{"id":3758,"date":"2004-05-17T23:00:00","date_gmt":"2004-05-17T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=3758"},"modified":"2021-07-26T12:01:30","modified_gmt":"2021-07-26T12:01:30","slug":"reflexiones-sobre-la-politica-mediterranea-de-espana-necesidad-de-un-proposito-de-enmienda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/reflexiones-sobre-la-politica-mediterranea-de-espana-necesidad-de-un-proposito-de-enmienda\/","title":{"rendered":"Reflexiones sobre la pol\u00edtica mediterr\u00e1nea de Espa\u00f1a: necesidad de un prop\u00f3sito de enmienda"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3757\" width=\"150\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/05\/im25.jpg\" alt=\"im25\" height=\"103\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p><strong>(Para Papeles de Cuestiones Internacionales)<\/strong> <br \/>Por m\u00ednimo que sea, cualquier balance sobre la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola debe incorporar un an\u00e1lisis de lo realizado en el \u00e1mbito mediterr\u00e1neo. As\u00ed lo exige la propia identificaci\u00f3n de esta regi\u00f3n como una de las cuatro prioridades de nuestra actuaci\u00f3n exterior, junto con la Uni\u00f3n Europea, los Estados Unidos y Am\u00e9rica Latina (a la espera de que en alg\u00fan momento acabe tomando cuerpo la pretensi\u00f3n, hasta ahora poco exitosa, de incluir a Asia&#8230;<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3757\" width=\"200\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/05\/im25.jpg\" alt=\"im25\" height=\"137\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p><strong>(Para Papeles de Cuestiones Internacionales)<\/strong> <br \/>Por m\u00ednimo que sea, cualquier balance sobre la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola debe incorporar un an\u00e1lisis de lo realizado en el \u00e1mbito mediterr\u00e1neo. As\u00ed lo exige la propia identificaci\u00f3n de esta regi\u00f3n como una de las cuatro prioridades de nuestra actuaci\u00f3n exterior, junto con la Uni\u00f3n Europea, los Estados Unidos y Am\u00e9rica Latina (a la espera de que en alg\u00fan momento acabe tomando cuerpo la pretensi\u00f3n, hasta ahora poco exitosa, de incluir a Asia en esa misma categor\u00eda). Cabe constatar, en primera instancia, que ya desde la anterior legislatura, pero de forma mucho m\u00e1s evidente en \u00e9sta que ahora acaba de finalizar, el esfuerzo de la diplomacia espa\u00f1ola en el Mediterr\u00e1neo ha sufrido un apreciable retroceso. Puede tratar de justificarse este hecho por la necesidad de concentrar el grueso de nuestras exiguas capacidades en otras \u00e1reas (la escasez de los recursos humanos y financieros de nuestra pol\u00edtica exterior no se corresponde en absoluto con las pretensiones de una potencia media afortunadamente instalada en el club de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados). El l\u00f3gico inter\u00e9s por formar parte desde el principio de la uni\u00f3n monetaria, asumiendo el reto para estar entre los pa\u00edses del euro, y, de manera cada vez m\u00e1s acusada, la inclinaci\u00f3n atlantista de nuestro gobierno han podido forzar en cierta medida una orientaci\u00f3n de este tipo. Sin embargo, no puede ocultarse que la reasignaci\u00f3n de prioridades realizada ha provocado una peor defensa de nuestros propios intereses nacionales y, al mismo tiempo, ha reducido nuestra capacidad de interlocuci\u00f3n con el conjunto del mundo \u00e1rabe, como si no fuera \u00e9ste precisamente uno de nuestros principales activos en las instancias internacionales, comenzando por Bruselas.