{"id":6163,"date":"2012-06-04T23:00:00","date_gmt":"2012-06-04T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=6163"},"modified":"2021-09-23T14:39:03","modified_gmt":"2021-09-23T14:39:03","slug":"suenan-tambores-de-guerra-en-sudan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/suenan-tambores-de-guerra-en-sudan\/","title":{"rendered":"Suenan tambores de guerra en Sud\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption\" style=\"float: left; margin-right: 10px;\" title=\"Fuente foto: http:\/\/anasalva.wordpress.com\/\" src=\"http:\/\/www.intereconomia.com\/sites\/default\/files\/imagecache\/ancho668\/33622\/cck_images\/sudan-del-sur-600x400_0.jpg\" alt=\"costademarfilfotoanasalva\" width=\"150\" height=\"105\" \/><\/p>\n<p>Tras d\u00e9cadas de guerra civil que acabaron con las vidas de unos dos millones de sudaneses, el 9 de junio de 2011 se consumaba la secesi\u00f3n definitiva de Sud\u00e1n. Un triunfo que permit\u00eda ilusionarse con la posibilidad de una convivencia pac\u00edfica y un futuro prometedor para ambas naciones. Sin embargo, hoy Sud\u00e1n y Sud\u00e1n del Sur se encuentran nuevamente enfrentados en un conflicto armado por recursos, tierras, petr\u00f3leo, religi\u00f3n y factores \u00e9tnicos, que amenaza con convertirse en la pr\u00f3xima gran guerra del continente africano.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"caption\" style=\"float: left; margin-right: 10px;\" title=\"Fuente foto: http:\/\/anasalva.wordpress.com\/\" src=\"http:\/\/www.intereconomia.com\/sites\/default\/files\/imagecache\/ancho668\/33622\/cck_images\/sudan-del-sur-600x400_0.jpg\" alt=\"costademarfilfotoanasalva\" width=\"200\" height=\"140\" \/><\/p>\n<p>Por Diego Sanjurjo<\/p>\n<p>Tras d\u00e9cadas de guerra civil que acabaron con las vidas de unos dos millones de sudaneses, el 9 de junio de 2011 se consumaba la secesi\u00f3n definitiva de Sud\u00e1n. Un triunfo que permit\u00eda ilusionarse con la posibilidad de una convivencia pac\u00edfica y un futuro prometedor para ambas naciones. Sin embargo, hoy Sud\u00e1n y Sud\u00e1n del Sur se encuentran nuevamente enfrentados en un conflicto armado por recursos, tierras, petr\u00f3leo, religi\u00f3n y factores \u00e9tnicos, que amenaza con convertirse en la pr\u00f3xima gran guerra del continente africano.<\/p>\n<p>Cuando a finales de marzo comenzaron los enfrentamientos en la frontera internacional de facto entre ambos pa\u00edses, nadie pod\u00eda imaginar que ser\u00eda Sud\u00e1n del Sur quien se lanzar\u00eda sorpresivamente al ataque, mandando marchar a sus tropas en direcci\u00f3n al norte, capturando la disputada regi\u00f3n petrolera de Heglig y alardeando de conquistar m\u00e1s territorios. En el conflicto sudan\u00e9s, el sur siempre hab\u00eda jugado el rol de v\u00edctima y, a\u00fan cuando sus l\u00edderes argumentan haber actuado en autodefensa, la arremetida fue excesiva e inesperada, sobre todo considerando las consecuencias que traer\u00eda. En Juba, la capital de Sud\u00e1n del Sur, dec\u00edan haber recuperado un territorio que les pertenec\u00eda. En Jartum, la capital de Sud\u00e1n, el parlamento no dud\u00f3 en declarar la guerra.