n diferente al dilema"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3725\" style=\"float: left;\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2003\/11\/im9.jpg\" alt=\"im9\" width=\"109\" height=\"150\" \/><\/p>\n<p><strong>La situaci\u00f3n actual del conflicto o la inviabilidad de acabar la guerra con la guerra<\/strong><\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, como en tantas otras, el gobierno colombiano ha puesto en marcha la guerra como la soluci\u00f3n al conflicto que vive el pa\u00eds. El gobierno de \u00c1lvaro Uribe puede ser descrito como el que pretende una victoria militar sobre la guerrilla y no vacila en adecuar y subordinar todas las pol\u00edticas e instrumentos del gobierno y el Estado al logro de ese objetivo. Su plan de desarrollo, su pol\u00edtica internacional, su pol\u00edtica financiera&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>.<\/p>\n<div>Por Jos\u00e9 Aristiz\u00e1bal Garc\u00eda<\/div>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3725\" style=\"float: left;\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2003\/11\/im9.jpg\" alt=\"im9\" width=\"145\" height=\"200\" \/><\/p>\n<p><strong>La situaci\u00f3n actual del conflicto o la inviabilidad de acabar la guerra con la guerra<\/strong><\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, como en tantas otras, el gobierno colombiano ha puesto en marcha la guerra como la soluci\u00f3n al conflicto que vive el pa\u00eds. El gobierno de \u00c1lvaro Uribe puede ser descrito como el que pretende una victoria militar sobre la guerrilla y no vacila en adecuar y subordinar todas las pol\u00edticas e instrumentos del gobierno y el Estado al logro de ese objetivo. Su plan de desarrollo, su pol\u00edtica internacional, su pol\u00edtica financiera, su agenda legislativa con sus reformas de la ley y la constituci\u00f3n, su negociaci\u00f3n con los paramilitares y hasta un cambio de lenguaje, han sido puestos al servicio de la soluci\u00f3n del conflicto por la v\u00eda militar.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, el principal esfuerzo del gobierno se traducido en una enorme ofensiva militar del Estado contra la guerrilla, la cual incluye la elevaci\u00f3n del gasto militar y de seguridad como parte del PIB, el incremento de los efectivos armados, la adecuaci\u00f3n de la fuerza militar con la creaci\u00f3n de nuevos batallones de alta monta\u00f1a y brigadas m\u00f3viles y, en otro frente paralelo, una ofensiva diplom\u00e1tica internacional que ha aislado pol\u00edticamente a la insurgencia. Por lo que respecta a las guerrillas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han pasado a la defensiva estrat\u00e9gica y a preservar su retaguardia mientras mantienen acciones dispersas en distintas regiones del pa\u00eds, persisten en tratar de entrar a las grandes ciudades y llegan a acuerdos con el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (ELN) para desarrollar conjuntamente una respuesta a la ofensiva gubernamental.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n ha llevado al gobierno y a los militares a proclamar que est\u00e1n ganando la guerra, que est\u00e1n cerca de derrotar a la guerrilla y de dar soluci\u00f3n definitiva al conflicto. Pero, \u00a1qu\u00e9 inocencia! Para que haya un cambio sustancial en la guerra se requiere algo m\u00e1s que la toma de la iniciativa estrat\u00e9gica militar y diplom\u00e1tica por el Estado y algo m\u00e1s que el aislamiento pol\u00edtico y diplom\u00e1tico de la insurgencia: se requiere que esa iniciativa tenga la duraci\u00f3n y la contundencia suficientes para propinar golpes estrat\u00e9gicos al adversario, de los cuales \u00e9ste no pueda recuperarse r\u00e1pidamente. Y aunque \u00e9se es el deseo y la voluntad del gobierno, varios hechos nos muestran que la evoluci\u00f3n del conflicto no va en esa direcci\u00f3n:<\/p>\n<p>1) Las FARC no han recibido a\u00fan ning\u00fan golpe realmente contundente, ni un debilitamiento significativo: su capacidad militar, lograda en los a\u00f1os noventa, no ha sido revertida y ninguno de sus mandos nacionales ha sido muerto o capturado. Si hay algo que sabe hacer bien esa guerrilla es replegarse, ponerse a la defensiva, dispersar sus fuerzas para evitar ser blanco del adversario, esperar a que pase la arremetida y, mientras tanto, buscar su desgaste. En esto llevan ya cuarenta a\u00f1os y se supone que cada vez lo hacen mejor. Las FARC simplemente han cambiado de estrategia de acuerdo con la evoluci\u00f3n del conflicto.