{"id":3728,"date":"2003-11-14T23:00:00","date_gmt":"2003-11-14T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=3728"},"modified":"2021-07-21T11:49:38","modified_gmt":"2021-07-21T11:49:38","slug":"colombia-de-la-guerra-antidrogas-a-la-guerra-contra-el-terrorismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/colombia-de-la-guerra-antidrogas-a-la-guerra-contra-el-terrorismo\/","title":{"rendered":"Colombia, de la guerra antidrogas a la guerra contra el terrorismo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3727\" width=\"142\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2003\/11\/im10.jpg\" alt=\"im10\" height=\"150\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p>Aunque el conflicto violento en Colombia tiene caracter\u00edsticas propias el marco de la guerra global contra el terrorismo, que se inici\u00f3 el 11 de septiembre de 2001, lo ha agravado. El gobierno de George W. Bush simplifica algunas crisis equipar\u00e1ndolas con terrorismo. Esto justifica pol\u00edticas de fuerza y dejar de lado las negociaciones y el di\u00e1logo como v\u00edas de salida para los conflictos&#8230;.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>.<\/p>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3727\" width=\"189\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2003\/11\/im10.jpg\" alt=\"im10\" height=\"200\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p>Aunque el conflicto violento en Colombia tiene caracter\u00edsticas propias el marco de la guerra global contra el terrorismo, que se inici\u00f3 el 11 de septiembre de 2001, lo ha agravado. El gobierno de George W. Bush simplifica algunas crisis equipar\u00e1ndolas con terrorismo. Esto justifica pol\u00edticas de fuerza y dejar de lado las negociaciones y el di\u00e1logo como v\u00edas de salida para los conflictos. Washington premia a sus aliados y castiga a los que cuestionan su poder. Por lo tanto, muchos Gobiernos optan por un alineamiento sin condiciones.<\/p>\n<p>En Colombia, diversas circunstancias contribuyeron a la ruptura del proceso de paz entre el Gobierno de Andr\u00e9s Pastrana y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), as\u00ed como a la elecci\u00f3n de \u00c1lvaro Uribe como presidente, con una propuesta de fuerza, dispuesto a ganar una guerra que dura ya m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os. Uribe califica la situaci\u00f3n de Colombia como un problema de \u201cterrorismo\u201d, al que s\u00f3lo cabe derrotar. En ese mismo sentido han ido las declaraciones de altos cargos del gobierno de EE UU con respecto a este pa\u00eds. En l\u00ednea con eso, apoyan a Uribe y han incrementado la ayuda, principalmente militar, a la vez que han eliminado las restricciones para que se utilice contra los grupos insurgentes. Colombia es percibida como una peligrosa combinaci\u00f3n de terrorismo y narcotr\u00e1fico a las puertas de EE UU, de ah\u00ed que de la \u201cguerra antidrogas\u201d se haya pasado a enmarcarla dentro de la \u201cguerra global contra el terrorismo\u201d.\u00a0<\/p>\n<p><strong>La internacionalizaci\u00f3n del conflicto: EE UU y el Plan Colombia <\/strong><\/p>\n<p>La principal v\u00eda de internacionalizaci\u00f3n del conflicto colombiano es la intervenci\u00f3n estadounidense que, hasta el a\u00f1o 2002, se circunscrib\u00eda b\u00e1sicamente a la cuesti\u00f3n del narcotr\u00e1fico. Hace a\u00f1os que Colombia es un gran receptor de ayuda estadounidense, dentro del marco de la guerra antidrogas de Washington. Desde el a\u00f1o 2000, la mayor parte de esa ayuda se enmarca en el denominado Plan Colombia. \u00c9ste fue aprobado durante el mandato de Bill Clinton y supone una inversi\u00f3n de miles de millones de d\u00f3lares para la lucha contra las drogas. Combina un apartado destinado a la erradicaci\u00f3n forzosa de cultivos il\u00edcitos (con el 80% de los fondos) con ayudas para programas sociales y econ\u00f3micos que permitan la sustituci\u00f3n de esos cultivos (el restante 20%). Su \u00faltimo objetivo es entrenar, financiar y suministrar armamento y asesores a los batallones antinarc\u00f3ticos del ej\u00e9rcito que operan en el sur de Colombia, un \u00e1rea donde se estima que est\u00e1 el 60% de los cultivos del pa\u00eds. Su principal instrumento sobre el terreno es una masiva fumigaci\u00f3n a\u00e9rea con sustancias qu\u00edmicas para acabar con la producci\u00f3n de la regi\u00f3n.\u00a0 Esta fumigaci\u00f3n es protegida por batallones antinarc\u00f3ticos del ej\u00e9rcito, entrenados y armados por EE UU, y con despliegue de soldados en tierra.