<\/p>\n<p>Las dificultades se ven\u00edan dando desde la secesi\u00f3n. La independencia de Sud\u00e1n del Sur no produjo un acuerdo sobre contenciosos clave para ambos pa\u00edses: los l\u00edderes deb\u00edan encontrar supuestamente una manera de atribuir a uno u otro pa\u00eds los territorios en litigio, definir el trazado de la frontera y decidir sobre los derechos y la suerte de los ciudadanos de un Estado que viven en el otro. Pero, sobre todo, deb\u00edan dividir las ganancias del crudo, un recurso vital para ambos pa\u00edses. Aunque la mayor\u00eda de los yacimientos est\u00e1n en el nuevo pa\u00eds, es en el norte donde se encuentran las refiner\u00edas, oleoductos y puertos necesarios para su procesamiento y exportaci\u00f3n. Tras meses de negociaciones infructuosas sobre las tarifas que el sur pagar\u00eda al norte por el uso de su infraestructura, Juba acus\u00f3 en enero a Jartum de estar robando parte del petr\u00f3leo durante el transporte y resolvi\u00f3 detener la producci\u00f3n de crudo para forzar un acuerdo. El norte admiti\u00f3 el saqueo, pero se justific\u00f3 alegando que lo hac\u00eda para solventar el impago de los gastos de transporte y no cedi\u00f3 en su posici\u00f3n. Desde entonces no fluye crudo en el sur y s\u00f3lo cerca de la mitad en el norte, dejando ambas econom\u00edas al borde del abismo.<\/p>\n<p>El estancamiento en las negociaciones no signific\u00f3 un alto a la violencia. Ambos pa\u00edses financian desde hace d\u00e9cadas grupos rebeldes de uno y otro lado de la frontera. Una \u00abguerra fr\u00eda\u00bb que comenzar\u00eda a calentarse en abril cuando tras un enfrentamiento en el territorio disputado de Teshwin, entre el ej\u00e9rcito de Sud\u00e1n y el grupo rebelde darfuriano Movimiento Justicia e Igualdad, apoyado por el ej\u00e9rcito de Sud\u00e1n del Sur, se toma en Juba la sorpresiva decisi\u00f3n de contraatacar y no parar hasta llegar a Heglig. La presi\u00f3n internacional, pero sobre todo la declaraci\u00f3n de guerra y el temor a una contraofensiva sudanesa, terminaron por hacer retroceder al ej\u00e9rcito de Sud\u00e1n del Sur, dejando Heglig saqueada y en llamas y cientos de muertos entre civiles y soldados de ambos bandos (ver mapa de la regi\u00f3n en el enlace al final del art\u00edculo).<\/p>\n<p>Desde entonces, los tambores de guerra suenan m\u00e1s fuerte que nunca en ambos pa\u00edses. Los gobiernos se han encargado de avivar el miedo y el odio que enfrenta a ambos pueblos, llevando a cabo procesos masivos de reclutamiento y logrando que personas sumidas en la m\u00e1s absoluta pobreza donen lo que tienen por la causa. A pesar de las t\u00edmidas negociaciones que se llevan a cabo en Etiop\u00eda, bajo la tutela del mediador de la Uni\u00f3n Africana y ex presidente de Sud\u00e1frica, Thabo Mbeki, decenas de miles de soldados esperan a cada lado de la frontera por una m\u00e1s que probable invasi\u00f3n terrestre desde el norte. El presidente de Sud\u00e1n, Omar al-Bashir, buscado por la Corte Penal Internacional por cr\u00edmenes de guerra y cr\u00edmenes contra la humanidad, se ha visto humillado por un ej\u00e9rcito enemigo que hasta hace pocos a\u00f1os no era m\u00e1s que una simple guerrilla. Ha asegurado no volver a negociar, aplastar a los \u00abinsectos\u00bb y \u00abacabar con el gobierno de Sud\u00e1n del Sur\u00bb. La pregunta ya no parece ser si habr\u00e1 una guerra, sino cu\u00e1ndo comenzar\u00e1.<\/p>\n<p><strong>El espejismo<\/strong><\/p>\n<p>Los sudaneses s\u00f3lo conocen la paz por episodios fugaces y espor\u00e1dicos. Las fronteras artificiales que les dej\u00f3 el colonialismo albergan una amalgama imposible de etnias, razas y religiones. Desde su independencia de Gran Breta\u00f1a, en 1956, las guerras civiles se han cobrado m\u00e1s de dos millones de vidas. La din\u00e1mica raramente ha cambiado: un Estado autocr\u00e1tico, \u00e1rabe, islamista y centralista en el norte contra unos rebeldes menos musulmanes, m\u00e1s cristianos y m\u00e1s pobres en el sur.