{"id":3950,"date":"2007-07-01T23:00:00","date_gmt":"2007-07-01T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=3950"},"modified":"2021-07-27T11:24:03","modified_gmt":"2021-07-27T11:24:03","slug":"democracia-paz-y-seguridad-en-africa-subsahariana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/democracia-paz-y-seguridad-en-africa-subsahariana\/","title":{"rendered":"Democr\u00e1cia, paz y seguridad en \u00c1frica subsahariana"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3949\" width=\"150\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/07\/e39.jpg\" alt=\"e39\" height=\"150\" style=\"float: left;\" srcset=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/07\/e39.jpg 200w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/07\/e39-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Elaborado al calor de los continuos desembarcos de inmigrantes africanos en las islas Canarias, el Plan \u00c1frica (PA; 2006-2008) aspira a rebajar el importante d\u00e9ficit hist\u00f3rico de la acci\u00f3n exterior espa\u00f1ola en la regi\u00f3n subsahariana. Concebido como un ambicioso documento que marca una serie de objetivos y sus correspondientes l\u00edneas de actuaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3949\" width=\"200\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/07\/e39.jpg\" alt=\"e39\" height=\"200\" style=\"float: left;\" srcset=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/07\/e39.jpg 200w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/07\/e39-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Elaborado al calor de los continuos desembarcos de inmigrantes africanos en las islas Canarias, el Plan \u00c1frica (PA; 2006-2008) aspira a rebajar el importante d\u00e9ficit hist\u00f3rico de la acci\u00f3n exterior espa\u00f1ola en la regi\u00f3n subsahariana. Concebido como un ambicioso documento que marca una serie de objetivos y sus correspondientes l\u00edneas de actuaci\u00f3n, pretende atender tanto a los intereses de Espa\u00f1a como a un inter\u00e9s m\u00e1s amplio y general, cuyos principales fundamentos son la paz, la democracia, los derechos humanos, la reducci\u00f3n de la pobreza y enfermedades end\u00e9micas, la adecuada gesti\u00f3n de los flujos migratorios y la preservaci\u00f3n del medioambiente. Como todo plan de acci\u00f3n, la aportaci\u00f3n del PA a cuestiones tan trascendentales depender\u00e1 de su traducci\u00f3n efectiva en la pr\u00e1ctica y su dotaci\u00f3n de medios. Para llegar a buen fin, es tambi\u00e9n determinante que los intereses nacionales de orden empresarial, comercial y \u201csecuritario\u201d no terminen marginando el mencionado inter\u00e9s general.<\/p>\n<p>El PA establece como primer objetivo la participaci\u00f3n espa\u00f1ola en el afianzamiento de la democracia, la paz y la seguridad en \u00c1frica subsahariana, de forma concertada con la Uni\u00f3n Europea (UE), la ONU y los organismos regionales africanos. Seguridad (que deber\u00eda ser entendida en su acepci\u00f3n amplia de \u201cseguridad humana\u201d) que forma un binomio indisoluble con el desarrollo y que, junto con el respeto de los derechos humanos, constituyen el marco adecuado para evaluar dicha regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pese a que un n\u00famero creciente de Estados cuenta con gobiernos m\u00e1s o menos democr\u00e1ticamente elegidos ( un 40% aproximadamente, excluyendo las \u201cdemocracias de fachada\u201d) y a que algunos conflictos devastadores han sido formalmente resueltos (como el de Angola, Norte-Sur de Sud\u00e1n, Liberia, Sierra Leona y Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, RDC), la situaci\u00f3n de conjunto, c\u00edclicamente recurrente, sigue siendo altamente conflictiva; lo cual no se refleja correctamente en el PA, cuyas apreciaciones, en el momento de su redacci\u00f3n, sobre las expectativas esperanzadoras de determinados conflictos, como el de Costa de Marfil o Somalia, no se corresponden con la realidad sobre el terreno.