<\/p>\n<p>2) Ni el Estado ni el pa\u00eds tienen los recursos econ\u00f3micos y financieros suficientes para sostener el esfuerzo b\u00e9lico que implica esa estrategia que busca la derrota definitiva de la guerrilla por la fuerza. Aunque se apruebe otra nueva reforma tributaria, la crisis econ\u00f3mica y social de las clases medias y populares no resiste un esfuerzo sostenido de grandes proporciones. La ineficiencia de la administraci\u00f3n p\u00fablica y la corrupci\u00f3n tampoco favorecen esa tarea. El apoyo estadounidense no es incondicional ni ilimitado. Y la superaci\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica no es tan probable. A\u00fan en el hipot\u00e9tico caso de que todos los recursos se dedicaran exclusivamente a pagar la deuda, los salarios del aparato administrativo nacional y la guerra, ya est\u00e1 demostrado que no alcanzan ni para esas tres cosas.<\/p>\n<p>3) Hay un problema que no se resuelve ni con plata ni con plomo: la pretensi\u00f3n del plan de desarrollo de la seguridad democr\u00e1tica de asumir una presencia activa o un \u201ccontrol del Estado en todo el territorio nacional\u201d. \u00c9ste es un problema estructural de viene explicado por el proceso hist\u00f3rico de conformaci\u00f3n del Estado y la naci\u00f3n colombianos: excluyendo unas vastas regiones del pa\u00eds. Una exclusi\u00f3n que no ha sido s\u00f3lo territorial, sino tambi\u00e9n econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica. \u00c9sas son las zonas de colonizaci\u00f3n, los territorios de la coca, la amapola, la marginalidad y, en muchos casos, del hambre y la miseria, donde otra legalidad le ha ido dando vida a los \u201cparaestados\u201d de la guerrilla, los paramilitares o el narcotr\u00e1fico. La soluci\u00f3n de este problema no puede ser, como con excesiva simpleza se plantea, s\u00f3lo inyectarle dinero a esas regiones; ni hay suficientes fondos disponibles ni es posible asegurar el \u00e9xito por esa v\u00eda. Tampoco lo es \u201crecuperar\u201d esos territorios a trav\u00e9s de la fuerza. \u00c9se es un problema de construcci\u00f3n pol\u00edtico-social de naci\u00f3n, de ciudadan\u00eda y de pa\u00eds, del Estado que no tenemos. Y el que esto no se comience a solucionar en serio, con pol\u00edticas p\u00fablicas de largo plazo, va a seguir alimentando el conflicto d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>4) La ofensiva militar que se est\u00e1 realizando no s\u00f3lo pasa por encima de las libertades y derechos de los ciudadanos, sino que tambi\u00e9n contraviene las recomendaciones de los organismos internacionales de derechos humanos, al tiempo que viola el Estado social de derecho. La crisis humanitaria crece todos los d\u00edas. Y esto lleva, a su vez, a que se generen m\u00e1s inconformidades y resistencias y a que la comunidad internacional muestre su alarma por lo que est\u00e1 ocurriendo en Colombia, tal como ya se ha visto en los casos recientes de la impunidad en la negociaci\u00f3n con los paramilitares y el discurso de Uribe sobre los defensores de los derechos humanos<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, esta pol\u00edtica no nos lleva a la soluci\u00f3n del conflicto sino a agudizarlo, agravarlo, prolongarlo y degradarlo a\u00fan m\u00e1s. A la exacerbaci\u00f3n de la guerra, al desangre y a la destrucci\u00f3n del pa\u00eds; al c\u00edrculo vicioso de que la guerra no permite ninguna reforma y a que la ausencia de reformas vuelve y retroalimenta la guerra. El ejemplo m\u00e1s contundente de todo ello est\u00e1 en las llamadas \u201czonas de rehabilitaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n\u201d, creadas por la legislaci\u00f3n de emergencia como zonas piloto para rebajar los niveles de violencia, con el resultado de un preocupante aumento de estos niveles.