{"id":7788,"date":"2015-07-20T23:00:00","date_gmt":"2015-07-20T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=7788"},"modified":"2021-09-06T11:49:51","modified_gmt":"2021-09-06T11:49:51","slug":"la-securitizacion-de-la-ayuda-humanitaria-efectos-consecuentcias-y-alternativas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/la-securitizacion-de-la-ayuda-humanitaria-efectos-consecuentcias-y-alternativas\/","title":{"rendered":"La securitizaci\u00f3n de la ayuda humanitaria: efectos, consecuentcias y alternativas."},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-7786\" style=\"margin: 5px; float: left;\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1.jpg\" alt=\"  \" height=\"80\" width=\"120\" srcset=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1.jpg 2500w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1-300x200.jpg 300w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1-768x512.jpg 768w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1-2048x1366.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 120px) 100vw, 120px\" \/><span style=\"font-size: 12.8000001907349px; line-height: 1.2em;\">Aunque los intentos de instrumentalizaci\u00f3n de la ayuda humanitaria al servicio de intereses de pol\u00edtica exterior, de seguridad y defensa siempre han existido, desde 2001 estos se han hecho mucho m\u00e1s notorios, con la excusa de la mal llamada \u00abguerra contra el terror\u00bb&#8230;&#8230;&#8230;<\/span><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong><strong> <\/strong><\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-7786\" style=\"margin: 5px; float: left;\" alt=\"  \" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1.jpg\" height=\"120\" width=\"180\" srcset=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1.jpg 2500w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1-300x200.jpg 300w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1-768x512.jpg 768w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/UNAMID_2014._30_June_2014_Khor_Abeche._1-2048x1366.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 180px) 100vw, 180px\" \/><\/strong><\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong><strong> <\/strong><\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>Aunque los intentos de instrumentalizaci\u00f3n de la ayuda humanitaria al servicio de intereses de pol\u00edtica exterior, de seguridad y defensa siempre han existido, desde 2001 estos se han hecho mucho m\u00e1s notorios, con la excusa de la mal llamada \u00abguerra contra el terror\u00bb. Con demasiada frecuencia la respuesta a esta amenaza adquiere un car\u00e1cter exclusivamente securitario que lleva a invadir otros espacios, como el de la cooperaci\u00f3n al desarrollo y el de la acci\u00f3n humanitaria. Aplic\u00e1ndolo al \u00e1mbito humanitario, esto implica la subordinaci\u00f3n de las consideraciones en el terreno de los derechos humanos o de promoci\u00f3n de valores democr\u00e1ticos a consideraciones de seguridad que no tienen en cuenta los principios humanitarios y las necesidades reales de las personas afectadas por las emergencias o conflictos. De ese modo, cada vez de forma m\u00e1s evidente se constata la presi\u00f3n sobre las entidades humanitarias para que act\u00faen en favor de los intereses del Estado concernido, el cual puede permitir o no a las organizaciones que operen en un determinado pa\u00eds.<\/p>\n<p>En esa misma l\u00ednea, la institucionalizaci\u00f3n de estas medidas securitizadoras de la ayuda humanitaria se plasma abiertamente en las pol\u00edticas p\u00fablicas de AOD y ayuda humanitaria, en los presupuestos estatales previstos para dichas pol\u00edticas y en los diferentes acuerdos bilaterales que se establecen con pa\u00edses en materia de cooperaci\u00f3n al desarrollo, econ\u00f3mica y militar.