{"id":4729,"date":"2011-03-13T23:00:00","date_gmt":"2011-03-13T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=4729"},"modified":"2021-08-04T13:11:31","modified_gmt":"2021-08-04T13:11:31","slug":"libia-prueba-de-fuego-para-la-comunidad-internacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/libia-prueba-de-fuego-para-la-comunidad-internacional\/","title":{"rendered":"Libia: prueba de fuego para la comunidad internacional"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-4728\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/art0002.jpg\" alt=\"art0002\" style=\"float: left;\" width=\"150\" height=\"75\" \/><\/p>\n<p><strong>Texto para Real Instituto Elcano, ARI N. 51<\/strong><br \/><strong>Madrid, 14 de marzo de 2011<\/strong><\/p>\n<p>Tema: An\u00e1lisis de las posibilidades de que se lleve a cabo una intervenci\u00f3n internacional, que incluya medios militares, para frenar la violencia que se est\u00e1 produciendo en Libia.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption alignleft size-full wp-image-4728\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/art0002.jpg\" alt=\"art0002\" style=\"float: left;\" width=\"163\" height=\"81\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Texto para Real Instituto Elcano, ARI N. 51<\/strong><br \/><strong>Madrid, 14 de marzo de 2011<\/strong><\/p>\n<p>Tema: An\u00e1lisis de las posibilidades de que se lleve a cabo una intervenci\u00f3n internacional, que incluya medios militares, para frenar la violencia que se est\u00e1 produciendo en Libia.<\/p>\n<p>Resumen: En contra de lo inicialmente esperado, Muamar al Gadafi no ha sido barrido del escenario pol\u00edtico por la oleada de revueltas impulsadas por diferentes actores libios que desean un cambio de r\u00e9gimen. Por el contrario, los datos m\u00e1s recientes apuntan a que, en el terreno militar, no solo ha logrado frenar el empuje de los grupos que se han rebelado contra \u00e9l, sino que ha recuperado algunas posiciones que parec\u00edan ya s\u00f3lidamente en manos de la oposici\u00f3n y hasta podr\u00eda terminar por inclinar la balanza a su favor. La grave crisis humanitaria que se ha producido y los cr\u00edmenes de guerra ya cometidos podr\u00edan ser argumentos suficientes para impulsar una intervenci\u00f3n internacional que ponga fin a la violencia. Aunque se van acumulando declaraciones en ese sentido y se hacen visibles algunos preparativos militares, nada permite concluir que la comunidad internacional, m\u00e1s all\u00e1 de la ya aprobada Resoluci\u00f3n 1970 del Consejo de Seguridad de la ONU, est\u00e9 en condiciones de implicarse directa y militarmente en la resoluci\u00f3n del conflicto. El problema a\u00f1adido es que, una vez que los m\u00e1s significados actores nacionales e internacionales se han declarado abiertamente en contra de Gadafi, nos encontramos ahora ante una situaci\u00f3n que ofrece pocas salidas si finalmente el dictador libio no es derrotado por sus adversarios.<\/p>\n<p>An\u00e1lisis<br \/>Por desgracia, la posibilidad de que en pocas fechas el inefable Muamar el Gadafi pueda aparecer en las pantallas de todo el mundo, proclamando su victoria sobre quienes se han atrevido a retar su liderazgo, aumenta cada d\u00eda que pasa. En contra de los apresurados pron\u00f3sticos iniciales -que llevaron a confundir a Libia con T\u00fanez o Egipto, sin querer reparar en la naturaleza intr\u00ednsecamente violenta del coronel revolucionario-, Gadafi se ha mostrado decidido a presentar batalla hasta las \u00faltimas consecuencias contra sus nuevos enemigos. Tras reponerse del primer impacto provocado por una movilizaci\u00f3n tan multifac\u00e9tica como atomizada -en la que confluyen ciudadanos ansiosos de respirar libremente con desertores del r\u00e9gimen de \u00faltima hora, que buscan un nuevo barco que les permita seguir flotando-, Gadafi y sus leales comienzan a sentirse en condiciones de evitar la debacle. Su mera supervivencia pol\u00edtica es, sin remisi\u00f3n, una opci\u00f3n indeseable para quienes se han mostrado encantados con su posible eliminaci\u00f3n, tanto dentro del pa\u00eds -porque temen, con raz\u00f3n, un castigo insoportable- como fuera -aunque solo sea por las enormes dificultades que supondr\u00eda recuperar la interlocuci\u00f3n con quien ha vuelto a ser tildado de loco o genocida.