{"id":3965,"date":"2007-09-08T23:00:00","date_gmt":"2007-09-08T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=3965"},"modified":"2021-07-27T11:29:45","modified_gmt":"2021-07-27T11:29:45","slug":"la-asociacion-euro-mediterranea-en-peligro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-asociacion-euro-mediterranea-en-peligro\/","title":{"rendered":"La Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea en peligro"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3964\" width=\"150\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/09\/ea1.jpg\" alt=\"ea1\" height=\"100\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p \/><strong><strong>(Para Revista Espa\u00f1ola de Desarrollo y Cooperaci\u00f3n)<\/strong> <br \/><\/strong>Los esfuerzos de los portavoces de la Uni\u00f3n Europea (UE) por seguir proclamando que la Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea (AEM) goza de buena salud y que se avanza a paso sostenido en la consecuci\u00f3n de sus objetivos, chocan de forma cada vez m\u00e1s evidente con el discurso pesimista&#8230;  <!--more-->  <\/p>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-3964\" width=\"150\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/09\/ea1.jpg\" alt=\"ea1\" height=\"100\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p><strong>(Para Revista Espa\u00f1ola de Desarrollo y Cooperaci\u00f3n)<\/strong> <br \/>Los esfuerzos de los portavoces de la Uni\u00f3n Europea (UE) por seguir proclamando que la Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea (AEM) goza de buena salud y que se avanza a paso sostenido en la consecuci\u00f3n de sus objetivos, chocan de forma cada vez m\u00e1s evidente con el discurso pesimista y cr\u00edtico de los doce socios mediterr\u00e1neos implicados muy directamente esta aventura iniciada en 1995 y, sobre todo, con una realidad que se empe\u00f1a en mostrar perfiles escasamente esperanzadores. Cuando a\u00fan queda al menos hasta 2010 para poder efectuar un balance con cierta consistencia, que determine si la Asociaci\u00f3n es realmente el instrumento adecuado para cumplir los ambiciosos objetivos trazados en Barcelona en noviembre de 1995, ya asoman por el horizonte planteamientos y se\u00f1ales que indican la posibilidad cierta de que el proceso sea desmantelado mucho antes de esa fecha. Esta idea- que podr\u00eda calificarse de alarmista y que pondr\u00eda nuevamente en cuesti\u00f3n la voluntad pol\u00edtica de la Uni\u00f3n Europea para mantener el rumbo de sus propias propuestas, sin dejarse llevar por el des\u00e1nimo y por la necesidad de cumplir las exigencias de una moda que parece obligar cada cierto tiempo a cambiar esquemas, nombres y planteamientos- nace tanto de las din\u00e1micas que se perciben en el interior de la Uni\u00f3n como por las derivas de factores externos muy poderosos.<\/p>\n<p><strong>Din\u00e1micas internas de insuficiencia y reemplazo<\/strong><\/p>\n<p>En el primer caso, la propia UE apenas puede ocultar su desolaci\u00f3n ante la par\u00e1lisis general que muestra la Asociaci\u00f3n. Al mismo tiempo, se afana por atraer la atenci\u00f3n sobre su reci\u00e9n nacida Pol\u00edtica de Nueva Vecindad , como si el Proceso de Barcelona ya tuviera las horas contadas. Es notorio que en sus ya m\u00e1s de ocho a\u00f1os de existencia no haya logrado una mejora sustancial, ni en t\u00e9rminos de estabilidad regional ni en lo que afecta a los niveles de desarrollo social, pol\u00edtico y econ\u00f3mico de los pa\u00edses mediterr\u00e1neos no comunitarios. En esa l\u00ednea, la UE parece ahora empe\u00f1ada en insistir en una v\u00eda ya transitada en el pasado, que le lleva a desacreditar sus propias iniciativas, con el lanzamiento de otras nuevas, no siempre justificadas. Algo similar ocurri\u00f3 ya en 1992, cuando de manera pr\u00e1cticamente simult\u00e1nea se pon\u00eda en marcha la Pol\u00edtica Mediterr\u00e1nea Renovada (aprobada en 1990, pero no operativa hasta ese a\u00f1o) y se lanzaba en el Consejo Europeo de Lisboa (junio de 1992) la iniciativa de una asociaci\u00f3n euro-magreb\u00ed, que fue el germen de