<\/p>\n<p>La fumigaci\u00f3n de plantaciones de coca y amapola no es nueva en Colombia. Con diferentes criterios y ritmos, se lleva realizando desde 1978. La novedad del Plan Colombia es el n\u00famero de hect\u00e1reas fumigadas y la mezcla qu\u00edmica que se utiliza: una nueva y m\u00e1s eficaz concentraci\u00f3n de Roundup (Roundup Ultra), mezcla comercial basada en el herbicida glifosato. A esto se a\u00f1aden aditivos como el Cosmo-Flux 411F, que mejora la adherencia del producto a las plantas. La dosis promedio es de 23,66 litros por hect\u00e1rea, que contienen m\u00e1s de 10 litros de Roundup Ultra.\u00a0<\/p>\n<p>El discurso en el que se ha basado la estrategia antidrogas en Colombia es doble. Por un lado, este pa\u00eds es el principal productor y provee el 90% de la coca\u00edna que demanda el mercado estadounidense, por lo que erradicar los cultivos es, para Washington, un asunto de seguridad nacional. Por otro lado, y dado que el narcotr\u00e1fico es una de las fuentes de financiaci\u00f3n de los grupos armados, acabar con \u00e9l cortar\u00e1 esa financiaci\u00f3n y permitir\u00e1 acabar con el conflicto. Sin embargo, ambas premisas son equivocadas. El conflicto colombiano se ha prolongado por m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os y sus ra\u00edces son anteriores y distintas del narcotr\u00e1fico. \u201cEl narcotr\u00e1fico no es la causa de la guerra de Colombia. \u00c9sta es anterior a la aparici\u00f3n del fen\u00f3meno en el pa\u00eds, que no se produjo a gran escala hasta los a\u00f1os ochenta. La inequidad en la tenencia de la tierra y la riqueza, la debilidad y corrupci\u00f3n del Estado (pese a contar con una sofisticada estructura jur\u00eddica), el caudillismo agrario y el aislamiento de unas regiones de otras del pa\u00eds, que obstaculizaron la configuraci\u00f3n de un Estado centralizado, la intolerancia entre grupos con intereses enfrentados y la falta de espacio para la participaci\u00f3n pol\u00edtica de amplios sectores de la poblaci\u00f3n son factores que est\u00e1n en el origen del conflicto. El narcotr\u00e1fico lo agrav\u00f3\u201d .<\/p>\n<p>A diferencia de Bolivia, en Colombia no hay un uso tradicional de la coca. Es un producto que nunca se cultiv\u00f3 en el pa\u00eds. Inicialmente se comenz\u00f3 a plantar marihuana en \u00e1reas remotas y alejadas del control del Estado y, posteriormente, a procesar y exportar la pasta base de coca\u00edna procedente de Bolivia y Per\u00fa. As\u00ed se hizo durante los a\u00f1os setenta y primeros ochenta. Con los programas de erradicaci\u00f3n puestos en marcha en esos dos pa\u00edses y la interceptaci\u00f3n de aviones, se comenz\u00f3 a fomentar el cultivo en la propia Colombia. Esto se vio favorecido por las particulares condiciones del pa\u00eds: con un Estado que no controla grandes partes de su territorio y un modelo de ocupaci\u00f3n del suelo basado en la colonizaci\u00f3n no regulada.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, los campesinos han sido expulsados de sus tierras, en las zonas m\u00e1s aptas para la agricultura, por la presi\u00f3n de los grandes hacendados y los terratenientes. Estos campesinos hu\u00edan y se iban a colonizar \u00e1reas selv\u00e1ticas o cumbres monta\u00f1osas, abriendo la selva y estableciendo peque\u00f1as fincas. Pero el suelo no era adecuado para el modelo de agricultura andina y tampoco hab\u00eda infraestructuras para sacar los productos al mercado, de forma que quedaban en un estado de precariedad permanente. Esta situaci\u00f3n y la ausencia del Estado contribuyeron a que, cuando lleg\u00f3 la coca, se convirtiera en una alternativa de supervivencia. Se calcula que un 62% de las explotaciones cocaleras de Colombia tienen menos de 3 hect\u00e1reas y est\u00e1n en manos de peque\u00f1os cultivadores. La opci\u00f3n por la coca debe entenderse en el marco de la crisis de la econom\u00eda rural, la ausencia de infraestructuras de transporte y mercados y la alta incidencia de la pobreza rural (un 80% en el a\u00f1o 2001).<\/p>\n<p>El dinero f\u00e1cil del narcotr\u00e1fico ha agravado la guerra porque los grandes flujos financieros asociados a este tr\u00e1fico han permitido a todos los grupos armados autofinanciarse, bien controlando el negocio o cobrando un \u201cpeaje\u201d a los intermediarios que acuden a comprar la pasta base. Tambi\u00e9n participan sectores del Estado y el sistema bancario, industrial y financiero, exacerbando la corrupci\u00f3n. Los diferentes actores implicados han impulsado la compra masiva de armas y han llevado a la creaci\u00f3n de nuevos ej\u00e9rcitos privados que defienden los intereses de los grandes narcotraficantes y constituyen un nuevo foco de violencia.