<\/p>\n<p>La independencia de Sud\u00e1n del Sur, hace ahora once meses, deb\u00eda poner fin a todo ello. Cuando al fin se consigui\u00f3, miles de ciudadanos salieron a las calles a festejarla. La secesi\u00f3n llegaba como consecuencia de un refer\u00e9ndum celebrado unos meses atr\u00e1s y previsto en el Plan Global de Paz de 2005 (PGP), cimentado por los EEUU. El refer\u00e9ndum se hab\u00eda saldado con un 98% de votos a favor de la independencia y representaba un \u00e9xito extraordinario para la diplomacia internacional. La tan ansiada paz parec\u00eda estar al alcance de la mano de los sudaneses del Sur y muchos expertos la secundaban. El argumento era simple pero consistente: ni el norte ni el sur podr\u00edan sobrevivir sin los ingresos del petr\u00f3leo. Los yacimientos le pertenecer\u00edan al sur pero serian in\u00fatiles sin la infraestructura y puertos del norte. Ambas econom\u00edas eran inviables por s\u00ed solas y, en consecuencia, los dos pa\u00edses estar\u00edan obligados a cooperar entre s\u00ed para sobrevivir. La paz ser\u00eda el \u00fanico camino posible.<\/p>\n<p>No fue as\u00ed. El mismo petr\u00f3leo que deb\u00eda asegurar la convivencia est\u00e1 desatando ahora la guerra. La falta de informes independientes, estad\u00edsticas confiables e incluso mapas precisos de una regi\u00f3n subdesarrollada, incluso para \u00c1frica, dificulta entender con exactitud qu\u00e9 caus\u00f3 el descarrilamiento. No obstante, puede convenirse que los expertos m\u00e1s optimistas no tomaron en consideraci\u00f3n tres puntos cruciales del proceso.<\/p>\n<p>Primero, no se crey\u00f3 relevante que no estuviera fijado el precio que pagar\u00eda el sur por el uso de los oleoductos de Sud\u00e1n. Los 350.000 barriles diarios que se extraen en el sur componen el 98% de sus ingresos y suponen cerca de la mitad de la producci\u00f3n total de petr\u00f3leo del norte. Se daba por contado que ambos pa\u00edses no tendr\u00edan otra opci\u00f3n que llegar a un acuerdo y por eso el PGP dejaba esta cuesti\u00f3n abierta. Sin embargo, a la hora de negociar, Juba no quer\u00eda pagar m\u00e1s de 1 d\u00f3lar por barril transportado y Jartum ped\u00eda 36.<\/p>\n<p>Segundo, se crey\u00f3 que las ganancias del petr\u00f3leo que aseguraban el bienestar de la poblaci\u00f3n ser\u00edan la prioridad de ambos gobiernos, lo que los obligar\u00eda a negociar. No fue as\u00ed, por cuanto que tanto en Juba como en Jartum se prefiri\u00f3 priorizar el mantenimiento del poder. Contra todo pron\u00f3stico y a pesar de las grav\u00edsimas consecuencias que tendr\u00e1 para su propia econom\u00eda a mediano y largo plazo, al cortar el suministro de crudo al norte, el presidente de Sud\u00e1n del Sur, Salva Kiir Mayardit, se asegur\u00f3 el respaldo de la poblaci\u00f3n, al menos a corto plazo: en el reci\u00e9n creado pa\u00eds, el \u00fanico rasgo identitario que comparte la totalidad de la poblaci\u00f3n es el odio al vecino opresor del norte. De igual manera, cuando el corte del suministro comenz\u00f3 a causar p\u00e1nico en el norte, en vez de ceder ante la presi\u00f3n, al-Bashir intensific\u00f3 la lucha contra los rebeldes del sur consiguiendo que la poblaci\u00f3n mirara hacia otro lado. Infringiendo acuerdos pactados con el sur, bombarde\u00f3 una y otra vez ciudades fronterizas y territorios disputados hasta acabar con la paciencia de los dirigentes en Juba.