{"id":4364,"date":"2004-11-18T23:00:00","date_gmt":"2004-11-18T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=4364"},"modified":"2021-07-26T12:08:29","modified_gmt":"2021-07-26T12:08:29","slug":"la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/","title":{"rendered":"La ayuda humanitaria espa\u00f1ola en el bienio 2001 &#8211; 2002"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-4363\" width=\"150\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/11\/ba7.jpg\" alt=\"ba7\" height=\"96\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p><strong>(Para Relacions SUd Nord 2003) <br \/><\/strong><strong>1. Introducci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p \/>Los a\u00f1os 2001 y 2002 fueron ricos en acontecimientos internacionales con fuertes implicaciones sobre la acci\u00f3n humanitaria y que configuran el contexto en el que \u00e9sta se mueve. Muchas de las crisis que en aquellos momentos&#8230;<strong \/>   <!--more-->  <\/strong><\/p>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-4363\" width=\"235\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/11\/ba7.jpg\" alt=\"ba7\" height=\"150\" style=\"float: left;\" \/><\/p>\n<p><strong>(Para Relacions SUd Nord 2003) <br \/><\/strong><strong>1. Introducci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Los a\u00f1os 2001 y 2002 fueron ricos en acontecimientos internacionales con fuertes implicaciones sobre la acci\u00f3n humanitaria y que configuran el contexto en el que \u00e9sta se mueve. Muchas de las crisis que en aquellos momentos se desarrollaban, se vieron de uno u otro modo afectadas por los tr\u00e1gicos sucesos del 11 de Septiembre que contribuyeron, adem\u00e1s, a agravarlas (caso de Oriente Medio, Chechenia o por supuesto Afganist\u00e1n) o a detraer recursos anteriormente dedicados a ellas (Sud\u00e1n , Sierra Leona, y muchas de las llamadas crisis olvidadas\u2026) . Es evidente que, las implicaciones que estos hechos han tenido sobre el escenario humanitario han sido enormes, tanto en lo que afecta al nuevo papel de ciertos organismos, como las fuerzas armadas o los pa\u00edses y organismos donantes, como al propio papel que la acci\u00f3n humanitaria juega en el mundo actual y a los principios y valores en torno a los cuales debe vertebrarse. Al calor de la \u00abcruzada contra el terror\u00bb se fueron produciendo cambios en la escena internacional que han marcado la acci\u00f3n humanitaria desde entonces. Cualquier an\u00e1lisis de la ayuda espa\u00f1ola en este periodo debe partir, por tanto, de una breve consideraci\u00f3n de este contexto y de la mayor o menor capacidad de respuesta y adaptaci\u00f3n que la cooperaci\u00f3n espa\u00f1ola haya tenido en \u00e9l.<\/p>\n<p>No podemos olvidar, sin embargo, que muchos otros sucesos exigieron durante los a\u00f1os 2001 y 2002 de la respuesta humanitaria y que crisis como Liberia, Somalia, Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, Colombia, y otros m\u00e1s de cincuenta conflictos violentos continuaron abiertos. Adem\u00e1s, algunos desastres de componente natural tuvieron dram\u00e1ticos efectos sobre poblaciones vulnerables de ciertas regiones. Gujarat en India o El Salvador se vieron afectados por violentos terremotos, China y Bangladesh por fuertes inundaciones y la hambruna en ciertas regiones de \u00c1frica como Malawi o Etiop\u00eda y tambi\u00e9n en Corea del Norte se agrav\u00f3.