\u00a0<\/p>\n<p>Colombia es el pa\u00eds que m\u00e1s herbicidas utiliza para luchar contra los cultivos il\u00edcitos y el que m\u00e1s hect\u00e1reas de plantaciones ilegales destruye en el mundo. Sin embargo, la oferta ha seguido creciendo de forma inexorable y el cultivo, procesamiento y tr\u00e1fico de drogas il\u00edcitas nunca alcanz\u00f3 los niveles de los \u00faltimos a\u00f1os . Sigue siendo el principal productor y provee la inmensa mayor\u00eda de la coca\u00edna que demanda el mercado estadounidense, a pesar de que, desde 1996, se ha fumigado m\u00e1s de medio mill\u00f3n de hect\u00e1reas. En el a\u00f1o 2003 se ha registrado la primera reducci\u00f3n de superficie en a\u00f1os, sin embargo, en parte fue compensada por un incremento en Per\u00fa y Bolivia .<\/p>\n<p>\u00c9sta es la otra premisa equivocada en la estrategia de Washington: mientras la demanda se mantenga estable, la producci\u00f3n continuar\u00e1, en Colombia o en otro lugar. El \u00e1rea cultivada de coca se mantiene estable en la regi\u00f3n andina, en torno a 200.000 hect\u00e1reas en los \u00faltimos diez a\u00f1os. Se trata del llamado \u201cefecto globo\u201d: la superficie que se deja de cultivar en un pa\u00eds se incrementa en el otro, y lo que se reduce en Bolivia y Per\u00fa aumenta en Colombia y viceversa .<\/p>\n<p>Por todo ello, \u00e9sta es una estrategia condenada al fracaso. Los programas de fumigaciones a\u00e9reas atacan al eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil de la cadena de las drogas: los campesinos y colonos. Pero no se ataca a los grandes narcotraficantes ni tampoco otros aspectos clave del negocio como el consumo, el lavado del dinero del narcotr\u00e1fico en los circuitos financieros internacionales ni la importaci\u00f3n de los precursores qu\u00edmicos necesarios para elaborar coca\u00edna o hero\u00edna a partir de la hoja de coca y la amapola, que son producidos en un 90% por empresas qu\u00edmicas estadounidenses y europeas. Como afirma Ricardo Vargas, experto en pol\u00edticas antidrogas, \u201cel narcotr\u00e1fico no se combate fumigando cultivos il\u00edcitos, sino luchando contra la parte m\u00e1s rentable del negocio: las organizaciones criminales, los mecanismos de lavado con grandes utilidades de la banca internacional, el contrabando de armas, las redes de prostituci\u00f3n, grandes casinos, etc. En fin, el gran lavado que se produce en las econom\u00edas legales e ilegales y que goza de gran impunidad en el mundo global\u201d .<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es necesario resaltar que, al mismo tiempo, la fumigaci\u00f3n tiene fuertes efectos ecol\u00f3gicos y sociales, adem\u00e1s de contribuir a la militarizaci\u00f3n del pa\u00eds y al agravamiento del conflicto. El traslado de cultivos significa la extensi\u00f3n del conflicto, ya que los actores armados se trasladan a las zonas de nuevo cultivo y comienzan a ejercer t\u00e1cticas para el control de la poblaci\u00f3n que implican violaciones de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario (DIH). A la vez, no hay estudios sobre los efectos de la f\u00f3rmula sobre la salud humana ni el medio ambiente, pero la poblaci\u00f3n de las zonas afectadas denuncia afecciones respiratorias y de piel, malformaciones cong\u00e9nitas, etc., as\u00ed como una fuerte contaminaci\u00f3n del suelo y el agua. Los agricultores se ven obligados a huir, en definitiva, porque el suelo queda inutilizable para la agricultura y la deforestaci\u00f3n contin\u00faa aumentando.\u00a0<\/p>\n<p><strong>La conjunci\u00f3n de Uribe y la \u00abseguridad democr\u00e1tica\u00bb con la \u00abguerra antiterrorista\u00bb de Bush<\/strong><\/p>\n<p>Los Gobiernos colombianos han aceptado siempre, con diverso grado de entusiasmo o contestaci\u00f3n, la pol\u00edtica antidrogas que se impone desde EE UU. Simult\u00e1neamente, han librado la guerra contra los movimientos insurgentes en escenarios que han oscilado entre la confrontaci\u00f3n total o la apertura de di\u00e1logos con algunos de ellos, encaminados a una salida negociada y a la reinserci\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00faltimo proceso de negociaci\u00f3n fue el que mantuvieron el Gobierno de Andr\u00e9s Pastrana y las FARC. Su ruptura en febrero de 2002, junto con los cambios que se produjeron en el \u00e1mbito internacional a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001, fueron capitalizados por el candidato \u00c1lvaro Uribe, que gan\u00f3 las elecciones con un programa basado en escalar y ganar la guerra a los grupos insurgentes. La pol\u00edtica de \u201cseguridad democr\u00e1tica\u201d que utiliza para ello desde su toma de posesi\u00f3n, en agosto de 2002, significa reformas en el r\u00e9gimen pol\u00edtico dirigidas a recortar las libertades p\u00fablicas y los derechos procesales; dar m\u00e1s poder a las fuerzas de seguridad; recortar las potestades de los \u00f3rganos de control, como la Corte Constitucional o la Defensor\u00eda del Pueblo, e involucrar a los civiles en el conflicto mediante la creaci\u00f3n de patrullas de \u201csoldados campesinos\u201d. Para ganar la guerra, Uribe parte de la base de que \u00e9sta no existe: lo que existe es \u201cuna lucha del Estado leg\u00edtimo contra un grupo de terroristas que financian sus acciones porque se financian del narcotr\u00e1fico\u201d .