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s a\u00fan: lo que est\u00e1 haciendo Uribe no es nada nuevo, es m\u00e1s de lo mismo que se ha hecho desde hace cincuenta a\u00f1os. En 1955 Rojas Pinilla desarroll\u00f3 la llamada \u201cguerra de Villarrica\u201d, cuando la regi\u00f3n de Villarrica y Sumapaz fue atacada por grandes destacamentos de soldados y bombardeos a\u00e9reos, con el resultado del surgimiento de las famosas \u201crep\u00fablicas independientes\u201d. En 1964, durante el gobierno de Valencia el ej\u00e9rcito lanz\u00f3 el Plan Lazo: \u201c16.000 soldados rodearon el estrecho valle de Marquetalia, mientras la fuerza a\u00e9rea bombardeaba la zona\u201d . Su resultado fue la formaci\u00f3n de las guerrillas m\u00f3viles que dos a\u00f1os despu\u00e9s se convertir\u00edan en las FARC. Y as\u00ed sucesivamente hasta la \u201cguerra integral\u201d de Gaviria y la guerra de ahora. Y, \u00a1qu\u00e9 coincidencia!, siempre, desde la guerra contra Corea, bajo la tutela de los consejeros militares estadounidenses.<\/p>\n<p>En definitiva, si algo muestra esta pol\u00edtica del gobierno Uribe, es que la soluci\u00f3n de la guerra a trav\u00e9s de la guerra es inviable; que cada d\u00eda es m\u00e1s dif\u00edcil acabar la guerra con la guerra.<\/p>\n<p><strong>Superar el pensamiento simplista y reduccionista<\/strong><\/p>\n<p>Entre la teor\u00eda de solucionar la guerra con la guerra y las ideas del actual gobierno sobre los or\u00edgenes, las causas, los actores y la caracterizaci\u00f3n del conflicto, existe una coherencia o l\u00ednea de continuidad: todas esas ideas se corresponden con el modo de pensar simplista y reduccionista.<\/p>\n<p>Afirmar que la causa del conflicto es \u201cel terrorismo\u201d, es recortar o reducir todas las madejas de las din\u00e1micas sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas, de la formaci\u00f3n del Estado y la naci\u00f3n y de la evoluci\u00f3n del pa\u00eds a una sola palabra. Pero, \u00a1qu\u00e9 coincidencia!, es lo mismo que se dice en el centro del imperio (EE UU) y es igual a la causa que se afirmaba en los a\u00f1os sesenta: \u201cel comunismo internacional\u201d. Negarle el car\u00e1cter de actores pol\u00edticos a las guerrillas y se\u00f1alarlas s\u00f3lo como \u201cbandidos y narcotraficantes\u201d es reducir la complejidad del fen\u00f3meno guerrillero, a pesar de su evidente degradaci\u00f3n, a una sola de sus m\u00faltiples facetas. Sostener que en Colombia no hay una guerra, ni combatientes, sino \u201cla agresi\u00f3n de unos terroristas contra toda la sociedad\u201d, es unilateralizar la realidad hasta el delirio. Y tratar de dividir a la poblaci\u00f3n colombiana entre los partidarios del presidente Uribe y los \u201cterroristas\u201d, no es m\u00e1s que el mismo simplismo de todos los fundamentalismos como el que promueve George W. Bush a nivel mundial.<\/p>\n<p>El primer peligro de tratar el conflicto con esa \u00f3ptica simplificadora es que mutila el conocimiento de la realidad, cercen\u00e1ndola a s\u00f3lo lo que a esa visi\u00f3n le interesa ver. Lo cual lleva al manique\u00edsmo. Y el segundo es que siempre lleva a m\u00e1s de lo mismo, as\u00ed sea bajo otros nombres: antes \u201ccomunismo internacional\u201d, hoy \u201cterrorismo\u201d; antes \u201cdoctrina de la seguridad nacional\u201d, hoy \u201cseguridad democr\u00e1tica\u201d; antes \u201cestatuto de seguridad\u201d, hoy \u201cestatuto antiterrorista\u201d; antes \u201cestado de sitio\u201d, hoy \u201cconmoci\u00f3n interior\u201d. Y, en \u00faltima instancia, esa forma de pensar le sirve a unos intereses que son los mismos que pretenden el reinado absoluto del mercado a costa de los derechos de la ciudadan\u00eda, la deshumanizaci\u00f3n de la especie y el arrasamiento de los ecosistemas.<\/p>\n<p>Por ello, si queremos salirnos del dilema \u201co negociaci\u00f3n o guerra total\u201d\u00a0 debemos superar este enfoque o visi\u00f3n del conflicto simplificador, mec\u00e1nico y unidimensional y avanzar hacia otra manera de verlo que sea m\u00e1s comprehensiva de sus distintos aspectos, m\u00e1s rica en sus an\u00e1lisis, multidimensional, o compleja. Pasar de una mirada encubridora de unos intereses espec\u00edficos a otra m\u00e1s incluyente en lo colectivo y en los distintos aportes para su soluci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Una opci\u00f3n diferente al dilema \u201co guerra total o negociaci\u00f3n\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Los triunfos de Lucho Garz\u00f3n a la alcald\u00eda de Bogot\u00e1, Angelino Garz\u00f3n a la gobernaci\u00f3n del Valle y los dem\u00e1s candidatos dem\u00f3cratas o independientes, la derrota del referendo y la presentaci\u00f3n del Informe de Desarrollo Humano 2003, son