la actual AEM. Por una parte, se transmit\u00eda una p\u00e9sima se\u00f1al sobre la capacidad de Bruselas para dise\u00f1ar propuestas s\u00f3lidas, a la altura de los retos que plantea una regi\u00f3n conflictiva y escasamente desarrollada. Por otra, la diversidad de posturas e intereses entre los pa\u00edses miembros, as\u00ed como su hist\u00f3rica debilidad en el frente exterior, se concretaba en una multiplicidad de propuestas desconectadas y disgregadoras (Grupo 5+5, Conferencia ministerial del Di\u00e1logo Euro-\u00c1rabe, Foro Mediterr\u00e1neo, Conferencia de Seguridad y Cooperaci\u00f3n en el Mediterr\u00e1neo), con el denominador com\u00fan de la falta de convicci\u00f3n sobre sus verdaderas posibilidades.<\/p>\n<p>Ahora, cuando las tendencias pesimistas parecen imponerse- tanto por lo que respecta al brutal deterioro del conflicto palestino-israel\u00ed, como al incremento de las brechas que separan a ambas orillas del Mediterr\u00e1neo en el terreno econ\u00f3mico, social o pol\u00edtico- asistimos a un intento m\u00e1s, por parte de la maquinaria comunitaria, para abrir un nuevo episodio en las relaciones entre la UE y sus vecinos mediterr\u00e1neos. En teor\u00eda, y de momento no es posible ir m\u00e1s all\u00e1, la Pol\u00edtica de Nueva Vecindad aspira a ampliar el n\u00famero de pa\u00edses a los que tradicionalmente se ha dirigido Bruselas, ya no s\u00f3lo contemplando la inclusi\u00f3n de Libia- objetivo ya planteado por otra parte en la AEM, en cuyo marco figura actualmente con el estatuto de pa\u00eds observador-, sino integrando tambi\u00e9n a Oriente Medio. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la fachada de una iniciativa de la que se desconocen todav\u00eda muchos de sus detalles, emerge la sensaci\u00f3n de que, en esencia, se definen objetivos ya sobradamente repetidos en el pasado (sean \u00e9stos establecidos en t\u00e9rminos de estabilidad y desarrollo, o en los m\u00e1s \u00abmodernos\u00bb de la creaci\u00f3n de un espacio de paz y prosperidad compartidos).<\/p>\n<p>Cuando se repasa la estructura de la Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea, en sus tres cap\u00edtulos b\u00e1sicos de cooperaci\u00f3n , se extrae la conclusi\u00f3n de que los, ahora, Veinticinco disponen de un esquema global suficientemente rico en potencialidades y diverso en cuanto a los instrumentos a utilizar para alcanzar las metas propuestas. En el cap\u00edtulo de cooperaci\u00f3n pol\u00edtica y de seguridad se contempla como objetivo inmediato, ya desde Malta (1997), la aprobaci\u00f3n de una Carta de Paz y Estabilidad en el Mediterr\u00e1neo, que recoge principios fundamentales para lograr la consolidaci\u00f3n de un clima de confianza mutua entre todos los socios. Se pretende as\u00ed, en primera instancia, modificar las graves tendencias que apuntan a la confrontaci\u00f3n regional. En el sentido Norte-Sur, salvo la creciente preocupaci\u00f3n por el terrorismo internacional que se manifiesta de manera cada vez m\u00e1s evidente, no se percibe ninguna amenaza a corto plazo alimentada directamente por ning\u00fan gobierno de la zona. En ese \u00e1mbito, por lo tanto, la Carta servir\u00eda fundamentalmente para consolidar el acuerdo sobre principios b\u00e1sicos que faciliten el di\u00e1logo permanente y a todos los niveles, imprescindible para eliminar suspicacias y para evitar el estallido de cualquier posible crisis de seguridad. En el sentido Sur-Sur es donde, por el contrario, m\u00e1s urgentemente se precisa instaurar este tipo de mecanismo, tanto para solucionar problemas de rivalidad vecinal (baste como ejemplo recordar que las fronteras entre Argelia y Marruecos siguen cerradas desde hace ya diez a\u00f1os), como para romper la din\u00e1mica de desencuentros que caracteriza a Oriente Pr\u00f3ximo, empantanado desde hace d\u00e9cadas en el conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed.<\/p>\n<p>S\u00f3lo a partir de la aprobaci\u00f3n de dicha Carta, entendi\u00e9ndola \u00fanicamente como el primer paso de un largo proceso, se podr\u00eda posteriormente tratar de alcanzar otros objetivos, a\u00fan m\u00e1s ambiciosos, como poner en marcha un proceso que pueda conducir a acuerdos de control de armas y de desarme en la, por otro lado, regi\u00f3n m\u00e1s militarizada del planeta. Como es bien sabido, si hasta ahora no se ha logrado ni siquiera alcanzar la firma de la citada Carta no es por falta de capacidad anal\u00edtica de sus promotores o de instrumentos conocidos para fomentar esa necesaria confianza, sino por la imposibilidad de superar el obst\u00e1culo que supone la persistencia del conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed. De hecho, la Asociaci\u00f3n s\u00f3lo pudo ponerse en marcha (tras vencer las resistencias mostradas por Washington y las divergencias internas que siempre han caracterizado a los miembros de la Uni\u00f3n, algunos de los cuales mantienen una sorda competencia por capitalizar cualquier aproximaci\u00f3n a la zona) cuando se entendi\u00f3 que el Proceso de Paz en Oriente Pr\u00f3ximo estaba encarrilado, a partir de la puesta en marcha del esfuerzo negociador iniciado en Madrid (1991) y continuado con los Acuerdos de Oslo (1994-5). El asesinato del primer ministro israel\u00ed Isaac Rabin, a finales de 1995, abort\u00f3 hasta hoy, m\u00e1s all\u00e1 de epis\u00f3dicos momentos de relativa esperanza, la resoluci\u00f3n del conflicto clave en la zona. En consecuencia, la totalidad del ejercicio comunitario para encarrilar las relaciones con sus vecinos mediterr\u00e1neos descansa en una variable cada vez m\u00e1s tenebrosa, y sobre la que apenas tiene capacidad de influencia.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre en lo que respecta al cap\u00edtulo de cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica y financiera, por mucho que sea en este \u00e1mbito en el que Bruselas se empe\u00f1a en defender que se han logrado los avances m\u00e1s sustanciales. Esto ser\u00eda en todo caso v\u00e1lido si nos referimos \u00fanicamente al hecho de que se han firmado la pr\u00e1ctica totalidad de los Acuerdos de Asociaci\u00f3n previstos (a falta del que todav\u00eda se negocia con Siria y en previsi\u00f3n de que, tras el nuevo acercamiento de Libia a Bruselas, se inicie a corto plazo un proceso negociador similar con Tr\u00edpoli). Pero en cuanto se analiza con mayor detalle lo realizado hasta aqu\u00ed, se hace patente un panorama muy distinto. Por un lado, la UE ha demostrado su falta de entusiasmo para lograr una aplicaci\u00f3n plena de los principios del libre comercio, en la medida en que sigue aferrada a la defensa de sus intereses agr\u00edcolas, sin asumir las reiteradas demandas de sus socios mediterr\u00e1neos. Por otro, no se ha producido un solo movimiento conjunto para aliviar la pesada carga de la deuda externa, que recae sobre unas econom\u00edas debilitadas por tantos a\u00f1os de corrupci\u00f3n e ineficacia en la gesti\u00f3n de los asuntos p\u00fablicos. En este terreno, en el que m\u00e1s que iniciativas de condonaci\u00f3n se deber\u00edan plantear otras de reconversi\u00f3n ligadas a determinados compromisos, vuelve a demostrarse la falta de impulso comunitario para entrar en temas relevantes y para poner en juego criterios de condicionalidad pol\u00edtica, que sirvan como palancas adicionales para impulsar las tan necesarias reformas sociopol\u00edticas y econ\u00f3micas que demanda la poblaci\u00f3n de estos pa\u00edses.<\/p>\n<p>En estas condiciones no basta, como a menudo intentan los portavoces comunitarios, con destacar el incremento de los fondos financieros dirigidos a la zona (desde los 4.405 millones de euros de los IV Protocolos Financieros (1992-96) a los 9.493 de MEDA I (1995-99), para llegar a los 11.750 en MEDA II (2000-06)). Es evidente que nunca ser\u00e1 suficiente el volumen de fondos movilizados desde el presupuesto regular comunitario y desde el Banco Europeo de Inversiones para resolver los problemas de la regi\u00f3n. Pero es que adem\u00e1s, y frente al optimismo oficial, todav\u00eda podr\u00eda destacarse que en torno al 60% de dichos fondos revisten la forma de pr\u00e9stamos y que, con la salvedad de estos \u00faltimos dos a\u00f1os, el