<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n del conflicto, alineada con la visi\u00f3n de la realidad internacional que ahora predomina en Washington, implica varias consecuencias negativas: polariza a la sociedad y criminaliza a los disidentes; niega las causas estructurales del conflicto y cualquier interlocuci\u00f3n; ignora el DIH (dado que no hay conflicto) y profundiza la crisis de derechos humanos al vulnerar los convenios y tratados internacionales firmados por el pa\u00eds, por ejemplo, con el estatuto antiterrorista, que otorga funciones judiciales a las fuerzas militares. Por \u00faltimo, aleja la posibilidad de paz negociada ya que con terroristas no se negocia . Grupos de la sociedad civil como organizaciones de derechos humanos, sindicatos o miembros de la oposici\u00f3n pol\u00edtica son acusados de apoyar el terrorismo y la subversi\u00f3n si expresan su desacuerdo con la pol\u00edtica presidencial o tratan de promover alternativas o el respeto de los derechos humanos. Esto los vuelve m\u00e1s vulnerables a amenazas y asesinatos . En resumen, se avanza hacia una sociedad m\u00e1s radicalizada y violenta .<\/p>\n<p>Como parte de esa estrategia de fuerza, \u00c1lvaro Uribe comunic\u00f3 sus objetivos a la Administraci\u00f3n estadounidense mediante una carta dirigida al presidente George W. Bush el 19 de septiembre de 2002. Entre ellos destacan:<\/p>\n<p>Establecimiento de pol\u00edticas dirigidas a eliminar el cultivo, procesamiento y tr\u00e1fico de drogas il\u00edcitas y fortalecer el Estado y el imperio de la ley en todo el territorio, especialmente en \u00e1reas bajo el control de los grupos armados ilegales. <br \/>Reformas en el presupuesto y personal de las Fuerzas Armadas. <br \/>Dotaci\u00f3n de m\u00e1s recursos para estos objetivos. <br \/>Apoyo a programas de desarrollo rural sostenible. <br \/>El nuevo presidente visit\u00f3 Washington poco despu\u00e9s y pidi\u00f3 el apoyo estadounidense a su estrategia. Ese mismo oto\u00f1o, Bush firm\u00f3 la Directiva Presidencial de Seguridad Nacional N. 18 relativa a Colombia, entre cuyos objetivos figuran: a) asistencia para combatir las drogas il\u00edcitas y el terrorismo, defender los derechos humanos, promover el desarrollo (&#8230;); b) proporcionar ayuda, asesoramiento, entrenamiento y equipos y apoyo de inteligencia para las Fuerzas Armadas y la polic\u00eda colombiana; c) promover el crecimiento y el desarrollo mediante el apoyo a la econom\u00eda de mercado y la implantaci\u00f3n del \u00c1rea de Libre Comercio de las Am\u00e9ricas (ALCA); d) reducir la producci\u00f3n y tr\u00e1fico de coca\u00edna y hero\u00edna mediante el fortalecimiento de los programas antinarc\u00f3ticos; y e) apoyar el crecimiento y profesionalizaci\u00f3n de las fuerzas de seguridad colombianas . Esto significa una clara ruptura con la Directiva 73 de Clinton, que limitaba la ayuda estadounidense a la lucha antinarc\u00f3ticos. <br \/>\u00a0 <br \/><strong>Crece la implicaci\u00f3n de Estados Unidos<\/strong><\/p>\n<p>Dentro de la evoluci\u00f3n geoestrat\u00e9gica posterior al 11 de septiembre, Colombia es de los pa\u00edses latinoamericanos que m\u00e1s interesan a Washington por el narcotr\u00e1fico, el petr\u00f3leo, la proximidad con la Venezuela de Hugo Ch\u00e1vez, su posici\u00f3n geopol\u00edtica con proyecci\u00f3n hacia el Caribe, Centroam\u00e9rica y los Andes y la vecindad con Panam\u00e1 y el canal, cuya estabilidad se considera clave en la regi\u00f3n. Desde Washington la crisis colombiana es vista como la principal amenaza para la seguridad en el hemisferio, ya que se interpreta como un laboratorio en el que se combinan los problemas m\u00e1s graves del actual escenario internacional: grupos terroristas, narcotr\u00e1fico y actividades il\u00edcitas que pueden financiar esas actividades terroristas y grandes territorios sin control del Estado.