<\/p>\n<p>Obligados a considerar este tipo de situaciones, conviene determinar d\u00f3nde est\u00e1 cada uno de los actores implicados en este peligroso juego, considerando de entrada que ninguno de ellos est\u00e1 en disposici\u00f3n de imponer su agenda a los dem\u00e1s. Por una parte, los que se han atrevido a levantarse contra el dictador se caracterizan mucho m\u00e1s por sus carencias que por sus capacidades. En t\u00e9rminos pol\u00edticos apenas han logrado controlar las divergencias internas para constituir finalmente un Consejo Nacional de Transici\u00f3n Interino (CNTI) en el que se han acomodado Mustafa Abdel-Jalil (ex ministro de Justicia), como cabeza visible, Abdel-Hafidh Ghoga (abogado, especialista en derechos humanos), como portavoz, y Omar el Hariri (militar que acompa\u00f1\u00f3 a Gadafi en la revoluci\u00f3n de 1969 y fue posteriormente encarcelado por enfrentarse a su poder), como jefe del Departamento de Asuntos Militares(1). Militarmente sus activos son el resultado de una desordenada confluencia de milicianos de comit\u00e9s locales de liberaci\u00f3n y militares de algunas unidades rebeldes, todos ellos con escaso armamento e instrucci\u00f3n. Aunque las im\u00e1genes de ciudadanos libios atentos a las indicaciones de alg\u00fan instructor en el manejo de armas tratan de transmitir la idea de que el pueblo se suma a la revuelta, una lectura m\u00e1s realista habla de la falta de capacitaci\u00f3n t\u00e9cnica de estos combatientes para enfrentarse a las unidades leales a Gadafi.<\/p>\n<p>Por su parte, tres semanas despu\u00e9s de haber comenzado la rebeli\u00f3n, Gadafi parece conservar de su lado a las unidades m\u00e1s operativas de unas fuerzas armadas estimadas en unos 75.000 efectivos. Aunque nunca se han distinguido precisamente por su alto nivel de eficacia, cabe destacar que algunas de estas unidades -como la Brigada 32(2)- son comparativamente mejores que las que puedan oponer los rebeldes. No cabe olvidar, adem\u00e1s, la existencia de milicias de j\u00f3venes instruidos desde ni\u00f1os en el apoyo al r\u00e9gimen y de una multiplicidad de mercenarios habituales en las filas de Gadafi. Por \u00faltimo, tambi\u00e9n parece estar bajo su control la pr\u00e1ctica totalidad de la fuerza a\u00e9rea y las unidades acorazadas con mayor poder ofensivo. Todo ello le otorga bazas importantes para resistir el envite que han planteado quienes consideran que sus casi 42 a\u00f1os de poder totalitario han sido m\u00e1s que suficientes.<\/p>\n<p>Ninguno de los dos bandos enfrentados parece estar en condiciones de lograr una victoria definitiva en el campo de batalla. En todo caso, en medio de la incertidumbre que rodea a todo lo que ocurre estos d\u00edas en el terreno, algunas cosas parecen claras:<\/p>\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta ahora no se han registrado enfrentamientos en fuerza, sino \u00fanicamente escaramuzas y moment\u00e1neas ocupaciones de localidades, aunque el coste para la poblaci\u00f3n civil ya sea intolerable.<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El pa\u00eds vuelve a mostrar abiertamente sus fracturas internas, recordando que solo la colonizaci\u00f3n italiana oblig\u00f3 a convivir a los habitantes de la Cirenaica y de la Tripolitania (sin olvidar a la des\u00e9rtica regi\u00f3n de Fezzan, al sur). Hoy los rebeldes reclaman a Bengasi como su capital, mientras Gadafi conserva su poder en Tr\u00edpoli.<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ambos bandos son conscientes de que no disponen de los medios necesarios para lanzar una ofensiva que pueda derrotar sin paliativos a su oponente. Adem\u00e1s de carecer de las fuerzas combatientes para ello, la franja des\u00e9rtica que separa ambas entidades los disuade de lanzarse a una aventura tan arriesgada, sin bases log\u00edsticas s\u00f3lidas y sin apoyos fiables en el territorio del oponente (actuando como una especie de quinta columna).