{"id":3959,"date":"2007-08-03T23:00:00","date_gmt":"2007-08-03T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=3959"},"modified":"2021-07-27T11:26:47","modified_gmt":"2021-07-27T11:26:47","slug":"la-paranoia-rusa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paranoia-rusa\/","title":{"rendered":"La paranoia rusa"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3958\" width=\"150\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/08\/e43.jpg\" alt=\"e43\" height=\"128\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p><strong>(Desde Mosc\u00fa) <br \/><\/strong><em>Nos odian <\/em>. \u00c9se es el sentimiento que crece en el coraz\u00f3n de los rusos. Los Estados Unidos (EE. UU.) y ciertos pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea (UE) pretender\u00edan impedir que Rusia destacara en el mundo, ahora que el pa\u00eds comienza a recuperarse econ\u00f3micamente de la hecatombe de los a\u00f1os noventa. Los medios rusos propagan la teor\u00eda del complot&#8230;<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3958\" width=\"200\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/08\/e43.jpg\" alt=\"e43\" height=\"170\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p><strong>(Desde Mosc\u00fa) <br \/><\/strong><em>Nos odian <\/em>. \u00c9se es el sentimiento que crece en el coraz\u00f3n de los rusos. Los Estados Unidos (EE. UU.) y ciertos pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea (UE) pretender\u00edan impedir que Rusia destacara en el mundo, ahora que el pa\u00eds comienza a recuperarse econ\u00f3micamente de la hecatombe de los a\u00f1os noventa. Los medios rusos propagan la teor\u00eda del complot: estadounidenses y europeos incrementan su asedio exterior sobre las fronteras nacionales, financian ONG en suelo ruso y en el de las rep\u00fablicas ex sovi\u00e9ticas con fines conspirativos y act\u00faan, como declar\u00f3 Vladimir Putin en Alemania, con <em>estilo colonial <\/em>inmiscuy\u00e9ndose en sus asuntos dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p>Un editorialista ruso describ\u00eda esa paranoia poniendo como ejemplo la reciente elecci\u00f3n de la ciudad rusa de Sochi como sede de los Juegos Ol\u00edmpicos de Inverno de 2014. Qu\u00e9 alivio, escrib\u00eda, que haya resultado victoriosa, porque si no el presidente Putin habr\u00eda invocado de nuevo la famosa <em>rusofobia <\/em>para justificar una derrota que no se pod\u00eda permitir, estando a s\u00f3lo unos meses del fin de su segundo y -en teor\u00eda- \u00faltimo mandato. Putin lleg\u00f3 a sugerir que s\u00f3lo si la elecci\u00f3n era \u201chonesta\u201d, Sochi ganar\u00eda.<\/p>\n<p>Con las elecciones parlamentarias y presidenciales a la vuelta de la esquina (diciembre de 2007 y marzo de 2008, respectivamente), al Kremlin le conviene el regreso de esos viejos fantasmas: a Putin, en concreto, le viene como un guante el rol de dirigente con imagen de l\u00edder fuerte, que se enfrenta a ese mundo hostil, que planta cara a ese odio y a esa injerencia que viene del exterior. Ese papel refuerza, sin duda, su popularidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, la teor\u00eda del complot occidental no es s\u00f3lo un mero instrumento electoral; es, adem\u00e1s, un sentimiento real que trasluce una profunda frustraci\u00f3n en el marco de una paranoia colectiva. Desde hace algunos a\u00f1os, los rusos consideran que EE. UU., sobre todo, ignora el nuevo papel que juega &#8211; o aspira a jugar &#8211; Rusia en el tablero internacional. De hecho, Put\u00edn inici\u00f3 su mandato con la esperanza de estrechar lazos con los estadounidenses y, parad\u00f3jicamente, va a finalizarlo con el periodo de relaciones m\u00e1s tenso desde la Guerra Fr\u00eda. Nada queda hoy de aquel primer presidente extranjero que llam\u00f3 a George W. Bush, tras el 11-S, para ofrecerle su ayuda en la lucha contra el terrorismo. Por lo que respecta a la Uni\u00f3n Europea, las