<\/p>\n<p>Este pa\u00eds ya era un gran receptor de ayuda militar estadounidense antes del 11 de septiembre, como uno de los principales territorios donde se llevaba a cabo la \u201cguerra contra las drogas\u201d. Sin embargo, durante la Administraci\u00f3n Clinton se vivi\u00f3 una tensi\u00f3n constante entre el Departamento de Estado y el de Defensa: el primero afirmaba que el Plan Colombia era un plan antinarc\u00f3ticos; el segundo, que las fronteras entre narcotr\u00e1fico y guerrilla eran d\u00e9biles y que deb\u00eda tener un componente contrainsurgente (incluso se acu\u00f1\u00f3 el concepto de \u201cguerra ambigua\u201d, para justificar ese enfoque) . A partir del 11 de septiembre de 2001, este conflicto termin\u00f3 y el gobierno de George W. Bush elimin\u00f3 las restricciones y pas\u00f3 de considerar la ayuda militar como instrumento para luchar contra el narcotr\u00e1fico a vincularla con la lucha contrainsurgente y, a\u00fan m\u00e1s, con la guerra global antiterrorista.<\/p>\n<p>El funcionario encargado de la lucha contra la droga de EE UU, John P. Walters, ha afirmado recientemente que la lucha antinarc\u00f3ticos debe estar ligada a la guerra antiterrorista, ya que \u201cla violencia y el terror est\u00e1n asociados al narcotr\u00e1fico\u201d . Walters alab\u00f3 la pol\u00edtica de Uribe en Colombia, por sus esfuerzos \u201csin precedentes\u201d para acabar con el narcotr\u00e1fico. Asimismo, considera que Uribe es el modelo que deben seguir los Gobiernos de Bolivia y Per\u00fa, pa\u00edses que tambi\u00e9n reciben ayuda estadounidense. Otros han ido incluso m\u00e1s lejos y han tratado de vincular a los cocaleros de Bolivia con los grupos armados colombianos, incluso hablando de \u201cnarcoterrorismo\u201d en Bolivia, en relaci\u00f3n con el levantamiento popular que llev\u00f3 a la dimisi\u00f3n del presidente Gonzalo S\u00e1nchez de Lozada.\u00a0<\/p>\n<p>El general James T. Hill, jefe del Comando Sur, se ha referido a la necesidad de luchar contra el narcoterrorismo y ha se\u00f1alado que, en Bolivia, narcoterroristas y un partido pol\u00edtico radical estaban tratando de derribar a un gobierno democr\u00e1tico. Yendo m\u00e1s lejos, ve Am\u00e9rica Latina como un vecindario de \u201cEstados fallidos poblados por narcoterroristas y redes terroristas internacionales\u201d . La soluci\u00f3n a esto, desde su punto de vista, son m\u00e1s pol\u00edticas de fuerza, en Colombia y en otros lugares.<\/p>\n<p>Desde diversos institutos conservadores de EE UU que ejercen una profunda influencia en esta Administraci\u00f3n se est\u00e1 alentando y promoviendo una implicaci\u00f3n m\u00e1s activa del pa\u00eds en la guerra de Colombia. Seg\u00fan un documento reciente de la Heritage Foundation, la asistencia estadounidense no est\u00e1 lo suficientemente organizada como para satisfacer las necesidades de las fuerzas de seguridad colombianas.\u00a0<\/p>\n<p>A su juicio, la Casa Blanca y el Congreso deber\u00edan fortalecer la ayuda relacionada con la seguridad y financiarla durante m\u00e1s tiempo, ampliar el entrenamiento y equipamiento para luchar contra el terrorismo, y desviarla de \u201cprogramas improductivos\u201d (la financiaci\u00f3n de cultivos alternativos a los il\u00edcitos) hacia las prioridades de la seguridad p\u00fablica y el imperio de la ley . A su vez, el control deber\u00eda pasar del Departamento de Estado al de Defensa. En la misma l\u00ednea, el ex embajador de EE UU en Colombia, Myles Frechette, sugiere una implicaci\u00f3n que dure al menos quince a\u00f1os y afirma que \u00c1lvaro Uribe es \u201cla mejor oportunidad que tiene Colombia para resolver sus problemas\u201d . \u201cColombia es un paradigma de los conflictos del siglo XXI. Es un Estado sorprendentemente d\u00e9bil, atacado por una poderosa combinaci\u00f3n de territorio sin gobierno, terrorismo insurgente de izquierdas y derechas, crimen internacional organizado en torno al narcotr\u00e1fico, una muy asentada cultura de violencia e impunidad, da\u00f1o medioambiental y corrupci\u00f3n institucional\u201d .<\/p>\n<p>Debido a esta percepci\u00f3n, que se impone en Washington, su intervenci\u00f3n en el conflicto colombiano ha escalado. No s\u00f3lo la ayuda ha crecido y se han roto los l\u00edmites entre la guerra contra las drogas y la guerra contrainsurgente (o antiterrorista) sino que, actualmente, Washington tiene m\u00e1s tropas y contratistas civiles sobre suelo colombiano que nunca antes. De los 117 miembros del personal militar que hab\u00eda all\u00ed en noviembre de 2001 se pas\u00f3 a 358 en mayo de 2003 .<\/p>\n<p>Seg\u00fan datos del Center for International Policy de octubre de 2003, la ayuda estadounidense a Colombia ha sumado 2.400 millones de d\u00f3lares entre 2000 y 2003, m\u00e1s del 80% dirigida a las Fuerzas Armadas y la Polic\u00eda. Para 2004 se ha solicitado al Congreso una nueva partida, superior a los 688 millones de d\u00f3lares, con la misma proporci\u00f3n de ayuda militar . En total, son m\u00e1s de 1,6 millones de d\u00f3lares diarios en ayuda militar. En julio de 2003 el Congreso debati\u00f3 la petici\u00f3n de Bush de aprobaci\u00f3n de la Iniciativa Regional Andina, para destinar 731 millones de d\u00f3lares a siete pa\u00edses del \u00e1rea, destinados a \u201capoyar una campa\u00f1a contra el tr\u00e1fico de narc\u00f3ticos y contra las actividades de organizaciones designadas como terroristas en Colombia\u201d.