{"id":3750,"date":"2004-03-14T23:00:00","date_gmt":"2004-03-14T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=3750"},"modified":"2021-07-26T11:58:06","modified_gmt":"2021-07-26T11:58:06","slug":"la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/","title":{"rendered":"La Paz \u00c1rabe-Israel\u00ed, clave de la seguridad euro-mediterr\u00e1nea."},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3749\" width=\"150\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg\" alt=\"im21\" height=\"149\" style=\"float: left;\" srcset=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg 200w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, diversos actores nacionales y la sociedad civil internacional han cuestionado los principios y la praxis de las operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidos. Con el fin de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, las Naciones Unidas adoptaron un papel m\u00e1s relevante en la resoluci\u00f3n y transformaci\u00f3n de muchos conflictos en el Tercer Mundo, que hab\u00edan sido alimentados por la confrontaci\u00f3n de las dos superpotencias durante el periodo de la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3749\" width=\"200\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg\" alt=\"im21\" height=\"198\" style=\"float: left;\" srcset=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg 200w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/p>\n<p><strong>(Para El Mediterr\u00e1neo en el nuevo entorno estrat\u00e9gico, Cuaderno de Estrategia N. 125, Instituto Espa\u00f1ol de Estudios Estrat\u00e9gicos, Ministerio de Defensa)<\/strong> <br \/><strong>INTRODUCCI\u00d3N <br \/><\/strong>La Uni\u00f3n Europea (UE) vive actualmente una etapa de notable aceleraci\u00f3n en su intento por conformar una aut\u00e9ntica pol\u00edtica exterior y de seguridad com\u00fan, con su corolario espec\u00edfico en temas de defensa, que le permita convertirse en un actor de relevancia mundial y con capacidad para gestionar la globalizaci\u00f3n, al tiempo que se equipa para defender sus intereses y para hacer frente a las amenazas y riesgos, de car\u00e1cter asimismo global, que definen el mundo de la postGuerra Fr\u00eda. En ese proceso se ha ido asentando la percepci\u00f3n clara de que la seguridad europea est\u00e1 indisolublemente ligada a la seguridad del \u00e1rea mediterr\u00e1nea, entendida esta \u00faltima como una cuesti\u00f3n que abarca tanto a la propia UE como al Magreb, Oriente Pr\u00f3ximo y Oriente Medio. As\u00ed lo entend\u00eda ya a finales de los a\u00f1os setenta la Conferencia de Seguridad y Cooperaci\u00f3n en Europa , y as\u00ed se ha venido asumiendo desde entonces hasta llegar a la puesta en marcha durante la d\u00e9cada de los noventa de iniciativas, m\u00e1s o menos parciales, como el Di\u00e1logo OTAN-Mediterr\u00e1neo, el Di\u00e1logo UEO-Mediterr\u00e1neo o la m\u00e1s amplia de la Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea (AEM).<\/p>\n<p>Esta percepci\u00f3n, que se fundamenta no s\u00f3lo en factores de proximidad geogr\u00e1fica, se ha ido haciendo progresivamente m\u00e1s evidente en la medida en que se han hecho cada vez m\u00e1s visibles los efectos contaminantes de los distintos focos de conflicto en la regi\u00f3n euro-mediterr\u00e1nea (S\u00e1hara Occidental, Chipre, tensiones greco-turcas, conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed, Iraq&#8230;) y de las crecientes brechas de desigualdad en todos los terrenos entre la orilla Norte, por una parte, y la Sur y Este, por otra. El estudio sobre las causas que generan los conflictos nos ense\u00f1a que all\u00ed donde se manifiestan crecientes desigualdades, como es el caso en esta zona, no puede extra\u00f1ar que se instaure un clima de inestabilidad estructural que puede derivar en estallidos de violencia o en conflictos abiertos, sean \u00e9stos locales o internacionales. Desde esa perspectiva, resulta inmediato concluir que el \u00e1rea euro-mediterr\u00e1nea constituye un ejemplo destacado de subdesarrollo econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico, por lo que respecta a los denominados pa\u00edses mediterr\u00e1neos no comunitarios (PMNC) , de inestabilidad interna y, como no pod\u00eda ser de otra manera, de inestabilidad regional.<\/p>\n<p>La agenda de seguridad regional, en consecuencia, es enormemente compleja, al tener que tratar con conflictos abiertos y otros larvados, en los que se manifiestan desajustes de naturaleza diversa y sin que exista un entramado suficientemente consolidado de canales de di\u00e1logo Norte-Sur, pero tampoco Sur-Sur, que sirvan para encontrar una soluci\u00f3n a las controversias por medios pac\u00edficos. Esa misma complejidad- que obliga a manejar instrumentos que van desde la diplomacia preventiva a las relaciones econ\u00f3micas y comerciales, pasando por la cooperaci\u00f3n al desarrollo o el fomento de la integraci\u00f3n regional- hace a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil establecer un claro orden de prioridades para atacar en primera instancia los temas m\u00e1s espinosos. En cualquier caso, parecen existir pocas dudas de que el centro de atenci\u00f3n preferente para mejorar la situaci\u00f3n de la seguridad euro-mediterr\u00e1nea, en el que se a\u00fanan la urgencia y la importancia de los temas a considerar, es el conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de la preocupante situaci\u00f3n en Oriente Pr\u00f3ximo- una vez que se ha dado por abandonado el Proceso de Paz, nacido en Madrid en 1991- es una cuesti\u00f3n central para la seguridad en el \u00e1rea euro-mediterr\u00e1nea y para la seguridad europea. Con ese convencimiento de partida, las p\u00e1ginas que siguen pretenden, en primer lugar, reflejar la importancia que la resoluci\u00f3n del conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed tiene para la seguridad europea. Adicionalmente, presentan un balance provisional de situaci\u00f3n, en el que inevitablemente habr\u00e1 que tener en cuenta lo acontecido en estos \u00faltimos tres a\u00f1os de Intifada palestina. Al mismo tiempo, analizan brevemente el marco internacional actual, tras las campa\u00f1as militares contra Afganist\u00e1n e Iraq, para tratar de enmarcar los esfuerzos por encontrar una v\u00eda de soluci\u00f3n al problema \u00e1rabe-israel\u00ed. El n\u00facleo fundamental del texto es, en cualquier caso, el estudio de la actuaci\u00f3n y objetivos de los actores en presencia (tanto internos como externos) en relaci\u00f3n con la actual propuesta de una Hoja de Ruta, que aspira a convertirse en un intento definitivo por resolver el conflicto, junto a otras iniciativas m\u00e1s novedosas y extraoficiales como el Documento de Ginebra.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter din\u00e1mico de los acontecimientos en la regi\u00f3n constituye un problema para la redacci\u00f3n de un texto que, por exigencias del calendario editorial, debe cerrarse en diciembre de 2003 y que, por ello, puede quedar r\u00e1pidamente superado en funci\u00f3n de los cambios que se suceden continuamente. En todo caso, es un riesgo que debe ser asumido por quienes deciden centrar su atenci\u00f3n en asuntos que est\u00e1n tan vivos como en el aqu\u00ed nos ocupa y que, a\u00fan as\u00ed, no deben renunciar a establecer unas conclusiones y unos comentarios prospectivos, al menos, provisionales.<\/p>\n<p>EL CONFLICTO \u00c1RABE-ISRAEL\u00cd Y LA SEGURIDAD EUROPEA <br \/>La resoluci\u00f3n del largo enfrentamiento \u00e1rabe-israel\u00ed- dif\u00edcilmente puede hablarse en las circunstancias actuales de ning\u00fan proceso de paz en marcha- ya no es solamente una prioridad para Oriente Pr\u00f3ximo, sino tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n clave para la seguridad euro-mediterr\u00e1nea y para la agenda de la pol\u00edtica exterior comunitaria, aunque s\u00f3lo fuera porque la inestabilidad de sus periferias m\u00e1s inmediatas afecta directamente a su propia seguridad. A pesar de ello, es preciso reconocer que la UE no ha logrado hasta hora desempe\u00f1ar un cometido relevante en la b\u00fasqueda de soluciones al m\u00e1s antiguo conflicto abierto en la zona. A su debilidad como actor en pol\u00edtica exterior, derivada en gran medida de la permanencia de enfoques nacionales diversos, se une el permanente rechazo que los gobiernos israel\u00edes muestran a los Quince por su supuesta inclinaci\u00f3n pro-\u00e1rabe , lo que dificulta extraordinariamente su intenci\u00f3n de actuar como un intermediario honesto en cualquier din\u00e1mica de negociaciones.