relaciones atraviesan su peor momento desde la ca\u00edda de la URSS. Los desencuentros comenzaron con el apoyo europeo a las revoluciones de Georgia y Ucrania, y han alcanzado su cenit con el impacto psicol\u00f3gico que ha supuesto para Mosc\u00fa la entrada en la UE de pa\u00edses que pertenecieron a la antigua esfera de influencia sovi\u00e9tica -como los pa\u00edses b\u00e1lticos, Polonia o Rep\u00fablica Checa-, que empiezan a saldar sus cuentas con Rusia y a revisar peligrosamente la historia. Los rusos viven de forma traum\u00e1tica esta ampliaci\u00f3n y observan con desconfianza la aproximaci\u00f3n geogr\u00e1fica de la UE (y de la OTAN), que adem\u00e1s no termina de definir una pol\u00edtica exterior com\u00fan de entendimiento con Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>En resumen, ni termina de sentirse aceptada como europea ni tampoco se ve tratada como una superpotencia por Washington. Por el contrario, la imagen que recibe la Federaci\u00f3n Rusa cuando se mira en el espejo occidental es la de un mal alumno, que no ha hecho sus tareas de reforma interna y que abusa de sus fuerzas (sobre todo en el campo de la energ\u00eda) para amedrentar al resto de los que comparten obligatoriamente el patio de la escuela mundial.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ha ocurrido entre Rusia y EE. UU.\/UE? El deterioro no ha sido cosa de dos d\u00edas. Desde hace algunos a\u00f1os, Mosc\u00fa tiene la impresi\u00f3n de que, especialmente Washington, act\u00faa de espaldas a Rusia. Como ejemplos recientes citan, a quien quiera o\u00edrlos, la ampliaci\u00f3n de la Alianza Atl\u00e1ntica hacia el Este, Kosovo (desde los bombardeos de 1999 a la pretensi\u00f3n independentista de hoy), las posiciones de ventaja adquiridas en las antiguas rep\u00fablicas sovi\u00e9ticas del Asia Central (con las guerras de Afganist\u00e1n e Irak como trasfondo), o la retirada estadounidense del Tratado de Misiles Antibal\u00edsticos (ABM), pieza b\u00e1sica del proceso de distensi\u00f3n nuclear de los a\u00f1os 70 y 80. Un listado al que a\u00fan cabr\u00eda a\u00f1adir el apoyo pol\u00edtico de EE. UU. y la UE a los pa\u00edses de su tradicional zona de influencia (su pretendido <em>near abroad <\/em>de principios de la d\u00e9cada pasada) en el B\u00e1ltico, Asia Central, C\u00e1ucaso y Ucrania, como pieza de especial importancia. Hoy m\u00e1s que nunca, y sobre todo desde la crisis derivada de la decisi\u00f3n estadounidense de instalar parte de su sistema del escudo antimisiles en Polonia y Rep\u00fablica Checa, la OTAN vuelve a ser vista por el Kremlin con extremo recelo. Esa frustraci\u00f3n ha terminado por oficializarse este pasado mes de febrero, en el discurso pronunciado por Putin en Munich que dio nacimiento al llamado <em>Cold spell <\/em>, o \u201cperiodo de enfriamiento\u201d, abierto entre Mosc\u00fa y Washington. Desde entonces hemos asistido a un proceso de creciente tensi\u00f3n que ha llevado a Putin a comparar a EE. UU. con el Tercer Reich y a decidir la suspensi\u00f3n del Tratado de Fuerzas Convencionales en Europa.<\/p>\n<p>Putin considera, en definitiva, que ha hecho esfuerzos sobrados para garantizar la seguridad internacional y para sacar a su pa\u00eds del caos. En consecuencia, se siente merecedor de otro trato y, sin embargo, acaba su tiempo con el buz\u00f3n internacional repleto de reproches, muchos procedentes de la UE, por su comportamiento como potencia energ\u00e9tica, de llamadas al orden en materia de derechos humanos, con la expulsi\u00f3n de diplom\u00e1ticos de Gran Breta\u00f1a y, por si esto fuera poco, con la enemistad de buena parte de sus vecinos (como Georgia, Ucrania, Moldavia o Bielorrusia, por nombrar s\u00f3lo algunos de sus numerosos frentes abiertos).