grado de movilizaci\u00f3n real de las ayudas publicitadas ha sido hist\u00f3ricamente limitado (26% en MEDA I). Sin inversi\u00f3n privada sustancial (el conjunto de los pa\u00edses de la zona apenas absorbe el 1% de la inversi\u00f3n extranjera directa mundial), sin reglas comerciales justas- que castigan a los bienes agr\u00edcolas de nuestros vecinos y que se traducen en un super\u00e1vit comercial favorable a la UE que ya supera anualmente los 20.000 millones de euros-, sin un Banco de Desarrollo regional (una propuesta que no acaba de concretarse), sin un alivio de la carga de la deuda&#8230;, es dif\u00edcil justificar el optimismo oficial de Bruselas.<\/p>\n<p>La responsabilidad en estas deficiencias no pueden, en cualquier caso, dejar de lado las que han sido provocadas por los gobiernos de los pa\u00edses mediterr\u00e1neos no comunitarios. Son ellos, con una gesti\u00f3n que s\u00f3lo puede calificarse de fracasada, los primeros responsables de una situaci\u00f3n de permanente deterioro en las condiciones de vida de una poblaci\u00f3n mayoritariamente excluida de los beneficios de unos sistemas desiguales por definici\u00f3n. Cabe decir, para despejar cualquier duda, que no estamos ante pa\u00edses subdesarrollados, en tanto que carentes de potencialidades notables de desarrollo, sino de pa\u00edses mal desarrollados, en funci\u00f3n de un ejercicio del poder realizado de espaldas a los intereses del conjunto de la poblaci\u00f3n. Por desgracia, esos mismos gobernantes son los que vienen siendo apoyados sistem\u00e1ticamente por sus vecinos del Norte, en la medida en que la visi\u00f3n comunitaria sobre la zona se fundamenta, sin cambios profundos hasta la actualidad, en el mantenimiento de un statu quo no s\u00f3lo paralizante sino, cada vez m\u00e1s, desestabilizador.<\/p>\n<p>En cuanto al di\u00e1logo social, cultural y humano no se ha logrado evitar la sensaci\u00f3n de que se trata de un cap\u00edtulo de cooperaci\u00f3n de segundo orden. Por mucho que se pretenda enfatizar la importancia de iniciativas como la aplicaci\u00f3n de programas universitarios a los pa\u00edses de la orilla Sur y Este del Mediterr\u00e1neo o la puesta en marcha de una Fundaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea para el Di\u00e1logo de Culturas y Civilizaciones , al tiempo que se ha reemprendido la andadura de los programas de cooperaci\u00f3n descentralizada, nada puede evitar la imagen de que se trata de un tema de inter\u00e9s secundario. \u00danicamente en el terreno de la lucha conjunta contra las amenazas que representan el terrorismo internacional, el narcotr\u00e1fico, el crimen organizado o las mafias que trafican con personas cabe identificar un campo de cooperaci\u00f3n gubernamental en el que se han producido avances significativos. Sin embargo- al margen de la inconveniencia de que esos temas se hayan ubicado en este cap\u00edtulo y de la necesidad, por otro lado, de tratarlos en la medida en que constituyen amenazas reales que afectan a los intereses de todos los pueblos de la zona-, queda muy lejos todav\u00eda el objetivo de eliminar los estereotipos negativos incrustados en el imaginario colectivo de las sociedades de ambas orillas y de construir un espacio para el intercambio de estudiantes, profesionales, trabajadores&#8230; que deben ser, en \u00faltima instancia, los sujetos fundamentales del necesario cambio en estas materias.<\/p>\n<p>Aunque pueda parecer lo contrario, la escasez del balance extra\u00eddo en los tres cap\u00edtulos de la Asociaci\u00f3n no debe atribuirse a un equivocado planteamiento de partida o a la ausencia de instrumentos adecuados para hacer frente a los problemas detectados. La UE, que representa el ejemplo m\u00e1s exitoso de la historia en prevenci\u00f3n de conflictos (hasta el punto de hacer impensable hoy por hoy una confrontaci\u00f3n directa entre sus miembros), dispone de sobradas capacidades para el di\u00e1logo pol\u00edtico, para la cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica y para la promoci\u00f3n de valores democr\u00e1ticos y de respeto a los derechos humanos. La clave del \u00e9xito para alcanzar mejores resultados en el \u00e1rea mediterr\u00e1nea no est\u00e1, por tanto, en la creaci\u00f3n de un nuevo marco de relaciones como el de la Pol\u00edtica de Nueva Vecindad o cualquier otro. Poner en marcha otro esquema, en el que no se adivinan objetivos diferentes ni tampoco instrumentos muy distintos a los que ya contempla la AEM, es un juego fatuo que no esconde la principal tara de las iniciativas lanzadas hasta ahora por Bruselas: la falta de voluntad pol\u00edtica para asumir en la pr\u00e1ctica lo que recogen reiteradamente los documentos.