<\/p>\n<p>Pero lo preocupante no es s\u00f3lo el incremento de la ayuda sino la diversificaci\u00f3n de las partidas, que apunta a una mayor implicaci\u00f3n directa estadounidense (aunque a\u00fan limitada) en el conflicto. Desde agosto de 2002 se han dedicado 99 millones de d\u00f3lares a ayudar al ej\u00e9rcito de Colombia a proteger el oleoducto Ca\u00f1o Lim\u00f3n-Cove\u00f1as, que, desde el departamento de Arauca, lleva el petr\u00f3leo hasta el Caribe. El oleoducto, cuyo petr\u00f3leo pertenece en casi un 44% a la petrolera estadounidense Occidental Petroleum, fue bombardeado por la guerrilla 170 veces en 2001.<\/p>\n<p>Otro elemento de la lucha antidrogas son los Centros Operativos de Avanzada (FOL) establecidos por EE UU en Ecuador, El Salvador y Aruba\/Cura\u00e7ao desde 1999, tras el cierre de la base Howard en Panam\u00e1, en la que operaba el Comando Sur. La justificaci\u00f3n para estas bases se encontraba, hasta hace poco, en la necesidad de vigilancia para interceptar los env\u00edos de drogas. Sin embargo, los FOL desempe\u00f1an otras funciones, como recopilar datos sobre el tr\u00e1fico de armas en la regi\u00f3n, monitorear los barcos de emigrantes hacia EE UU y, m\u00e1s recientemente, apoyar la participaci\u00f3n estadounidense en el conflicto colombiano, vista como parte de la \u201ccampa\u00f1a com\u00fan\u201d contra drogas y terrorismo .\u00a0<\/p>\n<p><strong>Las dudas de la Uni\u00f3n Europea<\/strong><\/p>\n<p>Ante esta situaci\u00f3n, la Uni\u00f3n Europea y sus miembros mantienen posiciones que oscilan entre cooperar en proyectos de desarrollo econ\u00f3mico y distanciarse de la soluci\u00f3n militar o acercarse a Estados Unidos a trav\u00e9s del discurso antiterrorista. En general, la l\u00ednea que hasta ahora ha mantenido la UE y los pa\u00edses comunitarios ha sido la de favorecer la paz a trav\u00e9s de negociaciones.<\/p>\n<p>El Gobierno colombiano reclam\u00f3 a la Uni\u00f3n Europea, como a otros donantes internacionales, que aportasen fondos para la \u201cparte social\u201d del Plan Colombia, fomentando planes de desarrollo alternativo en las \u00e1reas afectadas y para aquellos campesinos o comunidades que accediesen a llevar a cabo la erradicaci\u00f3n manual de los cultivos il\u00edcitos a cambio del compromiso de que sus tierras no sufrir\u00edan la fumigaci\u00f3n. La definici\u00f3n de una postura com\u00fan de la Uni\u00f3n Europea ante el Plan Colombia fue dif\u00edcil, ante la creencia predominante en Europa de que la ayuda deb\u00eda promover de la manera m\u00e1s efectiva una soluci\u00f3n pac\u00edfica al conflicto colombiano y no contribuir a intensificar la violencia.<\/p>\n<p>A petici\u00f3n del Gobierno colombiano, y con los auspicios del Banco Interamericano de Desarrollo y del Gobierno espa\u00f1ol, a comienzos de 2000 los pa\u00edses europeos se comprometieron a crear y coordinar una Mesa de Donantes, cuyo objetivo era reunir unos 1.000 millones de d\u00f3lares para canalizar la ayuda extranjera hacia el Plan Colombia; una ayuda que ir\u00eda destinada a programas de sustituci\u00f3n de cultivos y desarrollo social. La primera reuni\u00f3n tendr\u00eda lugar el 7 de julio de 2000 en Madrid. Antes de ella, la definici\u00f3n de las posturas fue conflictiva: Espa\u00f1a e Inglaterra apoyaban el componente militar y de erradicaci\u00f3n a\u00e9rea del Plan, mientras otros pa\u00edses como B\u00e9lgica, los Pa\u00edses Bajos, Alemania y Francia expresaban sus objeciones. Antes de la Mesa de Madrid, se celebr\u00f3 una mesa alternativa de ONG y colombianas y europeas, que expresaron su rechazo al Plan. As\u00ed se decidi\u00f3 aprovechar la reuni\u00f3n de Madrid para adoptar una nueva postura europea, de forma que ya no ser\u00eda una conferencia de \u201cdonantes al Plan Colombia\u201d sino un \u201cencuentro del Grupo de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia\u201d. Durante la Mesa de Madrid, la UE no tom\u00f3 una decisi\u00f3n sobre su contribuci\u00f3n financiera; aunque se adoptaron decisiones sobre contribuciones individuales: 300 millones de d\u00f3lares prometidos por el BID; 70 millones por parte de Jap\u00f3n; 131 millones de programas de la ONU en Colombia, 20 millones del Gobierno noruego y 100 del Gobierno espa\u00f1ol. Tambi\u00e9n se cre\u00f3 un Comit\u00e9 de Apoyo y Seguimiento de los desembolsos.