<\/p>\n<p>El cuadro actual de la regi\u00f3n expone, en primer plano, la perpetraci\u00f3n de un genocidio a lo largo de m\u00e1s de tres a\u00f1os en el territorio sudan\u00e9s de Darfur- ante una comunidad internacional impotente (y pese al renovado \u201cNunca m\u00e1s\u201d de Ruanda)-, en un conflicto que arroja un saldo de m\u00e1s de 200.000 muertos, cerca de dos millones de desplazados internos y unos 200.000 refugiados en Chad. Otros escenarios conflictivos de mayor o menor intensidad, y con un gran potencial de desestabilizaci\u00f3n regional, son los de Somalia, Chad, Rep\u00fablica Centroafricana, Guinea-Conakry, Costa de Marfil o la regi\u00f3n del Delta del N\u00edger, en Nigeria; a los que se a\u00f1aden algunos pa\u00edses en los que el despotismo y la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de derechos humanos est\u00e1n provocando un grav\u00edsimo deterioro de las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n (Zimbabwe es el caso m\u00e1s importante). Este esbozo lo completan determinados Estados fr\u00e1giles en proceso de recomposici\u00f3n (como Liberia, Sierra Leona o Burundi), en una regi\u00f3n prioritaria sobre el papel para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio pero muy alejada en la realidad de alcanzarlos en el plazo fijado de 2015.<\/p>\n<p>Los indicadores actuales que elabora el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sit\u00faan a cerca de una treintena de pa\u00edses, de los 48 que componen la regi\u00f3n, en los puestos m\u00e1s bajos del mundo en desarrollo humano. Una explosi\u00f3n demogr\u00e1fica, que ha supuesto la duplicaci\u00f3n de su poblaci\u00f3n en cada una de las dos \u00faltimas generaciones, eleva a 700 millones de habitantes la poblaci\u00f3n subsahariana, la mitad de la cual vive con menos de un d\u00f3lar diario. Los bajos \u00edndices de alfabetizaci\u00f3n (s\u00f3lo el 60% de los hombres y un tercio de las mujeres), los estragos producidos por el VIH-SIDA (se calcula que en la regi\u00f3n est\u00e1n infectadas unos 28 millones de personas, lo que equivale al 70% de la poblaci\u00f3n mundial afectada) y otras epidemias como la malaria (que causa entre uno y dos millones de muertes al a\u00f1o, el 90% de las v\u00edctimas en el mundo), son otros tantos datos significativos.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n descrita denota la dimensi\u00f3n de los retos y la absoluta necesidad de articular por parte de la comunidad internacional toda una serie de pol\u00edticas multidimensionales y multilaterales. Por su parte, y para hacer frente a la tarea- en concordancia con el principio de \u201capropiaci\u00f3n\u201d que apoya la UE y el PA-, el continente africano est\u00e1 desarrollando una nueva estructura institucional, sustentada en la Uni\u00f3n Africana (UA) y el Nuevo Partenariado para el Desarrollo de \u00c1frica (NEPAD, criticado desde algunos foros por su perfil excesivamente neoliberal, y cuya piedra angular, el mecanismo de revisi\u00f3n \u201cinter pares\u201d, no est\u00e1 dando los resultados previstos). La UA ha venido demostrando una mayor implicaci\u00f3n en determinados conflictos, si bien sus disensiones internas y sus debilidades presupuestarias limitan de forma importante su capacidad de actuaci\u00f3n. Su misi\u00f3n de paz en Darfur- con un mandato claramente insuficiente para defender a la poblaci\u00f3n- tiene en la UE a su mayor contribuyente.<\/p>\n<p>Lo que a continuaci\u00f3n se exponen son algunas observaciones- acompa\u00f1adas de ejemplos- derivadas de un examen de las pol\u00edticas internacionales y locales en la materia, y del perfil de los diferentes actores que act\u00faan en la regi\u00f3n. No se pretende analizar el PA, sino \u00fanicamente poner de relieve algunos de los aspectos clave sobre democracia, paz y seguridad, con alusiones puntuales a dicho documento.