<\/p>\n<p>Ante esta situaci\u00f3n cabe adoptar un perfil bajo, de aceptaci\u00f3n de los hechos consumados y de la actual relaci\u00f3n de fuerzas, a la espera de que otros actores logren resolver en alg\u00fan momento el conflicto. Se tratar\u00eda de una actitud, bastante pr\u00f3xima a la realidad, que dejar\u00eda la definici\u00f3n de uno de los elementos b\u00e1sicos de la seguridad europea al albur de la evoluci\u00f3n de variables y factores que Bruselas renuncia a controlar. Pero tambi\u00e9n cabe otra forma de enfocar la cuesti\u00f3n, aceptando en cualquier caso la realidad de que Estados Unidos es hoy por hoy el \u00fanico actor externo capaz de influir en las dos partes enfrentadas, que pasa invariablemente por el reforzamiento de las capacidades comunitarias para poder hablar con una sola voz en el exterior. S\u00f3lo a partir de ah\u00ed ser\u00e1 posible desarrollar las inmensas potencialidades que alberga la Uni\u00f3n Europea, como el ejemplo m\u00e1s exitoso de la historia en el terreno de la prevenci\u00f3n de los conflictos.<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n del conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed como el m\u00e1s relevante de la agenda de seguridad euro-mediterr\u00e1nea no es balad\u00ed. Responde al convencimiento de que este viejo enfrentamiento tiene el potencial suficiente para contaminar y bloquear cualquier posible iniciativa euro-mediterr\u00e1nea. Basta con rese\u00f1ar algunos rasgos que as\u00ed lo demuestran: <br \/>&#8211; En la din\u00e1mica de confrontaci\u00f3n entre Israel y los pa\u00edses \u00e1rabes vecinos, la permanencia del conflicto es utilizada como excusa por algunos gobiernos de la regi\u00f3n para tratar de justificar sus fracasos y su comportamiento. En el \u00e1mbito econ\u00f3mico se pretende argumentar que si los resultados cosechados no son suficientemente positivos- lo que se traduce en una insatisfacci\u00f3n permanente de las necesidades b\u00e1sicas de la poblaci\u00f3n- es \u00fanicamente por la necesidad de atender a unos mayores gastos de defensa contra el enemigo. En el sociopol\u00edtico, se intenta justificar asimismo la aplicaci\u00f3n de pol\u00edticas represivas contra la propia poblaci\u00f3n y el reforzamiento de las medidas de control de los ciudadanos como necesidades ineludibles para permanecer vigilantes ante los enemigos que pretenden debilitar la cohesi\u00f3n nacional. <br \/>&#8211; Sirve, del mismo modo, para denunciar la aplicaci\u00f3n de una doble vara de medida, con exigencias discriminatorias que hacen pensar en la impunidad de la que gozan algunos gobiernos que act\u00faan contra valores o principios te\u00f3ricamente instaurados en la comunidad internacional. Esta cr\u00edtica no s\u00f3lo dificulta el di\u00e1logo entre las partes enfrentadas sino que tambi\u00e9n contribuye al debilitamiento del entramado de la legalidad internacional y al deterioro de la imagen de los actores multilaterales, con la ONU en primer plano, encargados de la seguridad internacional. Por otra parte, contribuye a alimentar el discurso de quienes est\u00e1n interesados en fomentar un sentimiento anti-occidental y en promover la idea de una confrontaci\u00f3n inevitable entre Islam y Occidente, al considerar que se aplican permanentes medidas discriminatorias contra los gobiernos y la poblaci\u00f3n de confesi\u00f3n musulmana. <br \/>&#8211; Limita ostensiblemente cualquier intento por evitar la proliferaci\u00f3n de armas de destrucci\u00f3n masiva y, en general, la carrera de armamentos que tiene en la regi\u00f3n uno de sus m\u00e1s claros exponentes. La existencia de ese tipo de armas- especialmente las nucleares que Israel tiene, aunque nunca hayan sido formalmente declaradas, en sus arsenales- estimula los deseos de otros gobiernos para dotarse tambi\u00e9n de ingenios similares, con el tradicional argumento de que s\u00f3lo se trata de compensar la amenaza que esas armas representan y de arrogarse el mismo derecho que los gobiernos israel\u00edes aducen para dotarse de ellas. <br \/>&#8211; Desv\u00eda la atenci\u00f3n y los esfuerzos que deber\u00edan volcarse en evitar el agravamiento de los altos niveles de pobreza y exclusi\u00f3n que afectan a un porcentaje muy significativo de la poblaci\u00f3n de los pa\u00edses \u00e1rabo-musulmanes de la zona. La din\u00e1mica de confrontaci\u00f3n regional contribuye a bloquear la adopci\u00f3n por parte de los gobiernos respectivos de las necesarias reformas de los modelos pol\u00edticos y econ\u00f3micos de estos pa\u00edses, imprescindibles para fomentar su desarrollo global y alejar la amenaza de que emerjan con mayor fuerza opciones rupturistas o directamente violentas. <br \/>&#8211; Como muestra bien a las claras la experiencia acumulada en el marco del Proceso de Barcelona, y al margen de que se hayan registrado determinados avances en las relaciones comerciales y financieras entre la UE y los PMNC, puede afirmarse que este conflicto ha impedido avances sustanciales en la cooperaci\u00f3n en temas de pol\u00edtica y seguridad.<\/p>\n<p>Es conveniente detenerse con mayor detalle en las repercusiones negativas que el problema \u00e1rabe-israel\u00ed provoca en la marcha de la Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea por ser \u00e9sta la iniciativa m\u00e1s ambiciosa y global que Bruselas ha planteado en la regi\u00f3n. Consciente de que sus esquemas anteriores- Pol\u00edtica Global Mediterr\u00e1nea (1972-92) y Pol\u00edtica Mediterr\u00e1nea Renovada (1992-96)- no hab\u00edan logrado cerrar las brechas de creciente y preocupante desigualdad en el \u00e1rea euro-mediterr\u00e1nea y de que el peligro de un estallido generalizado se hacia cada vez m\u00e1s probable, los Quince pusieron en marcha (Barcelona, 27\/28 de noviembre de 1995) la que entonces se vislumbraba como la f\u00f3rmula definitiva para encarrilar sus relaciones con los PMNC . En su esencia, la AEM persigue como objetivo la creaci\u00f3n de un espacio euro-mediterr\u00e1neo de paz y prosperidad compartidas, articulando una cooperaci\u00f3n con tres pilares b\u00e1sicos. Hasta ahora, el Proceso de Barcelona, en su triple articulaci\u00f3n de los cap\u00edtulos de cooperaci\u00f3n (pol\u00edtica y de seguridad, econ\u00f3mica y financiera, y de di\u00e1logo social, cultural y humano) ha debido enfrentarse a un entorno complejo, en el que han quedado de manifiesto sus propias limitaciones para lograr tan deseado objetivo.<\/p>\n<p>Mientras que en el cap\u00edtulo comercial \u00fanicamente falta por cerrar la negociaci\u00f3n con Siria para completar la firma de Acuerdos de Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea entre Bruselas y la totalidad de los socios de la orilla Sur y Este, en el terreno de la seguridad apenas pueden rese\u00f1arse avances significativos (salvo en aquellos aspectos formalmente integrados en el cap\u00edtulo tercero pero que por su naturaleza (persecuci\u00f3n del narcotr\u00e1fico, del crimen organizado o de los flujos migratorios irregulares) parecer\u00eda m\u00e1s l\u00f3gico incluir en el primero). La puesta en marcha de EUROMESCO o las actividades de formaci\u00f3n para personal diplom\u00e1tico desarrolladas en Malta, no permiten ocultar la sensaci\u00f3n de bloqueo en un cap\u00edtulo en el que sigue pendiente todav\u00eda la aprobaci\u00f3n de la Carta de Paz y Estabilidad para el Mediterr\u00e1neo, objetivo que apenas deber\u00eda ser m\u00e1s que el punto de arranque de una cooperaci\u00f3n en estas materias que tendr\u00eda que apuntar mucho m\u00e1s alto si realmente se quiere cubrir el objetivo \u00faltimo de hacer del Mediterr\u00e1neo una zona m\u00e1s segura y m\u00e1s estable. Mientras que la Carta- en cuyo borrador se consagra el acuerdo sobre un conjunto de principios de actuaci\u00f3n dirigidos a la creaci\u00f3n de una confianza mutua que alivie las tensiones y facilite canales de di\u00e1logo permanente para resolver cualquier diferencia- sigue esperando unas condiciones pol\u00edticas m\u00e1s favorables para su aprobaci\u00f3n, el conjunto de los veintisiete pa\u00edses miembros de la Asociaci\u00f3n siguen sin contar con ning\u00fan mecanismo eficaz de contacto regular para tratar temas de seguridad.<\/p>\n<p>Si poco ha podido lograrse en el terreno de la creaci\u00f3n de medidas operativas generadoras de confianza y seguridad, tambi\u00e9n hay que reconocer la imposibilidad de avanzar en un tratamiento conjunto al grave problema del terrorismo internacional. En este tema la paralizaci\u00f3n es producto de una extrema dificultad para encajar las diferentes interpretaciones que \u00e1rabes e israel\u00edes mantienen sobre la materia; lo que para unos son terroristas pasan a ser calificados como luchadores por la libertad para otros, mientras que la pretensi\u00f3n \u00e1rabe de que sea contemplado como terrorismo de Estado la utilizaci\u00f3n de la fuerza por parte israel\u00ed es absolutamente inaceptable para estos \u00faltimos.<\/p>\n<p>No se trata, en ning\u00fan caso, de reclamar que la AEM sea el veh\u00edculo para lograr la resoluci\u00f3n de un conflicto tan grave como el \u00e1rabe-israel\u00ed. De hecho, sus promotores ya percibieron, con realismo, que la Asociaci\u00f3n s\u00f3lo pod\u00eda tomar altura en la medida en que los conflictos existentes en el \u00e1rea entraran en v\u00edas de finalizaci\u00f3n a trav\u00e9s de sus propios mecanismos de negociaci\u00f3n. Pero, en cualquier caso, queda en evidencia que el problema \u00e1rabe-israel\u00ed tiene la capacidad para impedir no s\u00f3lo el avance de la Asociaci\u00f3n sino tambi\u00e9n, y eso es mucho m\u00e1s importante por lo que ata\u00f1e a la seguridad europea, la mejora de la seguridad euro-mediterr\u00e1nea.