<\/p>\n<p>Por otra parte, en el \u00e1mbito propiamente espa\u00f1ol ha habido algunas cuestiones que conviene recordar. En el a\u00f1o 2001 comienza a aplicarse el Plan Director de la Cooperaci\u00f3n (2001 -2004) que por vez primera vez contiene algunas previsiones y planteamientos te\u00f3ricos en materia humanitaria y en otras \u00e1reas \u00abnovedosas\u00bb para nuestra cooperaci\u00f3n como la prevenci\u00f3n de conflictos. En 2001 se conocieron tambi\u00e9n los informes del \u00abExamen del CAD\u00bb, que por desgracia en cuestiones humanitarias apenas profundiza. Tambi\u00e9n en este periodo comenz\u00f3 la nueva normativa de la AECI en materia de subvenciones a ONG a trav\u00e9s de proyectos, programas y estrategias que afecta, aunque poco todav\u00eda, a cuestiones humanitarias . Por ello, el an\u00e1lisis del periodo 2001-2002 nos ayudar\u00e1 a ver en que medida ese instrumento ha servido para lo que pretend\u00eda, dar una marco estrat\u00e9gico a nuestra cooperaci\u00f3n, o no.<\/p>\n<p><strong>2. La Ley de Cooperaci\u00f3n: Un marco suficiente pero ambiguo.<\/strong><\/p>\n<p>La Ley 23\/98 de Cooperaci\u00f3n Internacional para el Desarrollo (LCID) contempla la ayuda humanitaria como uno de los instrumentos de la cooperaci\u00f3n pero, lamentablemente, en alguna de sus definiciones no tom\u00f3 en consideraci\u00f3n el conocimiento y experiencia de otros donantes y los conceptos com\u00fanmente aceptados, y algunos de esos errores est\u00e1n siendo m\u00e1s relevantes de lo que en un primer momento pareci\u00f3. Destacamos los dos m\u00e1s importantes a nuestro juicio.<\/p>\n<p>En primer lugar la definici\u00f3n de lo que es la ayuda humanitaria del art\u00edculo 12 es anticuada y con una visi\u00f3n alicorta de la misma \u00abla ayuda humanitaria consiste en el env\u00edo urgente, con car\u00e1cter no discriminado, del material de socorro necesario, incluida la ayuda alimentaria de emergencia\u2026. \u00ab. Esta concepci\u00f3n de env\u00edo de material ha marcado toda la ayuda espa\u00f1ola desconociendo que hay otros muchos modos de ayuda que no consisten en esa simplificaci\u00f3n del concepto. El apoyo a estructuras locales, la preparaci\u00f3n para desastres, la presencia de recursos humanos cualificados, y otras muchas cosas parecen quedar fuera de esta pobre definici\u00f3n. La redacci\u00f3n es poco acertada tambi\u00e9n en lo de no discriminado. La idea de no discriminaci\u00f3n negativa de las v\u00edctimas, que equivaldr\u00eda a imparcialidad, por supuesto es correcta, pero la redacci\u00f3n es ambigua.<\/p>\n<p>En segundo lugar se incorporan elementos confusos al decir en el art\u00edculo 9.c que \u00abayuda humanitaria tanto alimentaria como de emergencia, incluyendo operaciones de mantenimiento de la paz instrumentada por medio de acuerdos bilaterales o multilaterales\u00bb y en el 12 que \u00abla cooperaci\u00f3n espa\u00f1ola promover\u00e1 el respeto del derecho humanitario y asimismo apoyar\u00e1 en ese \u00e1mbito medidas para la prevenci\u00f3n y resoluci\u00f3n de conflictos, incluyendo las misiones de mantenimiento y consolidaci\u00f3n de la paz, instrumentadas por medio de acuerdos bilaterales o multilaterales\u00bb. Promover el respeto al derecho humanitario, estupendo; apoyar la vinculaci\u00f3n con la prevenci\u00f3n y la resoluci\u00f3n de conflictos puede parecer deseable pero la experiencia muestra que los valores y las prioridades son distintos y que no es tarea f\u00e1cil; incluir las misiones de paz, cuando la mayor parte de ellas no tienen un mandato que las acerque a la acci\u00f3n humanitaria, por mucho que se matice que por medio de acuerdos bilaterales o multilaterales, es hacer un totum revolutum que est\u00e1 permitiendo, como veremos, ciertos excesos y ejercicios de \u00abcontabilidad creativa\u00bb por parte de nuestras autoridades a la hora de imputar ciertas partidas presupuestarias como ayuda humanitaria. Tambi\u00e9n para justificar una creciente militarizaci\u00f3n de la ayuda.<\/p>\n<p><strong>3. El Plan Director 2001-2004 y los PACI.