<\/p>\n<p><strong>I.- Pol\u00edticas preventivas y enfoques regionales<\/strong><\/p>\n<p>Aunque presente en todos los an\u00e1lisis, es necesario reiterar la primordial relevancia de las pol\u00edticas preventivas y de los programas a largo plazo, adem\u00e1s de los enfoques regionales que atiendan a las implicaciones transfronterizas de todo tipo que caracterizan a la regi\u00f3n subsahariana. De forma reincidente, la comunidad internacional incurre con demasiada frecuencia en acciones o estrategias meramente reactivas, ineficaces en relaci\u00f3n a los desaf\u00edos de la regi\u00f3n subsahariana. Como consecuencia de esta din\u00e1mica, los fen\u00f3menos problem\u00e1ticos persisten y lo que se aborda normalmente son urgencias.<\/p>\n<p>Resulta tambi\u00e9n crucial una pol\u00edtica coordinada y sin fisuras por parte de todos los actores que intervienen, tanto en los procesos de democratizaci\u00f3n como de prevenci\u00f3n, gesti\u00f3n y resoluci\u00f3n de conflictos.<\/p>\n<p>Los casos de Togo y Zimbabwe demuestran la importancia de que participen, conforme a dichos criterios, m\u00faltiples actores, tanto internacionales como regionales. Menci\u00f3n especial merece la misi\u00f3n de la ONU en RDC (renovada, el 15 de febrero de 2007, por dos meses) que, pese a sus carencias, es una referencia internacional en el \u00e1mbito de la construcci\u00f3n de una paz duradera mediante el acompa\u00f1amiento de procesos democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>El ejemplo m\u00e1s reciente de fracaso en materia preventiva es el de Guinea-Conakry. Pese a los indicadores alarmantes de los \u00faltimos a\u00f1os (especialmente a partir de 2003), los actores externos no han cumplido su papel. La reacci\u00f3n de la ONU ha sido m\u00e1s que tard\u00eda y la Uni\u00f3n Europea, aunque implicada activamente en el pa\u00eds desde hace tiempo, no ha sabido evaluar correctamente la trayectoria de un r\u00e9gimen que ha ido dando pruebas sobradas de sus nefastas credenciales.<\/p>\n<p>A nivel regional, tanto la UA como la Comunidad Econ\u00f3mica de Estados de \u00c1frica Occidental han estado fuera de juego en la crisis guineana. La falta de reflejos mostrados, sobre todo por esta \u00faltima, pone de relieve el camino que todav\u00eda queda por recorrer, teniendo en cuenta la apuesta que existe actualmente para que los actores regionales desempe\u00f1en un papel activo en la prevenci\u00f3n y resoluci\u00f3n de las crisis que les conciernen directamente.<\/p>\n<p>Como se ha se\u00f1alado, la UA atraviesa una fase crucial cuya positiva resoluci\u00f3n depende de que se acometan una serie de reformas institucionales (especialmente respecto a su \u00f3rgano ejecutivo, necesitado de mayores competencias efectivas) que le permitan desempe\u00f1ar los objetivos de paz y seguridad rese\u00f1ados en su carta fundacional. Dotada de un Consejo de Paz y Seguridad- y, en 2007, de una Carta africana de derechos humanos, democracia y buen gobierno-, la organizaci\u00f3n intenta progresivamente desmarcarse del historial de negligencia en la materia de su antecesora (la Organizaci\u00f3n para la Unidad Africana, OUA), si bien los ritmos actuales de integraci\u00f3n y consolidaci\u00f3n no est\u00e1n a la altura de los enormes retos de la regi\u00f3n. Los intereses particulares de algunos dirigentes aut\u00f3cratas, los recelos hacia un influencia excesiva de Sud\u00e1frica como l\u00edder regional (que tiene un enorme peso pol\u00edtico y econ\u00f3mico, y que ha venido liderando el proyecto institucional a trav\u00e9s de la figura de su presidente, Thabo Mbeki) y una estructura funcionarial muy burocratizada, heredada en parte de la OUA, son algunos de los lastres actuales.