<\/p>\n<p><strong>La securitizaci\u00f3n econ\u00f3mica de la ayuda humanitaria<\/strong><\/p>\n<p>Una de las principales formas de observar la securitizaci\u00f3n de la ayuda humanitaria es a trav\u00e9s de los flujos econ\u00f3micos: qui\u00e9n la da a qui\u00e9n, con qu\u00e9 fines y a trav\u00e9s de qu\u00e9 mecanismos. Seg\u00fan los datos del Global Humanitarian Assistance Report 2015, los veinte mayores receptores de ayuda humanitaria entre 2004 y 2013 fueron los siguientes:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-7787\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/tabla_vicky.jpg\" width=\"585\" height=\"471\" alt=\"Fuente: Elaboraci\u00f3n propia a partir del GHA Report 2015.\" style=\"font-size: 12.8000001907349px; line-height: 1.2em;\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 8pt;\">Fuente: Elaboraci\u00f3n propia a partir del GHA Report 2015.<\/span><\/p>\n<p>Resulta muy interesante el an\u00e1lisis de estos datos, ya que permiten comprobar, en primer lugar, c\u00f3mo los mayores receptores de ayuda no son pa\u00edses que hayan sufrido graves crisis humanitarias. De hecho, tras cuatro a\u00f1os de cruenta guerra civil, Siria s\u00f3lo se encuentra en el d\u00e9cimo puesto. Por el contrario, no sorprende que pa\u00edses como Sud\u00e1n, Pakist\u00e1n, Etiop\u00eda, Afganist\u00e1n, Somalia, Irak, Kenia, Indonesia o Uganda reciban grandes cantidades de ayuda humanitaria, puesto que son grandes aliados de Estados Unidos en su lucha contra el terrorismo internacional. A esta categor\u00eda podr\u00edamos sumar incluso a Chad, recientemente convertido en aliado occidental en la regi\u00f3n del Sahel, aunque su aparici\u00f3n en la tabla est\u00e1 directamente relacionada con la crisis de Darfur. Otros pa\u00edses, como L\u00edbano y Jordania, aparecen en posiciones destacadas debido a la alta carga que soportan en cuanto a acogida de refugiados, principalmente palestinos, sirios e iraqu\u00edes. Por tanto, atendiendo a los pa\u00edses en los que la ayuda recibida est\u00e1 claramente relacionada con graves crisis humanitarias durante este per\u00edodo, podemos hablar del conflicto prolongado palestino, del terremoto y la epidemia de c\u00f3lera en Hait\u00ed, la crisis prolongada en la RDC y el tsunami del sudeste asi\u00e1tico. Finalmente, Sud\u00e1n del Sur, cuya creaci\u00f3n fue promovida por Estados Unidos, recibe ayuda humanitaria debido a su no consolidaci\u00f3n a\u00fan como un Estado.<\/p>\n<p>Sin embargo, muchos de los indicadores econ\u00f3micos relativos a la implicaci\u00f3n militar en la ayuda humanitaria aparecen incompletos, debido a que muchos de los pa\u00edses del CAD no informan de los mismos. A modo de indicaci\u00f3n, resulta relevante se\u00f1alar que el monto total destinado a ayuda humanitaria en 2013 a los veinte mayores receptores es la misma cantidad que el destinado a operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas (6.900 millones de d\u00f3lares). O el peso creciente de las agencias de los ministerios de defensa en la financiaci\u00f3n de proyectos de ayuda humanitaria (Estados Unidos representa el 76% de la contribuci\u00f3n total, con m\u00e1s de 500 millones de d\u00f3lares as\u00ed canalizados en 2010), adem\u00e1s de la no contabilizaci\u00f3n del costo militar en la ayuda humanitaria que representan la preparaci\u00f3n, mantenimiento e instrucci\u00f3n de los militares, al formar parte de otras partidas de los presupuestos nacionales. Su contabilizaci\u00f3n elevar\u00eda los costes reales de la asistencia militar humanitaria a cifras de mayor importancia.