<\/strong><\/p>\n<p>El Plan Director 2001-2004 incluye ciertos avances y desarrollos en esta materia y una cierta modernizaci\u00f3n de los conceptos que, sin embargo, se ha ido quedando vac\u00eda de contenidos. As\u00ed, en el ep\u00edgrafe Estrategias de intervenci\u00f3n: prioridades sectoriales, se incorpora un original apartado de Prevenci\u00f3n de Conflictos en el que se enfatiza la \u00abpuesta en marcha de una acci\u00f3n diferenciada, adecu\u00e1ndola a los diferentes supuestos de conflicto e integrando sistem\u00e1ticamente las acciones de ayuda humanitaria de emergencia y rehabilitaci\u00f3n\u00bb o \u00abla promoci\u00f3n de la autonom\u00eda de las poblaciones afectadas, fortaleciendo los recursos locales,\u2026\u00bb. A\u00fan reconociendo el alto grado de aleatoriedad en esta materia, se establec\u00eda como marco presupuestario el dedicar 24 millones de Euros anuales a este tema con el objetivo de que fuera el 3% de la AOD.<\/p>\n<p>En el apartado dedicado a los instrumentos, el Plan Director 2001-2004 incorpora en materia humanitaria algunas cuestiones muy positivas: utilizaci\u00f3n del t\u00e9rmino acci\u00f3n humanitaria en algunos casos, con el reconocimiento de las dos componentes cl\u00e1sicas asistencia y protecci\u00f3n como complementarias; ampliaci\u00f3n del concepto de ayuda incorporando elementos de medio plazo; incorporaci\u00f3n de las contrapartes locales, las ONGD y los organismos especializados como destinatarios y canales de la ayuda; compromiso con las crisis prolongadas y olvidadas, estableciendo adem\u00e1s el compromiso en la reforma del sistema espa\u00f1ol de actuaci\u00f3n humanitaria, mejorando la planificaci\u00f3n y la mejora de las estructuras de gesti\u00f3n a trav\u00e9s de dos cuestiones concretas: la elaboraci\u00f3n de un Plan de Intervenci\u00f3n con otros actores y las mejoras institucionales y financieras para fortalecer la Unidad de Ayuda Humanitaria de la AECI.<\/p>\n<p>El marco presupuestario que se establece para la ayuda humanitaria fija el objetivo de llegar a los 34,17 millones de Euros en 2004. Por otra parte, el Plan Director fija una asignaci\u00f3n anual de 71,9 millones de Euros al Ministerio de Defensa, de los cuales no queda claro cu\u00e1nto se imputa como AOD y dentro de ella cu\u00e1nto como ayuda humanitaria.<\/p>\n<p>Pese a estos avances te\u00f3ricos, los PACI de 2001 y 2002 volv\u00edan a una concepci\u00f3n puramente emergencista de la ayuda humanitaria y ni la prevenci\u00f3n de conflictos ni la acci\u00f3n humanitaria o la rehabilitaci\u00f3n han sido objeto de desarrollo posterior a trav\u00e9s de documentos de estrategia, como lo han ido siendo otros sectores como la salud, el medioambiente, y otros. Por tanto, en lo que afecta al desarrollo del Plan Director en estas materias, los a\u00f1os 2001 y 2002 pasaron totalmente en blanco.<\/p>\n<p>Los PACI de 2001 y 2002 insist\u00edan en la necesidad \u00aburgente\u00bb de elaborar protocolos de actuaci\u00f3n en emergencia con la implicaci\u00f3n de varios Ministerios (2001) y con la puesta en marcha de los acuerdos con Protecci\u00f3n Civil para actuar en tres fases diferenciadas: rescate y socorro, \u00abenv\u00edo\u00bb de asistencia y por \u00faltimo rehabilitaci\u00f3n. Nada de eso se puso en marcha en estos a\u00f1os y aunque la AECI elabor\u00f3 unos delirantes niveles de respuesta con un c\u00f3digo de colores, verde, amarilla y roja, para protocolizar su actuaci\u00f3n, nunca se pusieron en pr\u00e1ctica. La reforma y fortalecimiento de los dispositivos e instrumentos de ayuda sigue siendo una asignatura pendiente.<\/p>\n<p><strong>4. Una mirada a la financiaci\u00f3n de la ayuda durante el bienio .<\/strong><\/p>\n<p>La cooperaci\u00f3n espa\u00f1ola sigue siendo una de las que menos porcentaje de AOD dedica a la ayuda humanitaria de entre todos los donantes del CAD. El porcentaje medio de la ayuda humanitaria espa\u00f1ola se sit\u00faa en torno al 2% frente al m\u00e1s del 7% de los pa\u00edses del CAD. En estos dos a\u00f1os, la situaci\u00f3n fue a\u00fan peor, produci\u00e9ndose un retroceso enorme respecto de los a\u00f1os anteriores y llegando al \u00abrecord\u00bb del 1,09 % de la AOD en el a\u00f1o 2002.