<\/p>\n<p>De dichos retos da buena cuenta el hecho de que en la regi\u00f3n se encuentren al menos 7 de los 10 Estados considerados m\u00e1s fr\u00e1giles, o directamente fallidos, del mundo. Calificados como la primera amenaza global por parte de EE. UU., y en primer plano de su pol\u00edtica exterior a partir del 11-S, este tipo de Estados precisan pol\u00edticas internacionales ajustadas al contexto africano en cuesti\u00f3n, cuya configuraci\u00f3n espec\u00edfica dista mucho de las premisas y moldes occidentales.<\/p>\n<p>Por otra parte, la lucha del gobierno norteamericano contra el terrorismo yihadista en tierras africanas es otra vertiente en alza. La iniciativa desplegada en el Sahel y el frente abierto contra Al-Qaeda en Somalia (en el que su apoyo, primero a los \u201cse\u00f1ores de la guerra\u201d somal\u00edes y luego a las tropas et\u00edopes, est\u00e1 rodeado de zonas grises), son los dos proyectos principales de una estrategia con repercusiones importantes, y de \u00edndole diversa, en amplias zonas de la regi\u00f3n. En 2008 tendr\u00e1 lugar la creaci\u00f3n de un nuevo comando militar de EE. UU. dedicado en exclusiva a \u00c1frica.<\/p>\n<p><strong>II.- Causas de los conflictos y \u201cdespolitizaci\u00f3n\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Otra evidencia, pero que no se atiende adecuadamente, concierne a la necesidad de atender a las causas esenciales de los conflictos violentos. Los derechos humanos, la lucha contra la pobreza, la gesti\u00f3n de los recursos naturales, la justicia social o el buen gobierno (cuyos aspectos centrales son la separaci\u00f3n de poderes y el Estado de Derecho, el imperio de la ley, una adecuada descentralizaci\u00f3n y un correcto funcionamiento de la administraci\u00f3n de justicia y de las fuerzas policiales y militares) deber\u00edan estar en el centro de toda pol\u00edtica que pretenda ser eficaz.<\/p>\n<p>Asimismo, cualquier programa en la regi\u00f3n que persiga la democratizaci\u00f3n tendr\u00eda que centrarse directamente en la poblaci\u00f3n y en la identidad africana, y evaluar en profundidad la operatividad del multipartidismo, la participaci\u00f3n ciudadana y la sociedad civil. M\u00e1xime cuando los programas de las instituciones internacionales y otros actores externos adolecen en sus planteamientos de una despolitizaci\u00f3n que, en \u00faltima instancia, cuestiona vagamente los aut\u00e9nticos resortes del poder. En este sentido, un ejemplo significativo es el modo en que define y traslada a la pr\u00e1ctica un organismo tan influyente como el Banco Mundial la noci\u00f3n de \u201cbuen gobierno\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la celebraci\u00f3n de las elecciones y del cumplimiento formal de una serie de requisitos te\u00f3ricos- revestidos, adem\u00e1s, de un discurso de las elites africanas plenamente adaptado a las exigencias de los donantes-, es preciso verificar la efectividad de los fundamentos democr\u00e1ticos, y actuar en consecuencia.<\/p>\n<p>Las condiciones de vida del conjunto de la poblaci\u00f3n son, por otra parte, el mejor baremo para orientar los programas de cooperaci\u00f3n o corregir determinados aspectos de aquellos que inicialmente han sido bien encauzados. A modo de ejemplo, el caso de Mozambique demuestra que a partir de una fase inicial, en la que los voluminosos flujos externos han permitido la pacificaci\u00f3n y estabilizaci\u00f3n del pa\u00eds (lo que algunos han denominado \u201cpaz comprada\u201d) y que los ratios econ\u00f3micos reflejan un crecimiento constante del PIB, es preciso analizar los motivos por los cuales la pobreza y las desigualdades persisten, y apenas han mejorado en los \u00faltimos a\u00f1os pese a la masiva ayuda externa.<\/p>\n<p><strong>III.