<\/p>\n<p>El ejercicio de construcci\u00f3n de un espacio euro-mediterr\u00e1neo de seguridad y prosperidad compartido, que entra\u00f1a riesgos no desde\u00f1ables para promover el cambio de unas sociedades globalmente cerradas a otras abiertas, s\u00f3lo puede desarrollarse si se asume la necesidad de apostar finalmente por la contribuci\u00f3n decidida a la reforma de los modelos pol\u00edticos de nuestros vecinos (lo que seguramente implica la presi\u00f3n sobre los interlocutores tradicionales para permitir la emergencia de esas sociedades abiertas), si se acepta una regulaci\u00f3n m\u00e1s justa de las relaciones comerciales y, de igual manera, si la UE se decide a otorgar a la zona la atenci\u00f3n que debe merecer como parte integrante de su propia seguridad. No se trata de imponer nuestras soluciones y nuestros modelos, sino de favorecer la potenciaci\u00f3n de los actores sociales y pol\u00edticos ya presentes en su seno, concienciados de la insostenibilidad de los modelos actuales, y de modificar el comportamiento de apoyo acr\u00edtico de unos gobernantes que no responden a los anhelos de unas sociedades en crecimiento constante y que se sienten mayoritariamente marginadas. La condicionalidad pol\u00edtica y econ\u00f3mica, simplemente cumpliendo lo que ya se recoge en los diferentes Acuerdos de Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea firmados en el marco de la AEM, deber\u00eda ser, si Bruselas finalmente asume su responsabilidad, una v\u00eda prioritaria para acelerar el proceso de cambio.<\/p>\n<p><strong>Din\u00e1micas externas de conflicto y competencia<\/strong><\/p>\n<p>Por si esta tarea de superaci\u00f3n de obst\u00e1culos fuera poca, el agravamiento del conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed se presenta como el principal escollo externo que dificulta sobremanera cualquier avance. Enterrada la Hoja de Ruta y empantanados los socios mediterr\u00e1neos en un eterno debate sobre el concepto del terrorismo, todo parece estar ahora a la espera de la reacci\u00f3n, que ser\u00e1 con toda seguridad violenta, de los grupos armados de Hamas y otros movimientos palestinos tras el asesinato del jeque Ahmed Yassin y de su sucesor, Abdelaziz Rantisi. Por su parte, el primer ministro israel\u00ed, Ariel Sharon- con el aval explicito que le concede la administraci\u00f3n de George W. Bush, \u00fanico actor externo al que se siente en cierta medida obligado a rendir cuentas- sigue empe\u00f1ado en dar la espalda a la Hoja de Ruta, mientras trata de sacar adelante su controvertido plan de desconexi\u00f3n unilateral con el hipot\u00e9tico abandono de las colonias de Gaza, al tiempo que contin\u00faa con la construcci\u00f3n del muro de separaci\u00f3n, con los castigos colectivos a la poblaci\u00f3n palestina de los Territorios, con las amenazas a Siria y L\u00edbano y con el asedio \u00bf\u00faltimo? al propio presidente de la Autoridad Palestina, Yaser Arafat. En estas condiciones, la espiral de violencia est\u00e1 garantizada por la ceguera de ambas partes, empe\u00f1adas en un uso de la fuerza que los aleja cada vez m\u00e1s de la consecuci\u00f3n de sus respectivos objetivos. En ese contexto, existe unanimidad en considerar que \u00fanicamente la participaci\u00f3n decidida de los actores exteriores puede modificar las tendencias suicidas de israel\u00edes y palestinos.