<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una clave no menor de la actual confrontaci\u00f3n violenta es la que afecta a las tribus libias, afectas desde hace a\u00f1os al r\u00e9gimen de Gadafi en la medida en que han podido garantizar el disfrute de determinados beneficios, tanto econ\u00f3micos como pol\u00edticos(3). Su realineamiento depende en gran medida de c\u00e1lculos muy pragm\u00e1ticos, en tanto que se inclinar\u00e1n hacia uno u otro lado seg\u00fan consideren en que bando pueden obtener mejores r\u00e9ditos de su apuesta.<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Visto as\u00ed, el escenario m\u00e1s probable es el de una guerra civil m\u00e1s o menos prolongada, en la que cada parte atesora fuerzas suficientes para garantizar su supervivencia y una base econ\u00f3mica nada despreciable para sustentar un cierto nivel de poder(4). La posibilidad de una escisi\u00f3n de Libia en dos entidades aut\u00f3nomas no puede ser descartada en modo alguno.<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es bastante probable que si esa situaci\u00f3n se enquista, Libia -con sus casi 2.000 kil\u00f3metros de costa mediterr\u00e1nea y sus fronteras con T\u00fanez, Argelia, N\u00edger, Chad, Sud\u00e1n y Egipto- termine siendo un foco de amenazas no solo para sus ciudadanos, sino tambi\u00e9n para el conjunto del \u00e1rea euromediterr\u00e1nea y saheliana.<\/p>\n<p>Mirando al futuro<br \/>Llegados a este punto, da la impresi\u00f3n de que la comunidad internacional se ha metido en un t\u00fanel en el que no encuentra f\u00e1cil salida. En un principio -m\u00e1s por considerar que la balanza pronto se inclinar\u00eda a favor de los rebeldes que por un prurito \u00e9tico o por remordimientos de conciencia- apost\u00f3 expl\u00edcitamente por la ca\u00edda de Gadafi. As\u00ed se entienden tanto las declaraciones de algunos gobernantes, con Barack Obama a la cabeza, como la unanimidad para aprobar la Resoluci\u00f3n 1970 del Consejo de Seguridad de la ONU, o las manifestaciones de la Corte Penal Internacional sobre la apertura de un expediente de investigaci\u00f3n contra el dictador libio y sus secuaces.<\/p>\n<p>Esta aproximaci\u00f3n a la crisis libia contaba con que, al igual que hab\u00eda ocurrido con Ben Ali y con Hosni Mubarak, Gadafi ya era cosa del pasado y que sus d\u00edas, por tanto, estaban contados. Del mismo modo que en su d\u00eda muchos optaron por cortejar al coronel libio, en una desenfrenada carrera por garantizarse un suministro energ\u00e9tico de alta calidad y por participar en los negocios que se derivaban de los ambiciosos planes de modernizaci\u00f3n anunciados por el r\u00e9gimen, ahora se volv\u00edan a repetir juicios similares a los que se emit\u00edan cuando, hasta finales de 2003, era identificado como un \u00abproliferador\u00bb de armas de destrucci\u00f3n masiva y un promotor de terrorismo internacional.<\/p>\n<p>Por momentos parec\u00eda haber una verdadera voluntad por intervenir directamente para acelerar el fin del r\u00e9gimen de Gadafi. La alarma creada por la grave crisis humanitaria y la constataci\u00f3n de unos cr\u00edmenes de guerra que iban en aumento, procuraban un sustrato que apuntaba a una pronta intervenci\u00f3n militar.