<\/p>\n<p>En la reuni\u00f3n del Comit\u00e9 que se celebr\u00f3 en octubre, en Bogot\u00e1, la UE se distanci\u00f3 formalmente del Plan Colombia y anunci\u00f3 un paquete de ayuda dirigido a cinco \u00e1reas prioritarias: apoyo al Estado de derecho; defensa de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario; lucha contra las causas de la violencia y ayuda a sus v\u00edctimas; protecci\u00f3n de la biodiversidad y el medio ambiente; y afianzamiento de la cooperaci\u00f3n regional. La UE advirti\u00f3 tambi\u00e9n del impacto negativo que pod\u00edan tener algunos m\u00e9todos de erradicaci\u00f3n de cultivos il\u00edcitos e insisti\u00f3 en la necesidad de apoyar a los campesinos con cultivos alternativos. En definitiva, la UE se desmarc\u00f3 del Plan Colombia aunque sin criticarlo expresamente ni tampoco situarse en contra.<\/p>\n<p>M\u00e1s contundente, el Parlamento Europeo adopt\u00f3 una resoluci\u00f3n en la que afirmaba que la Uni\u00f3n Europea deb\u00eda buscar su propia estrategia y que \u00e9sta deb\u00eda enmarcarse en el apoyo al proceso de paz. El 1 de febrero de 2001 estableci\u00f3 que la UE deb\u00eda dar los pasos necesarios para garantizar la suspensi\u00f3n del uso masivo de herbicidas qu\u00edmicos y prevenir la introducci\u00f3n de agentes biol\u00f3gicos como el Fusarium Oxysporum, debido a sus riesgos para la salud humana y el medioambiente . El Parlamento manifest\u00f3 su rechazo definitivo al Plan Colombia.<\/p>\n<p>La tercera reuni\u00f3n del Grupo de Apoyo al Proceso de Paz, auspiciada por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Comisi\u00f3n Europea, tuvo lugar en Bruselas el 30 de abril de 2001. En la declaraci\u00f3n final de este encuentro, la UE volvi\u00f3 a reclamar el respeto de los derechos humanos y el DIH y la necesidad de lograr una salida negociada al conflicto armado y de apoyo internacional al proceso de paz en Colombia.<\/p>\n<p>Sin embargo, con la reanudaci\u00f3n del conflicto armado y las elecciones presidenciales que dieron la victoria a \u00c1lvaro Uribe finaliz\u00f3 un ciclo de m\u00e1s de tres a\u00f1os en la pol\u00edtica de la Uni\u00f3n Europea hacia Colombia, en el que se ha pasado \u201cde las buenas intenciones a una gran frustraci\u00f3n\u201d . Tras ese ciclo, la Uni\u00f3n Europea se ha visto obligada a redefinir su posici\u00f3n ante el conflicto. La Declaraci\u00f3n de la Presidencia de la Uni\u00f3n Europea sobre la ruptura del proceso de paz del 22 de febrero de 2002 expresaba claramente la frustraci\u00f3n comunitaria, ya que imped\u00eda desarrollar esa pol\u00edtica, y atribu\u00eda la responsabilidad del fracaso a las FARC. En 2002, en especial durante el semestre de Presidencia espa\u00f1ola de la UE, el recrudecimiento de la violencia interna en Colombia y el nuevo escenario internacional apenas dejaron espacio para una pol\u00edtica comprometida con un eventual proceso de paz.<\/p>\n<p>La Presidencia espa\u00f1ola presion\u00f3 a favor de la inclusi\u00f3n de las FARC en la \u201clista\u201d de organizaciones terroristas de la Uni\u00f3n Europea y, en general, en pro de un mayor alineamiento con la posici\u00f3n estadounidense y la estrategia militar de Uribe. El 13 de junio se logr\u00f3 un acuerdo en el Consejo y ambos grupos pasaron a ser consideradas oficialmente \u201corganizaciones terroristas\u201d por la Uni\u00f3n Europea. Sin embargo, esta decisi\u00f3n, que la Presidencia espa\u00f1ola consider\u00f3 uno de sus \u00e9xitos, \u201csupone un mayor alineamiento con una parte en el conflicto, y puede condicionar la actuaci\u00f3n de la UE, tanto en el \u00e1mbito pol\u00edtico como en los proyectos de desarrollo y de car\u00e1cter humanitario, que ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil implementar en un contexto de mayor inseguridad y violencia. A la postre, en \u00e9ste como en otros \u00e1mbitos, si la actuaci\u00f3n de Bruselas es indistinguible de la de Washington, su legitimidad y su influencia pol\u00edtica se desvanecen\u201d .<\/p>\n<p>En definitiva, la posici\u00f3n de la UE hacia el conflicto colombiano tiende a hacer prevalecer los elementos del di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n como salida del conflicto, pero sus discrepancias internas minan su credibilidad y sus posibilidades de influir de forma positiva en este conflicto.