<\/p>\n<p><strong>Ayuda Humanitaria Espa\u00f1ola . 1998-2003<\/strong><\/p>\n<p>1998 1999 2000 2001 2002 <br \/>Ayuda Humanitaria Total 23,86 63,99 41,07 25,54 19,79 <br \/>% de AH sobre total de AOD 2% 5% 3% 1,9% 1,09% <br \/>Gesti\u00f3n Gabinete T\u00e9cnico AECI 7,47 4,98 <br \/>% AECI 29,2% 25% <br \/>AOD M\u00aa de Defensa (no se conoce el % de ayuda humanitaria) 70,34 52,16 43,53 58,77<\/p>\n<p><strong>En millones de Euros constantes de 2001. Fuente PACI seguimiento 2002<\/strong><\/p>\n<p>Las cifras hablan por si solas y si en el a\u00f1o 1999 se imputaron 64 millones de Euros como ayuda humanitaria, pues se encontraban en ejecuci\u00f3n muchas acciones post Mitch, y en 2000 los fondos destinados a la crisis de Kosovo mantuvieron unas cifras m\u00e1s altas, en el 2001 comienza un declive que tocar\u00e1 fondo en 2002.<\/p>\n<p>Por mucho que se argumente la impredecibilidad de las crisis con consecuencias humanitarias, resultan dif\u00edcilmente justificables fluctuaciones tan grandes en nuestra ayuda, sea cual sea el an\u00e1lisis que se haga del entorno internacional. Una actuaci\u00f3n humanitaria minimamente eficaz, exigir\u00eda de una marco claro de compromiso financiero y de una cierta estabilidad y predecibilidad. Eso evitar\u00eda tambi\u00e9n la desviaci\u00f3n de recursos de una crisis a otra en funci\u00f3n de intereses pol\u00edticos , medi\u00e1ticos, de seguridad y una cierta estabilidad en el apoyo a ciertas situaciones cr\u00f3nicas o de larga duraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>4.1. Dificultades en el manejo de cifras<\/strong>.<\/p>\n<p>Algunas cuestiones de orden metodol\u00f3gico dificultan el an\u00e1lisis de los datos de la financiaci\u00f3n espa\u00f1ola a acciones humanitarias.<\/p>\n<p>En primer lugar, desde 1996 los pa\u00edses donantes est\u00e1n obligados a comunicar tanto a ECHO como a la OCHA todas las financiaciones que otorguen a proyectos de ayuda humanitaria mediante el llamado \u00abformato de los 14 puntos\u00bb. Con esos datos la OCHA hace el seguimiento y provee estad\u00edsticas sobre receptores, tipo de ayuda, canales utilizados, etc. Pues bien el an\u00e1lisis de los datos en poder de OCHA y ECHO no coincide en nada con los datos suministrados por la OPE en los Seguimientos del PACI. As\u00ed los datos de OCHA nos dicen que Espa\u00f1a aport\u00f3 5.540.000 de Euros en 2002. Seg\u00fan estos mismos datos la participaci\u00f3n espa\u00f1ola en el CAP (Proceso de Llamamientos Consolidados) fue de 3.377.722 US$ lo que supuso el 0,11% del total de los llamamientos, por detr\u00e1s de pa\u00edses como Argelia, India o la Rep\u00fablica de Corea. Pensamos que en algunas ocasiones la cooperaci\u00f3n espa\u00f1ola no notific\u00f3 decisiones de financiaci\u00f3n y eso hace que \u00absalgamos tan mal en la foto\u00bb.<\/p>\n<p>En segundo lugar, los Informes de seguimiento del PACI de 2001 y 2002 est\u00e1n hechos con criterios y agrupan algunos conceptos respondiendo a categor\u00edas diferentes lo que dificulta su comparaci\u00f3n. A esto hay que a\u00f1adir la falta de transparencia sobre ciertas partidas presupuestarias, sobre todo aquellas del Ministerio de Defensa que se imputan como AOD y como ayuda humanitaria. Tampoco es f\u00e1cil obtener los datos de la participaci\u00f3n de la cooperaci\u00f3n descentralizada en este sector. En algunos casos incluso, el gobierno ha presentado datos de nuestra contribuci\u00f3n obligatoria a la Uni\u00f3n Europea y el porcentaje de estos fondos que se destina a ECHO como parte de nuestra ayuda.