<\/p>\n<p>La realidad actual (10 de marzo de 2011) apunta, sin embargo, a que hemos llegado a una situaci\u00f3n de impasse, conscientes de que lo realizado no es suficiente, de que solo una intervenci\u00f3n militar puede tener efectos decisivos y de que, por encima de todo, no existe una voluntad pol\u00edtica para implicarse hasta ese punto. El problema central desde la perspectiva internacional es que si no se produce una intervenci\u00f3n militar directa existen grandes posibilidades de que Gadafi no solo supere el reto al que se enfrenta, sino de que vuelva a controlar, al menos, una parte importante de Libia. En ese caso, los gobernantes que se han manifestado abiertamente en su contra se convertir\u00e1n de inmediato en el hazmerreir de sus propias opiniones p\u00fablicas, criticados como inoperantes para frenar a un dictador al que han cortejado durante tanto tiempo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, es f\u00e1cil imaginar las dificultades que tendr\u00e1n esos mismos gobernantes para restablecer las relaciones con ese mismo Gadafi, forzados a volver a tratarlo como un igual, cuando ya se hab\u00edan convencido (\u00bffallo de evaluaci\u00f3n de los servicios de inteligencia?) de que estaba al borde de la derrota. Por otra parte, nada cuesta imaginar que si Gadafi resiste, muy pronto se encargar\u00e1 de aplastar a quienes durante estas semanas haya identificado como desleales. El panorama que abre, por tanto, la no intervenci\u00f3n, abandonando la idea de forzar manu militari que la balanza se incline decisivamente a favor de los rebeldes, supone unos costes innegables en t\u00e9rminos de imagen y de defensa de intereses.<\/p>\n<p>Pero, actuar -sobre todo si es activando medios militares- dibuja una perspectiva a\u00fan m\u00e1s problem\u00e1tica. En primer lugar, porque la actual Resoluci\u00f3n 1970 no da cobertura a esa hip\u00f3tesis(5). Ser\u00eda necesario, en consecuencia, lograr la aprobaci\u00f3n de una nueva Resoluci\u00f3n que, con referencia en este caso al art\u00edculo 42 de la Carta de la ONU, permita emplear la fuerza armada contra quienes amenacen la paz y la seguridad en Libia. Visto en perspectiva, puede entenderse que la unanimidad de la 1970 responde al convencimiento generalizado de que a Gadafi le quedaba muy poca capacidad de resistencia frente a sus adversarios y que, por tanto, ninguno de los 15 miembros del Consejo de Seguridad corr\u00eda ning\u00fan riesgo aline\u00e1ndose con la opini\u00f3n mayoritaria.<\/p>\n<p>Hoy, por el contrario, la posibilidad de aprobar una nueva Resoluci\u00f3n que legitime el uso de la fuerza es una tarea mucho m\u00e1s compleja. Y esto es as\u00ed no solo porque existen fundadas sospechas de que Rusia y China utilizar\u00edan su derecho de veto para impedirlo, sino porque ning\u00fan otro de los posibles implicados en esa futurible operaci\u00f3n militar tiene realmente deseos de verse atrapado en tal tesitura.<\/p>\n<p>As\u00ed podemos pensarlo de Estados Unidos -un pa\u00eds que no importa ni un solo barril de petr\u00f3leo de Libia-, suficientemente escarmentado de las consecuencias de ejercicios similares en Afganist\u00e1n e Irak. Sencillamente, Washington no tiene hoy ni la capacidad militar ociosa ni la voluntad pol\u00edtica para implicarse en un nuevo frente de batalla de evoluci\u00f3n impredecible. La posibilidad de ver a soldados estadounidenses pisando en fuerza suelo libio es, por ahora, nula. No cabe dejarse enga\u00f1ar por el hecho de que Estados Unidos (y algunos otros pa\u00edses) haya movilizado algunos buques de guerra hacia la zona, en un cl\u00e1sico ejercicio de intimidaci\u00f3n que obliga a considerar todas las opciones; pero que est\u00e1 dirigida, en el mejor de los casos, a reforzar la imposici\u00f3n del embargo de armas decretado por la Resoluci\u00f3n 1970, a realizar alguna tarea humanitaria o al rescate de nacionales que puedan quedar atrapados en la lucha.<\/p>\n<p>Si esto se aplica a Estados Unidos, con mucha mayor raz\u00f3n sirve para el resto de los pa\u00edses occidentales y de organizaciones internacionales (sea la Uni\u00f3n Europea, la Liga \u00c1rabe o la Uni\u00f3n Africana). En esencia, ninguno de ellos est\u00e1 en condiciones de asumir, ni en solitario ni en ning\u00fan marco multilateral, el liderazgo de una empresa de estas caracter\u00edsticas. Poco importa en estas circunstancias que, ya desde 2005, contemos con el -por otra parte, controvertido- principio de \u00abResponsabilidad de Proteger\u00bb, que obliga a la comunidad internacional a actuar cuando un Estado no quiere o no puede garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Si hubiese voluntad pol\u00edtica para aplicar sus criterios de activaci\u00f3n(6), el caso libio parece uno de los que m\u00e1s claramente se ajustan a este imperativo que, en su origen, respondi\u00f3 a un intento por liberarse de la incomodidad producida por la pasividad con la que la comunidad internacional asisti\u00f3 en su d\u00eda a atrocidades como las cometidas en los Grandes Lagos, conjur\u00e1ndose para evitar que \u00abnunca m\u00e1s\u00bb volviera a pasar lo mismo.