- La \u201cextraversi\u00f3n\u201d de los Estados africanos<\/strong><\/p>\n<p>El punto anterior est\u00e1 directamente vinculado con la denominada \u201cextraversi\u00f3n\u201d de los Estados africanos, los cuales dependen de fuentes externas (ya sea en forma de ayuda al desarrollo o de ingresos provenientes de la explotaci\u00f3n de sus recursos naturales). Es consabido que tras un proceso electoral la tendencia es que quien vence acapara tanto el control del Estado como los recursos externos, y que la pervivencia pol\u00edtica se nutre de relaciones de patronazgo y redes clientelares. De ah\u00ed, la importancia de comprender el papel que juegan dichos recursos en las din\u00e1micas sociopol\u00edticas africanas y reforzar la condicionalidad pol\u00edtica de la ayuda internacional con programas m\u00e1s creativos que, pese a la complejidad de la cuesti\u00f3n, incidan de forma m\u00e1s eficaz sobre la corrupci\u00f3n y sus entramados.<\/p>\n<p>A su vez, en muchos casos las elites locales se aprovechan de la desarticulaci\u00f3n estatal y gestionan en su favor las redes de intereses (incluidas manipulaciones \u00e9tnicas, en las que, por otra parte, tambi\u00e9n incurrieron las potencias coloniales) y los expolios de todo tipo, en detrimento siempre de una poblaci\u00f3n que sufre directamente la llamada \u201cinstrumentalizaci\u00f3n pol\u00edtica del desorden\u201d. Estas din\u00e1micas no siempre se han analizado debidamente ni se han tenido en cuenta a la hora de dise\u00f1ar estrategias acordes desde el exterior.<\/p>\n<p>En materia de inmigraci\u00f3n, y en el actual contexto de llegada irregular de subsaharianos a Espa\u00f1a, la presi\u00f3n resultante de estos flujos- junto a la capacidad de negociaci\u00f3n que otorgan a los pa\u00edses de origen y las consiguientes acciones reactivas en los pa\u00edses de destino- conforma un escenario que no es el m\u00e1s id\u00f3neo para negociar apresuradamente acuerdos de repatriaci\u00f3n, a cambio de una ayuda econ\u00f3mica que normalmente no llega a las poblaciones de turno.<\/p>\n<p><strong>IV.- La gesti\u00f3n de los recursos naturales<\/strong><\/p>\n<p>La explotaci\u00f3n y gesti\u00f3n de los recursos naturales de forma responsable y transparente es decisiva y, en muchas ocasiones, un factor central de los conflictos y las carencias democr\u00e1ticas. Dada la relaci\u00f3n directa entre la existencia de recursos naturales y la ausencia de democracia y libertades fundamentales (a mayores recursos naturales menos vulnerabilidad a las presiones democr\u00e1ticas externas y menos preocupaci\u00f3n de los donantes con intereses econ\u00f3micos \u201cin situ\u201d por la democracia)- adem\u00e1s de bajos \u00edndices de desarrollo, corrupci\u00f3n y altos niveles de conflictividad-, cualquier proyecto en la materia tiene que enfrentar esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>En aquellos Estados productores de petr\u00f3leo (como Angola, Guinea Ecuatorial o Nigeria, todos ellos pa\u00edses calificados como de \u201cinter\u00e9s prioritario\u201d en el PA) los voluminosos ingresos de su explotaci\u00f3n por parte de unas multinacionales que distan mucho de comportarse como ciudadanos globales, permiten a las elites dirigentes una gran capacidad de patronazgo y prescindir de pol\u00edticas de presi\u00f3n fiscal que, de existir, provocar\u00edan comportamientos m\u00e1s reivindicativos por parte de la poblaci\u00f3n. La necesaria relaci\u00f3n de reciprocidad entre el Estado y el ciudadano se pervierte por completo, en el marco de una \u201cmaldici\u00f3n de los recursos\u201d que es no s\u00f3lo econ\u00f3mica (el llamado \u201cmal holand\u00e9s\u201d) sino tambi\u00e9n, y fundamentalmente, pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Consideraciones, todas ellas, que deben ser prioritarias para el gobierno espa\u00f1ol a la hora de conformar pol\u00edticas de acercamiento a reg\u00edmenes corruptos y represores como, por ejemplo, el del guineano Teodoro Obiang. Si la b\u00fasqueda de la seguridad energ\u00e9tica espa\u00f1ola y la participaci\u00f3n de sus empresas en la explotaci\u00f3n de los hidrocarburos africanos (objetivos, ambos, del PA), implica un mantenimiento, o empeoramiento, del statu quo en dichos pa\u00edses, no se cumplir\u00e1n los objetivos prioritarios del PA.