{"id":8126,"date":"2016-05-10T01:12:28","date_gmt":"2016-05-10T01:12:28","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=8126"},"modified":"2021-07-22T14:43:44","modified_gmt":"2021-07-22T14:43:44","slug":"guerras-de-ayer-de-hoy-y-de-manana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/guerras-de-ayer-de-hoy-y-de-manana\/","title":{"rendered":"Guerras de ayer, de hoy \u00bfy de ma\u00f1ana?"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-8124\" style=\"margin: 5px; float: left;\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Guerrapequ.jpg\" alt=\"Guerrapequ\" width=\"120\" height=\"98\" srcset=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Guerrapequ.jpg 489w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Guerrapequ-300x244.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 120px) 100vw, 120px\" \/><\/p>\n<p><strong>Para esglobal.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0Llevamos&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"system-readmore\" class=\"mceItemReadMore\" title=\"Read More\" src=\"plugins\/editors\/jce\/tiny_mce\/plugins\/article\/img\/trans.gif\" alt=\"Read More\" \/><\/p>\n<p><strong><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-8125\" style=\"margin: 5px; float: left;\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Guerra_ninos_Gaza.jpg\" alt=\"La sombra de ni\u00f1os palestinos en un muro acribillado por las balas en Gaza. Odd Andersen\/AFP\/Getty Images\" width=\"320\" height=\"107\" \/><\/strong><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<strong>Para esglobal<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Llevamos mucho tiempo metidos en ellas y, sin embargo, ni siquiera tenemos un concepto consensuado para definirlas. Guerra, conflicto armado, contienda, conflagraci\u00f3n, cruzada, guerrilla, combate, terrorismo, insurgencia, pelea, lucha, enfrentamiento, refriega, ofensiva, hostilidades\u2026 Todo parece valer para reflejar un choque violento entre dos o m\u00e1s actores combatientes, siguiendo un plan de operaciones que habitualmente persigue un objetivo pol\u00edtico y en el que se produce un determinado n\u00famero de v\u00edctimas mortales (y en fijar esa cifra suele estar el punto de discrepancia entre las diferentes fuentes de referencia, de tal manera que para unos habr\u00eda algo m\u00e1s de 30 conflictos violentos en el mundo y para otros m\u00e1s de 300).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para complicar a\u00fan m\u00e1s el asunto hay quienes, impulsados por un permanente af\u00e1n de inventar la p\u00f3lvora y el mundo cada d\u00eda, hablan ya de \u201cnuevas guerras\u201d, como si estuvi\u00e9semos ante algo radicalmente distinto a lo que ya ocurr\u00eda en la Guerra Fr\u00eda. En realidad, en el terreno de la violencia organizada apenas hay nada nuevo bajo el sol, aunque s\u00ed es cierto que existen matices que van modulando un fen\u00f3meno que, desgraciadamente, no parece tener un fin pr\u00f3ximo. Mientras debatimos si la guerra es un par\u00e9ntesis entre dos etapas de paz o si sucede precisamente al contrario, en un intento por perfilar con cierta precisi\u00f3n los rasgos esenciales de esa violencia organizada en nuestros d\u00edas, cabr\u00eda considerar que:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La guerra es el fracaso de la pol\u00edtica. <\/strong>Frente a la cl\u00e1sica idea del prusiano Carl von Clausewitz -que ve\u00eda la guerra como la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros medios-, debemos entender que el recurso a la violencia para conseguir un fin determinado es el reconocimiento de un fiasco diplom\u00e1tico y pol\u00edtico. Son muchas las motivaciones que pueden impulsar a actores muy diversos a optar por comportamientos violentos, pero en la inmensa mayor\u00eda de los casos debemos suponer que no recurrir\u00edan a ella si existieran mecanismos adecuados de mediaci\u00f3n y negociaci\u00f3n que permitan resolver los conflictos por v\u00edas pac\u00edficas. Una de las principales asignaturas pendientes desde la perspectiva de la construcci\u00f3n de la paz es modificar el dominante enfoque reactivo, que solo de manera selectiva se activa <em>a posteriori<\/em> para tratar de frenar un estallido violento, apostando por otro preventivo que ponga en juego recursos y capacidades suficientes para abortar ese proceso en sus primeras etapas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La guerra no ha pas<\/strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28510 size-full\" style=\"margin: 3px; float: left;\" src=\"http:\/\/www.esglobal.