<\/p>\n<p><strong>La implicaci\u00f3n militar en el terreno<\/strong><\/p>\n<p>En general se ha producido un aumento considerable del n\u00famero de \u00abbotas sobre el terreno\u00bb en pa\u00edses afectados por conflictos, que, generalmente, suelen encontrarse en situaciones de crisis humanitaria. As\u00ed, observamos un aumento del n\u00famero del personal de mantenimiento de la paz, tanto de Naciones Unidas como no pertenecientes a ella, pasando de 135.000 personas en el a\u00f1o 2000 a m\u00e1s de 200.000 en el a\u00f1o 2009 (GHA, 2013: p. 2). Pero no s\u00f3lo se ampl\u00eda el n\u00famero, sino que tambi\u00e9n lo hace el alcance de las actividades que realizan, pasando a trabajar mano a mano civiles y militares en tareas de construcci\u00f3n del Estado y de desarrollo. La \u00abguerra contra el terror\u00bb ha provocado que los actores militares se impliquen en una amplia variedad de tareas consideradas habitualmente como civiles con el prop\u00f3sito expl\u00edcito de atender a objetivos de seguridad. Es lo que se ha denominado el enfoque CIMIC de la cooperaci\u00f3n c\u00edvico militar, que entiende las operaciones humanitarias como parte del enfoque CIMIC, considerando que la parte civil y la militar en estas operaciones son interdependientes. Ello permite asumir tareas que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de las estipuladas por las Directrices de Oslo a las fuerzas armadas. Por ejemplo, las labores de construcci\u00f3n de escuelas de la OTAN en Afganist\u00e1n iban destinadas a &#8216;ganar mentes y corazones&#8217;, aunque haya quedado demostrado que estos edificios tienen mayor probabilidad de sufrir ataques por parte de los insurgentes.<\/p>\n<p>En 1994 se establecieron las &#8216;Directrices de Oslo&#8217;, un conjunto de normas acordadas por Naciones Unidas para regular las condiciones y las formas de implicaci\u00f3n de los actores militares en situaciones humanitarias. Las directrices fueron revisadas en el a\u00f1o 2006, y en ellas se establece que la implicaci\u00f3n militar debe ser un \u00faltimo recurso (ante la inexistencia de recursos civiles alternativos) y s\u00f3lo debe ser desplegada cuando el nivel humanitario alcanzado sea cr\u00edtico, siendo adem\u00e1s coordinado su despliegue por las agencias civiles de la ONU y los Estados afectados.<\/p>\n<p>Evidentemente, esto no ha sido siempre respetado en la pr\u00e1ctica, d\u00e1ndose en muchas ocasiones la persecuci\u00f3n de los propios objetivos estrat\u00e9gicos de seguridad de las agendas que tienen establecidas, especialmente si existen operaciones militares en curso. Esto condiciona la naturaleza y fines de la asistencia. Los casos de Afganist\u00e1n e Irak son nuevamente ilustrativos de esta implicaci\u00f3n. Por ejemplo, en los Programas de Respuesta de Emergencia de los Comandantes de Estados Unidos la asistencia est\u00e1 determinada por los propios Comandantes de operaciones, no s\u00f3lo asistiendo directamente sino convirti\u00e9ndose en donantes de ayuda, manejando presupuestos que se asemejan a los asignados a USAID.<\/p>\n<p>Recientemente, las Organizaciones Voluntarias para Cooperaci\u00f3n de Emergencias (red VOICE) han aprobado unas recomendaciones referentes a la ayuda humanitaria de la Uni\u00f3n Europea, destinadas a garantizar la seguridad de los actores humanitarios. Las recomendaciones solicitan a la UE que tenga en cuenta en su acci\u00f3n humanitaria que la coordinaci\u00f3n entre las distintas instituciones no afecta negativamente los esfuerzos de las organizaciones humanitarias, que los roles y mandatos en las respuestas a las crisis distinguen claramente entre los actores pol\u00edticos, militares y humanitarios, que la UE promueva el di\u00e1logo con las ONG y actores sobre el terreno para comprender mejor la realidad que afronta y que la comunicaci\u00f3n externa de la UE diferencie entre la acci\u00f3n pol\u00edtica y la humanitaria, promoviendo una mejor comprensi\u00f3n de los principios humanitarios.