<\/p>\n<p>En el caso referido de la RDC (pa\u00eds en el que han muerto cerca de 4 millones de personas en los sucesivos conflictos que persisten desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada), la erradicaci\u00f3n del expolio de los recursos naturales, en el que participan empresas africanas y occidentales, es consustancial a cualquier avance en el camino de la paz, y para dotar de cierta estabilidad a la sub-regi\u00f3n de los Grandes Lagos. El logro de la celebraci\u00f3n de unas elecciones participativas y de la consiguiente formaci\u00f3n de un gobierno nacional, no exime al pa\u00eds de una importante inestabilidad, concentrada sobre todo en las regiones del este.<\/p>\n<p>Otro ejemplo relevante es el de Angola, cuyos dirigentes, enriquecidos por las rentas petrol\u00edferas y al frente de un aparato estatal con las arcas repletas, eluden f\u00e1cilmente cualquier presi\u00f3n internacional externa; definen unas reglas de juego marcadas por la falta de transparencia (con la connivencia, cuando no participaci\u00f3n activa, de muchas multinacionales, y con el forzoso acatamiento de aquellas- como le sucedi\u00f3 a la compa\u00f1\u00eda Shell- que hagan amago de publicitar los pagos realizados al gobierno angole\u00f1o); y aplazan sucesivamente los comicios electorales (en los que tampoco parece estar demasiado interesada una oposici\u00f3n pol\u00edtica que tambi\u00e9n disfruta de cargos y prebendas), para desesperaci\u00f3n de una poblaci\u00f3n que quiere hacerse o\u00edr y que ni siquiera vislumbra los ingresos del petr\u00f3leo.<\/p>\n<p><strong>V.- La emergencia de China como actor influyente<\/strong><\/p>\n<p>La regi\u00f3n subsahariana y su contexto geopol\u00edtico est\u00e1n siendo condicionados de forma r\u00e1pida y progresiva por China, que necesita cantidades ingentes de materias primas. Los perniciosos efectos de su estrategia inversora, sin ning\u00fan tipo de condicionalidad pol\u00edtica ni agenda democr\u00e1tica, son evidentes. Baste como dato su papel de principal valedor de reg\u00edmenes responsables de los peores violaciones de los derechos humanos como- en la crisis de Darfur- Sud\u00e1n (pa\u00eds al que vende armamento y del que extrae un alto porcentaje del petr\u00f3leo que importa) y Zimbabwe. El desembarco chino, a golpe de talonario, se centra, a su vez, en sectores tradicionalmente marginados por la ayuda occidental, con medidas de apoyo al comercio exterior y condonaci\u00f3n de deuda, y con un discurso de pa\u00eds en v\u00edas de desarrollo v\u00edctima en el pasado de la opresi\u00f3n colonial, con el que se identifican plenamente muchos reg\u00edmenes africanos (y al que no duda en recurrir m\u00e1s de un d\u00e9spota en la regi\u00f3n cuando quiere eludir sus responsabilidades con la comunidad internacional).<\/p>\n<p>El impacto de dicha implantaci\u00f3n- que todav\u00eda est\u00e1 en su etapa inicial- obligar\u00e1 a importantes reajustes en las agendas internacionales. Para hacerse una idea de su trascendencia es preciso vincular todo lo referido con los principales rasgos regionales ya mencionados; a saber, una gran fragilidad institucional, una enorme dependencia externa y una profunda interrelaci\u00f3n entre pa\u00edses vecinos, cuya inestabilidad trasciende los l\u00edmites de las fronteras estatales.