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a no est\u00e1 hoy mejor situada y considerada por parte de nuestros vecinos del Sur, tanto por desaciertos propios como por la percepci\u00f3n que genera en los pa\u00edses de la zona el evidente seguidismo de las directrices emanadas desde Washington en el marco de su guerra contra el terror. A efectos de comparaci\u00f3n es conveniente recordar la positiva labor realizada por anteriores gobiernos para tratar de llamar la atenci\u00f3n de nuestros socios europeos sobre los problemas que viene sufriendo la regi\u00f3n, as\u00ed como para poner en marcha e impulsar mecanismos de di\u00e1logo y de negociaci\u00f3n bilateral y multilateral. Buena prueba de ello es, en primer lugar, la celebraci\u00f3n de la Conferencia de Paz (Madrid, Oct-91), que inici\u00f3 el Proceso de Paz con el objetivo de poner fin al todav\u00eda inconcluso conflicto entre \u00e1rabes e israel\u00edes. En esa misma l\u00ednea hay que citar la iniciativa del Di\u00e1logo entre la OTAN y algunos pa\u00edses de la orilla Sur del Mediterr\u00e1neo, que arranc\u00f3 en una reuni\u00f3n informal de ministros de asuntos exteriores celebrada en Sevilla en 1994 y que termin\u00f3 oficializ\u00e1ndose a partir de febrero del siguiente a\u00f1o. Una actuaci\u00f3n de vanguardia, reconocida por nuestros socios comunitarios, que tuvo su culminaci\u00f3n en el lanzamiento del Proceso de Barcelona (27\/28 de noviembre de 1995), por el que se puso en pie la actual Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea que define el marco de las relaciones entre la UE y la pr\u00e1ctica totalidad de nuestros vecinos de regi\u00f3n, con la excepci\u00f3n temporal de Libia. Todos estos hitos est\u00e1n muy ligados a la vocaci\u00f3n mediterr\u00e1nea de nuestro pa\u00eds y a una visi\u00f3n inteligente sobre el mejor modo de defender los intereses nacionales y asociar el nombre de Espa\u00f1a a los asuntos de la regi\u00f3n en cualquier \u00e1mbito multilateral. En su planteamiento global se pretend\u00eda poner fin a la tradicional debilidad de una pol\u00edtica mediterr\u00e1nea que, hasta mediados de los a\u00f1os ochenta, hab\u00eda estado casi exclusivamente volcada en Marruecos y Argelia, en un juego de compensaciones constantes para evitar que cada uno pudiera sentirse marginado frente a su vecino, procurando evitar cualquier avance en la integraci\u00f3n magreb\u00ed, que se percib\u00eda como contraria a los intereses nacionales, y sin prestar atenci\u00f3n al resto de los pa\u00edses de la regi\u00f3n. <br \/>Cuando cab\u00eda pensar que esa primera etapa de construcci\u00f3n de una pol\u00edtica mediterr\u00e1nea ser\u00eda seguida de nuevos esfuerzos por rentabilizar lo logrado y mejorarlo, lo que nos deja como balance estos \u00faltimos a\u00f1os es una sensaci\u00f3n de par\u00e1lisis, cuando no de abandono o de retroceso. Analizado con cierta perspectiva hist\u00f3rica es obligado concluir que, desde 1996, no se ha logrado aumentar nuestra presencia y capacidad de actuaci\u00f3n pol\u00edtica en la zona, ni en el marco bilateral ni en el multilateral. En todo caso, la labor desarrollada se ha limitado a gestionar lo ya existente, sin movilizar m\u00e1s medios humanos ni financieros, y a\u00fan en ese caso de manera no siempre afortunada. <br \/>Muy por el contrario, la esfera comercial no se ha visto afortunadamente contaminada por esa falta de iniciativa pol\u00edtica, de forma que las estad\u00edsticas registran un notable crecimiento de nuestros intercambios con la regi\u00f3n. A modo de ejemplo, es interesante recordar que ya en el a\u00f1o 2002 las exportaciones espa\u00f1olas a los cinco pa\u00edses magreb\u00edes (3.103 millones de euros) superaban a las realizadas al conjunto de los pa\u00edses suramericanos(3.097), cuando el PIB magreb\u00ed \u00fanicamente equivale al de un pa\u00eds como Venezuela.