<\/p>\n<p>BALANCE DE SITUACI\u00d3N <br \/>El a\u00f1o 1995 marc\u00f3 un cambio de tendencia esencial en el Proceso de Paz que se hab\u00eda puesto en marcha en Madrid en octubre de 1991, con el arranque de la Conferencia de Paz patrocinada por Estados Unidos y Rusia y con la presencia en una misma mesa de los actores directamente implicados en el conflicto. Hasta ese momento y en el lado positivo cabe registrar la Declaraci\u00f3n de Principios (Washington, 13 de septiembre de 1993), el acuerdo de paz entre Jordania e Israel (26 de octubre de 1994) y los Acuerdos de Oslo (el \u00faltimo firmado el 28 de septiembre de 1995), que posibilitaban la creaci\u00f3n de la Autoridad Palestina (AP) y le otorgaban algunas competencias en diversas materias, incluyendo temas de seguridad y orden p\u00fablico. Sin embargo, esa senda de entendimiento, que llevaba al convencimiento de que incluso con violencia en las calles era necesario seguir negociando y manteniendo los canales de di\u00e1logo abiertos, se trunc\u00f3 dr\u00e1sticamente con el asesinato del primer ministro israel\u00ed, Isaac Rabin, a manos de un ciudadano israel\u00ed (4 de noviembre de 1995). Desde entonces, y a pesar de los cambios de gobierno producidos tanto en Israel como en Siria, L\u00edbano o Jordania, no se ha logrado rematar la ingente tarea que supone poner fin a un conflicto que se mantiene abierto desde hace ya 55 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Por lo que respecta a Egipto y a Jordania no se ha conseguido la normalizaci\u00f3n plena de relaciones, de tal forma que la llamada \u00abpaz de los valientes\u00bb no se ha instaurado en el alma de los ciudadanos de estos pa\u00edses, ni tampoco de los israel\u00edes, hasta el punto de que lo que mejor caracterizar\u00eda a la situaci\u00f3n actual ser\u00eda la imagen de una \u00abpaz fr\u00eda\u00bb. Por otro lado- y al margen de la decisi\u00f3n unilateral del gobierno israel\u00ed, en el marco de una contienda electoral, de retirarse de la zona de seguridad del Sur del L\u00edbano tras casi veinte a\u00f1os de ocupaci\u00f3n militar -, no se ha producido ning\u00fan avance en las negociaciones de Israel con L\u00edbano y Siria para poner fin al estado de guerra que a\u00fan hoy define las relaciones entre estos tres pa\u00edses.<\/p>\n<p>El caso palestino-israel\u00ed es, sin ning\u00fan g\u00e9nero de dudas, el n\u00facleo fundamental del conflicto regional. Abandonadas ya las esperanzas de ver cumplido el calendario acordado en Oslo, con un Periodo Transitorio que deber\u00eda dar paso en la primavera de 1999 a un acuerdo de Estatuto Final, en el que se incluir\u00edan los temas m\u00e1s delicados del problema , el balance cosechado durante la d\u00e9cada pasada se salda con un deterioro profundo de la situaci\u00f3n en los Territorios Palestinos, visible tanto en el \u00e1mbito social como en el pol\u00edtico o econ\u00f3mico, y un mayor nivel de inseguridad para las dos partes enfrentadas. Cuando ya se han superado los tres a\u00f1os desde el inicio de la actual Intifada palestina la situaci\u00f3n muestra un agravamiento generalizado que hace muy dif\u00edcil, a corto plazo, entrever c\u00f3mo se puede poner fin a la din\u00e1mica de violencia impulsada por los enemigos de la paz. Con m\u00e1s de 3.000 muertos palestinos (y 25.000 heridos) y m\u00e1s de 800 israel\u00edes (adem\u00e1s de unos 5.000 heridos) la agenda bilateral parece dominada hoy por el protagonismo de la violencia, en la creencia err\u00f3nea de que el uso de la fuerza puede ser una v\u00eda eficaz para conseguir los respectivos objetivos de las partes enfrentadas.<\/p>\n<p>Si algo ense\u00f1a precisamente la amplia historia de violencia desencadenada en la zona- y esto era algo que tanto los dirigentes \u00e1rabes como los israel\u00edes parec\u00edan haber entendido a partir ya de la experiencia israelo-egipcia de 1978 y, sobre todo, de la puesta en marcha del Proceso de Paz-, es que por esta senda ser\u00e1 imposible lograr soluci\u00f3n alguna. Israel sabe que su superioridad militar le garantiza su supervivencia frente a cualquier posible coalici\u00f3n de fuerzas enemigas en la regi\u00f3n, pero tambi\u00e9n ha entendido que por la fuerza no ser\u00e1 nunca capaz de quebrar la resistencia de sus vecinos, sobre todo de los palestinos, ni de convencerlos de que deben aceptarlos como vecinos. Por su parte, los dirigentes \u00e1rabes, tras las reiteradas derrotas militares sufridas, tambi\u00e9n parec\u00edan comprender que s\u00f3lo a trav\u00e9s de la negociaci\u00f3n, que implica evidentemente el abandono de posturas maximalistas, ser\u00eda posible poner fin al conflicto. Ese convencimiento, cuyo producto m\u00e1s visible es el Proceso de Paz, parece haberse quebrado a partir del acceso al poder en Israel del actual primer ministro conservador y l\u00edder del Likud, Ariel Sharon . Su estrategia de otorgar prioridad al uso de la fuerza, potenciada por el marco global de guerra contra el terror impulsado desde Washington, ha demostrado sobradamente que ni sirve a los intereses vitales de Israel ni ha permitido garantizar la seguridad de sus ciudadanos, al tiempo que ha otorgado a los enemigos de la paz en ambos bandos la posibilidad de bloquear cualquier iniciativa negociadora, con el argumento de que s\u00f3lo habr\u00e1 un regreso al di\u00e1logo cuando se termine la violencia.<\/p>\n<p>Lo que se deduce de esta etapa, trufada de errores por ambas partes, es, en definitiva, que ni los palestinos han logrado acercarse m\u00e1s a su objetivo pol\u00edtico de crear un Estado independiente, al tiempo que han sufrido un notable retroceso en sus ya bajos niveles de bienestar, ni los israel\u00edes se han acercado a los suyos de ser reconocidos por sus vecinos en fronteras seguras y estables, de consolidar su posici\u00f3n entre los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados (la Intifada est\u00e1 traduci\u00e9ndose en los peores datos econ\u00f3micos de la historia israel\u00ed), ni de crear unas condiciones m\u00e1s seguras para la constituci\u00f3n de un hogar nacional para todos los jud\u00edos dispersos por el mundo. Mientras tanto, jordanos, egipcios, sirios y libaneses- por no citar a la totalidad e los pa\u00edses que conforman la Liga \u00c1rabe- est\u00e1n a\u00fan lejos de cerrar las heridas provocadas por su enfrentamiento con los israel\u00edes y de aceptar su existencia como un vecino m\u00e1s en Oriente Pr\u00f3ximo. Creer que medidas como la reocupaci\u00f3n militar de zonas que ya hab\u00edan sido transferidas a la Autoridad palestina, la construcci\u00f3n de un muro de separaci\u00f3n, ilegal desde cualquier punto de vista, la eliminaci\u00f3n f\u00edsica de dirigentes y militantes palestinos, o el castigo colectivo a los m\u00e1s de tres millones de habitantes de Gaza y Cisjordania (sea mediante la adopci\u00f3n de medidas de cierre de los Territorios o la destrucci\u00f3n de casas, infraestructuras o tierras de cultivo) pueden tener como resultado una aceptaci\u00f3n pasiva del dominio israel\u00ed es querer desconocer la naturaleza del problema causado y la mentalidad de la poblaci\u00f3n ocupada. Lo mismo puede afirmarse de quienes creen que la resistencia armada y la violencia suicida son instrumentos adecuados para lograr el objetivo de concretar las aspiraciones de independencia que albergan los palestinos.<\/p>\n<p>En esta \u00faltima d\u00e9cada se han quedado tambi\u00e9n por el camino t\u00edmidas y limitadas iniciativas de paz (desde la planteada en el Informe Mitchell , hasta el Plan Tenet o la propia Hoja de Ruta, a la que se har\u00e1 menci\u00f3n m\u00e1s adelante). La explicaci\u00f3n de su fracaso no ha estado tanto en determinadas imperfecciones de su contenido como en la falta de voluntad para cumplir sus postulados y para dar una oportunidad a la paz. Quien tiene en esta situaci\u00f3n una mayor responsabilidad, a\u00fan asumiendo que ambas partes han incumplido en diferentes ocasiones el contenido de los compromisos adquiridos m\u00e1s o menos formalmente, es quien ostenta la superioridad militar y quien controla en su totalidad el ritmo del proceso de relaciones. A lo largo del Proceso de Paz, al igual que en la actualidad, es Israel quien tiene la capacidad para cortocircuitar o facilitar el desarrollo de la vida social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica de los Territorios. Por lo tanto, a la hora de demandar un cambio de orientaci\u00f3n parece elemental suponer que debe ser el gobierno israel\u00ed quien d\u00e9 un primer paso que rompa la negativa tendencia actual.