<\/p>\n<p>Intervenci\u00f3n, s\u00ed (pero no militar)<br \/>A pesar de las enormes dificultades para poner en marcha una respuesta militar contra Gadafi, la comunidad internacional no puede permanecer ensimismada por m\u00e1s tiempo. Mientras se siguen debatiendo diversas opciones, la violencia est\u00e1 provocando efectos reales contra la poblaci\u00f3n libia y las opciones de Gadafi ganan enteros cada d\u00eda que pasa. Convencidos, por tanto, de que algo hay que hacer, el abanico de opciones se circunscribe b\u00e1sicamente a:<\/p>\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Presentar una nueva propuesta de Resoluci\u00f3n (como Francia y Gran Breta\u00f1a parecen estar dispuestas a hacer) que incluya la posibilidad de utilizar la fuerza para imponer la paz en Libia. A d\u00eda de hoy, es muy improbable que esta iniciativa pueda recibir el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU, pero podr\u00eda tener utilidad pol\u00edtica, aunque solo sea para obligar a Rusia y China a asumir sus responsabilidades, con la dificultad que tendr\u00e1n de verse identificados como potencias m\u00e1s preocupadas por cerrar la puerta a cualquier injerencia en asuntos internos (pensando en ellas mismas), que en la suerte que puedan correr los civiles expuestos a la masacre. En todo caso, una de las v\u00edas de salida m\u00e1s a mano para ambos pa\u00edses, que se han mostrado expl\u00edcitamente contrarios a una Resoluci\u00f3n de este tipo, es alinearse con los propios dirigentes libios del CNTI, que han rechazado frontalmente una intervenci\u00f3n militar for\u00e1nea.<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aumentar el despliegue naval en torno a Libia, con la intenci\u00f3n de hacer m\u00e1s cre\u00edble el embargo de armas, llevar a cabo alguna actividad humanitaria y asegurar la salida de ese pa\u00eds de ciudadanos de diversas nacionalidades. As\u00ed lo han hecho ya, entre otros, los chinos y los brit\u00e1nicos, mientras otros pa\u00edses (entre ellos Espa\u00f1a) parecen inicialmente dispuestos a adoptar medidas similares, aunque no hayan tomado todav\u00eda una decisi\u00f3n parecida, a la espera de una nueva Resoluci\u00f3n de la ONU que legitime un paso de esas caracter\u00edsticas.<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mantener el despliegue de los sistemas a\u00e9reos de alerta temprana (AWACS) de la Alianza Atl\u00e1ntica, en su calidad de medios de informaci\u00f3n de primera mano sobre movimientos de tropas en el territorio libio, tanto a\u00e9reos como terrestres.<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Atender las necesidades humanitarias de las personas que logren salir de Libia por las fronteras tunecina y egipcia, y mantener el puente a\u00e9reo que permita devolverlas a sus lugares de origen. La opci\u00f3n de abrir corredores humanitarios en el interior de Libia es muy improbable, porque en t\u00e9rminos formales supone una violaci\u00f3n de la soberan\u00eda nacional en un contexto que exigir\u00eda la voluntad firme de utilizar la fuerza si fuera necesario para imponer su apertura.<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entregar armas a los rebeldes, as\u00ed como asesoramiento e instrucci\u00f3n militar de sus efectivos. Esta es una medida mucho m\u00e1s delicada, tanto porque vulnera la propia Resoluci\u00f3n 1970 como porque equivale a tomar partido de manera inocultable por uno de los bandos enfrentados, sin garant\u00eda alguna sobre el destino final de las armas que pudieran suministrarse. El problema se agudiza si, finalmente, ese bando fuera derrotado, por las represalias que en su caso podr\u00eda tomar el bando vencedor sobre los suministradores de tales armas(7).