{"id":6995,"date":"2013-12-28T23:00:00","date_gmt":"2013-12-28T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=6995"},"modified":"2021-08-03T14:33:10","modified_gmt":"2021-08-03T14:33:10","slug":"2014-ninguna-guerra-a-gran-escala-pero-si-interminables-conflictos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/2014-ninguna-guerra-a-gran-escala-pero-si-interminables-conflictos\/","title":{"rendered":"2014: ninguna guerra a gran escala, pero s\u00ed interminables conflictos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-6994\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/guerra.jpg\" alt=\"guerra\" style=\"margin-right: 5px; float: left;\" class=\"caption\" height=\"80\" width=\"120\" srcset=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/guerra.jpg 560w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/guerra-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 120px) 100vw, 120px\" \/><strong>Para El Pa\u00eds<\/strong><\/p>\n<p>El conflictivo panorama planetario da la raz\u00f3n a Sigmund Freud cuando aseguraba que \u00abla violencia, individual o colectiva, que acompa\u00f1a&#8230;<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-6994\" style=\"margin-right: 5px; float: left;\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/guerra.jpg\" class=\"caption\" alt=\"guerra\" height=\"120\" width=\"180\" srcset=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/guerra.jpg 560w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/guerra-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 180px) 100vw, 180px\" \/><\/p>\n<p><strong>Para El Pa\u00eds<\/strong><\/p>\n<p>El conflictivo panorama planetario da la raz\u00f3n a Sigmund Freud cuando aseguraba que \u00abla violencia, individual o colectiva, que acompa\u00f1a a la condici\u00f3n humana desde el origen de los tiempos, puede ser limitada, relativamente controlada, legalmente regulada e incluso castigada, pero nunca exterminada\u00bb. Hoy no hay grandes conflictos armados internacionales pero, por el contrario, la paz brilla por su ausencia en muchos lugares sumidos en interminables conflictos intraestatales. Y esto define tanto a los desarrollados en los Estados fr\u00e1giles como a los que afectan a sociedades donde formalmente no existe una guerra, pero donde la violencia an\u00f3nima y diaria es ya un rasgo gen\u00e9tico.<\/p>\n<p>Entre otras cosas la historia ense\u00f1a que la violencia es el principio central de la organizaci\u00f3n social. Tambi\u00e9n muestra que solo es considerada negativa si deviene en derrota, pero que si le acompa\u00f1a la victoria termina por ser mayoritariamente percibida como virtuosa. Sobre estos presupuestos, y a base de guerras, se han conformado buena parte de los actuales Estados nacionales y se ha dirimido el liderazgo global, regional o local a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>Una panor\u00e1mica actual del mundo globalizado nos muestra que, para quienes habitamos en democracias consolidadas, la violencia organizada ya ha dejado de ser un instrumento \u00fatil para solucionar problemas. Dicho sin frivolidad alguna, hasta podr\u00edamos pensar que la guerra ha pasado de moda entre nosotros \u2014cuando disponemos de otros mecanismos m\u00e1s insidiosos, pero no menos letales, para defender nuestros privilegios e intereses\u2014, reserv\u00e1ndola \u00fanicamente como instrumento de \u00faltimo recurso cuando est\u00e1 en peligro un statu quo que lleva d\u00e9cadas favoreci\u00e9ndonos. Esto no quiere decir, por supuesto, que nuestra estabilidad estructural sea irreversible; por eso debemos ocuparnos diariamente de perfeccionar un sistema que permita resolver pac\u00edficamente los conflictos que nos afecten. Pero sabemos igualmente que quienes disfrutamos de esa situaci\u00f3n somos minor\u00eda en un mundo en el que las brechas de desigualdad no hacen m\u00e1s que aumentar y, adem\u00e1s, somos corresponsables del malestar e inseguridad de muchos de nuestros semejantes.