<\/p>\n<p><strong>Estrategias del uso de la ayuda humanitaria<\/strong><\/p>\n<p>Desde 2001 m\u00e1s marcadamente podemos observar algunas de las estrategias de utilizaci\u00f3n de la ayuda humanitaria por parte de los pa\u00edses donantes, no s\u00f3lo centradas en paliar las necesidades de las poblaciones afectadas sino orientadas a cumplir sus propios objetivos de seguridad nacional. Una de las m\u00e1s claras ha sido la imposici\u00f3n de la paz liberal y el uso de los actores humanitarios en los procesos de state-building de los actores internacionales. Desde finales del pasado siglo, los pa\u00edses occidentales que participan en las misiones internacionales de mantenimiento y construcci\u00f3n de la paz han desplegado un aparato institucional e ideol\u00f3gico destinado a construir en estos pa\u00edses reg\u00edmenes que se adec\u00faen a los est\u00e1ndares occidentales; esto es, democr\u00e1ticos, Estados de derecho y econom\u00edas de libre mercado. Es lo que autores como Mark Duffield y otros han denominado la \u00abpaz liberal\u00bb. Un caso notable de esta pol\u00edtica es el establecimiento de una misi\u00f3n de mantenimiento de la paz en Hait\u00ed, la MINUSTAH. Hait\u00ed, es un Estado fr\u00e1gil pero no afectado por un conflicto armado, por lo que resulta chocante el env\u00edo de una misi\u00f3n de este tipo a un pa\u00eds que, evidentemente sufre cierto desorden social tras el devastador terremoto, pero cuya necesidad de una misi\u00f3n militar de estas caracter\u00edsticas no parece adecuada. El rechazo de la misma por parte de la poblaci\u00f3n haitiana ilustra esta resistencia a la imposici\u00f3n de la paz liberal a toda costa.<\/p>\n<p>El Humanitarian Policy Group se\u00f1ala, por su parte, que existe una contradicci\u00f3n en el sistema de ayuda humanitaria, con Naciones Unidas siendo a la vez la cabeza visible del sistema y tambi\u00e9n una organizaci\u00f3n conformada, en \u00faltimo t\u00e9rmino, por los Estados. Esta paradoja se ve exacerbada cuando en un conflicto armado los donantes intentan jugar a la vez un rol humanitario y un rol pol\u00edtico. En la pr\u00e1ctica, el objetivo pol\u00edtico de la intervenci\u00f3n es priorizado frente al humanitario, prevaleciendo las estrategias de construcci\u00f3n estatal y de contraterrorismo. Eso supone, en no pocas ocasiones, que los actores humanitarios nacionales son concebidos como instrumentos que sirven a los fines del pa\u00eds donante del que son originarios. La consecuencia que sigue es la percepci\u00f3n por parte de la poblaci\u00f3n local y de los actores armados de las organizaciones humanitarias como partes en conflicto y no actores neutrales.<\/p>\n<p>La tendencia estadounidense de destinar la ayuda a los pa\u00edses en los que tiene intereses de seguridad nacional es peligrosa, porque implica que, al ser el mayor donante en t\u00e9rminos cuantitativos, gran parte de la ayuda va destinada a un n\u00famero de pa\u00edses en concreto, y arrastra en esta tendencia a otros donantes, como pueden ser Canad\u00e1, Australia o la Uni\u00f3n Europea. Mucha de esta ayuda est\u00e1 condicionada a la cooperaci\u00f3n de los gobiernos de dichos pa\u00edses en materia de contra-insurgencia y contra-terrorismo. As\u00ed, los fondos que recibe el gobierno de Somalia est\u00e1n condicionados a esta colaboraci\u00f3n en materia de seguridad en la lucha contra Al-Shabaab. Sin embargo, esto provoca que gran parte de la poblaci\u00f3n no reciba ayuda, al encontrarse en territorio bajo control del grupo armado y no del gobierno. Como se\u00f1ala Oxfam, \u00abadem\u00e1s de contravenir los derechos b\u00e1sicos de toda persona afectada por el conflicto a recibir asistencia humanitaria, estas pr\u00e1cticas pueden poner a las propias comunidades bajo sospecha de connivencia con las partes en guerra y, por tanto, en riesgo de sufrir violencia.