<\/p>\n<p><strong>Marco bilateral<\/strong> <br \/>Sin \u00e1nimo de exhaustividad, imposible por otro lado en el espacio aqu\u00ed disponible, y por lo que respecta al \u00e1mbito bilateral, la primera y m\u00e1s pr\u00f3xima referencia llevar\u00eda a Gibraltar, para constatar el absoluto bloqueo al que se ha llegado en la permanente reclamaci\u00f3n sobre su soberan\u00eda. Si bien es cierto que esa situaci\u00f3n tiene claros precedentes hist\u00f3ricos, sin que ning\u00fan gobierno espa\u00f1ol haya logrado hasta ahora ning\u00fan avance sustancial en la recuperaci\u00f3n de la Roca, tambi\u00e9n lo es que las expectativas que el mismo gobierno hab\u00eda generado, pretendiendo que su oferta de co-soberan\u00eda (criticada por c\u00edrculos que demandan la simple retrocesi\u00f3n a Espa\u00f1a) permitir\u00eda una inmediata soluci\u00f3n del contencioso, se han vuelto en su contra, una vez que se ha demostrado que no basta con apostar por una implicaci\u00f3n personalista de los m\u00e1ximos responsables gubernamentales de Espa\u00f1a y el Reino Unido. La voluntad de los gibraltare\u00f1os, m\u00e1s all\u00e1 de que Londres no haya actuado de la misma manera en otros casos de cesi\u00f3n de soberan\u00eda, sigue siendo la clave para facilitar una futura soluci\u00f3n. En ese terreno, las se\u00f1ales de fuerza se han demostrado, como tantas otras veces en el pasado, contraproducentes.<\/p>\n<p><strong>Magreb <br \/><\/strong>En el Magreb, Marruecos sigue constituyendo, para bien o para mal, el centro de la atenci\u00f3n de nuestra pol\u00edtica exterior mediterr\u00e1nea. El marco definido en anteriores etapas de gobierno- creaci\u00f3n en todos los \u00e1mbitos de un \u00abcolch\u00f3n de intereses\u00bb con los cinco pa\u00edses de la Uni\u00f3n del Magreb \u00c1rabe para reforzar los lazos entre las dos orillas del Mediterr\u00e1neo Occidental, evitar posibles crisis y defender los intereses nacionales en la zona, al tiempo que se trataba de fomentar la integraci\u00f3n magreb\u00ed- no ha sido sustituido por ning\u00fan otro y, por tanto, cabe entender acertadamente que sigue siendo plenamente asumido por los actuales responsables del \u00e1rea. En estos \u00faltimos a\u00f1os, sin embargo, apenas se han producido avances sustanciales, en tanto que incluso el tratado de amistad, buena vecindad y cooperaci\u00f3n firmado con Argelia el 8 de octubre de 2002 (que se a\u00f1ade al firmado con Marruecos en 1991), \u00fanico dato destacado en este terreno, no es m\u00e1s que un objetivo ya dise\u00f1ado previamente en ese mismo marco, simplemente a la espera de la situaci\u00f3n interna en ese pa\u00eds lo permitiera. Es parad\u00f3jico que incluso ese acuerdo, que deber\u00eda haber servido para reforzar los objetivos de la pol\u00edtica espa\u00f1ola en la zona, haya acabado convirti\u00e9ndose en una nueva fuente de controversias. En el contexto de una crisis con Marruecos, abierta por otro lado durante la pr\u00e1ctica totalidad de la legislatura, el acuerdo fue presentado por los responsables pol\u00edticos espa\u00f1oles como una se\u00f1al de preferencia por Argelia, pa\u00eds al que repentinamente se pon\u00eda como ejemplo de af\u00e1n colaborador, sin que pareciera entenderse que de ello s\u00f3lo podr\u00edan derivarse gestos de cr\u00edtica y, cuando menos, de ralentizaci\u00f3n de las relaciones bilaterales con Rabat.<\/p>\n<p>Argelia interesa a Espa\u00f1a como un creciente suministrador de materias primas energ\u00e9ticas (al gasoducto Magreb-Europa se le unir\u00e1 otro a finales de 2006 que, sin atravesar territorio marroqu\u00ed, conectar\u00e1 directamente las costas de ambos pa\u00edses), como un actor relevante en la resoluci\u00f3n del conflicto del Sahara Occidental y como aspirante al liderazgo regional, en clara competencia con Marruecos. Pero Espa\u00f1a no puede encontrar un beneficio claro en que se mantengan los desencuentros entre Argel y Rabat (cuyas fronteras permanecen cerradas desde 1994), con el consiguiente bloqueo del proceso de integraci\u00f3n regional, y, por ello, no deber\u00eda contribuir a ahondar las divergencias con gestos que puedan ser interpretados como desplantes un tanto gratuitos.