<\/p>\n<p>Por eso son muchos (mayor\u00eda) quienes rechazan esa visi\u00f3n t\u00edpica de las democracias occidentales, empezando por los que nada tienen que perder y nada esperan de un orden internacional que consideran injusto, ni de unas autoridades locales que, frecuentemente, son los principales violadores de sus derechos. No puede extra\u00f1ar, en consecuencia, que sean tambi\u00e9n muchos a\u00fan los que entienden la violencia como el \u00fanico instrumento a mano para subvertir su desfavorable situaci\u00f3n o, cuando el conflicto se prolonga sine die, en la mejor opci\u00f3n vital. Tomar las armas se convierte, as\u00ed, en la menos mala de todas las alternativas existentes para quienes, individual o colectivamente, pretenden satisfacer sus necesidades diarias, garantizar su propia seguridad y tratar de imponer su dictado. Para muchos de ellos la violencia ha dejado de ser un instrumento al servicio de un objetivo pol\u00edtico, para convertirse en un fin en s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Hoy, en una apresurada ojeada, podemos afortunadamente confirmar que, muy al contrario de lo ocurrido durante el pasado siglo, la guerra en Europa brilla por su ausencia. Sin que se haya digerido totalmente la implosi\u00f3n de la URSS y de Yugoslavia, y aunque se registren puntuales brotes de violencia callejera, el continente es una isla de estabilidad en la que no se vislumbra a medio plazo ning\u00fan proceso que no se pueda gestionar sin recurrir a las armas. A pesar de sus notables errores y carencias \u2014como se acaba de constatar en el Consejo Europeo de diciembre, saldado sin avances apreciables en la operatividad de la Pol\u00edtica Com\u00fan de Seguridad y Defensa\u2014, la Uni\u00f3n Europea sigue siendo el m\u00e1s exitoso experimento hist\u00f3rico de prevenci\u00f3n de conflictos violentos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de lograr que la guerra haya quedado eliminada de la agenda de los Veintiocho, su poderoso influjo \u2014junto con el de la OSCE\u2014 ha coadyuvado para que ninguno de los problemas europeos haya derivado en violencia abierta, encarrilando a los pa\u00edses balc\u00e1nicos hacia Bruselas y aliviando las tensiones internas de minor\u00edas hist\u00f3ricamente maltratadas. Hoy el mayor foco de tensi\u00f3n se vive en torno a Ucrania, disputada abiertamente por Mosc\u00fa y Bruselas, pero no debemos suponer que ese forcejeo vaya m\u00e1s all\u00e1 de la mesa de negociaciones. Lo mismo cabe decir de la tensi\u00f3n b\u00e1ltica, con Rusia procurando restablecer su influencia en su vecindad, y de los crecientes problemas internos de Turqu\u00eda, aunque la pacificaci\u00f3n del conflicto kurdo a\u00fan est\u00e9 lejos.<\/p>\n<p>Por su parte, en Am\u00e9rica la imagen es enga\u00f1osa si solo se piensa en Colombia como el \u00fanico conflicto abierto. Precisamente la resoluci\u00f3n de ese dilatado episodio de violencia puede ser una de las mejores noticias de 2014, tras haber cimentado un proceso de negociaci\u00f3n que asume que con las armas no hay futuro para nadie. El visible rearme en el que est\u00e1n metidos varios gobiernos, traspasando los l\u00edmites de la mera defensa nacional, es un factor bel\u00edgeno nada desde\u00f1able. As\u00ed, cabe identificar a Brasil, en su intento por consolidar un liderazgo regional que busca, potenciando su m\u00fasculo militar, un hueco entre unos Estados Unidos hegem\u00f3nicos y unos vecinos (con Venezuela como punta de lanza) que ensayan improbables v\u00edas alternativas.