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de apelaciones formales al Cuarteto, que en el comunicado final de su \u00faltima reuni\u00f3n del pasado 4 de mayo sigue transmitiendo la misma se\u00f1al de impotencia que en la anterior de septiembre de 2003, es evidente que s\u00f3lo Estados Unidos tiene capacidad para influir en los acontecimientos. Lo que no parece tan claro es que en las circunstancias actuales- con los focos de Afganist\u00e1n e Iraq todav\u00eda abiertos y con las elecciones estadounidenses ya a la vuelta de la esquina- la administraci\u00f3n Bush vaya a emplearse a fondo para lanzar ninguna iniciativa novedosa, ni para forzar a su fiel aliado israel\u00ed a abandonar su estrategia de fuerza. Por su parte, la UE parece condenada a seguir manteniendo un perfil bajo en el conflicto, al margen de que sea, con diferencia, el principal apoyo econ\u00f3mico al proceso de paz. Sus propias diferencias internas, el tradicional desprecio con el que Tel Aviv responde a cualquier propuesta comunitaria y el inter\u00e9s de Washington de no favorecer el protagonismo de sus socios europeos son factores que explican, por s\u00ed mismos, la escasa posibilidad de que Bruselas pueda desbloquear la situaci\u00f3n actual. En \u00e9ste como en otros casos, no se trata de movilizar m\u00e1s o menos fondos para lograr resultados m\u00e1s positivos, sino de disponer de una capacidad de actuaci\u00f3n cre\u00edble y de una voluntad pol\u00edtica para sostener un esfuerzo prolongado. La Uni\u00f3n Europea, de momento, sigue careciendo de ambas.<\/p>\n<p>A los frentes ya mencionados se le a\u00f1ade ahora uno nuevo, de la mano de la nueva iniciativa que Estados Unidos pretende desarrollar para lo que, tan pomposa como imprecisamente, denomina ahora \u00abGran Oriente Medio\u00bb. El simple anuncio de Washington complica a\u00fan m\u00e1s la tarea de la UE para llevar adelante sus planes mediterr\u00e1neos. Al parecer, la iniciativa del Gran Oriente Medio plantea la voluntad de Washington para promover la emergencia de sociedades democr\u00e1ticas en un arco que abarcar\u00eda desde Mauritania hasta Afganist\u00e1n. Poco se sabe en detalle todav\u00eda de esta idea, y habr\u00e1 que esperar probablemente hasta la celebraci\u00f3n de la pr\u00f3xima reuni\u00f3n del G-8 (junio de 2004) para que sea dada a conocer en su totalidad. Mientras tanto, ya puede percibirse el malestar que est\u00e1 generando en diferentes instancias, tanto \u00e1rabes (la suspensi\u00f3n de la cumbre de la Liga \u00c1rabe, que deb\u00eda haberse celebrado el T\u00fanez el pasado 29 de marzo, se enmarca en este contexto) como comunitarias (con cr\u00edticas por no haber sido consultados, olvidando quiz\u00e1s c\u00f3mo se margin\u00f3 a Washington en la convocatoria de la AEM, en la que s\u00f3lo pudo figurar como observador a pesar de su inter\u00e9s por ser admitido como miembro de pleno derecho).<\/p>\n<p>Al margen del fundamento real que pueda tener esa cr\u00edtica, resulta m\u00e1s sustancial detenerse en otras cuestiones de mayor calado. Por una parte, resulta muy evidente el paralelismo que hay entre la iniciativa estadounidense y la que representa la propia AEM (sin que esta \u00faltima pueda reclamar tampoco ning\u00fan t\u00edtulo de propiedad, en tanto que a su vez es heredera del Acta Final de Helsinki, de 1975). En todos estos casos se plantea habilitar f\u00f3rmulas que consigan la cooperaci\u00f3n entre los firmantes en torno a los asuntos pol\u00edticos y de seguridad, a los econ\u00f3micos y a los socio-culturales (derechos humanos incluidos), considerados al mismo nivel como parte de un todo. Cabr\u00eda aceptar como un hecho incuestionable que, por muchos que sean los defectos de la AEM, la Uni\u00f3n Europea va ahora mismo por delante de los Estados Unidos en la puesta en marcha de esta f\u00f3rmula para la regi\u00f3n mediterr\u00e1nea, que tan beneficiosa result\u00f3 en el marco de la confrontaci\u00f3n bipolar propia de la Guerra Fr\u00eda. Al mismo tiempo, cabr\u00eda entender que la Pol\u00edtica de Nueva Vecindad que ahora plantea Bruselas va, igualmente, en la misma direcci\u00f3n que la que pretende lanzar Washington. Por \u00faltimo, cabe suponer que, a pesar de las notables diferencias que se van progresivamente