<\/p>\n<p>Por lo que respecta a nuestras relaciones con Marruecos, est\u00e1 en juego no s\u00f3lo gran parte del futuro de Ceuta y Melilla como ciudades espa\u00f1olas viables, sino tambi\u00e9n la estabilidad de unas zonas mar\u00edtimas fundamentales para el mantenimiento de nuestro modelo econ\u00f3mico y el de nuestros socios occidentales (basta recordar los 70.000 buques que atraviesan el Estrecho de Gibraltar cada a\u00f1o). Est\u00e1 en nuestro inter\u00e9s la estabilidad y el desarrollo de nuestros vecinos del Sur, con Marruecos en lugar preferente, y, en consecuencia, deber\u00edamos centrar nuestra actuaci\u00f3n en colaborar decididamente a que lleven a cabo las reformas econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas que demandan una poblaci\u00f3n mayoritariamente sumida en el subdesarrollo.<\/p>\n<p>En lugar de ello, se han crispado las relaciones hasta niveles inauditos que desembocaron finalmente en el triste episodio del islote de Perejil, en julio de 2002. Nada bueno pod\u00eda esperarse de unas declaraciones desafortunadas del presidente de gobierno espa\u00f1ol, considerando que la negativa marroqu\u00ed en marzo de 2001 a la firma de un nuevo acuerdo pesquero con Bruselas (del que depend\u00eda la actividad de m\u00e1s de 400 barcos espa\u00f1oles) tendr\u00eda consecuencias para Maruecos. Esa apenas velada amenaza no hizo m\u00e1s que exacerbar la sensibilidad de Rabat forzando la situaci\u00f3n hasta desencadenar una crisis bilateral, todav\u00eda no cerrada plenamente por mucho que al menos se haya logrado celebrar finalmente la reiteradamente pospuesta cumbre ministerial los pasados d\u00edas 8 y 9 de diciembre. Muchos son los temas en los que se concretan las diferencias, desde el de las relaciones comerciales, al de la emigraci\u00f3n o el narcotr\u00e1fico, pasando por la delimitaci\u00f3n de las aguas territoriales o el del Sahara Occidental, sin que la pretensi\u00f3n marroqu\u00ed de a\u00f1adir Ceuta y Melilla a la lista haya sido en ning\u00fan momento aceptada por Madrid.<\/p>\n<p>La crisis de Perejil ha sido un error compartido y deber\u00eda constituir un buen ejemplo de lo que no debe repetirse nunca entre los dos pa\u00edses. Marruecos, por mucho que trate de tensar la situaci\u00f3n para obtener compensaciones a cambio de su comprensi\u00f3n y de jugar con el apoyo de Francia, sabe que Espa\u00f1a es un socio vital para su proyecci\u00f3n exterior. Por su parte, Espa\u00f1a dispone de activos muy importantes con los que convencer a Marruecos de la conveniencia de buscar el entendimiento. En esas circunstancias, una crisis militar como la de Perejil no redunda en beneficio de ninguna de las dos partes y deja un poso que dificulta a\u00fan m\u00e1s la necesaria convivencia pac\u00edfica entre vecinos. Ahora, aunque se ha logrado establecer un proceso de di\u00e1logo en diferentes grupos mixtos encargados de cada uno de los temas en discusi\u00f3n, no cabe dar por superadas las suspicacias. Por lo que respecta a los gobernantes espa\u00f1oles, y a diferencia de lo realizado en estos \u00faltimos tiempos, su esfuerzo deber\u00eda centrarse en una labor pedag\u00f3gica hacia la opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola que enfatizara los intereses comunes en juego y el inter\u00e9s de Espa\u00f1a por un Marruecos m\u00e1s desarrollado y estable, al tiempo que deber\u00eda promover mecanismos de generaci\u00f3n de confianza que garanticen el di\u00e1logo permanente e incrementar su implicaci\u00f3n como donante, inversor y socio comercial.