<\/p>\n<p>Tercero, se subestim\u00f3 la importancia de los yacimientos que quedaron al norte de la frontera tras la secesi\u00f3n y a los que Jartum todav\u00eda tiene acceso. Si bien estos representan s\u00f3lo una cuarta parte del total, siguen siendo suficientes para un gobierno al que no le tiembla el pulso si tiene que asfixiar a su poblaci\u00f3n con tal de no ceder ante el enemigo.<\/p>\n<p>Estos tres puntos obstaculizan la l\u00f3gica que hubiera obligado a los l\u00edderes a ceder y a no agotar la v\u00eda diplom\u00e1tica. Se enmarcan dentro de una l\u00f3gica de guerra de la que ambos gobiernos no pueden o no saben como escapar, quiz\u00e1s en parte debido a que no conocen otro camino. Nadie ignoraba hace un a\u00f1o que Sud\u00e1n del Sur no estaba listo para la independencia y que las verdaderas dificultades comenzar\u00edan tras la secesi\u00f3n. El precio de una libertad precipitada era alto, pero la miseria y la violencia tampoco pod\u00edan dilatarse. Cumpli\u00e9ndose su primer a\u00f1o de existencia, las alarmantes similitudes con su antiguo opresor ofenden a quienes lucharon por su independencia: una corrupci\u00f3n de tal magnitud que se calcula que una cuarta parte de los 14 billones de d\u00f3lares que ha ingresado el pa\u00eds por el petr\u00f3leo desde el 2005 ha desaparecido; un gobierno que juega al l\u00edmite y se arriesga continuamente a una guerra sin cuartel con tal de poseer nuevos yacimientos; un ej\u00e9rcito depredador que se queda con la gran mayor\u00eda de las reservas; e incluso una cultura gubernamental xen\u00f3foba que viene ocasionando revueltas civiles entre distintas tribus con m\u00e1s de 3.000 muertes en lo que va del a\u00f1o.<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica de Sud\u00e1n resalta la necesidad de un sistema de justicia internacional, a la vez que demuestra sus l\u00edmites. Resulta inevitable cometer el error de demandar el cumplimiento de valores y derechos humanos universales a l\u00edderes y sociedades que todav\u00eda no los han incorporado. Asimismo, la sorpresiva embestida de Sud\u00e1n del Sur para hacerse con el control de Heglig demuestra la desesperaci\u00f3n y desconfianza del gobierno con una comunidad internacional que, a pesar de haber empleado toda la condena ret\u00f3rica posible, no es capaz de protegerlos ni de evitar las continuas agresiones de Jartum. Este argumento es cierto, aunque sobreestima la atenci\u00f3n que se le presta internacionalmente al conflicto y descuida la incapacidad de su propio cuerpo diplom\u00e1tico para conseguir resultados. No obstante, s\u00ed refleja las limitaciones de la diplomacia internacional sobre un l\u00edder del calibre de al-Bashir, contra quien en las \u00faltimas d\u00e9cadas distintos actores internacionales han empleado herramientas de influencia internacional de todo tipo sin mayor \u00e9xito. Los EEUU incluso lanzaron un ataque con misiles bal\u00edsticos sobre Jartum en 1998 despu\u00e9s de los ataques de Al Qaeda a embajadas estadounidenses en Kenya y Tanzania. Pero al-Bashir sigue libre, sus fuerzas de seguridad siguen cometiendo atrocidades y el r\u00e9gimen no se deja amilanar.<\/p>\n<p><strong>Consecuencias pol\u00edticas y humanitarias<\/strong><\/p>\n<p>Al alcanzar la independencia Sud\u00e1n del Sur no s\u00f3lo se convirti\u00f3 en el pa\u00eds m\u00e1s reciente del mundo, sino tambi\u00e9n en uno de los m\u00e1s pobres. Una guerra abierta con Sud\u00e1n tendr\u00eda efectos devastadores para una poblaci\u00f3n que ya subsiste en condiciones extremas, con algunos de los peores indicadores de salud del mundo y en d\u00f3nde m\u00e1s del 90% de los habitantes vive con menos de 1 d\u00f3lar al d\u00eda. En