\u00bb (Oxfam, 2011: p. 21).<\/p>\n<p>La ayuda condicionada a la colaboraci\u00f3n pol\u00edtica tambi\u00e9n implica muchas veces que s\u00f3lo reciben asistencia aquellos que est\u00e1n de acuerdo con la perspectiva del donante, mientras que quienes se oponen a ella quedan fuera de la asistencia. Lo mismo ocurre con los actores humanitarios que se oponen a colaborar con las fuerzas armadas a cambio de la posibilidad de realizar su labor humanitaria. La \u00fanica herramienta que estos actores tienen para garantizar su seguridad es diferenciarse lo m\u00e1ximo posible de los militares implicados en el conflicto. Si para la recepci\u00f3n de fondos se produce esta colaboraci\u00f3n en el terreno, los actores humanitarios estar\u00e1n comprometiendo seriamente su seguridad.<\/p>\n<p><strong>Actitudes de los gobiernos receptores<\/strong><\/p>\n<p>Estas estrategias interesadas son replicadas por los gobiernos de los pa\u00edses receptores, quienes no tienen reparos en securitizar la ayuda humanitaria de acuerdo con sus intereses. En primer lugar, se observa un uso pol\u00edtico de la ayuda, cooptando los gobiernos locales a las organizaciones para que les ayuden en su construcci\u00f3n de las instituciones estatales. Al participar junto al gobierno, estas organizaciones se posicionan de su lado, siendo consideradas por el bando contrario como combatientes, con las consecuencias que esto tiene para dichos actores humanitarios. En muchos casos, como en Somalia, los actores humanitarios suplen el rol del Estado, de provisor de servicios b\u00e1sicos para la poblaci\u00f3n, con dos efectos negativos: por un lado, el Estado se desentiende de establecer un verdadero plan de reconstrucci\u00f3n nacional, contribuyendo as\u00ed a la construcci\u00f3n del Estado por parte de actores externos y a la implantaci\u00f3n del modelo de la paz liberal; por otro, suponen una de las formas m\u00e1s claras de implicaci\u00f3n de los actores humanitarios, que contribuye de forma directa a la prolongaci\u00f3n de los mismos.<\/p>\n<p>J. Fisher y D. M. Anderson han estudiado las distintas estrategias de securitizaci\u00f3n de la ayuda internacional empleadas por algunos gobiernos africanos en su art\u00edculo \u00abAuthoritarianism and the securitization of development in Africa\u00bb, que, por extensi\u00f3n, pueden aplicarse a muchos de los pa\u00edses que participan en la \u00abguerra contra el terror\u00bb liderada por Estados Unidos. En concreto, ellos establecen cuatro estrategias principales: 1. Soluciones africanas para problemas africanos: algunos pa\u00edses africanos participan con un gran n\u00famero de tropas en las misiones de paz de Naciones Unidas en \u00c1frica. Ellos ponen los soldados y los donantes las financian, de acuerdo con sus intereses geopol\u00edticos. Los pa\u00edses africanos, conocedores de esos intereses, utilizan su participaci\u00f3n militar como arma pol\u00edtica, amenazando con retirarse seg\u00fan su conveniencia; 2. Socializaci\u00f3n de ciertos sectores (sanitario, social) y privatizaci\u00f3n de otros (seguridad y defensa): los donantes carecen de poder de decisi\u00f3n en estas \u00e1reas, siendo excluidos. Muchos de los recursos destinados a sectores sociales, educativos, sanitarios, etc., son desviados hacia usos militares y de seguridad. Por lo tanto, algunas de las aventuras militares de estos pa\u00edses (Etiop\u00eda, Uganda, Pakist\u00e1n) son financiadas por los donantes internacionales sin saberlo; 3. Hacer a los donantes c\u00f3mplices: las pol\u00edticas de seguridad son legitimadas de facto, pese a la oposici\u00f3n occidental al intervencionismo de algunos Estados, tras producirse la intervenci\u00f3n militar (como en el caso de la invasi\u00f3n de Etiop\u00eda a Somalia); 4. Construcci\u00f3n de amenazas a la seguridad nacional: utilizar el argumento de que las amenazas nacionales son amenazas globales, especialmente el caso del yihadismo y la connivencia en la guerra contra el terror. Los puntos 2 y 4 son relevantes en el \u00e1mbito de la ayuda humanitaria.