<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aplicar una zona de exclusi\u00f3n a\u00e9rea en todo el espacio a\u00e9reo libio. Esta medida no est\u00e1 contemplada en la Resoluci\u00f3n 1970, por lo que su posible aplicaci\u00f3n queda supeditada a la aprobaci\u00f3n de una nueva (con los problemas ya se\u00f1alados anteriormente). Para ser m\u00ednimamente efectiva, deber\u00eda impedir que tanto los aviones como los helic\u00f3pteros pudieran moverse libremente por el espacio a\u00e9reo libio, lo que exige un esfuerzo sostenido y con un despliegue de medios que obligar\u00eda a contar no solo con la fuerza a\u00e9rea embarcada en los buques actualmente desplegados frente a las costas libias, sino tambi\u00e9n con otros localizados en distintas bases \u00e1reas en territorio europeo(8).<\/p>\n<p>Desde una perspectiva militar el establecimiento de una zona de esta naturaleza obliga, como m\u00ednimo, a realizar operaciones de fuerza (bombardeos a\u00e9reos y artilleros y, en su caso, operaciones terrestres a cargo de unidades especiales) para desmantelar las defensas antia\u00e9reas del adversario contando, adem\u00e1s, con alg\u00fan tipo de colaboraci\u00f3n de los Estados \u00e1rabes vecinos. Se incluye aqu\u00ed no solamente la artiller\u00eda antia\u00e9rea que pueda desplegar Gadafi, sino tambi\u00e9n los centros de mando y control y los sistemas de radar que complementan toda defensa contra este tipo de ataques. Dicho de otro modo, implica asumir un alto riesgo tanto de que se produzcan bajas propias como de provocar da\u00f1os a la poblaci\u00f3n civil si, como podr\u00eda sospecharse, Gadafi trata de salvaguardar su capacidad defensiva despleg\u00e1ndola en centros urbanos, utilizando a la poblaci\u00f3n como escudo.<br \/>Un c\u00e1lculo fr\u00edo sobre una medida como esta puede determinar que, en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, el riesgo que se asume no se corresponda con los resultados que previsiblemente se alcanzar\u00edan. En definitiva, como ya aprendimos con la aplicaci\u00f3n de una medida similar contra las fuerzas iraqu\u00edes leales a Saddam Husein durante los a\u00f1os 90 del pasado siglo, aunque Gadafi no pudiera utilizar sus medios a\u00e9reos, todav\u00eda podr\u00eda conservar una alta capacidad terrestre para provocar un da\u00f1o insoportable tanto para la poblaci\u00f3n civil como para quienes se hayan rebelado contra \u00e9l.<br \/>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lanzar una operaci\u00f3n terrestre que se sume a la desarrollada por los rebeldes, con el fin \u00faltimo de derrotar a las fuerza leales a Gadafi y provocar su ca\u00edda. Probablemente esta ser\u00eda, stricto sensu, la medida militar m\u00e1s efectiva para poner fin al r\u00e9gimen de la jamahiriya libia, dado que la previsible superioridad tecnol\u00f3gica y operativa de las fuerzas atacantes les permitir\u00eda imponerse a las unidades leales a Gadafi sin grandes contratiempos.<br \/>En todo caso, es una opci\u00f3n legal y pol\u00edticamente impensable hoy. Una vez m\u00e1s, ser\u00eda necesario contar con el respaldo de una nueva Resoluci\u00f3n de la ONU y tendr\u00eda que activar una voluntad pol\u00edtica actualmente inexistente entre los pa\u00edses que deber\u00edan aportar sus medios para embarcarse en una operaci\u00f3n convencional que, para asegurar su \u00e9xito, implicar\u00eda un considerable despliegue de medios aeronavales y terrestres.