<\/p>\n<p>Nunca desde el inicio del Proceso de Paz ha parecido m\u00e1s lejano el momento de volver a la mesa de negociaciones y, sin embargo, es precisamente este clima de violencia ciega el que muestra claramente la necesidad de reclamar con urgencia un cambio de orientaci\u00f3n, para dar una nueva oportunidad a la paz. No es necesario aumentar todav\u00eda m\u00e1s el n\u00famero de v\u00edctimas para convencerse de que nadie lograr\u00e1 sus objetivos por esta v\u00eda; el uso de la fuerza no va a proporcionar a ninguno de los dos bandos una victoria definitiva. Ante esa urgencia parece detectarse una imposibilidad de las autoridades israel\u00edes y palestinas para salirse de una senda que ellos mismos han contribuido directamente a configurar, atrapados como est\u00e1n en un discurso que aborta cualquier posibilidad de entendimiento. En estas circunstancias, es preciso ampliar la mirada para analizar hasta qu\u00e9 punto el contexto internacional y los principales actores mundiales pueden y quieren implicarse en un esfuerzo sostenido para encontrar v\u00edas de salida.<\/p>\n<p>MARCO INTERNACIONAL TRAS LA CAMPA\u00d1A DE IRAQ <br \/>Desde la perspectiva de la legalidad internacional deber\u00eda bastar para resolver el conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed con establecer las condiciones para que se puedan aplicar las numerosas Resoluciones de la ONU referidas a este tema, con la 242 y la 338 en lugar destacado . El protagonismo de esta tarea deber\u00eda, asimismo, recaer en la ONU, en su calidad de te\u00f3rico actor de referencia en asuntos de seguridad internacional. Sin embargo, es evidente que la evoluci\u00f3n de los acontecimientos, y la constataci\u00f3n de la debilidad estructural de la propia Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas, obligan a pensar en otras v\u00edas y otros actores para tratar de encontrar una salida v\u00e1lida para poner fin a este tr\u00e1gico enfrentamiento. Entre estos \u00faltimos sobresale, por encima de cualquier posible comparaci\u00f3n, los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Al margen de otras referencias hist\u00f3ricas anteriores, conviene recordar que uno de los elementos centrales de la respuesta liderada por Washington contra el r\u00e9gimen iraqu\u00ed de Sadam Husein, tras su invasi\u00f3n de Kuwait en el verano de 1990, fue buscar la colaboraci\u00f3n de otros gobiernos \u00e1rabes en la puesta en marcha de la mayor coalici\u00f3n militar desplegada desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Se trataba, entre otras motivaciones, de evitar la idea de un choque de civilizaciones, incorporando a pa\u00edses \u00e1rabes al bando occidental, aun cuando su aportaci\u00f3n militar no pasara de ser marginal en las operaciones que se desencadenaron, en el marco de la \u00abOperaci\u00f3n Tormenta del Desierto\u00bb, a partir del 17 de enero de 1991. Para lograr esa colaboraci\u00f3n \u00e1rabe uno de los principales argumentos esgrimidos en aquellos d\u00edas fue la idea de que tras la victoria se llevar\u00eda a cabo un esfuerzo pol\u00edtico de primera magnitud para resolver definitivamente el conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed. Adem\u00e1s de evitar las cr\u00edticas, este planteamiento permit\u00eda a los gobiernos \u00e1rabes aliados de Washington reforzar su imagen ante sus propias opiniones p\u00fablicas, argumentando que su alineamiento no hab\u00eda sido en vano, sino que forzar\u00eda una mayor implicaci\u00f3n de los gobiernos m\u00e1s poderosos en la b\u00fasqueda de una soluci\u00f3n al contencioso que manten\u00edan con Israel. Por su parte, Estados Unidos trataba as\u00ed de combatir la percepci\u00f3n, muy asentada en la regi\u00f3n de que su apoyo a Israel demostraba la existencia de una doble vara de medida que confer\u00eda a su fiel aliado una casi completa impunidad.<\/p>\n<p>El resultado de este enfoque fue, en \u00faltima instancia, la Conferencia de Paz (Madrid, del 30 de octubre al 4 de noviembre de 1991), que puso en marcha el ahora arruinado Proceso de Paz. En un apresurado resumen puede afirmarse que, si bien es cierto que Washington y Mosc\u00fa se responsabilizaron del arranque del proceso, tambi\u00e9n lo es que sus resultados han quedado muy por debajo de las expectativas generadas en sus primeras etapas. Asimismo, es necesario reconocer que no todos los errores o fracasos, pero lo mismo debe decirse en relaci\u00f3n con los \u00e9xitos, pueden ser achacados a los principales actores internacionales que impulsaron esta iniciativa. Adicionalmente resulta relevante, cuando se analiza su desarrollo, comprobar como, una vez m\u00e1s, la ONU fue marginada de este esfuerzo, por el com\u00fan inter\u00e9s de Washington y Tel Aviv de evitar un protagonismo relevante de cualquier actor exterior que no fuera precisamente Estados Unidos. Por encima de cualquier otra consideraci\u00f3n, lo que emerge con rotundidad es la evidencia de que el conflicto no s\u00f3lo sigue abierto, sino de que no se juzga con igual criterio a los actores directos y de que los actores externos no han logrado evitar que la violencia haya vuelto a ense\u00f1orearse de Oriente Pr\u00f3ximo. Queda por saber, en todo caso, si \u00e9ste es el resultado de una falta de capacidad para actuar de manera m\u00e1s eficaz o de una falta de voluntad para asumir las tareas que les corresponden a los promotores del Proceso de Paz.<\/p>\n<p>Ahora, con ocasi\u00f3n de la campa\u00f1a militar que ha llevado a la destrucci\u00f3n del r\u00e9gimen baazista de Sadam Husein, parecen recuperarse propuestas y argumentos que recuerdan aquellos tiempos. Desde Washington se vuelven a plantear como objetivos la modernizaci\u00f3n y democratizaci\u00f3n del mundo \u00e1rabe ; se repiten las mismas proclamas que pretenden negar la imagen de una doble vara de medida para juzgar los comportamientos de unos y de otros; se renueva la voluntad de poner fin al conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed &#8230; En esencia, apenas hay diferencias entre el discurso actual y el que se propag\u00f3 hace algo m\u00e1s de diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a este \u00faltimo objetivo, se pretende transmitir la idea de que la ocupaci\u00f3n y neutralizaci\u00f3n de Iraq, y las crecientes presiones sobre Ir\u00e1n y Siria (principales focos de atenci\u00f3n para los responsables de la seguridad israel\u00ed), permitir\u00e1 aliviar la sensaci\u00f3n de inseguridad que percibe Israel y, por tanto, facilitar\u00e1 un cambio en sus relaciones con los vecinos de la zona, flexibilizando su actual pol\u00edtica de fuerza y dando paso a una nueva etapa de negociaciones. M\u00e1s all\u00e1 del hecho de que el actual gobierno israel\u00ed no parezca muy interesado en enviar se\u00f1ales de flexibilidad en ese sentido, cabe preguntarse sobre la voluntad de los actores externos para seguir insistiendo, a pesar de ello, en la l\u00ednea se\u00f1alada. Sin detenerse en considerar que hasta ahora su labor conjunta, ni en el marco del Proceso de Paz ni en el m\u00e1s novedoso del Cuarteto , no ha se ha traducido en ninguna mejora relevante de la situaci\u00f3n, bastar\u00eda con decir que ni Rusia ni la ONU ni la UE han logrado mantener un perfil de actividad equiparable al que muestra Estados Unidos, mientras que este \u00faltimo sigue enviando, cuando menos, se\u00f1ales ambiguas sobre su te\u00f3rica voluntad para actuar como intermediario.<\/p>\n<p>Esto llevar\u00eda a pensar que, mientras se contin\u00faa a la espera de que los otros tres socios del Cuarteto incrementen en alg\u00fan momento sus capacidades operativas, la atenci\u00f3n debe centrarse en lo que pueda esperarse desde Washington como actor interesado en alcanzar los objetivos propuestos por sus m\u00e1ximos representantes para la regi\u00f3n en su conjunto y para el conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed en particular. Todo parece indicar que el escenario al que se enfrentan las fuerzas de ocupaci\u00f3n en Iraq, lideradas por Washington, no responde a las optimistas previsiones que presentaban los promotores de la campa\u00f1a militar en los d\u00edas previos al lanzamiento de la \u00abOperaci\u00f3n Conmoci\u00f3n y Pavor\u00bb . Aunque las acciones desarrolladas por los grupos de resistencia iraqu\u00ed y por las c\u00e9lulas terroristas presentes en Iraq no tienen entidad suficiente para retar en fuerza la supremac\u00eda de las fuerzas de ocupaci\u00f3n, es un hecho que el clima de inseguridad generalizado impide llevar adelante los planes de reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica previstos inicialmente. En consecuencia, cabe prever que la tarea de normalizaci\u00f3n de la vida nacional iraqu\u00ed va a necesitar m\u00e1s tiempo y m\u00e1s esfuerzo del estimado en los inicios de la campa\u00f1a. Iraq est\u00e1 lejos de ser un tema resuelto.