los \u00faltimos a\u00f1os, organizaciones humanitarias hab\u00edan logrado atenuar dr\u00e1sticamente la emergencia humanitaria masiva y generalizada que sufr\u00eda el pa\u00eds hasta la firma del PGP en 2005. El corte de suministro de crudo y la nueva ola de violencia de este a\u00f1o vuelven a convertir la situaci\u00f3n en absolutamente cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Los nuevos acontecimientos amenazan con empujar a millones a la hambruna y a la pobreza extrema y desbordan los esfuerzos de la comunidad humanitaria. Seg\u00fan la Oficina para la Coordinaci\u00f3n de Asuntos Humanitarios (OCHA), de los 9 millones de habitantes que tiene Sud\u00e1n del Sur, 5 millones sufrir\u00e1n un d\u00e9ficit alimentario este a\u00f1o y un mill\u00f3n adicional sufrir\u00e1 un d\u00e9ficit alimentario severo. Desde enero, las luchas fronterizas han causado decenas de miles de muertos y s\u00f3lo en Sud\u00e1n del Sur ya hay m\u00e1s de 143.000 desplazados que se suman a m\u00e1s de 130.000 refugiados de pa\u00edses vecinos y a 375.000 retornados del norte que han venido en busca de un futuro mejor en su nuevo pa\u00eds. Un pa\u00eds con una econom\u00eda que, al igual que en el caso de Sud\u00e1n, es actualmente incapaz de sobrellevar una guerra. Si estallara, ambos lados se ir\u00edan a la ruina y podr\u00eda terminar habiendo uno o incluso dos nuevos estados fallidos.<\/p>\n<p>Pero la guerra no s\u00f3lo tendr\u00eda efectos devastadores internos, sino que podr\u00eda tambi\u00e9n tentar a otros pa\u00edses vecinos a tomar partido. Es el caso de Uganda, por ejemplo, que sospecha que el gobierno de Sud\u00e1n no s\u00f3lo apoya sino tambi\u00e9n financia al Ej\u00e9rcito de Resistencia del Se\u00f1or, el grupo guerrillero paramilitar ugand\u00e9s de Joseph Kony. Tampoco se le escapa a ning\u00fan l\u00edder de la regi\u00f3n que la frontera de ambos pa\u00edses marca una l\u00ednea divisoria que corta el continente de este a oeste y que separa a musulmanes y cristianos. Por lo tanto, existe un riesgo considerable de que el conflicto se vea replicado en otros lugares con caracter\u00edsticas similares, como por ejemplo en la vol\u00e1til Nigeria.<\/p>\n<p><strong>Evitando el desastre<\/strong><\/p>\n<p>La soluci\u00f3n para evitar un aumento de la violencia es financiera: si los l\u00edderes en Jartum y Juba pudieran llegar a un acuerdo sobre la divisi\u00f3n de los ingresos del petr\u00f3leo, el resto de las piezas se pondr\u00edan en su sitio. Que ello suceda sin ayuda externa o s\u00f3lo con la mediaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Africana parece improbable. Otros actores internacionales pueden romper el estancamiento y la l\u00f3gica de guerra.<\/p>\n<p>Los nuevos incidentes disminuyen la capacidad de acci\u00f3n de los actores internacionales, debido a que las econom\u00edas en ca\u00edda libre de ambos pa\u00edses no dejan mucho lugar a la coacci\u00f3n. No obstante, quedan todav\u00eda posibilidades: la suspensi\u00f3n de sanciones pasadas puede resultar tentadora para Sud\u00e1n y a diferencia de \u00e9ste, Sud\u00e1n del Sur sigue siendo susceptible a la condena internacional, lo que permite un mayor margen de acci\u00f3n. La reciente conquista de Heglig da\u00f1\u00f3 su reputaci\u00f3n en la comunidad internacional, en tanto que humill\u00f3 a EEUU, quien hab\u00eda apoyado fuertemente su independencia y lo hab\u00eda provisto de recursos y ayuda diplom\u00e1tica, y enfureci\u00f3 a la ONU, ya que incluso el Secretario General, Ban Ki-moon, hab\u00eda dado personalmente la orden directa al presidente Kiir de retirar sus tropas y fue desobedecido. Ahora Juba deber\u00e1 hacer un esfuerzo por restituir su compromiso con la comunidad internacional, mientras que \u00e9sta deber\u00e1 reconstruir su credibilidad con Juba. Las consecuencias de una guerra ameritan un nuevo y mayor esfuerzo.