<\/p>\n<p>No existe ninguna guerra continental, pero son varias las ciudades centroamericanas y sudamericanas que encabezan la clasificaci\u00f3n de los lugares m\u00e1s violentos del planeta. Esta violencia an\u00f3nima es el resultado, en primer lugar, de la brutal desigualdad reinante- a pesar de los indudables datos de crecimiento econ\u00f3mico-, que excluye a una gran parte de la poblaci\u00f3n de los beneficios de unos sistemas que solo aprovechan a unos pocos. A eso se suman unas fuerzas de seguridad incapaces de garantizar la seguridad ciudadana (Argentina ha sido el m\u00e1s reciente apunte medi\u00e1tico con motivo de huelgas policiales inusitadas). No es menor tampoco el efecto multiplicador de unos grupos privados (mafias, maras, c\u00e1rteles, bandas&#8230;) que cuestionan frontalmente el monopolio del Estado en el uso de la fuerza y que disponen de medios sobrados para comprar voluntades en todos los niveles del Estado. Pero tambi\u00e9n, en un proceso que se retroalimenta constantemente, es el reflejo de una privatizaci\u00f3n de la seguridad que deja en situaci\u00f3n de extrema vulnerabilidad a quien no pueda costearse directamente la suya.<\/p>\n<p>M\u00e1s oscura es la situaci\u00f3n en \u00c1frica Subsahariana, donde ni siquiera Sur\u00e1frica est\u00e1 a salvo de una oleada de inestabilidad que puede arruinar el mod\u00e9lico esfuerzo de un Nelson Mandela encumbrado, con raz\u00f3n, a los altares de la construcci\u00f3n de la paz. Desgraciadamente tanto el conflicto de Mal\u00ed, como los RCA y RDC o los que asolan a Sud\u00e1n (Darfur) y Sud\u00e1n del Sur (ahora sumido en un choque fratricida) son cualquier cosa menos novedades. En estos y en tantos otros casos (Chad, Nigeria, N\u00edger&#8230;), al margen de su escaso reflejo medi\u00e1tico, se multiplican causas estructurales tan conocidas como desatendidas durante d\u00e9cadas- fracasos de convivencia entre distintos, insatisfacci\u00f3n de necesidades elementales, corrupci\u00f3n generalizada, inquietante debilidad del Estado, ominosa discriminaci\u00f3n \u00e9tnica y\/o religiosa, represi\u00f3n y permanente violaci\u00f3n de derechos&#8230;-, a las que solo queda por a\u00f1adir la gota que colme el vaso de la paciencia de unas poblaciones que nada bueno esperan de sus gobernantes.<\/p>\n<p>Ninguno de estos problemas tiene soluci\u00f3n militar, dado que sus ra\u00edces corresponden a la esfera social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica. Eso supone que est\u00e1n condenados al fracaso todos los (limitados y selectivos) esfuerzos militares sobrevenidos- lo que supone de partida asumir la inoperancia de los sistemas de alerta y acci\u00f3n tempranas-, si no existe la necesaria voluntad pol\u00edtica para activar preventivamente respuestas multilaterales y multidimensionales que entiendan que la promoci\u00f3n del desarrollo es la v\u00eda m\u00e1s directa para lograr mayores niveles de seguridad. Ning\u00fan contingente militar puede m\u00e1s que paliar, en el mejor de los casos, los efectos m\u00e1s llamativos del problema; pero nunca podr\u00e1 por s\u00ed solo enderezar el rumbo de unos procesos que, a falta de soluciones omnicomprensivas, corren el riesgo de reabrirse de inmediato (baste recordar que m\u00e1s del 40% de las guerras actuales son mera repetici\u00f3n de conflictos mal cerrados).<\/p>\n<p>El escaso inter\u00e9s de la comunidad internacional en el futuro de la regi\u00f3n- vista solo bajo la \u00f3ptica de un foco de amenaza terrorista, comercios il\u00edcitos y emisi\u00f3n de emigrantes, y la del depredador de sus inmensas riquezas-, la debilidad de las organizaciones regionales (comenzando por la Uni\u00f3n Africana) y la interesada fragilidad de muchos de estos Estados lleva a prever una continuaci\u00f3n de la inestabilidad y de los conflictos violentos que hoy la caracterizan.