<\/p>\n<p>En tercer lugar, no existen en nuestro pa\u00eds fuentes fiables a\u00fan para cuantificar la ayuda proveniente de fuentes privadas que, sobre todo, en las situaciones de emergencia es considerable. Otro elemento de confusi\u00f3n en este contexto ha sido el mantenimiento por parte de la AECI de la llamada \u00abCuenta espa\u00f1ola de emergencia\u00bb para captar fondos de los ciudadanos. Esta iniciativa, que desde su inicio fue criticada por las ONG, plantea tambi\u00e9n problemas de rendici\u00f3n de cuentas y pese a que la AECI dice que sus actuaciones se realizan con coordinaci\u00f3n internacional, nunca se ha explicado el destino de estos fondos .<\/p>\n<p><strong>4.2. Escaso peso de la AECI en la ayuda humanitaria<\/strong>.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2001 el gabinete T\u00e9cnico de la AECI realiz\u00f3 gastos de ayuda humanitaria por valor de 7.475.690 Euros es decir el 29% de la ayuda total. En 2002 el gabinete T\u00e9cnico de la AECI realiz\u00f3 un desembolso de 4.980.115 Euros, es decir un 25 % de la ayuda humanitaria oficial espa\u00f1ola. Eso hace que el peso de este organismo sea cada vez menor en esta materia, a favor de otros ministerios como econom\u00eda (FAD) o Defensa. Por otra parte, el que la gesti\u00f3n haya seguido encomendada al Gabinete T\u00e9cnico, en lugar de haber creado una verdadera unidad de gesti\u00f3n especializada y con capacidad t\u00e9cnica, hace que la toma de decisiones sea guiada por criterios pol\u00edticos, diplom\u00e1ticos y de otro tipo, pero en pocas ocasiones criterios de necesidad humanitaria. La experiencia de estos dos a\u00f1os nos dice que no solo el peso de la AECI es peque\u00f1o, sino que es decreciente.<\/p>\n<p>As\u00ed, en 2001 el 56% los desembolsos del gabinete t\u00e9cnico de la AECI para ayuda humanitaria fue para Afganist\u00e1n y tan solo el 7% para El Salvador o el 3% para India. De los fondos para Afganist\u00e1n un mill\u00f3n de Euros se destin\u00f3 al fondo fiduiciario del PNUD para la Autoridad provisional afgana .<\/p>\n<p><strong>4.3. Continuaci\u00f3n del modelo \u00abH\u00e9rcules m\u00e1s FAD\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>En otro cap\u00edtulo de este libro se analiza el FAD. Simplemente citar aqu\u00ed que la cooperaci\u00f3n espa\u00f1ola ha seguido con este \u00abmodelo\u00bb durante los a\u00f1os 2001 y 2002 As\u00ed, se concedieron 12 millones de d\u00f3lares a Afganist\u00e1n a trav\u00e9s del FAD donaci\u00f3n el 30 de septiembre de 2002. Pese a que en estos casos el FAD sea a trav\u00e9s de donaci\u00f3n y no cr\u00e9dito, lo que permite imputarlo como ayuda humanitaria, no parece que un instrumento de tan lenta y compleja gesti\u00f3n, que incorpora adem\u00e1s otras condicionalidades, deba ser el instrumento privilegiado en operaciones de ayuda humanitaria.<\/p>\n<p><strong>4.4. Participaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas y el M\u00ba de Defensa<\/strong>.<\/p>\n<p>De los 58,7 millones euros que el M\u00ba de Defensa imputa como AOD en 2002 el 96% corresponden a una parte de los costes adicionales de la presencia de tropas espa\u00f1olas en operaciones de paz en Bosnia Herzegovina. Kosovo y Afganist\u00e1n. Datos desagregados de estas partidas que permitan analizar cuales podr\u00edan ser imputados como ayuda humanitaria y cuales no, no se han obtenido. Por ello, parece que son gastos vinculados al despliegue y la log\u00edstica de los contingentes espa\u00f1oles y poco relacionados con la provisi\u00f3n de bienes o servicios a las poblaciones v\u00edctimas de aquellas crisis.<\/p>\n<p>En cualquier caso resulta excesivo el peso de las partidas gestionadas por el Ministerio de Defensa teniendo en cuenta los estudios y recomendaciones del CAD en materia de eficiencia de esta participaci\u00f3n, Ali como de las implicaciones sobre el respeto de los valores humanitarios.<\/p>\n<p>Parece tambi\u00e9n injustificado, desde una perspectiva humanitaria imparcial, el \u00e9nfasis puesto en la difusi\u00f3n y tratamiento medi\u00e1tico de casos individuales como el del ni\u00f1o afgano que fue tra\u00eddo a Espa\u00f1a, recibido por el Ministro Trillo e intervenido quir\u00fargicamente en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>4.5. Escaso peso multilateral.