<\/p>\n<p><strong>Las consecuencias de la securitizaci\u00f3n en la acci\u00f3n humanitaria<\/strong><\/p>\n<p>Esta superposici\u00f3n de la agenda de seguridad sobre la agenda humanitaria tiene diversas consecuencias negativas para la realizaci\u00f3n de esta \u00faltima. La primera y m\u00e1s directa es el peligro f\u00edsico que sufren los trabajadores humanitarios. Si antes habl\u00e1bamos de la protecci\u00f3n que daba el emblema humanitario, que, al permitir su identificaci\u00f3n, hac\u00eda que los actores armados se abstuvieran de atacarlos, ahora sucede todo lo contrario. Los trabajadores humanitarios se han convertido en un objetivo expl\u00edcito de los grupos armados que no dudan en acometer su secuestro e, incluso, su asesinato, como medio de conseguir recursos econ\u00f3micos o como forma de atemorizar a los trabajadores, para que se marchen, y a la poblaci\u00f3n del pa\u00eds concernido. Esto ha provocado que muchas organizaciones humanitarias acepten la protecci\u00f3n de una escolta militar, con las consecuencias que ello tiene en la percepci\u00f3n de la poblaci\u00f3n y los actores locales, que pasan a verla como un agente no neutral, comprometida con los intereses del pa\u00eds al que pertenece e, incluso, como parte en el conflicto.<\/p>\n<p>Esto va unido a la generalizada violaci\u00f3n del Derecho Internacional Humanitario (DIH), en el que las disposiciones establecidas por los convenios de Ginebra respecto a la distinci\u00f3n entre combatientes y no combatientes no son ya respetadas por los actores armados. La violaci\u00f3n del DIH tiene el efecto directo de la negaci\u00f3n del acceso humanitario a las v\u00edctimas y a los afectados por los conflictos, con las consecuencias negativas que ello tiene sobre la creaci\u00f3n y la protecci\u00f3n del espacio humanitario. El acceso humanitario est\u00e1 a merced de la voluntad de los grupos armados, que deseen permitirlo o no y a qui\u00e9n en cada momento.<\/p>\n<p>Otra consecuencia negativa de la securitizaci\u00f3n de la ayuda humanitaria es su utilizaci\u00f3n para alimentar la econom\u00eda de guerra y contribuir as\u00ed a la prolongaci\u00f3n de los conflictos. En numerosas ocasiones, los actores humanitarios han de pagar un precio para lograr el acceso a las v\u00edctimas, lo que contribuye a financiar la adquisici\u00f3n de armas y el mantenimiento de los violentos. Adem\u00e1s, numerosos recursos humanitarios son robados o desviados por estos mismos grupos. Por ejemplo, se estima que en Somalia durante la \u00faltima d\u00e9cada del pasado siglo entre el 20 y el 80% de la ayuda alimentaria fue robada (Rudolph, 2013: p. 27).<\/p>\n<p>La consecuencia m\u00e1s clara cuando se analizan los flujos econ\u00f3micos de ayuda humanitaria es que \u00e9sta va dirigida a los pa\u00edses que se encuentran en primera l\u00ednea de conflicto. La d\u00e9cada pasada ha visto c\u00f3mo los dos pa\u00edses que acapararon toda la ayuda humanitaria eran los dos en los que Estados Unidos (y otros socios de la OTAN) ten\u00edan desplegadas tropas sobre el terreno: Irak y Afganist\u00e1n. De ese modo la distribuci\u00f3n de la ayuda se condiciona por completo a los intereses de seguridad de los donantes. Pa\u00edses como Pakist\u00e1n, Etiop\u00eda o Kenia reciben grandes cantidades de ayuda humanitaria (y de AOD) por ser los grandes aliados de Estados Unidos en su \u00abguerra contra el terror\u00bb. Pakist\u00e1n combate a los talibanes afganos y a los pakistan\u00edes, mientras que Etiop\u00eda y Kenia contribuyen a la seguridad en Somalia y a la lucha contra Al Shabaab.