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Guerra_sudan.jpg\" alt=\"Un miembro de las fuerzas sudanesas en Darfur. Ashraf Shazly\/AFP\/Getty Images\" width=\"250\" height=\"166\" \/><strong>ado de moda<\/strong>. Es cierto que entre los pa\u00edses desarrollados el recurso a las armas para dirimir sus diferencias es hoy m\u00e1s improbable que nunca, tanto porque un choque directo tendr\u00eda unos efectos negativos que siempre superar\u00edan a los hipot\u00e9ticos beneficios, como porque suelen estar dotados de muchos otros instrumentos (econ\u00f3micos, sobre todo) para vencer la resistencia de sus potenciales adversarios. A pesar de las excepciones que pueda haber, entre democracias la guerra es una opci\u00f3n indeseable, aunque solo sea por la enorme incertidumbre que tiene embarcarse en un proceso en el que confluyen tantas variables que escapan al control de quien decida embarcarse en esa desventura. Pero tambi\u00e9n ocurre lo mismo en el resto de los casos, lo que determina que hoy sean mucho m\u00e1s frecuentes los conflictos intraestatales que los interestatales. Son muchos, y no solamente los productores de armas, los que pueden estar interesados en promover un estallido generalizado de violencia; desde pa\u00edses vecinos deseosos de influir en asuntos internos, hasta di\u00e1sporas dispuestas a financiar a su propia comunidad local frente a un poder al que se desea derribar, pasando por multinacionales interesadas en mantener un cierto nivel de inestabilidad que les permita actuar al margen de la ley en determinados territorios. Aunque sea verdad que en las guerras son muchos los que pierden, tambi\u00e9n son muchos los que ganan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero para que ese estallido se produzca, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier intento de manipulaci\u00f3n o instrumentalizaci\u00f3n de actores externos, es necesario que exista <strong>una realidad objetiva de discriminaci\u00f3n y exclusi\u00f3n<\/strong> que lleve a un n\u00famero considerable de personas a apostar por la violencia como \u00fanico m\u00e9todo para conseguir sus metas. En t\u00e9rminos estad\u00edsticos es mucho m\u00e1s probable que eso se d\u00e9 en contextos de profunda desigualdad ?identificado como el factor bel\u00edgero m\u00e1s potente? entre grupos que comparten un mismo territorio. De ah\u00ed se derive que el mejor ant\u00eddoto para evitar que la violencia surja y aumente es procurar la reducci\u00f3n y eliminaci\u00f3n de las brechas de desigualdad que hoy caracterizan a muchos Estados. Por desgracia, como nos recuerda la OCDE, actualmente se registra la mayor brecha de desigualdad a nivel mundial desde que existen datos al respecto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La paz es mucho m\u00e1s que ausencia de violencia.<\/strong> No olvidemos que un r\u00e9gimen totalitario tambi\u00e9n puede imponer la paz reprimiendo por un tiempo cualquier cr\u00edtica o demanda y que, igualmente, el vencedor de una guerra tambi\u00e9n puede moment\u00e1neamente aplastar de tal modo al vencido que este \u00faltimo no tenga capacidad alguna de hacerse o\u00edr. Pero no es esa la paz a la que debemos aspirar sino a aquella que permita satisfacer las necesidades b\u00e1sicas de todos los integrantes de una sociedad, garantizando la integraci\u00f3n de todos sus componentes en las estructuras sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas existentes y con total garant\u00eda para desarrollar sus derechos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La violencia se ha convertido en demasiados casos en un fin en s\u00ed misma.<\/strong> El esquema tradicional -que llevaba a entenderla como un instrumento al servicio de un fin, normalmente de tipo pol\u00edtico- resulta inservible en la mayor\u00eda de los casos. Hoy, sobre todo cuando la violencia se prolonga en el tiempo, pasa a convertirse en un sistema de vida (en muchos casos, el \u00fanico o el mejor) para muchos de los implicados en el conflicto. Ante la falta de un Estado que provea servicios b\u00e1sicos al conjunto de la poblaci\u00f3n en todos los rincones del territorio nacional, que garantice la seguridad de sus ciudadanos (en lugar de convertirse muchas veces en el principal violador de sus derechos), no es infrecuente que sumarse a los violentos termine por transformarse en la opci\u00f3n preferida para asegurarse la satisfacci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas para los combatientes y sus allegados, incapaces de encontrar una alternativa vital m\u00e1s provechosa. Esa realidad plantea un reto considerable a la hora de desactivar la violencia, puesto que no basta con la firma de un acuerdo de paz entre los l\u00edderes de los bandos combatientes, sino que es necesario promover programas de desarme, desmovilizaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n de todos los excombatientes para evitar la tentaci\u00f3n de volver a las armas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El monopolio <\/strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-28511 size-full\" style=\"margin: 3px; float: left;\" src=\"http:\/\/www.esglobal.