<\/p>\n<p>A las incertidumbres que esta situaci\u00f3n plantea hay que a\u00f1adir la inestabilidad que todav\u00eda genera Afganist\u00e1n. La \u00abOperaci\u00f3n Libertad Duradera\u00bb y la implicaci\u00f3n econ\u00f3mica y militar posterior, todo ello bajo el evidente liderazgo de Estados Unidos, no han permitido resolver el problema planteado por la deriva extremista del movimiento talib\u00e1n y su alianza con Osama Bin Laden, cabeza visible de la organizaci\u00f3n terrorista Al Qaeda. En la actualidad, Afganist\u00e1n se encuentra sumido en una situaci\u00f3n de grave deterioro en la que se entremezclan la debilidad de un gobierno que apenas logra ejercer sus funciones dentro de la burbuja de protecci\u00f3n que le ofrecen las fuerzas militares internacionales en el entorno de Kabul, el acelerado incremento del cultivo de amapola, la emergencia de \u00abse\u00f1ores de la guerra\u00bb que no reconocen ning\u00fan tipo de autoridad central&#8230; Todo ello configura un clima que, en definitiva, no permite garantizar que pueda desarrollarse el calendario programado para su normalizaci\u00f3n pol\u00edtica y que, por el contrario, apunta a que Afganist\u00e1n regresa a marchas forzadas a su no superada imagen de Estado fr\u00e1gil y fragmentado, en el que la modernizaci\u00f3n y democratizaci\u00f3n quedan fuera de todo horizonte realista.<\/p>\n<p>Los importantes focos de inestabilidad que representan Iraq y Afganist\u00e1n sirven de ejemplos evidentes para mostrar la debilidad de una estrategia basada exclusivamente en el uso de la fuerza y de los instrumentos militares para resolver problemas de ra\u00edz social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica. Ahora, cuando la situaci\u00f3n sobre el terreno se muestra muy distinta a la que imaginada en los despachos de Washington, emergen las dudas sobre la voluntad pol\u00edtica para seguir empe\u00f1ados en un esfuerzo multidimensional que permita una normalizaci\u00f3n plena de estos dos Estados a medio plazo. En cualquier caso, y en relaci\u00f3n con el conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed, se desmorona el planteamiento de que \u00e9stos no eran m\u00e1s que los primeros escalones para facilitar la resoluci\u00f3n definitiva del problema. Resulta dif\u00edcil imaginar ahora que la administraci\u00f3n Bush vaya a desplegar un amplio esfuerzo para a\u00f1adir un nuevo elemento de preocupaci\u00f3n en su agenda regional, tratando de posibilitar una salida al contencioso palestino-israel\u00ed, y mucho menos al que afecta a Siria o a L\u00edbano, abriendo a\u00fan m\u00e1s los frentes de los que pueden derivarse consecuencias negativas para su propia credibilidad e imagen de principal actor mundial. Si a esto se le a\u00f1aden los condicionantes, cada vez m\u00e1s poderosos, de una carrera electoral en la que est\u00e1 en juego la reelecci\u00f3n del propio presidente Bush, se incrementa a\u00fan m\u00e1s la improbabilidad de que se produzca una verdadera implicaci\u00f3n para forzar la agenda regional hacia un nuevo escenario de negociaciones.<\/p>\n<p>Todav\u00eda podr\u00eda completarse este panorama con las numerosas se\u00f1ales que emiten los principales portavoces de esta administraci\u00f3n estadounidense, en el sentido de que dif\u00edcilmente puede encontrarse otro equipo gubernamental que- tanto por razones estrat\u00e9gicas como de afinidad de pensamiento o, incluso, de ra\u00edz religiosa- haya estado tan volcada en la defensa de su tradicional aliado israel\u00ed. Su planteamiento actual, seg\u00fan el cual el uso de la fuerza en la regi\u00f3n es el \u00fanico lenguaje que entienden sus enemigos, encaja perfectamente con los planes del gobierno de Sharon.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, tampoco puede esperarse que Washington est\u00e9 muy decidido a promover el protagonismo del Cuarteto. Una vez que la campa\u00f1a de Iraq ha puesto de manifiesto las discrepancias trasatl\u00e1nticas y la pretensi\u00f3n de Estados Unidos ya no s\u00f3lo de gestionar los asuntos mundiales como \u00fanica superpotencia, sino de transformar las reglas de juego en funci\u00f3n de sus propios intereses, no parece l\u00f3gico esperar que ahora vaya a facilitar la colaboraci\u00f3n con la Uni\u00f3n Europea, la ONU o Rusia, en un tema en el que, adem\u00e1s, los gobiernos israel\u00edes han mostrado tradicionalmente, como ya se ha se\u00f1alado anteriormente, un claro rechazo a la implicaci\u00f3n directa de cualquier actor externo a la zona que no sea Estados Unidos.<\/p>\n<p>Esa din\u00e1mica obliga a volver la vista hacia dentro, para analizar qu\u00e9 quieren y qu\u00e9 pueden hacer los actores internos.<\/p>\n<p>OBJETIVOS Y ACTUACI\u00d3N DE LOS ACTORES EN PRESENCIA <br \/>Aunque ninguno de los frentes de confrontaci\u00f3n abiertos en Oriente Pr\u00f3ximo ofrece se\u00f1ales de avance sustancial hacia una soluci\u00f3n justa, global y definitiva, puede afirmarse que la situaci\u00f3n no es la misma en todos los casos. Por lo que respecta a L\u00edbano, es bien conocido el estrecho control que Siria ejerce en su agenda nacional, incluso con la participaci\u00f3n directa de sus fuerzas armadas. Esta realidad se remonta ya a la intervenci\u00f3n de Damasco, a requerimiento del gobierno de Beirut, en auxilio de sus vecinos ante la invasi\u00f3n israel\u00ed de 1982. Este hecho da a entender que, en t\u00e9rminos de resoluci\u00f3n de los problemas que enfrentan a Israel y L\u00edbano, no cabe esperar ning\u00fan progreso importante sin la aquiescencia del r\u00e9gimen sirio, liderado desde octubre de 2001 por Bachar El Assad. Por otra parte, las relaciones sirio-israel\u00edes permanecen totalmente bloqueadas, sin que se vislumbre a corto plazo un acercamiento en las posiciones sobre el territorio sirio de los Altos del Gol\u00e1n, ocupados por Israel en la guerra de 1967: la pretensi\u00f3n siria de recuperarlos sin condiciones, con el tenue ofrecimiento de que posteriormente se iniciar\u00eda una negociaci\u00f3n para alcanzar un posible acuerdo de paz, se enfrenta al rechazo de Tel Aviv a aceptar las exigencias de las resoluciones de la ONU que demandan dicha retirada, si antes no se llega precisamente a la firma de un acuerdo de paz que, en todo caso, permita plantear despu\u00e9s una retirada militar.<\/p>\n<p>En las circunstancias actuales nada indica que esa situaci\u00f3n vaya a modificarse. Por lo que respecta a Siria, Bachar El Assad no parece mostrar una excesiva prisa para modificar un escenario que le rinde tributos nada desde\u00f1ables (justificar las deficiencias internas de su propia gesti\u00f3n y ostentar el simb\u00f3lico puesto de l\u00edder del rechazo a la existencia de Israel). Por su parte, el gobierno de Ariel Sharon, mientras trata de evitar las molestias que puedan producirle grupos como el liban\u00e9s Hezbollah, est\u00e1 a la espera de que la presi\u00f3n de Washington sobre Damasco termine por provocar un ablandamiento de las posturas sirias, tanto en su relaci\u00f3n con Israel como en su apoyo a los grupos palestinos de resistencia, a los que ofrece apoyo en su propio territorio . S\u00f3lo en el caso de que, presionado en otros frentes, Sharon pretenda romper su imagen militarista y contraria a la negociaci\u00f3n con sus vecinos, cabr\u00eda imaginar el lanzamiento de alguna iniciativa, condenada probablemente al fracaso, que s\u00f3lo podr\u00eda tener a Beirut como destinatario (sabedor de que Siria no permitir\u00eda su desarrollo).<\/p>\n<p>Frente a esa paralizaci\u00f3n podr\u00eda parecer, al menos en una primera mirada, que en el cap\u00edtulo palestino-israel\u00ed se registra al menos alg\u00fan tipo de movimiento. Lo hay, por supuesto, en el terreno de la confrontaci\u00f3n violenta, directa y diaria, en los Territorios. No queda tan claro que lo haya, sin embargo, en el terreno pol\u00edtico, cuando se analiza la actuaci\u00f3n de sus principales actores. Aunque evidentemente hay que tomar en consideraci\u00f3n la labor de los actores sociales de ambos bandos y la din\u00e1mica de esperanza que puedan generar inicialmente propuestas como la del Documento de Ginebra o la conocida como La Voz del Pueblo , queda claro que la cultura pol\u00edtica de la zona determina que, hasta ahora, s\u00f3lo se han producido avances reales cuando los l\u00edderes gubernamentales han decidido algo. Eso obliga a centrar el an\u00e1lisis en los principales protagonistas del problema y en su postura ante la iniciativa oficial que actualmente est\u00e1 sobre la mesa, la Hoja de Ruta, sin dejar de lado el inter\u00e9s por esa estrategia de aproximaci\u00f3n indirecta que la sociedad civil debe realizar para influir y presionar a sus gobernantes en una direcci\u00f3n que, a tenor de la insistencia que muestran las encuestas realizadas sobre el terreno, confirma que tanto los israel\u00edes como los palestinos siguen apostando mayoritariamente por la paz entre ambos.