<\/strong><\/p>\n<p>La cooperaci\u00f3n espa\u00f1ola ha dado cl\u00e1sicamente un escaso peso a las contribuciones voluntarias a los organismos multilaterales y en materia humanitaria el poco apoyo financiero al ACNUR ha sido muchas veces criticado. Con motivo de la guerra de Afganist\u00e1n y tras una visita del Alto Comisionado para los refugiados Rud Lubbers a Espa\u00f1a en noviembre de 2001 el gobierno concedi\u00f3 un apoyo de 541.000 Euros que fue considerado como \u00abmodesto\u00bb.<\/p>\n<p>Los datos de los PACI seguimiento de estos a\u00f1os muestran tambi\u00e9n que nuestro pa\u00eds ha seguido cumpliendo sus compromisos obligatorios con los organismos multilaterales, pero en muy pocas ocasiones ha asumido contribuciones voluntarias.<\/p>\n<p><strong>5. Otras consideraciones sobre el bienio.<\/strong><\/p>\n<p><strong>5.1. Los problemas organizativos y de gesti\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>En 1999 se creaba por parte del Gobierno la Comisi\u00f3n Interministerial para coordinar planes de ayuda al exterior dependiendo de la Vicepresidencia del Gobierno. Su peso ha sido escaso en este periodo primando las decisiones directas del Consejo de Ministros ligadas a la pol\u00edtica exterior u otros intereses. La Comisi\u00f3n ha tenido escaso peso operativo.<\/p>\n<p>M\u00e1s relevante ha sido la p\u00e9rdida de peso de la AECI y la incapacidad para dotarla de una estructura organizativa que permita responder a las necesidades humanitarias. En el periodo analizado, al menos tres personas asumieron la \u00abresponsabilidad\u00bb de esta \u00e1rea en la AECI con una falta de continuidad alarmante para cualquier organismo p\u00fablico. Ello ha impedido que se pusieran en marcha las cuestiones sugeridas en el Plan Director en materia organizativa, de mejora de procedimientos, planificaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p><strong>5.2. Papel creciente de la cooperaci\u00f3n descentralizada<\/strong>.<\/p>\n<p>Numerosas entidades locales y Comunidades Aut\u00f3nomas aportan recursos para la ayuda humanitaria.. En este periodo es destacable que se ha iniciado en muchas entidades de la administraci\u00f3n una dedicaci\u00f3n espec\u00edfica de recursos hacia este fin, separando incluso las convocatorias de subvenci\u00f3n o estableciendo al menos criterios espec\u00edficos que permitan mejorar la pertinencia y la orientaci\u00f3n hacia fines humanitarios de la ayuda. Los Ayuntamientos de C\u00f3rdoba, Valladolid, la CC.AA. Vasca entre otros han iniciado este proceso.<\/p>\n<p>Junto a esta lectura positiva, existe obviamente el riesgo de aumento de la descoordinaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>5.3. Profundizaci\u00f3n en la militarizaci\u00f3n de la ayuda.<\/strong><\/p>\n<p>Esta tendencia, iniciada en nuestra cooperaci\u00f3n hace a\u00f1os, se agrav\u00f3 con la guerra de Afganist\u00e1n y la presentaci\u00f3n por parte del Gobierno como \u00abhumanitarias\u00bb de actuaciones que poco ten\u00edan que ver con la imparcialidad y la independencia. En Afganist\u00e1n, adem\u00e1s, esta justificaci\u00f3n humanitaria ten\u00eda un papel legitimador de la participaci\u00f3n en una guerra que no contaba con ninguna resoluci\u00f3n del Consejo de Seguridad de la ONU que la avalara. Esta participaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas plantea problemas de todo tipo, de respeto a principios, de seguridad, de eficiencia, de imagen de la ayuda, de aceptaci\u00f3n por las v\u00edctimas, de instrumentalizaci\u00f3n,&#8230; que complican la acci\u00f3n humanitaria.<\/p>\n<p><strong>5.4. Actitud reactiva y poco avance conceptual y pr\u00e1ctico en las ONG.