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/guerra_civiles_Siria.jpg\" alt=\"Unos civiles sirios evacuan a un bebe de los escombres de un edificio bombardeado desde el aire en la ciudad de Alepo. Ameer Alhalbi\/AFP\/Getty Images\" width=\"250\" height=\"166\" \/><strong>estatal del uso de la fuerza est\u00e1 seriamente en cuesti\u00f3n.<\/strong> Y esto no viene producido por un mayor protagonismo de la ONU para situarse por encima de los Estados nacionales, en cumplimiento de su te\u00f3rica funci\u00f3n de gestor de los asuntos de paz y seguridad a nivel planetario, sino de una privatizaci\u00f3n de la seguridad y de una notoria fragmentaci\u00f3n del campo de batalla. En el contexto neoliberal dominante\u00a0 -que entiende al Estado como parte del problema y al mercado como soluci\u00f3n a todos los males- parece imparable el surgimiento de cuerpos privados de seguridad, que asumen tareas hist\u00f3ricamente propias de las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad. Al mismo tiempo proliferan grupos insurgentes, milicias, autodefensas, terroristas, guerrillas, criminales\u2026 capaces de traspasar las fronteras nacionales en no pocos caso; lo que hace a\u00fan m\u00e1s problem\u00e1tica la b\u00fasqueda de la paz al tener que atender a visiones e intereses muy variados. Especial menci\u00f3n merecen las eufem\u00edsticamente denominadas compa\u00f1\u00edas privadas de seguridad (mercenarios, en lenguaje llano), interesados obviamente en que la inseguridad, la inestabilidad y la violencia se multipliquen, en la medida en que eso es precisamente lo que le permite obtener sustanciosos beneficios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El cambio en los patrones de violencia ha convertido a <strong>la poblaci\u00f3n civil en objetivo expl\u00edcito de los violentos.<\/strong> De otro modo no puede explicarse el creciente n\u00famero de v\u00edctimas mortales, refugiados y desplazados civiles que se producen en conflictos violentos en los que se utilizan armas cada vez m\u00e1s precisas y operativas en cualquier circunstancia climatol\u00f3gica. Esta pauta de comportamiento se repite cada vez con mayor frecuencia, tratando de crear condiciones que hagan insoportable la vida para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n que no comulgue con las intenciones de los violentos. No cabe hablar, en consecuencia, de <em>da\u00f1os colaterales <\/em>&#8211; que producen sin querer da\u00f1os a civiles-, sino de un recurso racional y planificado, bien para someter definitivamente a una poblaci\u00f3n a los dictados del actor dominante o para eliminarla o expulsarla de sus lugares de residencia habitual, como resultado de un mero c\u00e1lculo de coste-beneficio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Las armas no explican por s\u00ed solas las guerras. <\/strong>Parece muy elemental, pero basta recordar c\u00f3mo nos dice la leyenda que Ca\u00edn mat\u00f3 a Abel para entender que m\u00e1s importante a\u00fan que la posesi\u00f3n de armas es la voluntad de matar la que explica tanta violencia. Dicho en otras palabras, tan necesario es trabajar en la reducci\u00f3n del actual arsenal de armas acumulado en el planeta y en la aplicaci\u00f3n del Tratado de Comercio de Armas, como en el cambio de mentalidades que permita resolver los conflictos por m\u00e9todos no violentos. Un elemento fundamental en este terreno, mirando a los principales productores de armas, es lograr una adecuada coherencia de pol\u00edticas para evitar que lo que se pretende construir por una parte (pleno respeto de los derechos humanos, promoci\u00f3n de valores democr\u00e1ticos e imperio de la ley) quede arruinado por una pol\u00edtica comercial de venta de armas centrada exclusivamente en la obtenci\u00f3n de beneficios a corto plazo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>No estamos en una nueva Guerra Fr\u00eda. <\/strong>La extra\u00f1a nostalgia de una \u00e9poca en la que todo se tend\u00eda a interpretar en t\u00e9rminos de \u201cbuenos\u201d y \u201cmalos\u201d hace que algunos presenten la situaci\u00f3n actual como una nueva confrontaci\u00f3n global. Hoy no hay una confrontaci\u00f3n entre dos aspirantes al liderazgo global, sino un hegem\u00f3n (Estados Unidos), que se ve a s\u00ed mismo ante la oportunidad hist\u00f3rica de liderar el mundo en solitario; una Rusia que, tras recuperarse de 15 a\u00f1os de ca\u00edda en el abismo, pretende volver a garantizar su \u00e1rea de influencia inmediata para preservar sus intereses como potencia regional; y una China que vuelve a ocupar el lugar natural de centralidad que corresponde a su tama\u00f1o. Eso, mientras en paralelo se siguen desarrollando los llamados \u201cconflictos olvidados\u201d, determina una considerable tensi\u00f3n internacional que, a buen seguro, se seguir\u00e1 traduciendo en conflictos por interposici\u00f3n en diferentes lugares del planeta; pero sin que ninguno de los grandes tenga deseos de llegar a confrontaciones directas. Eso significa, desgraciadamente, m\u00e1s de lo mismo en el futuro previsible.