<\/p>\n<p>En el problema del Sahara Occidental el gobierno espa\u00f1ol sigue tratando de mantener una tradicional neutralidad, limit\u00e1ndose a aportar un relativo apoyo t\u00e9cnico a los esfuerzos internacionales por resolver el conflicto en el marco de las Naciones Unidas y a realizar una labor humanitaria para facilitar la liberaci\u00f3n de prisioneros marroqu\u00edes en manos del Frente Polisario. Marruecos no s\u00f3lo ha logrado paralizar el plan de paz original de 1991, que inclu\u00eda la celebraci\u00f3n de un refer\u00e9ndum de autodeterminaci\u00f3n, sino que sigue sumando crecientes apoyos internacionales a sus tesis soberanistas. Francia y Estados Unidos, por diferentes motivos, apoyan a su aliado en el Norte de \u00c1frica, y todo indica que Espa\u00f1a (actualmente miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU) est\u00e1 preparando un cambio de posici\u00f3n para terminar aceptando asimismo las tesis marroqu\u00edes. Si esto no se ha producido de manera abierta todav\u00eda, cabe pensar que no es tanto debido a una falta de convencimiento propio sino, m\u00e1s bien, a su inter\u00e9s por manejar esa carta como una futura baza de negociaci\u00f3n en sus relaciones con Rabat, esperando lograr algo sustancial a cambio (\u00bftal vez un abandono de las presiones marroqu\u00edes sobre Ceuta y Melilla?).<\/p>\n<p>Quedar\u00eda por rese\u00f1ar, en lo que concierne al Magreb, el intento por aprovechar el giro adoptado por el r\u00e9gimen libio para lograr su reintegraci\u00f3n en la comunidad internacional, con nuevas visitas gubernamentales (la \u00faltima del propio presidente del gobierno espa\u00f1ol el pasado mes de septiembre) y con misiones empresariales interesadas en participar en proyectos ligados, fundamentalmente, a la explotaci\u00f3n de sus importantes recursos energ\u00e9ticos (relanzados ya desde enero de 2001, con una misi\u00f3n de 22 empresarios encabezada por el entonces secretario de Estado de Exteriores). Tal vez sea el enfoque dado a Libia el que muestra m\u00e1s claramente el pragmatismo que se ha pretendido adoptar en las relaciones con la zona. En ning\u00fan caso se han manifestado cr\u00edticas contra las notables imperfecciones de unos modelos pol\u00edticos excluyentes y represivos por naturaleza; se ha aceptado la nueva imagen que han querido transmitir estos l\u00edderes (sin que nada haya cambiado en Libia, ha bastado el gesto de Gadaffi, pagando al contado por su normalizaci\u00f3n, para despertar la atracci\u00f3n de sus vecinos del Norte); se ha producido una competencia para adelantarse a los socios (Italia, Espa\u00f1a, Reino Unido, Estados Unidos) en el intento por rentabilizar la aparente apertura del r\u00e9gimen; &#8230;Todo ello dejando de lado cualquier consideraci\u00f3n que tenga en cuenta los valores o principios que formalmente informan nuestra pol\u00edtica exterior. Una vez m\u00e1s, los intereses a corto plazo han prevalecido por encima de cualquier otra consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Oriente Pr\u00f3ximo y Golfo P\u00e9rsico <br \/><\/strong>En Oriente Pr\u00f3ximo el balance no es mucho m\u00e1s alentador, sobre todo en la medida en que el principal asunto de preocupaci\u00f3n regional, el conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed, est\u00e1 atravesando uno de sus peores momentos desde el inicio de la actual Intifada en septiembre de 2000. Tampoco en este caso ha habido iniciativas relevantes de Espa\u00f1a, limit\u00e1ndose a adoptar un perfil de gestor de pol\u00edticas dise\u00f1adas anteriormente. Se ha mantenido el ritmo de visitas y de implicaci\u00f3n econ\u00f3mica con la regi\u00f3n, con especial atenci\u00f3n a los Territorios Palestinos, pero tambi\u00e9n a Israel, en un intento por seguir conservando la imagen de interlocutor v\u00e1lido para las dos partes y por lograr, sin \u00e9xito, movilizar a la comunidad internacional interesada en el tema para reunirse nuevamente en Espa\u00f1a, como sede de una renovada Conferencia de Paz.<\/p>\n<p>Como \u00fanica nota novedosa y acertada de la actuaci\u00f3n en el Mediterr\u00e1neo Oriental merece destacarse el apoyo brindado a las aspiraciones de Turqu\u00eda para lograr su plena integraci\u00f3n en la Uni\u00f3n Europea. No s\u00f3lo se trata de un socio comercial emergente, sino que el apoyo a su candidatura env\u00eda una clara se\u00f1al de compromiso con un pa\u00eds clave para la estabilidad de la regi\u00f3n y para el suministro futuro de hidrocarburos que lleguen a sus puertos desde el mar Caspio y el Golfo P\u00e9rsico, sin olvidar que, en el futuro, su presencia en Bruselas contribuir\u00e1 a incrementar el peso pol\u00edtico de los pa\u00edses mediterr\u00e1neos en el club comunitario.