<\/p>\n<p>Ariel Sharon conoce como pocos las reglas de un viejo juego, en el que ha contado con brillantes predecesores entre los gobernantes israel\u00edes, para aparentar flexibilidad en cualquier marco de negociaci\u00f3n con sus vecinos \u00e1rabes, sin tener que finalmente renunciar a nada sustancial, manteniendo en todo momento el control sobre el ritmo del proceso y obligando al oponente a debatir sobre los temas que \u00e9l mismo elige como parte de la negociaci\u00f3n. As\u00ed ocurri\u00f3, sin ir m\u00e1s atr\u00e1s, el pasado 25 de mayo- cuando apareci\u00f3 victorioso como un defensor de la paz, tras vencer las resistencias de sus colegas de gabinete ministerial-, al aprobar la Hoja de Ruta que, por primera vez en la historia de Israel, implica el reconocimiento a la futura existencia de un Estado palestino independiente. Esta decisi\u00f3n, que trataba de presentarse como una apuesta decidida por la paz en la regi\u00f3n, es una muestra m\u00e1s de qui\u00e9n controla efectivamente, con el permiso de Washington, la agenda de Oriente Pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>\u00c9l ha sido quien ha obligado al Cuarteto a retrasar hasta la misma presentaci\u00f3n p\u00fablica de lo que en el fondo no es m\u00e1s que un itinerario que, en el mejor de los casos, podr\u00eda conducir a negociaciones directas entre palestinos e israel\u00edes. Se ha amparado primero en la necesidad de esperar al resultado de las elecciones que le han vuelto a confirmar en su puesto, despu\u00e9s en la necesidad de lograr la marginaci\u00f3n de Yaser Arafat, con el nombramiento de Mahmud Abbas (Abu Mazen), e incluso posteriormente con la condici\u00f3n a\u00f1adida de que fuera proclamado el nuevo gabinete palestino. Todo esto se ha cumplido ya, incluyendo la emergencia de un nuevo primer ministro palestino y un nuevo gabinete&#8230; y, sin embargo, todo apunta a que el a\u00f1o termina sin que se vislumbre una voluntad sincera de que Sharon est\u00e9 dispuesto a dar su brazo a torcer tan f\u00e1cilmente. As\u00ed lo demuestra la impresi\u00f3n transmitida tras sus primeras entrevistas con las nuevas autoridades palestinas (en un juego que aparenta hacer ver que Arafat ya ha dejado de existir, al menos pol\u00edticamente). No s\u00f3lo ha logrado salir de ellas sin asumir ning\u00fan tipo de compromiso p\u00fablico, sino que incluso la primera de ellas, con Abu Mazen, se produjo sin que se viera obligado, como pretend\u00edan los miembros del Cuarteto y sobre todo los l\u00edderes palestinos, a aceptar la puesta en marcha de dicha Hoja. <br \/>Ahora, como antes, sigue resultando evidente que el desbloqueo de la situaci\u00f3n actual y la puesta en marcha de la Hoja de Ruta, m\u00e1s all\u00e1 de su aprobaci\u00f3n formal por el Cuarteto y la aceptaci\u00f3n palestina, descansa en manos de Sharon.<\/p>\n<p>Con vistas a lo que pueda ocurrir en el futuro conviene recordar que los dirigentes israel\u00edes, tanto los laboristas como los del Likud, han dado muestras sobradas de sabidur\u00eda en el manejo de los modos y de los tiempos pol\u00edticos. En el marco de los Acuerdos de Oslo siempre han sabido crear crisis artificiales para desviar la atenci\u00f3n sobre un incumplimiento, aparentado ceder posteriormente de su postura inicial (t\u00fanel de los asmoneos, retrasos en la transferencia obligatoria de los impuestos recaudados en nombre de la Autoridad Palestina, cierres forzados de los Territorios Palestinos, aprobaci\u00f3n de nuevos asentamientos&#8230;) en un ejercicio de ensayada flexibilidad, para conservar en esencia su posici\u00f3n inicial. Ahora, mientras sigue sin saberse cu\u00e1l ser\u00e1 el comportamiento con el nuevo primer ministro palestino, Ahmed Queri (Abu Ala), Sharon vuelve a insistir en esa l\u00ednea, esperando ganar el tiempo suficiente para verse libre de las supuestas presiones que Washington pudiera ejercer, en cierta forma obligado por su necesidad de atender las peticiones de su socio brit\u00e1nico y de transmitir a los reg\u00edmenes \u00e1rabes moderados su compromiso por pacificar la regi\u00f3n tras la campa\u00f1a contra Iraq.<\/p>\n<p>De esta manera, la Hoja de Ruta aparece plagada de se\u00f1ales que invitan al escepticismo en m\u00faltiples direcciones. Por lo que respecta al bando palestino, \u00e9stas son la m\u00e1s destacadas:<\/p>\n<p>&#8211; Suponer que Abu Mazen o Abu Ala son alternativas reales a la manifiestamente mejorable gesti\u00f3n de la Autoridad Palestina es un ejercicio que tiene que ver m\u00e1s con los deseos que con la realidad. No puede olvidarse que estos veteranos dirigentes palestinos han sido, desde la fundaci\u00f3n de la OLP, aliados fieles del propio Arafat y que, a su lado, han participado de todos sus aciertos y errores. Pero a\u00fan en el caso de que ahora Abu Ala pretendiera establecer distancias con su antiguo jefe, se enfrentar\u00eda a las enormes dificultades derivadas de su propia debilidad (su popularidad entre los palestinos es infinitamente menor que la que disfruta todav\u00eda Arafat), tanto frente al resto de los dirigentes palestinos como ante la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de Gaza y Cisjordania. <br \/>&#8211; Su legitimidad es, asimismo, muy relativa. Arafat es el \u00fanico l\u00edder palestino que ha sido elegido, en febrero de 1996, en el marco de unas elecciones abiertas. Nada garantiza que en las pr\u00f3ximas elecciones, que deben celebrarse de manera inmediata tal como contempla la Hoja de Ruta, Abu Ala o cualquier otro candidato puedan recibir el apoyo mayoritario que certifique finalmente la desaparici\u00f3n pol\u00edtica de Arafat. En la medida en que ese nuevo l\u00edder tratara de eliminar el protagonismo violento de grupos radicales palestinos, estar\u00eda sometido a mayores cr\u00edticas de su propio pueblo, que tender\u00edan a percibirlo como un emisario de Israel, encargado de pacificar por la fuerza la calle palestina. Esta situaci\u00f3n ser\u00eda tanto m\u00e1s negativa para sus intereses cuanto m\u00e1s se retrasen las autoridades israel\u00edes en abandonar su pol\u00edtica de castigos colectivos y en adoptar medidas efectivas para mejorar la situaci\u00f3n sobre el terreno. Por el contrario, si decidiera mostrarse serio frente a los israel\u00edes, no reduciendo el nivel de exigencias que han planteado hasta ahora los l\u00edderes palestinos, se ver\u00eda sometido inmediatamente a un nuevo ejercicio de desgaste por parte de Tel Aviv y Washington, en un intento por forzar su resistencia. <br \/>&#8211; La marginaci\u00f3n de Arafat no es tan evidente. Adem\u00e1s de la popularidad que conserva, a pesar de los errores acumulados, mantiene el control de una parte sustancial del aparato de poder en los Territorios. Por un lado, y ya desde el nombramiento de Abu Mazen, se ha dotado de un equipo paralelo al de Abu Ala y se ha autoproclamado presidente de un Consejo Nacional de Seguridad, con competencias en asuntos de seguridad y de relaciones con Israel encargado, en \u00faltima instancia, del control de los numerosos servicios de seguridad palestinos. Por otro, no s\u00f3lo no ha perdido el control directo de al menos cinco de los servicios de seguridad que ha ido creando en estos \u00faltimos a\u00f1os, sino que, adem\u00e1s, sigue siendo, como m\u00e1ximo l\u00edder de Al Fatah, el responsable \u00faltimo de los grupos Tanzim (incluyendo, por tanto, a las Brigadas Al Aqsa), implicados en la resistencia armada contra Israel. Estos grupos no dependen de la Autoridad Palestina. \u00bfSe atrever\u00e1 Abu Ala, o su devaluado ministro de interior, Hakam Balawi, a imponerles el desarme? <br \/>&#8211; Al margen de la estructura de la Autoridad Palestina, la presencia de grupos como Hamas y la Yihad Isl\u00e1mica, cada uno con sus milicias violentas y con apoyo popular muy relevante, presentan una preocupaci\u00f3n a\u00f1adida para Abu Ala. Si finalmente asume hasta sus \u00faltimas consecuencias la tarea de neutralizar su capacidad operativa, adem\u00e1s del rechazo social que pueda producirse en ciertos c\u00edrculos, se encontrar\u00e1 a las puertas de un enfrentamiento interno entre palestinos, con las graves consecuencias que eso puede suponer.<\/p>\n<p>No menores son las se\u00f1ales de escepticismo que emanan de las declaraciones y de los comportamientos de los dirigentes israel\u00edes:<\/p>\n<p>&#8211; Sharon ha dado muestras sobradas de su determinaci\u00f3n para resolver definitivamente el problema con los palestinos. Mediante el uso de la fuerza, entiende que est\u00e1 ante una ocasi\u00f3n \u00fanica para ello, en el marco de una agenda de seguridad internacional dominada por el inter\u00e9s de Washington de eliminar el interesadamente llamado terrorismo isl\u00e1mico. En esa l\u00ednea, que equipara a los l\u00edderes palestinos y a los principales actores pol\u00edticos de los Territorios con terroristas a los que hay que eliminar, desarrolla una estrategia de hechos consumados (construcci\u00f3n del muro de separaci\u00f3n, incremento de los asentamientos, eliminaci\u00f3n de los dirigentes de la Intifada, castigos colectivos a la poblaci\u00f3n palestina), consciente de que cuenta con el respaldo expl\u00edcito del \u00fanico actor internacional que le merece consideraci\u00f3n: Estados Unidos. <br \/>&#8211; Todo lo que haga en este campo parte de la idea de que no necesitar\u00e1 renunciar a ning\u00fan objetivo sustancial y que tiene margen de maniobra suficiente, en funci\u00f3n de ese n\u00edtido apoyo externo y de su propia superioridad frente a sus vecinos, para modular las aparentes concesiones que deba realizar. <br \/>&#8211; Asimismo, interpreta que la Hoja de Ruta no s\u00f3lo no le obliga a dar pasos de manera simult\u00e1nea a los que debe dar la Autoridad Palestina, sino que, adem\u00e1s, es posible todav\u00eda renegociar su contenido. No es una interpretaci\u00f3n equivocada, sino el resultado de su convicci\u00f3n de que Washington no va, en ning\u00fan caso, a forzarle a ir m\u00e1s all\u00e1 de donde Sharon quiera ir en cada momento. Evidentemente, no cabe esperar que vayan a ser admitidos en su totalidad los catorce puntos que Sharon pretende imponer en una reforma del texto conocido de la Hoja, pero tambi\u00e9n hay un convencimiento generalizado de que lograr\u00e1 introducir aqu\u00e9llos que realmente constituyen puntos fundamentales para su estrategia de dominio de la zona. <br \/>&#8211; Su estrategia va dirigida a rematar una tarea, iniciada con la ocupaci\u00f3n de 1967, que persigue impedir la viabilidad socio-econ\u00f3mica y pol\u00edtica de un futurible Estado palestino. En su planteamiento de fuerza entiende equivocadamente que la destrucci\u00f3n de sus d\u00e9biles bases de sustentaci\u00f3n le permitir\u00e1 alcanzar una victoria definitiva o, en el peor de los casos, establecer una relaci\u00f3n de fuerzas tan desigual que le sirva para imponer sus criterios en cualquier mesa de negociaciones a la que se viera forzado a regresar.