<\/p>\n<p>Conclusiones<br \/>Los libios, al igual que el resto de la ciudadan\u00eda \u00e1rabe, est\u00e1n mostrando su firme voluntad por derribar a un r\u00e9gimen que no les permite gozar de unas condiciones de vida digna, en un marco que asegure el pleno ejercicio de sus derechos fundamentales. De momento lo est\u00e1n haciendo con sus propias fuerzas y, en contra de las primeras evaluaciones sobre la situaci\u00f3n en el terreno, no parece que est\u00e9n cerca de lograr sus objetivos contra un dictador que retiene una considerable capacidad para doblegar a quienes se le oponen.<\/p>\n<p>En esas condiciones, la comunidad internacional se debate, una vez m\u00e1s, entre optar por la defensa de los valores y principios que definen a las sociedades abiertas, procurando que tambi\u00e9n sean de aplicaci\u00f3n en un pa\u00eds como Libia, o aferrarse a su tradicional defensa de la estabilidad a toda costa, aunque eso haya supuesto durante d\u00e9cadas el apoyo a gobernantes manifiestamente mejorables en todos los terrenos. En esta ocasi\u00f3n, el primer impulso ha sido de abierta condena a Gadafi, considerando que hab\u00eda llegado al fin de su periplo pol\u00edtico. As\u00ed hay que entender tanto las declaraciones favorables al movimiento rebelde y a los nuevos l\u00edderes del Consejo Nacional de Transici\u00f3n Interino, como la aprobaci\u00f3n de la Resoluci\u00f3n 1970.<\/p>\n<p>En todo caso, una vez que ese primer impulso ha desembocado en una situaci\u00f3n en la que Gadafi parece haber recuperado un notable margen de maniobra contra sus oponentes, vuelven a ponerse de manifiesto las dificultades para asumir un mayor nivel de implicaci\u00f3n en la resoluci\u00f3n del conflicto libio, apostando tanto por la protecci\u00f3n de la castigada poblaci\u00f3n civil como por los que aspiran a iniciar una nueva etapa pol\u00edtica en Libia. Cuando ya se ha mostrado insuficiente el esfuerzo realizado hasta ahora, y cuando se percibe que los rebeldes no est\u00e1n en condiciones de doblegar finalmente la resistencia del l\u00edder de la jamahiriya, parece llegado el momento de plantearse nuevas opciones, que incluyan (tal vez) la intervenci\u00f3n militar.<\/p>\n<p>A luz de los factores analizados en las p\u00e1ginas precedentes parece claro que no existe hoy la voluntad pol\u00edtica necesaria para poner en marcha una intervenci\u00f3n militar que permita asegurar la exclusi\u00f3n a\u00e9rea del espacio libio, y mucho menos una operaci\u00f3n militar terrestre. Obligados a hacer algo m\u00e1s -tanto por la presi\u00f3n de sus respectivas opiniones p\u00fablicas como por la inquietud que genera la posibilidad de volver a encontrarse ma\u00f1ana con Gadafi como renacida m\u00e1xima autoridad de Libia- se aceleran los movimientos diplom\u00e1ticos en diversas instancias.<\/p>\n<p>La ONU apunta a una propuesta franco-brit\u00e1nica para impulsar una nueva Resoluci\u00f3n m\u00e1s exigente (que incluya el uso de la fuerza para obligar a su cumplimiento); aunque todo indica que no conseguir\u00e1 la aprobaci\u00f3n del Consejo de Seguridad. La Uni\u00f3n Europea convoca un Consejo Europeo extraordinario, aunque se entiende que estar\u00e1 m\u00e1s centrado en impulsar un nuevo esquema de relaciones con los pa\u00edses del sur del Mediterr\u00e1neo -con la denominaci\u00f3n provisional de Asociaci\u00f3n para la Democracia y la Prosperidad Compartida-, con aportaciones de fondos condicionados a los avances en t\u00e9rminos de democracia y derechos humanos. La OTAN se re\u00fane, asimismo, para debatir las medidas a tomar, contando con que si no se aprueba una nueva Resoluci\u00f3n se ver\u00e1 ante la misma disyuntiva que se le plante\u00f3 en su d\u00eda, ante la falta de respaldo legal para lanzar la campa\u00f1a de bombardeos a\u00e9reos contra el genocida serbio Slobodan Milosevic. No parece previsible que la Alianza Atl\u00e1ntica vaya a asumir la conducci\u00f3n de una nueva operaci\u00f3n militar en esas condiciones.<\/p>\n<p>Mientras tanto, los libios de ambos bandos siguen enfrentados. Desde fuera, la opini\u00f3n dominante sigue siendo que lo que ocurre en Libia no es, a fin de cuentas, una amenaza directa ni contra la OTAN, ni contra la Uni\u00f3n Europea, ni contra Estados Unidos; por tanto, \u00ablo mejor es que el problema lo arreglen entre ellos\u00bb, sea lo que sea lo que eso signifique.