<\/p>\n<p>Menci\u00f3n aparte debe hacerse de la actuaci\u00f3n gubernamental en la crisis que todav\u00eda sigue afectando a Iraq. Su controvertido alineamiento con Washington y su implicaci\u00f3n militar en la campa\u00f1a han generado unas consecuencias negativas que van mucho m\u00e1s all\u00e1 del escenario mediterr\u00e1neo. Por una parte, y sin atender a un sentir social mayoritariamente contrario a la implicaci\u00f3n directa en el conflicto, ha contribuido a romper el marco de la seguridad internacional definido desde hace d\u00e9cadas, con el apoyo a un concepto como el de la guerra preventiva, claramente ilegal y desestabilizador. Por otra, no s\u00f3lo ha puesto en cuesti\u00f3n la prioridad europeista de la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola, sino que ha sido un instrumento directo en el intento por retardar la creaci\u00f3n de una uni\u00f3n pol\u00edtica europea, referencia fundamental para nuestro futuro. Adem\u00e1s, ha dejado mal situada a Espa\u00f1a en la Europa ampliada que de manera inminente se pone en marcha, alej\u00e1ndose del n\u00facleo duro de los pa\u00edses que deben marcar el ritmo del proceso de integraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En lo que respecta m\u00e1s directamente a nuestras relaciones con el mundo \u00e1rabo-musulm\u00e1n, la actitud adoptada, percibida en numerosas ocasiones como la de un mensajero de Washington, no ha servido para fortalecer nuestros lazos con pa\u00edses cuyo futuro nos interesa muy directamente. Algunos de los gestos, visitas incluidas, realizados en este \u00faltimo a\u00f1o parecen haber estado orientados a mostrar a los cr\u00edticos con la opci\u00f3n decidida por el gobierno que no ha habido ning\u00fan perjuicio real para nuestra imagen en esos pa\u00edses, olvidando, quiz\u00e1s, que los anfitriones de esas visitas son dirigentes muy necesitados de respaldo internacional y, por tanto, abiertos a participar en el juego medi\u00e1tico de las im\u00e1genes de di\u00e1logo, vengan de donde vengan. En este caso- y al margen de que el alineamiento con la ultraderechista administraci\u00f3n Bush en sus aventuras imperiales no permitir\u00e1 a Espa\u00f1a defender mejor sus intereses, lucha contra el terrorismo incluido, ni jugar un papel m\u00e1s importante que el que le corresponde en el concierto internacional que si optara m\u00e1s decididamente por integrarse en el n\u00facleo-motor de la UE- la l\u00ednea elegida es contraria a nuestros valores y a nuestros intereses. Espa\u00f1a pasa a convertirse, de forma m\u00e1s evidente, en objetivo para quienes se oponen a los gobiernos occidentales alineados con Washington en esta desventura. Al mismo tiempo nada indica, en funci\u00f3n de los datos conocidos hasta ahora, que est\u00e9 siendo privilegiada con apreciables beneficios en el proceso de reconstrucci\u00f3n iraqu\u00ed (dif\u00edcil de imaginar en la medida que se mantenga el actual estado de creciente inseguridad). Y, por \u00faltimo, es bien perceptible que su postura no est\u00e1 siendo bien recibida ni por la calle \u00e1rabe ni por unos gobiernos que apreciaban el equilibrado comportamiento espa\u00f1ol en sus relaciones con la zona.