<\/p>\n<p>PERSPECTIVAS DE FUTURO <br \/>El resumen de la situaci\u00f3n en Oriente Pr\u00f3ximo es claramente negativo. Con un incremento sostenido del nivel de inseguridad en los Territorios Palestinos y en Israel, con unos actores internos inclinados hacia la violencia, con un gobierno israel\u00ed orientado hasta las \u00faltimas consecuencias en una estrategia de fuerza y con unos actores exteriores que, o por falta de capacidad o por falta de voluntad, no ejercen su influencia para lograr un cambio de tendencia que posibilite la vuelta a la mesa de negociaciones, todo apunta a un mayor deterioro. En estas condiciones, ni siquiera la Hoja de Ruta parece un asidero suficientemente s\u00f3lido para poder provocar un cambio de rumbo, de tal forma que lo m\u00e1s probable es que se mantenga el desencuentro, con un gobierno israel\u00ed empe\u00f1ado en una estrategia que no sirve realmente a sus intereses nacionales, una Autoridad Palestina maniatada y sin nada sustancial que ofrecer a su frustrada y decepcionada poblaci\u00f3n, a cambio de ejercer una represi\u00f3n frontal contra los violentos, y unos grupos violentos que se retroalimentan en una espiral que cierra a\u00fan m\u00e1s toda posibilidad de entendimiento.<\/p>\n<p>En estas circunstancias Sharon cuenta con buenas bazas para seguir adelante con su intento, condenado por otra parte al fracaso, de lograr una victoria resolutiva. Cree saber que el tiempo corre a su favor, dado que percibe que Bush ya no podr\u00e1 mantener, aun suponiendo que lo pretendiera, la presi\u00f3n sobre israel\u00edes y palestinos, enfrascado ya en la lucha por su reelecci\u00f3n y en gestionar un Iraq post-Sadam Husein que todav\u00eda le reportar\u00e1 muchos dolores de cabeza (sin contar con la evoluci\u00f3n de otros casos como Afganist\u00e1n, Corea del Norte, Colombia&#8230;). Sabe tambi\u00e9n que la presi\u00f3n nunca llegar\u00e1 a ser insoportable, poniendo en peligro los fundamentos de la alianza entre ambos pa\u00edses. Entiende, en consecuencia, que puede manejar el tema en funci\u00f3n de sus propios ritmos y planes.<\/p>\n<p>Lo que cabe esperar a partir de ah\u00ed es, en el mejor de los casos, un intento por retomar el camino marcado por la Hoja de Ruta a trav\u00e9s de una presi\u00f3n creciente sobre Abu Ala, mientras se mantiene el desprecio por todo lo que signifique Arafat, para que siga aplicando puntualmente los pasos que \u00e9sta le marca, empezando por el fin de la violencia y el desarme de los grupos violentos, mientras que se reserva a Sharon la posibilidad de retrasar sus compromisos hasta que no considere (\u00bfen funci\u00f3n de qu\u00e9 criterios?) que se hayan cumplido las condiciones que \u00e9l mismo exija. Seguir planteando, como hace Sharon, que no habr\u00e1 negociaci\u00f3n mientras no desaparezca la violencia, es conceder un derecho de veto a los violentos en los dos bandos y reservarse el poder para paralizar el proceso cada vez que lo desee. Existe asimismo una alta probabilidad de que finalmente sean atendidas las principales peticiones de reforma de la Hoja reclamadas por Sharon, tanto en lo que respecta a que sea Estados Unidos el verdadero arbitro a considerar (dejando al resto del Cuarteto en una posici\u00f3n poco m\u00e1s que decorativa), como en lo que afecta a la pretensi\u00f3n de dejar fuera el tema de los refugiados, el futuro de Jerusal\u00e9n, de los asentamientos o de las fronteras definitivas.<\/p>\n<p>Aunque la atenci\u00f3n est\u00e9 actualmente centrada en conseguir el arranque efectivo de la Hoja de Ruta, como si eso garantizara alcanzar una soluci\u00f3n real al conflicto, cabe plantearse ya desde ahora mismo, por muy aventurado que pueda parecer, a d\u00f3nde conduce realmente esta iniciativa. No s\u00f3lo se trata, como ya se ha mencionado, de que no es en s\u00ed mismo un plan de paz, sino de que fundamentalmente propone un escenario final que no termina de encajar con las exigencias de una paz justa, global y duradera para la regi\u00f3n. Por una parte, no propone nada que permita pensar en una resoluci\u00f3n de las diferencias entre Israel y Siria (con L\u00edbano siempre en un segundo plano), salvo esperar que el incremento de la presi\u00f3n estadounidense sobre el gobierno de Damasco termine por provocar una retirada del apoyo a grupos palestinos radicales y a Hezbollah, al tiempo que se produzca un regreso a una mesa de negociaciones con una postura m\u00e1s acomodaticia en lo que afecta a la ocupaci\u00f3n israel\u00ed de los Altos del Gol\u00e1n.<\/p>\n<p>Por otra, y \u00e9sta es a\u00fan m\u00e1s decisiva, el horizonte que plantea a los palestinos no apunta a la posibilidad de que puedan ver cumplidas sus aspiraciones m\u00ednimas para constituir un Estado independiente y viable. Una entidad como la que se entrev\u00e9 en el caso de que salga adelante esta Hoja es todo menos un Estado, tal como se entiende este concepto actualmente. Baste decir que no llegar\u00e1 a comprender la totalidad del territorio actual de Gaza y Cisjordania, que no tendr\u00e1 continuidad territorial asegurada, ni fronteras directas con sus vecinos, ni espacio a\u00e9reo o aguas territoriales propias, ni fuerzas armadas, ni posibilidad de firmar acuerdos con otros pa\u00edses en materia de seguridad, si no cuenta con aprobaci\u00f3n previa de Israel, que a su vez se reservar\u00eda la potestad de mantener su presencia militar en determinadas zonas o, al menos, la posibilidad de redesplegar sus unidades ante la percepci\u00f3n de posibles amenazas&#8230; Si Israel ha mantenido una estrategia sistem\u00e1tica para hacer inviable la autonom\u00eda estatal de los Territorios, destruyendo sus d\u00e9biles bases de posible desarrollo futuro, \u00bfcabe esperar que ahora, cuando Sharon cree estar a punto de rematar definitivamente su tarea, vaya a conceder una nueva oportunidad a sus vecinos palestinos?<\/p>\n<p>A\u00fan asumiendo que \u00e9se sea el m\u00e1s probable desarrollo de los acontecimientos, que en modo alguno excluye un recrudecimiento de la violencia, es conveniente retener algunos elementos que podr\u00edan influir poderosamente en la conformaci\u00f3n de un escenario alternativo:<\/p>\n<p>&#8211; La insistencia en la Hoja de Ruta como marco a promover permite recordar que las prioridades en este tema se deber\u00edan centrar en lograr su inmediata puesta en marcha, en evitar su renegociaci\u00f3n (tal como pretende el gobierno israel\u00ed), en conseguir su cumplimiento a trav\u00e9s de acciones simult\u00e1neas (no secuenciales, como apunta Sharon) y con un protagonismo directo y compartido de la totalidad de los miembros del Cuarteto (no s\u00f3lo de Washington, como demanda, una vez m\u00e1s, Sharon). <br \/>&#8211; Como elementos complementarios de la m\u00e1xima importancia, con el objeto de servir mejor a los intereses de la paz, debe prestarse el m\u00e1ximo apoyo a iniciativas extraoficiales, tales como la Voz del Pueblo y el Documento de Ginebra. Lo que muestran estas propuestas es que, en contra de lo que plantean los enemigos de la paz, hay en ambas partes ansias de entendimiento, interlocutores v\u00e1lidos y posibilidad de encontrar soluciones operativas a todos los temas en disputa por muy sensibles que sean. Estas propuestas no deben considerarse como alternativas a la Hoja de Ruta, sino como elementos que la completan, mostrando que ya no se puede volver a la pol\u00edtica de pasos peque\u00f1os, propia del esquema de Oslo, sino que es necesario y posible entrar sin m\u00e1s dilaciones en el tratamiento de las cuestiones que antes se enmarcaban en el Estatuto Final. <br \/>&#8211; Todo avance en el \u00e1mbito de la uni\u00f3n pol\u00edtica europea, especialmente en lo que hace referencia a una aut\u00e9ntica pol\u00edtica exterior y de seguridad com\u00fan, redundar\u00e1 no solamente en un mayor prestigio de la Uni\u00f3n Europea sino, sobre