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La guerra contra el terrorismo es un doble error.<\/strong> En primer lugar, el terrorismo no es un enemigo concreto que se pueda eliminar, sino una modalidad de acci\u00f3n violenta por la que muchos grupos optan en sus estrategias de oposici\u00f3n a quienes definen como enemigos. Adem\u00e1s, como bien demuestran las experiencias militaristas en Afganist\u00e1n o Irak, la guerra ?el protagonismo de los medios militares? no es la v\u00eda adecuada para hacer frente a esa amenaza. Aun as\u00ed, todo parece indicar, tras atentados como los de Par\u00eds y Bruselas, que se seguir\u00e1 insistiendo en esa incorrecta respuesta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-28512\" style=\"margin: 3px; float: left;\" src=\"http:\/\/www.esglobal.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Guerra_killer_robots.jpg\" alt=\"Guerra_killer_robots\" width=\"250\" height=\"166\" \/>La frivolizaci\u00f3n de la violencia es ya una realidad incontestable.<\/strong> Desde hace tiempo se viene hablando de supuestas \u201cguerras limpias\u201d en las que, gracias a los avances tecnol\u00f3gicos aplicados al terreno militar, algunos creen que se podr\u00edan lograr los objetivos perseguidos sin causar bajas humanas. La realidad esconde que, cuando as\u00ed se habla, se est\u00e1 pensando m\u00e1s bien en evitar las bajas propias, sin demasiada (o ninguna) preocupaci\u00f3n por los costes humanos y materiales que se puedan producir en entre las filas enemigas (sean combatientes o poblaci\u00f3n civil indefensa). Es evidente, en t\u00e9rminos muy crudos, que hay una diferencia sustancial entre matar a alguien cara a cara a hacerlo sirvi\u00e9ndose de nuevas tecnolog\u00edas que permiten hacerlo a mucha distancia (drones, misiles, cazas\u2026). Esa imparable tendencia tiene, entre otros, el efecto de aligerar la carga a la hora de tomar la decisi\u00f3n de eliminar a seres humanos que aparecen as\u00e9pticamente en una pantalla.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El problema que plantean los llamados \u201ckiller robots\u201d o \u201claws\u201d <\/strong>(lethal autonomous weapons systems) -que los expertos prev\u00e9n que estar\u00e1n operativos en muy pocos a\u00f1os- suponen un reto de m\u00faltiples dimensiones. Por un lado, tiene implicaciones morales, en la medida en que su empleo supone traspasar a una maquina la decisi\u00f3n de matar. Pero tambi\u00e9n legales, ante las enormes dudas sobre la capacidad que tengan esos sistemas aut\u00f3nomos para discriminar objetivos, ser proporcionales en la respuesta a una amenaza o tomar en consideraci\u00f3n los matices que siempre implican las reglas del derecho internacional humanitario. Aunque los esfuerzos de cient\u00edficos y defensores de los derechos humanos por impulsar campa\u00f1as que exigen abortar ese inquietante proceso no se han hecho esperar, a la luz de tantos ejemplos anteriores es inevitable pronosticar que nada impedir\u00e1 que llegue a materializarse lo que la tecnolog\u00eda ya permite.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En resumen, pobre ONU -que no logra convertirse, por falta de voluntad pol\u00edtica de sus 193 Estados miembros en el actor que necesitamos para frenar la violencia y construir la paz- y pobres de muchos de nosotros -convertidos ya en las principales v\u00edctimas de una violencia que no cesa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para esglobal. \u00a0Llevamos&#8230; \u00a0 \u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":194,"featured_media":8124,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,140],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-8126","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Guerras de ayer, de hoy \u00bfy de ma\u00f1ana? - IECAH<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/guerras-de-ayer-de-hoy-y-de-manana\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Guerras de ayer, de hoy \u00bfy de ma\u00f1ana? - IECAH\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Para esglobal. \u00a0Llevamos&#8230; \u00a0 \u00a0\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/guerras-de-ayer-de-hoy-y-de-manana\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"IECAH\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2016-05-10T01:12:28+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-07-22T14:43:44+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Guerrapequ.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"489\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"398\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jes\u00fas A. 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