<\/p>\n<p><strong>Marco multilateral<\/strong> <br \/>La actuaci\u00f3n espa\u00f1ola en los marcos de relaciones multilaterales que afectan al \u00e1rea mediterr\u00e1nea presenta, asimismo, un perfil bajo. En este caso el pobre balance resulta a\u00fan m\u00e1s llamativo al ser Espa\u00f1a uno de los principales promotores de iniciativas para la regi\u00f3n en etapas anteriores, por lo que cabr\u00eda esperar que, como m\u00ednimo, se hubiera mantenido el nivel alcanzado. Bien es cierto que las circunstancias internacionales no han facilitado grandes avances y que, por lo tanto, la responsabilidad es compartida con otros muchos actores, pero no deja de resultar decepcionante esa falta de garra por seguir impulsando al menos ideas en el marco de la Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea o en el del Di\u00e1logo OTAN-Mediterr\u00e1neo. No es ajeno a este hecho que, incluso, desde el punto de vista administrativo los departamentos encargados de cuestiones mediterr\u00e1neas hayan perdido identidad para asumir tareas correspondientes a otras \u00e1reas geogr\u00e1ficas, como si el Mediterr\u00e1neo no fuera, por definici\u00f3n, un campo en el que nuestro esfuerzo tendr\u00eda que estar mucho m\u00e1s reforzado personal y financieramente.<\/p>\n<p>En cualquier caso, no puede dejar de mencionarse que, al menos con ocasi\u00f3n de la V Conferencia Euro-Mediterr\u00e1nea de Valencia en abril de 2002, se pretendi\u00f3 impulsar, junto con otros gobiernos, la creaci\u00f3n de un banco de desarrollo para la regi\u00f3n (objetivo todav\u00eda no alcanzado) o la puesta en marcha de una asamblea parlamentaria y una fundaci\u00f3n euro-mediterr\u00e1nea (que ya han sido formalmente aprobadas). En el caso del di\u00e1logo entre la OTAN y algunos de nuestros vecinos apenas se ha pasado de la designaci\u00f3n de embajadas, como la espa\u00f1ola, como puntos de contacto e informaci\u00f3n sobre la Alianza en el territorio de esos socios y la aspiraci\u00f3n, totalmente fuera de la agenda hasta ahora, de llegar a elevar la f\u00f3rmula actual a un esquema similar al de la Asociaci\u00f3n para la Paz, que la OTAN ha puesto en marcha hace ya unos a\u00f1os con otros pa\u00edses de la Europa Central y Oriental. Nada puede a\u00f1adirse, desafortunadamente, en este contexto multilateral en relaci\u00f3n con el conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed, en el que Espa\u00f1a se limita a asumir la l\u00ednea dominante (que no un\u00e1nime) de Bruselas de apostar por el di\u00e1logo y el apoyo al Cuarteto, pero sin implicarse m\u00e1s directamente en la b\u00fasqueda de soluciones definitivas, aceptando con excesiva sumisi\u00f3n la marginaci\u00f3n de la que es objeto por parte de Tel Aviv.<\/p>\n<p><strong>\u00bfProp\u00f3sito de enmienda? <br \/><\/strong>M\u00e1s all\u00e1 de lo que el gui\u00f3n oficial obligue a manifestar se percibe, incluso entre sus responsables, una evidente insatisfacci\u00f3n en el rendimiento de la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola con la regi\u00f3n mediterr\u00e1nea. Ni nuestros intereses est\u00e1n hoy mejor defendidos que ayer, ni la regi\u00f3n est\u00e1 logrando superar sus b\u00e1sicos y graves desequilibrios sociales, pol\u00edticos, econ\u00f3micos y de seguridad. Hasta ahora, y con un comportamiento desafortunadamente compartido con gobiernos anteriores y con nuestros socios de Bruselas, se ha optado preferentemente por apoyar a los l\u00edderes de la zona, con el objetivo de mantener el actual statu quo, ante el temor que supone la emergencia de los grupos islamistas radicales o reformistas, en procesos que a buen seguro generar\u00edan cierta inestabilidad transitoria. La defensa de los interlocutores tradicionales, por imperfecta que siga siendo su labor en t\u00e9rminos de desarrollo de sus propios pa\u00edses, ha prevalecido sobre cualquier otra consideraci\u00f3n, entendiendo equivocadamente que su mantenimiento en el poder es una garant\u00eda de estabilidad y de mejor defensa de nuestros intereses. En esa l\u00ednea se han realizados gestos, como la visita realizada a Mauritania por la ministra de exteriores tras el intento de golpe de Estado del pasado 9 de junio, que transmiten un apoyo tan interesado a corto plazo (para ganar posiciones frente a otros posibles socios comunitarios) como contraproducente a largo (en la medida en que contribuyen a asentar a unos l\u00edderes que no est\u00e1n realmente interesados en promover reformas reales de sus reg\u00edmenes).