<\/p>\n<p>Cuando se cumplen tres a\u00f1os desde el arranque de la mal llamada primavera \u00e1rabe, solo ha habido cuatro pa\u00edses en los que el dictador ha ca\u00eddo; pero en ninguno de los veintid\u00f3s se ha producido un verdadero cambio de r\u00e9gimen. Con el macabro protagonismo de Siria \u2014sin esperanza de que Ginebra 2 aporte soluci\u00f3n alguna\u2014, nada ha cambiado para mejor en Yemen, mientras se cruzan apuestas sobre si T\u00fanez puede evitar el retroceso violento que viven Libia y Egipto. Aunque con distinto grado de intensidad, las movilizaciones que experimenta el mundo \u00e1rabe muestra claramente el agotamiento de unos reg\u00edmenes pol\u00edticos fracasados. Su suicida resistencia pronostica que la regi\u00f3n seguir\u00e1 sometida a convulsiones recurrentes, de las que ning\u00fan pa\u00eds est\u00e1 a salvo, en la medida en que todos ellos comparten un diagn\u00f3stico altamente negativo tanto desde la perspectiva del desarrollo (incluso en las petromonarqu\u00edas del Golfo) como de la seguridad (con la renovada fuerza de la amenaza yihadista por doquier).<\/p>\n<p>Si a eso se a\u00f1ade que ni Afganist\u00e1n ni Irak, ni mucho menos el que enfrenta a Israel con sus vecinos, son ejemplos exitosos de resoluci\u00f3n de conflictos, podemos concluir que en la \u00f3rbita \u00e1rabo-musulmana se multiplican los focos de violencia que seguir\u00e1n ocupando la atenci\u00f3n durante 2014. Por el contrario, uno de los soplos de esperanza m\u00e1s significativos de la agenda internacional es la posibilidad de que termine por cuajar el proceso de acercamiento entre Washington y Teher\u00e1n, por muchas que sean las asignaturas pendientes y los previsibles esfuerzos de Israel y Arabia Saud\u00ed por abortarlo.<\/p>\n<p>Asia-Pac\u00edfico es, por \u00faltimo, el escenario que con cierto toque sensacionalista parece llamado a privar del sue\u00f1o a los amantes de la paz. Aunque es innegable que los dos gigantes mundiales \u2014EE UU y China\u2014 est\u00e1n inmersos en una din\u00e1mica de tanteo en el \u00e1rea, no cabe dar por sentado que sus diferencias vayan a traducirse necesariamente en violencia. Aunque ninguno de los dos tiene inter\u00e9s en provocar un estallido que dif\u00edcilmente servir\u00eda a sus intereses, eso no quita para que ambos realicen calculados movimientos ajedrec\u00edsticos para ir ocupando posiciones de ventaja, tratando atraer a los vecinos a su respectiva \u00f3rbita. Pero si esto decepciona a los aficionados a las novedades y las emociones fuertes, ya se perfilan a la vuelta de la esquina tres nuevos escenarios conflictivos: el \u00c1rtico, el ciberespacio y el espacio exterior. En suma, la voluntad de poder de la que hablaba Nietzsche nos asegura que las guerras seguir\u00e1n formando parte de nuestro futuro.<\/p>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para El Pa\u00eds El conflictivo panorama planetario da la raz\u00f3n a Sigmund Freud cuando aseguraba &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":194,"featured_media":6994,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,140],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-6995","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>2014: ninguna guerra a gran escala, pero s\u00ed interminables conflictos - IECAH<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/2014-ninguna-guerra-a-gran-escala-pero-si-interminables-conflictos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"2014: ninguna guerra a gran escala, pero s\u00ed interminables conflictos - IECAH\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Para El Pa\u00eds El conflictivo panorama planetario da la raz\u00f3n a Sigmund Freud cuando aseguraba &hellip;\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/2014-ninguna-guerra-a-gran-escala-pero-si-interminables-conflictos\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IECAH\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-12-28T23:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-08-03T14:33:10+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/guerra.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"560\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"374\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jes\u00fas A. 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