<\/p>\n<p>Mientras, pa\u00edses con las mismas o mayores necesidades que \u00e9stos son sometidos al olvido, fuera del foco medi\u00e1tico por no tener recursos naturales que defender o por no resultar de inter\u00e9s geoestrat\u00e9gico para las grandes potencias. Rep\u00fablica Centroafricana, un pa\u00eds con una crisis cr\u00f3nica de d\u00e9cadas, apenas recibe ayuda humanitaria de emergencia pese a ser declarada una crisis de &#8216;Nivel 3&#8217;. Sin embargo, apenas supuso el 1% del presupuesto destinado a crisis de este tipo en 2013 y el 2% en 2014, pese a que un 63% de su poblaci\u00f3n precisa de asistencia humanitaria (GHA, 2015). El resultado final es el sacrificio de los objetivos de ayuda y de erradicaci\u00f3n de la pobreza, subordinado a los intereses m\u00e1s a corto plazo de la seguridad nacional de los pa\u00edses occidentales y sus intereses geopol\u00edticos y geoestrat\u00e9gicos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 hacer para cambiar esta tendencia?<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los elementos fundamentales que deben trabajar las organizaciones humanitarias es la mejora de la percepci\u00f3n por parte de las comunidades locales. Esto debe hacerse volviendo a reforzar la validez e importancia de los principios humanitarios. Es importante dejar clara la independencia de las organizaciones de las pol\u00edticas que lleven a cabo sus gobiernos, incluida la acci\u00f3n militar sobre el terreno, as\u00ed como elevar por encima de todo la humanidad y el inter\u00e9s por los m\u00e1s necesitados, enfatizando la imparcialidad en la provisi\u00f3n de ayuda, independiente del bando en el que se encuentren y la neutralidad, entendida \u00e9sta como la provisi\u00f3n de ayuda a todos los bandos indistintamente, sin implicar apoyo a ninguno de los actores en el terreno. Es fundamental, asimismo, la desvinculaci\u00f3n de las organizaciones de las pol\u00edticas militares de los gobiernos, aunque ello implique tener que renunciar a fondos gubernamentales. \u00c9ste es un factor necesario para mejorar la percepci\u00f3n y, consecuentemente, la seguridad de los trabajadores humanitarios.<\/p>\n<p>Otro elemento a tener en cuenta es la necesidad de implicarse con todos los actores locales. Para ello, es necesario mejorar el an\u00e1lisis pol\u00edtico del contexto, persiguiendo la identificaci\u00f3n de los actores y partes con las que trabajar en el terreno, lo que no es posible sin una profunda comprensi\u00f3n de las din\u00e1micas subyacentes en cada conflicto. No se trata de mezclar lo humanitario y lo pol\u00edtico, pero sin implicaci\u00f3n en la pol\u00edtica, la consecuci\u00f3n del espacio humanitario es complicada. Esta implicaci\u00f3n con los actores ha de hacerse en base a los principios locales y respetando los factores culturales, puesto que facilita la consecuci\u00f3n de los objetivos humanitarios, que la imposici\u00f3n de unos est\u00e1ndares predeterminados puede dificultar y contribuir a la percepci\u00f3n de los actores humanitarios al servicio de sus gobiernos. Adem\u00e1s, resulta interesante el apoyo a otras formas de implicaci\u00f3n humanitaria distinta, como pueda ser fortalecer el rol de las di\u00e1sporas, formando a individuos locales para que sean ellos mismos que ayuden a construir sus sociedades. Tampoco hay que perder de vista que distintos escenarios requieren distintas estrategias.