<\/strong><\/p>\n<p>La gravedad de las crisis y al instrumentalizaci\u00f3n de la ayuda ha hecho que cada vez m\u00e1s las ONG y sus Coordinadoras tomen posiciones comunes en ciertos casos, reaccionando a posiciones del Gobierno. As\u00ed, en el caso de Afganist\u00e1n como antes en Kosovo, numerosas ONG se negaron a recibir fondos del Gobierno por entender que ello atentaba contra la imparcialidad de la ayuda.<\/p>\n<p>Sin embargo, no se ha producido un gran avance en la incorporaci\u00f3n de las ONG espa\u00f1olas a los debates y foros internacionales en estas materias (C\u00f3digo de Conducta para la ayuda humanitaria, Esfera, proyectos de rendici\u00f3n de cuentas, \u00abqualit\u00e9\u00bb&#8230;) ni en la creaci\u00f3n de foros nacionales de coordinaci\u00f3n en cuestiones humanitarias. Al mismo tiempo, algunas organizaciones sin experiencia en acci\u00f3n humanitaria ni presencia en los pa\u00edses en crisis han empezado a trabajar con fondos p\u00fablicos en ellos, con un oportunismo e irresponsabilidad considerables. Dado el auge de las cuestiones humanitarias, la confusi\u00f3n en torno a ella, la complejidad de las crisis, el papel de otros actores,.. ser\u00eda necesario avanzar en la puesta en marcha de mecanismos de rendici\u00f3n de cuentas, transparencia, autorregulaci\u00f3n, que mejoraran la calidad y la responsabilidad del sector, como existen en otros pa\u00edses.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Para Relacions SUd Nord 2003) 1. Introducci\u00f3n. Los a\u00f1os 2001 y 2002 fueron ricos en &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":196,"featured_media":4363,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[170,147],"tags":[234],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-4364","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-analisis","category-otros","tag-accion-humanitaria"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La ayuda humanitaria espa\u00f1ola en el bienio 2001 - 2002 - IECAH<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Acci\u00f3n Humanitaria\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La ayuda humanitaria espa\u00f1ola en el bienio 2001 - 2002 - IECAH\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Acci\u00f3n Humanitaria\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IECAH\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2004-11-18T23:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-07-26T12:08:29+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/11\/ba7.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"235\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"150\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Rey Marcos\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"18 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website\",\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/\",\"name\":\"IECAH\",\"description\":\"investigar. formar. incidir.\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/#primaryimage\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/11\/ba7.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/11\/ba7.jpg\",\"width\":235,\"height\":150,\"caption\":\"ba7\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/#webpage\",\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/\",\"name\":\"La ayuda humanitaria espa\\u00f1ola en el bienio 2001 - 2002 - IECAH\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2004-11-18T23:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2021-07-26T12:08:29+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/108316e6fbc67ed7a396d884deb9a9d9\"},\"description\":\"Acci\\u00f3n Humanitaria\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La ayuda humanitaria espa\\u00f1ola en el bienio 2001 &#8211; 2002\"}]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/108316e6fbc67ed7a396d884deb9a9d9\",\"name\":\"Francisco Rey