<\/p>\n<p>Por otra parte, la actuaci\u00f3n de las principales potencias econ\u00f3micas internacionales tendr\u00e1 cada vez m\u00e1s peso en el futuro (sin olvidar que nuevos actores, como Jap\u00f3n, India, Corea del Sur o Brasil est\u00e1n apostando cada vez m\u00e1s por la regi\u00f3n). Junto a la presencia tradicional de Francia (que atraviesa una etapa de cierto declive a partir de la crisis de Costa de Marfil, adem\u00e1s de un abierto enfrentamiento con el r\u00e9gimen ruand\u00e9s) y Reino Unido, EEUU tiene su punto de mira en la explotaci\u00f3n del crudo procedente del golfo de Guinea y sus aleda\u00f1os (incluida Angola). Teniendo en cuenta que, cuando se trata de petr\u00f3leo, este pa\u00eds ha relegado tradicionalmente a un segundo plano las cuestiones de derechos humanos, su objetivo de que para 2015 dicha zona le abastezca de hasta un 25% del total de sus importaciones (actualmente supera el 15%), no hace sino complicar a\u00fan m\u00e1s cualquier progreso en la materia.<\/p>\n<p>Todo lo anterior implica no s\u00f3lo el despliegue de medios acordes con las necesidades sino tambi\u00e9n un mayor esfuerzo de investigaci\u00f3n y conocimiento de la regi\u00f3n subsahariana. Desde hace d\u00e9cadas se intentan aplicar desde el exterior recetas de todo tipo, concebidas en su gran mayor\u00eda bajo par\u00e1metros occidentales. La literatura sobre la regi\u00f3n es abundante y una buena parte de la m\u00e1s reciente incide precisamente en los errores de concepci\u00f3n y, consecuentemente, aconseja una reformulaci\u00f3n de los planteamientos a la luz de la realidad africana (teniendo en cuenta tambi\u00e9n las diversas facetas de un sustrato precolonial, cuyo conocimiento es deficitario).<\/p>\n<p>Un buen ejemplo de ello son los programas de fortalecimiento de la sociedad civil africana dise\u00f1ados por actores internacionales. Es muy significativo que la mayor\u00eda de estos proyectos no hayan cumplido sus objetivos, como han podido constatar sobre el terreno algunos pa\u00edses que han realizado las correspondientes evaluaciones (Pa\u00edses Bajos es una buena referencia).<\/p>\n<p>Otros \u00e1mbitos de actuaci\u00f3n relevantes, que conviene reforzar, son los relacionados con las cuestiones de g\u00e9nero y con los j\u00f3venes (el 60% de los subsaharianos tiene menos de 20 a\u00f1os). A modo de ejemplo, la experiencia indica que es preciso seguir mejorando y desarrollando aquellos proyectos dirigidos a la promoci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres (con el ilustre precedente de la presidenta liberiana, Ellen-Johnson Sirleaf, primera mujer al frente de un Estado africano) y a una mayor participaci\u00f3n de las mismas en programas de prevenci\u00f3n y resoluci\u00f3n de conflictos. Los programas de desarme, desmovilizaci\u00f3n y reinserci\u00f3n social destinados a decenas de miles de j\u00f3venes, esenciales en las fases de reconstrucci\u00f3n post-conflicto, arrojan tambi\u00e9n m\u00faltiples ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es esencial la cuesti\u00f3n de la justicia penal internacional. Adem\u00e1s de los tres primeros expedientes abiertos por la Corte Penal Internacional (relativos a Darfur- que empieza a tener ya imputaciones pol\u00edticas a alto nivel-, Uganda y RDC), en 2006 tuvo lugar la reclusi\u00f3n en una prisi\u00f3n de La Haya del liberiano Charles Taylor, donde ser\u00e1 juzgado por el Tribunal Especial de Sierra Leona, y la aceptaci\u00f3n por parte de Senegal (conminada al efecto por la UA) de juzgar al ex dictador del Chad, Hiss\u00e8ne Habr\u00e9, sujeto a arresto domiciliario en aquel pa\u00eds. El lento, y a veces decepcionante, avance de todas estas causas no afecta al potencial ejemplarizante y de transformaci\u00f3n social de un \u00e1mbito que ir\u00e1 sobredimension\u00e1ndose con el tiempo.