<\/p>\n<p>Finalmente, un elemento que se est\u00e1 desarrollando mucho entre los actores humanitarios es la gesti\u00f3n de la seguridad operacional en entornos complejos. Se trata de gestionar el riesgo para poder mantener la presencia humanitaria. Muchas organizaciones tienen gestores de seguridad y han desarrollado diversas herramientas al respecto, como el estudio publicado por OCHA en 2011 \u00abPermanecer y cumplir. Buenas pr\u00e1cticas para el personal humanitario en entornos de seguridad complejos\u00bb. La seguridad va m\u00e1s all\u00e1 de identificar los riesgos con el fin de limitarse a las actividades que pueden ser realizadas; lo que se persigue es garantizar la continuidad de programas fundamentales para las poblaciones afectadas y que los riesgos de seguridad podr\u00edan interrumpir.<\/p>\n<p>Por otra parte, la comunidad internacional debe contribuir al respeto efectivo del espacio humanitario, mediante la mejora de los mecanismos de cumplimiento del DIDH y el DIH, que en la actualidad est\u00e1n siendo constantemente vulnerados. En este sentido, se precisa un mayor compromiso pol\u00edtico de los actores internacionales, especialmente del Consejo de Seguridad de la ONU, para forzar al cumplimiento de la normativa internacional, claramente establecida.<\/p>\n<p>Finalmente, los gobiernos donantes deben determinar con claridad el coste de las actividades militares en el espacio humanitario, sin que ello suponga una merma en los recursos destinados a la ayuda humanitaria, tal y como estipulan las directrices de Oslo. Adem\u00e1s, deben mejorar la contabilidad y la transparencia de los mismos, informando de la verdadera escala y coste de la implicaci\u00f3n militar en la asistencia humanitaria y las consecuencias que ello tiene de cara a su percepci\u00f3n internacional y la de sus actores humanitarios. No menos importante es respetar los principios humanitarios, separando el espacio humanitario y sus actores de las pol\u00edticas militares que otros departamentos estatales deseen perseguir, siempre teniendo en cuenta que \u00e9stas debilitan los esfuerzos por mejorar la situaci\u00f3n de las poblaciones afectadas.<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>\u2022\tFisher, J.; Anderson, D.M.: \u00abAuthoritarianism and the securitization of development in Africa\u00bb, International Affairs 91: 1 (2015) 131\u201315.<\/p>\n<p>\u2022\tGlobal Humanitarian Assistance (GHA), 2015: Global Humanitarian Assistance Report 2015.<\/p>\n<p>\u2022\tPoole, L., 2013: Counting the cost of humanitarian aid delivered through the military. Global Humanitarian Assistance Briefing.<\/p>\n<p>\u2022\tODI\/HPG; SOAS, 2011: HPG Roundtable Meeting Series on Humanitarian Space. Meeting 4 &#8211; Politicisation and Securitisation of Aid: challenges to humanitarian space in Somalia, Nairobi, 14 Febrero 2011. Meeting Summary<\/p>\n<p>\u2022\tOxfam, 2011: \u00bfDe qui\u00e9n es esta ayuda? Ayuda politizada en crisis y conflictos.<\/p>\n<p>\u2022\tRudolph, T., 2013: The securitization of humanitarian aid: a case study of the dadaab refugee camp. Dalhousie University, Halifax, Nova Scotia.<\/p>\n<p>\u2022\tVOICE, 2015: \u00abEU humanitarian aid in the new institutional setting: Recommendations\u00bb, VOICE 2015 General Assembly Resolution.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Aunque los intentos de instrumentalizaci\u00f3n de la ayuda humanitaria al servicio de intereses de &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":191,"featured_media":7786,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,366],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-7788","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos-propios"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La securitizaci\u00f3n de la ayuda humanitaria: efectos, consecuentcias y alternativas. - 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