la visibilizaci\u00f3n de algo que estaba oculto y ven\u00eda creciendo subterr\u00e1neamente dentro de la resistencia y el inconsciente colectivo: la necesidad de que en Colombia-despu\u00e9s de m\u00e1s de medio siglo bajo el estado de sitio y la \u201cperturbaci\u00f3n del orden p\u00fablico\u201d- algo hay que cambiar; la percepci\u00f3n de que algunos problemas se deben resolver. Lo que emerge con estos acontecimientos es la demanda que tiene Colombia de una reforma b\u00e1sica de la sociedad y del Estado; de la reforma que se requiere para superar el narcotr\u00e1fico, las guerrillas, la dualidad de \u201clas dos Colombias\u201d, avanzar hacia los derechos sociales y la democracia y ocupar un lugar digno en las relaciones entre las naciones y la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa reforma urgente es la que posibilitar\u00e1 un nuevo pacto social que materialice la inclusi\u00f3n de las regiones hasta ahora marginadas y de los sectores sociales y econ\u00f3micos excluidos de nuestra historia, con un esfuerzo simult\u00e1neo centrado en poner fin a la guerra y a la violencia. La unidad del pa\u00eds y la poblaci\u00f3n en torno a esas metas comunes, permitir\u00e1 construir un proyecto colectivo de naci\u00f3n y vencer a las fuerzas que persistan en la violencia.<\/p>\n<p>Esa reforma b\u00e1sica se puede iniciar con una negociaci\u00f3n pol\u00edtica con las guerrillas, o sin negociaci\u00f3n. Dadas las dificultades, distorsiones y demoras que la negociaci\u00f3n pol\u00edtica del conflicto ha tenido en el pa\u00eds, esas reformas hay que iniciarlas ya, aunque no se vea una posibilidad de negociaci\u00f3n en el horizonte inmediato. Y esto es as\u00ed porque los problemas de fondo de la sociedad colombiana trascienden el conflicto armado aunque \u00e9ste sea una de las expresiones m\u00e1s agudas de su crisis.<\/p>\n<p>En cualquier caso, una negociaci\u00f3n del conflicto sin reformas no es deseable. Si esto ocurriera estar\u00edamos en un acuerdo adoptado desde arriba; con un nuevo reparto de poderes que dejar\u00eda sin resolver los problemas de fondo. Y en estas condiciones, la injusticia y la violencia podr\u00edan retornar despu\u00e9s de la negociaci\u00f3n al detectarse que esos viejos problemas seguir\u00edan estando en el centro de la escena, como ha sucedido en El Salvador y Guatemala. Y, por otra parte, una negociaci\u00f3n con reformas, requiere integrar a vastos sectores que no est\u00e1n incluidos ni entre las actuales \u00e9lites dirigentes, ni entre la contra\u00e9lite de la guerrilla. Por estas razones, entre la negociaci\u00f3n y la reforma, lo principal hoy es la reforma.<\/p>\n<p>Frente a la propuesta de la reforma, algunos responden de inmediato: \u201cno hay condiciones para ella, no est\u00e1 dentro del realismo pol\u00edtico, es muy dif\u00edcil\u201d. Frente a este tipo de juicios, conviene recordar que es precisamente en contextos de crisis como la colombiana cuando se hace necesario ir m\u00e1s all\u00e1 de los cambios puramente cosm\u00e9ticos, para abordar las reformas y las transformaciones estructurales ante la constataci\u00f3n del fracaso de f\u00f3rmulas que no cuestionan las bases de un modelo excluyente. Porque lo nuevo no surge del orden, la estabilidad, lo predeterminado, sino del desorden, la desintegraci\u00f3n, la inestabilidad. Y nunca antes como en esta sobreacumulaci\u00f3n de crisis que vive Colombia puede ser m\u00e1s necesaria, realizable y entendible la reforma. Una alianza entre los sectores de las \u00e9lites dirigentes que est\u00e1n a favor de la paz y la democratizaci\u00f3n del pa\u00eds y las nuevas fuerzas democr\u00e1ticas que se expresaron en las elecciones del 26 de octubre, decididas a sacar a Colombia de la guerra y la injusticia, podr\u00eda perfectamente planear y comenzar a convocar y concertar estas reformas. Y no se trata de un programa m\u00e1ximo, sino de conectar las angustias y requerimientos diarios de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, su agobiante crisis humanitaria, econ\u00f3mica y social, con el desencadenamiento de procesos de concertaci\u00f3n para comenzar a resolver esos que son sus problemas m\u00e1s graves y sentidos. Si algo puede ser entendible por la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n y movilizarla positivamente; si algo puede ser apoyado por la comunidad latinoamericana y la mayor\u00eda de los pa\u00edses del mundo; si algo puede darle una luz de esperanza y dignidad a Colombia es el inicio de una reforma pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social. La reforma est\u00e1 a flor de piel. Y en cuanto a lo dif\u00edcil: cuando despu\u00e9s de m\u00e1s de medio siglo se ha comprobado que el famoso dilema guerra-negociaci\u00f3n no lleva a ninguna soluci\u00f3n \u00bfno es a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil seguir insistiendo en \u00e9l?