manifestando entre ambos socios trasatl\u00e1nticos, todav\u00eda son muchos m\u00e1s los intereses y percepciones comunes que nos unen, que aquello que nos separa. En consecuencia, \u00bfser\u00eda tan ilusorio imaginar que ambos pudieran aunar esfuerzos para, poniendo en juego sus ingentes recursos de todo tipo, lograr un objetivo que, al menos te\u00f3ricamente, parece acorde con nuestros valores, principios e intereses? A la vista de lo ocurrido desde el arranque de la \u00abguerra contra el terror\u00bb, y sobre todo con ocasi\u00f3n de la ileg\u00edtima campa\u00f1a militar contra Iraq, es dif\u00edcil actualmente responder positivamente a esta cuesti\u00f3n.M\u00e1s importante resulta, en todo caso, destacar las implicaciones que tendr\u00eda el objetivo de la pretendida democratizaci\u00f3n de estos pa\u00edses (recogida al parecer como objetivo central en la iniciativa de Washington). En primer lugar, porque estas propuestas ser\u00e1n dif\u00edcilmente aceptadas ni por los gobiernos de la zona (interesados en mantener unos modelos que les garantizan el disfrute de considerables privilegios), ni por el conjunto de la poblaci\u00f3n (que percibe la idea como un nuevo elemento colonialista, de imposici\u00f3n de f\u00f3rmulas ajenas). Adem\u00e1s, basta repasar la historia de las relaciones de Estados Unidos, y de Occidente en general, con el mundo \u00e1rabe para comprobar que la instauraci\u00f3n de la democracia nunca ha sido parte de la agenda. Antes al contrario, se ha optado hist\u00f3ricamente por establecer v\u00ednculos de comprensi\u00f3n y apoyo a reg\u00edmenes pol\u00edticos, mal llamados moderados, en la medida en que cumplieran su papel subordinado a los intereses occidentales, a cambio de garantizarse un amplio margen de maniobra para gestionar a su manera los asuntos internos. Resulta, por tanto, muy aventurado suponer que, en un ejercicio de reconversi\u00f3n repentina, sea ahora la democracia el valor fundamental a defender. Sobre todo si se tiene en cuenta, por \u00faltimo, que los resultados de cualquier posible proceso electoral realmente libre y transparente dar\u00edan la victoria, con toda seguridad, a los movimientos islamistas que se han convertido, al menos a corto plazo, en la alternativa pol\u00edtica m\u00e1s s\u00f3lida para amplios sectores de una poblaci\u00f3n desencantada de los actores pol\u00edticos tradicionales.<\/p>\n<p>Con la mente puesta en los riesgos que presenta la regi\u00f3n y en la manera de hacerles frente, lo relevante no es si alguien copia esquemas ajenos, sino analizar en qu\u00e9 medida las iniciativas propuestas sirven a los objetivos planteados. En t\u00e9rminos ideales todav\u00eda cabe imaginar, tal como se ha planteado m\u00e1s arriba, que la mejor v\u00eda de actuaci\u00f3n deber\u00eda ser la combinaci\u00f3n de esfuerzos entre Bruselas y Washington. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, es inevitable percibir la emergencia de esta nueva propuesta estadounidense como una se\u00f1al adicional de la profundizaci\u00f3n de las brechas existentes.<\/p>\n<p><strong>Tiempo de decisiones<\/strong><\/p>\n<p>Desde una perspectiva comunitaria se abre paso la necesidad de encarar una reforma profunda de sus planteamientos mediterr\u00e1neos. El preocupante escenario de desestabilizaci\u00f3n regional, el agravamiento de los conflictos ya existentes, la emergencia de amenazas tan directas como el terrorismo internacional y la proliferaci\u00f3n de armas de destrucci\u00f3n masiva, junto a la conciencia de que el modelo vigente en estas \u00faltimas d\u00e9cadas ya ha dejado de servir a la defensa de los intereses propios en el \u00e1rea, en tanto que los gobernantes actuales no se muestran favorables a la reforma profunda de sus manifiestamente mejorables sistemas de poder, apuntan en esa direcci\u00f3n. En esa coyuntura, la UE puede orientar sus esfuerzos hacia el abandono de f\u00f3rmulas pasadas, incluyendo la AEM, en la creencia de que una sustituci\u00f3n de siglas y de nombres puede provocar un cambio real sobre el terreno. Si as\u00ed se decide, es previsible que asistamos