todo, en una mayor capacidad para servir a la causa de la paz en Oriente Pr\u00f3ximo, como elemento sustancial de la agenda de la seguridad euro-mediterr\u00e1nea. <br \/>&#8211; Si realmente se pretende mejorar el clima de inseguridad que emana de la regi\u00f3n, la prioridad, hoy como ayer, sigue siendo la resoluci\u00f3n del conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed en su conjunto, y del palestino-israel\u00ed en primer lugar. Otras tareas de remoci\u00f3n de gobernantes inc\u00f3modos, en Iraq o en cualquier otro lugar, no pueden en ning\u00fan caso desplazar esa tarea fundamental <br \/>&#8211; Cuando ni los gobernantes de la zona ni los actores exteriores parecen asumir la urgencia para regresar a la mesa de negociaciones- insistiendo en una din\u00e1mica de violencia que s\u00f3lo produce un mayor sufrimiento y el alejamiento de soluciones consensuadas- s\u00f3lo queda apelar nuevamente a la sociedad civil. Progresivamente va quedando de manifiesto que tanto Arafat como Sharon son mucho m\u00e1s parte del problema que parte de la soluci\u00f3n. Tanto la sociedad palestina como la israel\u00ed, educadas mayoritariamente en la confrontaci\u00f3n, siguen teniendo en sus manos la posibilidad de provocar cambios pol\u00edticos, entendiendo que sus dirigentes actuales no facilitan la resoluci\u00f3n de un problema que les ata\u00f1e de manera muy directa. Los ciudadanos israel\u00edes ya han podido comprobar que el discurso que sirvi\u00f3 a Sharon para hacerse con el poder, lograr un mayor nivel de seguridad para Israel, est\u00e1 muy lejos de ser una realidad, lo que ha llevado hasta que altos representantes de las fuerzas armadas y de los servicios de informaci\u00f3n muestren p\u00fablicamente su desacuerdo con la pol\u00edtica de su primer ministro, en la medida que interpretan que de ella s\u00f3lo podr\u00e1 derivarse una mayor violencia. Los palestinos van conformando un campo de oposici\u00f3n a los violentos, aunque s\u00f3lo sea por las directas repercusiones que cada acto violento tiene en sus condiciones de vida en t\u00e9rminos de castigos colectivos. Existen, en definitiva, bases suficientes para poner en marcha una ambiciosa labor pedag\u00f3gica que ense\u00f1e las ventajas mutuas de una apertura del di\u00e1logo a todos los niveles y que, adem\u00e1s, movilice a los actores sociales para presionar a sus respectivos gobernantes hacia el camino de la paz. En este caso, la recompensa al esfuerzo de nadar contra corriente debe servir de acicate a quienes tanto en la regi\u00f3n como fuera de ella se impliquen en llevarla adelante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, diversos actores nacionales y la sociedad civil internacional han cuestionado los &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":194,"featured_media":3749,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[170,147],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-3750","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-analisis","category-otros"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La Paz \u00c1rabe-Israel\u00ed, clave de la seguridad euro-mediterr\u00e1nea. - IECAH<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Paz \u00c1rabe-Israel\u00ed, clave de la seguridad euro-mediterr\u00e1nea. - IECAH\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En los \u00faltimos a\u00f1os, diversos actores nacionales y la sociedad civil internacional han cuestionado los &hellip;\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IECAH\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2004-03-14T23:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-07-26T11:58:06+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"198\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jes\u00fas A. N\u00fa\u00f1ez Villaverde\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"52 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website\",\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/\",\"name\":\"IECAH\",\"description\":\"investigar. formar. incidir.\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/#primaryimage\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg\",\"width\":200,\"height\":198,\"caption\":\"im21\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/#webpage\",\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/\",\"name\":\"La Paz \\u00c1rabe-Israel\\u00ed, clave de la seguridad euro-mediterr\\u00e1nea. - IECAH\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2004-03-14T23:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2021-07-26T11:58:06+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/68514241dc968bb8ef9721125b7ac1ee\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La Paz \\u00c1rabe-Israel\\u00ed, clave de la seguridad euro-mediterr\\u00e1nea.\"}]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/68514241dc968bb8ef9721125b7ac1ee\",\"name\":\"Jes\\u00fas A. N\\u00fa\\u00f1ez Villaverde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#personlogo\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/61df57636c6eefeddce4947ceb7cd31de2b953866160646a9ca74d9c11b1cf0e?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/61df57636c6eefeddce4947ceb7cd31de2b953866160646a9ca74d9c11b1cf0e?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Jes\\u00fas A. N\\u00fa\\u00f1ez Villaverde\"},\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/author\/jesusnunez\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La Paz \u00c1rabe-Israel\u00ed, clave de la seguridad euro-mediterr\u00e1nea. - IECAH","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La Paz \u00c1rabe-Israel\u00ed, clave de la seguridad euro-mediterr\u00e1nea. - IECAH","og_description":"En los \u00faltimos a\u00f1os, diversos actores nacionales y la sociedad civil internacional han cuestionado los &hellip;","og_url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/","og_site_name":"IECAH","article_published_time":"2004-03-14T23:00:00+00:00","article_modified_time":"2021-07-26T11:58:06+00:00","og_image":[{"width":200,"height":198,"url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg","path":"\/home\/ul-standards\/www\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg","size":"full","id":3749,"alt":"im21","pixels":39600,"type":"image\/jpeg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Jes\u00fas A. N\u00fa\u00f1ez Villaverde","Tiempo de lectura":"52 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website","url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/","name":"IECAH","description":"investigar. formar. incidir.","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/#primaryimage","inLanguage":"es","url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg","contentUrl":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/03\/im21.jpg","width":200,"height":198,"caption":"im21"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/#webpage","url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/","name":"La Paz \u00c1rabe-Israel\u00ed, clave de la seguridad euro-mediterr\u00e1nea. - IECAH","isPartOf":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/#primaryimage"},"datePublished":"2004-03-14T23:00:00+00:00","dateModified":"2021-07-26T11:58:06+00:00","author":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/68514241dc968bb8ef9721125b7ac1ee"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paz-arabe-israeli-clave-de-la-seguridad-euro-mediterranea\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La Paz \u00c1rabe-Israel\u00ed, clave de la seguridad euro-mediterr\u00e1nea."}]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/68514241dc968bb8ef9721125b7ac1ee","name":"Jes\u00fas A. N\u00fa\u00f1ez Villaverde","image":{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#personlogo","inLanguage":"es","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/61df57636c6eefeddce4947ceb7cd31de2b953866160646a9ca74d9c11b1cf0e?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/61df57636c6eefeddce4947ceb7cd31de2b953866160646a9ca74d9c11b1cf0e?s=96&d=mm&r=g","caption":"Jes\u00fas A. N\u00fa\u00f1ez Villaverde"},"url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/author\/jesusnunez\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3750","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/users\/194"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3750"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3750\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10574,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3750\/revisions\/10574"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3749"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3750"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3750"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3750"},{"taxonomy":"iecah_area","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/iecah_area?post=3750"},{"taxonomy":"iecah_language","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/iecah_language?post=3750"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}