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>1. Queda por conocer la suerte del general Abdel Fatah Yunis (ex ministro de Interior) que, aunque figura asimismo como miembro del Consejo, no parece haber logrado un puesto a la altura su ambici\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Tambi\u00e9n denominada Brigada Khamis, por ser este el nombre del hijo de Gadafi que la lidera.<\/p>\n<p>3. Entre las principales destaca la tribu Warfala, asentada en el este del pa\u00eds (con Bengasi como foco central), que se ha mostrado contraria a Gadafi. Este gesto tiene una alta significaci\u00f3n pol\u00edtica no solo porque rompe su largo compromiso con \u00e9l -aunque ya en 1993 algunos de sus miembros se implicaron en un intento de derrocarlo- sino porque cuenta con un mill\u00f3n de miembros (en un pa\u00eds de apenas 5 millones, descontando a los trabajadores extranjeros). Gadafi se apoya fundamentalmente en la tribu Gadafa, con Sirte como referencia, de la que ha reclutado crecientemente a los miembros de sus unidades de combate m\u00e1s leales. En la regi\u00f3n de Fezzan sobresale la tribu Megarha, aliada de Gadafi en su primera \u00e9poca pero hoy marginada del poder central.<br \/>&nbsp;<br \/>4. En la Tripolitania destacan los yacimientos de gas y petr\u00f3leo de Wafa y Elephant. En la Cirenaica, son muy importantes los de Nafoora, Messla y Sarir, conectados con los puertos de Tobruck, Marsa Brega y Ras Lanuf.<br \/>&nbsp;<br \/>5. Aunque se encaja en el Cap\u00edtulo VII de la Carta de la ONU, hace referencia expl\u00edcita al art\u00edculo 41, lo que excluye el uso de la fuerza para obligar a su cumplimiento.<br \/>&nbsp;<br \/>6. Existencia de autoridad leg\u00edtima; causa justa; intenci\u00f3n debida; \u00faltimo recurso; medios proporcionales y posibilidades razonables de \u00e9xito.<br \/>&nbsp;<br \/>7. Existen indicaciones de que Egipto estar\u00eda planteando una medida de ese tipo, en colaboraci\u00f3n con el gobierno tunecino, para armar a los rebeldes localizados en distintas zonas de la Tripolitania.<\/p>\n<p>8. De especial importancia en este sentido es la existencia de un acuerdo firmado entre Italia y Libia, en 2008, por el que la primera se autoimpone la limitaci\u00f3n de que su territorio no sea utilizado como base para ataques contra Libia. Roma sostiene actualmente que dicho acuerdo est\u00e1 suspendido (pero no anulado, dado que el Parlamento italiano, el \u00fanico con competencia para tomar esa decisi\u00f3n, no se ha pronunciado todav\u00eda al respecto).<\/p>\n<div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto para Real Instituto Elcano, ARI N. 51Madrid, 14 de marzo de 2011 Tema: An\u00e1lisis &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":194,"featured_media":4728,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,140],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-4729","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Libia: prueba de fuego para la comunidad internacional - IECAH<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Egipto\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/libia-prueba-de-fuego-para-la-comunidad-internacional\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Libia: prueba de fuego para la comunidad internacional - IECAH\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Egipto\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/libia-prueba-de-fuego-para-la-comunidad-internacional\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IECAH\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2011-03-13T23:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-08-04T13:11:31+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/art0002.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"163\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"81\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jes\u00fas A. 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