<\/p>\n<p>El Consejo de Seguridad de la ONU ya dio un primer paso importante con la adopci\u00f3n de la resoluci\u00f3n 2046, implementando nuevas herramientas de influencia que la Uni\u00f3n Africana actualmente no posee, como la imposici\u00f3n de plazos concretos respaldados por sanciones cre\u00edbles. Pero, sin duda alguna, los actores con mayor influencia sobre ambos pa\u00edses son EEUU y China. Para EEUU no deber\u00eda ser dif\u00edcil disuadir al sur de nuevas imprudencias e incursiones. Sin embargo, es China, sobre todo, quien debe dar un paso al frente, ya que es el mejor posicionado para garantizar un acuerdo de paz duradero. Trat\u00e1ndose de una de las fuentes de importaci\u00f3n de petr\u00f3leo m\u00e1s importantes del gigante asi\u00e1tico, la paz entre ambos pa\u00edses es de su mayor inter\u00e9s y podr\u00eda derivar en un cambio de su doctrina de no interferencia. Tanto EEUU como China deben presionar a ambos pa\u00edses para que lleguen a un acuerdo y luego garantizar la implementaci\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>Finalmente, hay un elemento crucial sin el cual jam\u00e1s ser\u00e1 posible una paz duradera. La dificultad a\u00f1adida en Sud\u00e1n es que no abarca s\u00f3lo un conflicto, sino muchos conflictos conectados entre s\u00ed. La marginalizaci\u00f3n de grupos \u00e9tnicos y religiosos por parte del gobierno produjo el surgimiento de distintos movimientos rebeldes a lo largo de su territorio. Tres de ellos destacan sobre el resto: el grupo rebelde Movimiento Justicia e Igualdad de la regi\u00f3n de Darfur, situada en el Sud\u00e1n occidental, los rebeldes de las monta\u00f1as de Nuba, al este de Heglig, y los rebeldes de Nilo Azul, al este del pa\u00eds. Aliados a Sud\u00e1n del Sur y unidos por la causa, se encontraron del lado equivocado de la frontera tras la secesi\u00f3n y llevan a\u00f1os inmersos en luchas inclementes contra las fuerzas armadas de Jartum. La implementaci\u00f3n y el mantenimiento, a mediano y largo plazo, de un acuerdo integral Norte-Sur, pasa necesariamente por la realizaci\u00f3n de un proceso pol\u00edtico conciliatorio paralelo Norte-Norte, dirigido a solucionar la situaci\u00f3n de estas poblaciones marginales. Sin al menos cierto progreso en un proceso semejante, ambos pa\u00edses seguir\u00e1n apoyando una guerra fr\u00eda que contamina el ambiente y boicotea cualquier posible acuerdo.<\/p>\n<p>Mapa adjunto (USAID, 2012):<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/en\/3\/3e\/USAID_2001_SudanOil&amp;GasConcessionsMap_UTexLib.jpg\">http:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/en\/3\/3e\/USAID_2001_SudanOil&amp;GasConcessionsMap_UTexLib.jpg<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras d\u00e9cadas de guerra civil que acabaron con las vidas de unos dos millones de &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":321,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,366],"tags":[196],"iecah_area":[],"iecah_language":[387],"class_list":["post-6163","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-articulos-propios","tag-construccion-de-paz-cp","iecah_language-espanol"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - 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