<\/p>\n<p>Pierde aliados, gana enemigos. Pero al Kremlin eso es lo que menos le importa en estos tiempos. De momento, ha sacado partido al antiamericanismo surgido a partir de la guerra de Irak, vendiendo armas a Venezuela, Ir\u00e1n y Siria. Y cuanto m\u00e1s agresivo se muestra con el exterior, m\u00e1s popularidad gana dentro de casa. Y eso, lo que piensen los rusos, es lo m\u00e1s importante en los meses pr\u00f3ximos.<\/p>\n<p>Putin es un l\u00edder carism\u00e1tico muy apreciado de puertas para adentro, que se presenta a s\u00ed mismo como el art\u00edfice del renacimiento de la grandeza rusa. Ayudado por el incesante aumento del precio del petr\u00f3leo, ha situado el crecimiento econ\u00f3mico ruso en una media del 6-7% anual. Con \u00e9l, el poder adquisitivo ha aumentado un 9%. Ha conseguido liberar al pa\u00eds de su deuda exterior y hacer que Europa dependa cada vez m\u00e1s del petr\u00f3leo y del gas ruso. Aunque las desigualdades sociales se hayan disparado, de modo que entre la calidad de vida de la capital y la del resto del pa\u00eds hay un abismo, y que 25 millones de personas sigan viviendo bajo el umbral de pobreza, el presidente goza de un envidiable apoyo popular: el 70% de la poblaci\u00f3n conf\u00eda en su presidente y el 80% considera que la vida ha mejorado en Rusia durante estos \u00faltimos siete a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sobre esa base pretende Putin consolidar su poder y por ello, a pesar de esa bonanza, un escalofr\u00edo recorre los pasillos del Kremlin cada vez que se oye hablar de oposici\u00f3n, de manifestaciones y de revoluciones de colores. Una prueba de ello es la violencia y la crudeza con la que las fuerzas del orden han reprimido las manifestaciones de la oposici\u00f3n en Mosc\u00fa y San Petersburgo (y eso a sabiendas de que los movimientos opositores de Kasparov y compa\u00f1\u00eda son ultraminoritarios en la opini\u00f3n p\u00fablica). Lo que el Kremlin teme hoy es una <em>revoluci\u00f3n naranja <\/em>rusa (y as\u00ed hay que entender, por ejemplo, su apoyo impl\u00edcito a los denominados <em>Nashis <\/em>, juventudes ultranacionalistas de financiaci\u00f3n opaca, que se re\u00fanen y manifiestan en masa para defender a ultranza el ideario pol\u00edtico de Putin y propagar las teor\u00edas de la <em>rusofobia <\/em>a escala nacional). Basta para constatarlo con echar un vistazo a sus v\u00eddeos propagand\u00edsticos, en los que se escenifica una Rusia gris, aislada y rodeada por grandes potencias que lo \u00fanico que pretenden es hundir a la gran patria rusa. El cometido de todos esos j\u00f3venes es evitar el nacimiento de un conato, por peque\u00f1o que sea, de una insurrecci\u00f3n pol\u00edtica entre la juventud.<\/p>\n<p>La <em>rusofobia <\/em>es muy \u00fatil. Cuando en Europa se critica la deriva autoritaria, la mordaza impuesta a los medios, las leyes que han prohibido <em>de facto <\/em>15 de los 32 partidos pol\u00edticos existentes, y que hacen casi imposible la presentaci\u00f3n a los comicios de una oposici\u00f3n en toda regla, sale a relucir la explicaci\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cil: <em>nos odian <\/em>. Y, mientras tanto, Rusia sigue alej\u00e1ndose cada vez m\u00e1s. Una potencia nuclear y energ\u00e9tica, econ\u00f3micamente en alza y que aspira a cambiar las reglas del juego. La paranoia les lleva a aislarse a ellos mismos. Pero una Rusia sola y descontenta no conviene ni a EE. UU. ni a la UE.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Desde Mosc\u00fa) Nos odian . \u00c9se es el sentimiento que crece en el coraz\u00f3n de &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":205,"featured_media":3958,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,366],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-3959","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos-propios"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La paranoia rusa - IECAH<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-paranoia-rusa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La paranoia rusa - 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