a un nuevo esfuerzo diplom\u00e1tico de autosugesti\u00f3n y de convencimiento de los pa\u00edses de la orilla Sur y Este del Mediterr\u00e1neo, para embarcarse en una nueva aventura que s\u00f3lo ofrecer\u00e1 como novedad el envoltorio en el que ir\u00e1n integrados los mismos objetivos y muy parecidos instrumentos.Pero, alternativamente, la UE puede aprovechar la reciente ampliaci\u00f3n para incorporar a diez nuevos miembros (como ocurri\u00f3 en 1972, cuando la entrada de Inglaterra promovi\u00f3 la Pol\u00edtica Global Mediterr\u00e1nea) para asumir definitivamente los retos que plantea su periferia Sur m\u00e1s inmediata. La soluci\u00f3n, en la medida en que la UE debe ser un actor interesado en su b\u00fasqueda, no pasa por volver a descubrir el Mediterr\u00e1neo o por reiterar compromisos tan repetidos como incumplidos. La Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea re\u00fane, a pesar del magro balance acumulado hasta aqu\u00ed, las condiciones para convertirse en la f\u00f3rmula adecuada para servir de marco de actuaci\u00f3n. En ella est\u00e1n ya planteadas desde la aplicaci\u00f3n de las cuatro libertades b\u00e1sicas (mercanc\u00edas, servicios, capitales y personas), que ahora se presentan como si fuera una novedad absoluta en la Pol\u00edtica de Nueva Vecindad, hasta la condicionalidad pol\u00edtica vinculada a la promoci\u00f3n de valores democr\u00e1ticos y el respeto de los derechos humanos, pasando por la plena instauraci\u00f3n de un r\u00e9gimen de libre comercio.<\/p>\n<p>En definitiva, lo que se necesita, cabe repetirlo una vez m\u00e1s, no es seguir a la b\u00fasqueda inalcanzable de un marco ideal que englobe todas las variables posibles. Las claves fundamentales para encontrar la salida del t\u00fanel vienen definidas por la necesaria capacidad de actuaci\u00f3n- para lo que la aprobaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n europea constituye un elemento vital- y la voluntad pol\u00edtica necesaria para asumir lo que ya recoge la AEM. A partir de ah\u00ed, y con la inevitable incertidumbre que siempre suponen estos temas, la significativa diversidad de instrumentos culturales, sociales, pol\u00edticos, econ\u00f3micos, diplom\u00e1ticos y de seguridad con los que cuenta la UE deber\u00e1n producir resultados netos positivos no s\u00f3lo para los socios de Bruselas sino para la totalidad del \u00e1rea euro-mediterr\u00e1nea. La defensa a ultranza del statu quo ya hace mucho tiempo que ha dejado de tener sentido, a no ser que la UE quiera enfrentarse a un escenario descontrolado que se vuelva directamente contra sus intereses en la zona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Para Revista Espa\u00f1ola de Desarrollo y Cooperaci\u00f3n) Los esfuerzos de los portavoces de la Uni\u00f3n &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":194,"featured_media":3964,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[170,147],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-3965","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-analisis","category-otros"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea en peligro - IECAH<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-asociacion-euro-mediterranea-en-peligro\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Asociaci\u00f3n Euro-Mediterr\u00e1nea en peligro - IECAH\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"(Para Revista Espa\u00f1ola de Desarrollo y Cooperaci\u00f3n) Los esfuerzos de los portavoces de la Uni\u00f3n &hellip;\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-asociacion-euro-mediterranea-en-peligro\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IECAH\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2007-09-08T23:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-07-27T11:29:45+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2007\/09\/ea1.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"150\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"100\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jes\u00fas A. 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