<\/p>\n<p>En esta \u00faltima legislatura se ha mantenido, en definitiva, una aproximaci\u00f3n a los asuntos de la regi\u00f3n que en ning\u00fan momento ha pretendido cuestionar el orden imperante sino, en todo caso, acercarse m\u00e1s a unos l\u00edderes (argelinos) que a otros (marroqu\u00edes), volviendo a etapas que parec\u00edan ya superadas.<\/p>\n<p>En esas circunstancias, la necesidad de un cambio de orientaci\u00f3n parece clara. Existe un conocimiento suficiente de los problemas que aquejan a la regi\u00f3n, con una brecha que se sigue ampliando entre las dos orillas y que supone un riesgo desestabilizador de proporciones muy relevantes. Existe un instrumental adecuado-combinando activos diplom\u00e1ticos, pol\u00edticos, econ\u00f3micos y de seguridad- para lograr una reducci\u00f3n significativa de los problemas que caracterizan el \u00e1rea. Lo que falta, tanto en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola como en la comunitaria, es una voluntad pol\u00edtica decidida para asumir la necesidad de modificar nuestra estrategia regional, superando la idea de apostar por un statu quo que no sirve ni a nuestros intereses ni a los de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de nuestros vecinos del Sur. Un mayor esfuerzo econ\u00f3mico, una aplicaci\u00f3n de normas de condicionalidad pol\u00edtica para promover la defensa de valores y principios propios de sociedades abiertas, una apuesta s\u00f3lida por incorporar a esos pa\u00edses en la din\u00e1mica de construcci\u00f3n comunitaria, un compromiso por desarrollar realmente lo que recogen los acuerdos de Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea (tanto en el terreno comercial, asumiendo un verdadero libre comercio que incluya a los productos agr\u00edcolas, como en el financiero, por propuestas realistas de tratamiento de la deuda externa),&#8230; El camino est\u00e1 definido en gran medida; falta por saber si hay voluntad para entrar en \u00e9l con un prop\u00f3sito de enmienda que obligar\u00eda a modificar enfoques muy asentados en estas \u00faltimas d\u00e9cadas. El Mediterr\u00e1neo y sus problemas no permiten esperar m\u00e1s tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Para Papeles de Cuestiones Internacionales) Por m\u00ednimo que sea, cualquier balance sobre la pol\u00edtica exterior &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":194,"featured_media":3757,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[170,147],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-3758","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-analisis","category-otros"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Reflexiones sobre la pol\u00edtica mediterr\u00e1nea de Espa\u00f1a: necesidad de un prop\u00f3sito de enmienda - IECAH<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/reflexiones-sobre-la-politica-mediterranea-de-espana-necesidad-de-un-proposito-de-enmienda\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Reflexiones sobre la pol\u00edtica mediterr\u00e1nea de Espa\u00f1a: necesidad de un prop\u00f3sito de enmienda - IECAH\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"(Para Papeles de Cuestiones Internacionales) Por m\u00ednimo que sea, cualquier balance sobre la pol\u00edtica exterior &hellip;\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/reflexiones-sobre-la-politica-mediterranea-de-espana-necesidad-de-un-proposito-de-enmienda\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IECAH\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2004-05-17T23:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-07-26T12:01:30+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/05\/im25.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"214\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"147\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jes\u00fas A. 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