\u00a0<\/p>\n<p><strong>El agravamiento de la guerra<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s preocupadas con otras prioridades en pol\u00edtica exterior como la situaci\u00f3n en Irak y los Estados del \u201ceje del mal\u201d, y envueltas en el discurso de la guerra global antiterrorista, las autoridades de Washington han optado por una aproximaci\u00f3n al conflicto de Colombia basada en no analizar su complejidad, aumentar la ayuda militar e inscribir esta situaci\u00f3n en esa guerra global, al mismo tiempo que rebajan las exigencias y condicionantes en materia de derechos humanos . Las presidencias de Estados Unidos y Colombia coinciden en priorizar el uso de la fuerza y esto ya est\u00e1 debilitando los compromisos internacionales sobre derechos humanos y DIH, lo que est\u00e1 suponiendo un empeoramiento de la situaci\u00f3n sobre el terreno.<\/p>\n<p>El presidente George W. Bush anunci\u00f3 en el mes de julio de 2003 que suspender\u00eda la ayuda militar a 35 pa\u00edses, incluida Colombia, si no firmaban un convenio de inmunidad de los militares estadounidenses ante la Corte Penal Internacional (CPI). Esta medida se enmarca en la presi\u00f3n continua para evitar la jurisdicci\u00f3n de la Corte sobre sus nacionales . En septiembre, Uribe firm\u00f3 el compromiso de solicitar el consentimiento de Washington antes de poner a un ciudadano estadounidense bajo la jurisdicci\u00f3n de la CPI. S\u00f3lo quince d\u00edas despu\u00e9s se desbloque\u00f3 un paquete de cinco millones de d\u00f3lares en ayuda militar a Colombia.<\/p>\n<p>Todo esto agrava la crisis humanitaria en Colombia, donde, desde 1985, se ha desplazado forzosamente a m\u00e1s de tres millones de personas. En el a\u00f1o 2002 fueron m\u00e1s de 400.000, o sea m\u00e1s de 1.100 al d\u00eda, un 20% m\u00e1s que en el a\u00f1o anterior. Y la cifra ha crecido en 100.000 personas en el primer trimestre de 2003 . En la ra\u00edz del desplazamiento, similar al de otros momentos hist\u00f3ricos, est\u00e1n factores como las pr\u00e1cticas pol\u00edticas excluyentes; el problema de la tierra, tradicional en Colombia pero exacerbado por el neoliberalismo, y los nuevos usos que plantea para la misma; los combates asociados al conflicto y la fumigaci\u00f3n de \u00e1reas de cultivos il\u00edcitos, entre otros .<\/p>\n<p>Calificar el largo y complejo conflicto colombiano como un problema de terrorismo puede servir para justificar pol\u00edticas de fuerza y cerrar la puerta a cualquier soluci\u00f3n negociada, pero no es \u00fatil para resolver los problemas de Colombia y, probablemente, tampoco supondr\u00e1 el fin de la guerra. \u00c9sta hunde sus ra\u00edces en los problemas de la exclusi\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica, la desigualdad en la tenencia de la tierra, el control patrimonial del Estado por las elites y la falta de democracia real e instituciones leg\u00edtimas, entre otros factores. Colombia es uno de los pa\u00edses m\u00e1s desiguales en la distribuci\u00f3n de ingresos en Am\u00e9rica Latina (a su vez, la regi\u00f3n m\u00e1s desigual del mundo). Si, en el conjunto del \u00e1rea, el 10% de poblaci\u00f3n m\u00e1s rica tiene ingresos 17 veces superiores al 10% m\u00e1s pobre, en Colombia esa proporci\u00f3n es de 42 veces . <br \/>Ganar la guerra no parece estar al alcance de ninguno de los bandos pero, mientras se mantenga esta pol\u00edtica s\u00f3lo se producir\u00e1 m\u00e1s muerte y sufrimiento a la poblaci\u00f3n. Es urgente acometer la tarea del refuerzo de unas instituciones verdaderamente democr\u00e1ticas, del fortalecimiento del sistema judicial y del respeto de los derechos humanos, sin olvidar la necesidad de eliminar las desigualdades sociales y la exclusi\u00f3n pol\u00edtica y de crear las condiciones para un desarrollo en paz. Tanto el Gobierno de Colombia como el de EE UU podr\u00edan conseguir mejores resultados por esa v\u00eda si lo que pretenden es lograr la paz, y en esa v\u00eda deber\u00eda seguir incidiendo la UE.<\/p>\n<p>Los mismos objetivos deber\u00edan plantearse para el resto de Am\u00e9rica Latina. Equiparar cualquier movimiento de protesta con grupos terroristas (como ha ocurrido recientemente en Bolivia), incrementar la represi\u00f3n y no luchar contra la exclusi\u00f3n puede hacer crecer la desconfianza ciudadana ante el sistema pol\u00edtico, un sentimiento que aumenta sin cesar desde hace a\u00f1os ante la evidencia de que la democracia no ha mejorado la situaci\u00f3n .<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque el conflicto violento en Colombia tiene caracter\u00edsticas propias el marco de la guerra global &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":208,"featured_media":3727,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,366],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-3728","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos-propios"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - 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