Marcos\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#personlogo\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1f3925444e11d7acaa61666282dc8f259cd8def07f955289717d27d1a19594d8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1f3925444e11d7acaa61666282dc8f259cd8def07f955289717d27d1a19594d8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Rey Marcos\"},\"url\":\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/author\/franciscorey\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La ayuda humanitaria espa\u00f1ola en el bienio 2001 - 2002 - IECAH","description":"Acci\u00f3n Humanitaria","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La ayuda humanitaria espa\u00f1ola en el bienio 2001 - 2002 - IECAH","og_description":"Acci\u00f3n Humanitaria","og_url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/","og_site_name":"IECAH","article_published_time":"2004-11-18T23:00:00+00:00","article_modified_time":"2021-07-26T12:08:29+00:00","og_image":[{"width":235,"height":150,"url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/11\/ba7.jpg","path":"\/home\/ul-standards\/www\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/11\/ba7.jpg","size":"full","id":4363,"alt":"ba7","pixels":35250,"type":"image\/jpeg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Rey Marcos","Tiempo de lectura":"18 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website","url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/","name":"IECAH","description":"investigar. formar. incidir.","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/#primaryimage","inLanguage":"es","url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/11\/ba7.jpg","contentUrl":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2004\/11\/ba7.jpg","width":235,"height":150,"caption":"ba7"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/#webpage","url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/","name":"La ayuda humanitaria espa\u00f1ola en el bienio 2001 - 2002 - IECAH","isPartOf":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/#primaryimage"},"datePublished":"2004-11-18T23:00:00+00:00","dateModified":"2021-07-26T12:08:29+00:00","author":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/108316e6fbc67ed7a396d884deb9a9d9"},"description":"Acci\u00f3n Humanitaria","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-ayuda-humanitaria-espanola-en-el-bienio-2001-2002\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La ayuda humanitaria espa\u00f1ola en el bienio 2001 &#8211; 2002"}]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#\/schema\/person\/108316e6fbc67ed7a396d884deb9a9d9","name":"Francisco Rey Marcos","image":{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/#personlogo","inLanguage":"es","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1f3925444e11d7acaa61666282dc8f259cd8def07f955289717d27d1a19594d8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1f3925444e11d7acaa61666282dc8f259cd8def07f955289717d27d1a19594d8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Rey Marcos"},"url":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/author\/franciscorey\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/users\/196"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4364"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4364\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10589,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4364\/revisions\/10589"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4363"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4364"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4364"},{"taxonomy":"iecah_area","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/iecah_area?post=4364"},{"taxonomy":"iecah_language","embeddable":true,"href":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-json\/wp\/v2\/iecah_language?post=4364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}