<\/p>\n<p>En 2007 tendr\u00e1n lugar elecciones en una veintena de pa\u00edses subsaharianos. La presencia de observadores, tanto internacionales como locales, es cada vez mayor y el concepto de buena gobernanza va calando en algunos casos, aunque sea a cuentagotas. No obstante, para que la democracia empiece a arraigar es evidente que se necesita mucho m\u00e1s. Algunas de las cuestiones principales para que esto ocurra han sido objeto de atenci\u00f3n en este texto.<\/p>\n<p>En definitiva, se tratar\u00eda de ir modificando aquellas pol\u00edticas y din\u00e1micas perniciosas (entre las que destacan las incorporadas a los planes de ajuste estructural del Fondo Monetario Internacional, aplicados a numerosos pa\u00edses de la zona) y de aprovechar la experiencia de las \u00faltimas cinco d\u00e9cadas (precedidas por un per\u00edodo colonizador de balance, en general, desastroso). Experiencia que, por otra parte, se ha desperdiciado en demasiadas ocasiones como consecuencia de intereses particulares, tanto de donantes como de donatarios, que impiden profundizar en las \u00e1reas claves y capacitar a la poblaci\u00f3n para mejorar sus vidas.<\/p>\n<p>La Mesa para \u00c1frica, prevista por el PA, debe desarrollarse cuanto antes como una plataforma de encuentro entre la sociedad civil y las diversas instancias de la Administraci\u00f3n espa\u00f1ola. Con el fin de que \u00e9sta proporcione informaci\u00f3n sobre las acciones que se van llevando a cabo, facilitando as\u00ed un seguimiento de sus evoluciones, y que pueda recibir por parte de aqu\u00e9lla ideas e iniciativas que contribuyan a la consecuci\u00f3n de los objetivos establecidos.<\/p>\n<p>Por otro lado, los retos de la regi\u00f3n son de tal dimensi\u00f3n y naturaleza que aunque el PA ejecutara adecuadamente sus cometidos su incidencia ser\u00eda meramente testimonial. Por ello, es imprescindible que las declaraciones de dicho documento relativas a enmarcar sus enunciados en las pol\u00edticas de la UE hacia la zona vayan m\u00e1s all\u00e1. Y se traduzcan en un papel plenamente activo por parte de Espa\u00f1a para que desde el marco europeo se establezca una estrategia m\u00e1s s\u00f3lida, con el fin de abordar con m\u00e1s medios y recursos tan ingentes necesidades.<\/p>\n<p>El propio PA se\u00f1ala, en su primer p\u00e1rrafo, la premisa alrededor de la cual giran todas las cuestiones (y que, sin embargo, resulta tan ajena a una realidad internacional cada vez m\u00e1s convulsa): en el mundo actual la paz, la seguridad y la prosperidad o es de todos o no lo ser\u00e1 de nadie.<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas:<\/strong><\/p>\n<p>AKE Claude, Democracy and Development in Africa, Brookings Institution, Washington D.C., 1996.<\/p>\n<p>CAMPOS Alicia (ed), Ayuda, Mercado y buen gobierno (los lenguajes del desarrollo en \u00c1frica en el cambio de milenio), Icaria, Barcelona, 2005.<\/p>\n<p>CLAPHAM Christopher, Africa and the Internationa System. The Politics of State Survival, Cambridge U.P., 2003.<\/p>\n<p>PE\u00d1AS, F.J. (ed), \u00c1frica en el sistema internacional. Grupo de Estudios Africanos, Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, Los Libros de la Catarata, Madrid, 2000.<\/p>\n<p>Texto elaborado en febrero de 2007 y publicado en el n\u00ba 21 de la Revista \u201cNova \u00c1frica\u201d (julio 2007).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n \u00a0Elaborado al calor de los continuos desembarcos de inmigrantes africanos en las islas Canarias, &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":212,"featured_media":3949,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,366],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-3950","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos-propios"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Democr\u00e1cia, paz y seguridad en \u00c1frica subsahariana - 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