<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n 1: las relaciones entre negociaci\u00f3n, guerra total y reforma<\/strong><\/p>\n<p>1.1. Una negociaci\u00f3n sin reforma no lleva a una paz justa y duradera.<\/p>\n<p>1.2. La reforma requerir\u00e1 de un nuevo pacto social que una a la gran mayor\u00eda de los colombianos y para ello no hay que esperar a que haya negociaci\u00f3n. Ella trasciende, es m\u00e1s incluyente y est\u00e1 por encima de la negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1.3. La guerra total, en la situaci\u00f3n actual de Colombia, no puede unir por largo tiempo a todo el pa\u00eds, ni conducir a un nuevo pa\u00eds. De la insistencia en la confrontaci\u00f3n no saldr\u00e1 ninguna reforma progresista; ella mantiene la exclusi\u00f3n y la antidemocracia.<\/p>\n<p>1.4. Por ello, entre la negociaci\u00f3n y la reforma, lo prioritario es la reforma. Y entre la reforma y la guerra total, la relaci\u00f3n es como entre la vida y la muerte.<\/p>\n<p>1.5. En las condiciones del mundo de hoy, la guerra no puede ser la generadora de un nuevo orden fundante; inexorablemente ella s\u00f3lo puede llevar a mayor desorden y violencia. La negociaci\u00f3n por s\u00ed misma tampoco tiene esa capacidad. Lo que s\u00ed tiene la capacidad de superar el desorden, derrotar la violencia y fundar un nuevo orden es la reforma b\u00e1sica de la sociedad y el Estado.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n 2: la superaci\u00f3n del dilema; la b\u00fasqueda de la paz a trav\u00e9s de la reforma<\/strong><\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de la paz a trav\u00e9s de uno de los dos componentes del dilema negociaci\u00f3n o guerra total (acuerdo o derrota), ha llevado a Colombia durante d\u00e9cadas a un callej\u00f3n sin salida. Persistir en \u00e9l, es hacerle el juego a quienes est\u00e1n interesados en los negocios de la guerra, el narcotr\u00e1fico, o el mantenimiento del statu quo. Frente a ese dilema, debemos levantar la bandera de la paz a trav\u00e9s de la reforma. S\u00f3lo a trav\u00e9s de un pacto social, tan amplio y generoso que dentro de \u00e9l quepamos la gran mayor\u00eda de los colombianos, es como se puede lograr una uni\u00f3n duradera de todos. Y esta uni\u00f3n es la \u00fanica garant\u00eda para desarmar no s\u00f3lo pol\u00edtica y socialmente, sino tambi\u00e9n f\u00edsicamente, a todos aquellos que no se acojan a dicho pacto y pretendan persistir en la violencia, ll\u00e1mense guerrilleros, paramilitares o guerreristas.<\/p>\n<p>Ya est\u00e1 probado que los caminos de la guerra y del dilema mantienen el actual desorden p\u00fablico de m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os de existencia. Lo que nos puede conducir a un nuevo orden fundante y a una paz duradera es la reforma b\u00e1sica de la sociedad y del Estado. Si no hay un inicio de reformas, todo seguir\u00e1 siendo m\u00e1s de lo mismo. Y ahora que hay cambios en la gobernabilidad local, es la oportunidad para comenzar a demostrarlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La situaci\u00f3n actual del conflicto o la inviabilidad de acabar la guerra con la guerra &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":321,"featured_media":3725,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,366],"tags":[196],"iecah_area":[],"iecah_language":[387],"class_list":["post-3726","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos-propios","tag-construccion-de-paz-cp","iecah_language-espanol"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Colombia: una opci\u00f3n diferente al dilema - IECAH<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/colombia-una-opcion-diferente-al-dilema\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Colombia: una opci\u00f3n diferente al dilema - 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