{"id":8260,"date":"2016-10-03T08:00:00","date_gmt":"2016-10-03T08:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=8260"},"modified":"2021-07-22T14:24:19","modified_gmt":"2021-07-22T14:24:19","slug":"siria-no-es-pais-para-nadie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/siria-no-es-pais-para-nadie\/","title":{"rendered":"Siria no es pa\u00eds para nadie"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-8259\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/GettyImages-607700600h.jpg\" alt=\"Mujeres sirias caminan junto a edificios destruidos en la ciudad de Homs. 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LOUAI BESHARA \/ AFP \/ GETTY\" width=\"240\" height=\"135\" class=\"caption\" style=\"margin: 5px; float: left;\" srcset=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/GettyImages-607700600h.jpg 630w, https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/GettyImages-607700600h-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'times new roman', times;\"><strong><span style=\"color: #464646; font-size: 16px; line-height: 28px;\">Para Ahora Semanal.<br \/><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\">Ni para viejos ni para j&oacute;venes; hoy Siria no es, de hecho, un pa&iacute;s para nadie. En realidad hasta cabr&iacute;a decir que no es un pa&iacute;s, sino &uacute;nicamente el territorio en el que desde hace m&aacute;s de cinco a&ntilde;os se superponen varios conflictos violentos que ya han costado en torno a medio mill&oacute;n de muertos, m&aacute;s de cuatro millones de refugiados y alrededor de ocho millones de desplazados. Y lo peor es que el futuro no presenta mejor imagen, justo cuando se acaba de confirmar el fin de una nueva tregua que ha echado por tierra el forzado optimismo del que hac&iacute;an gala estos d&iacute;as sus promotores. Mientras tanto, la poblaci&oacute;n civil sufre lo indecible, la ayuda humanitaria est&aacute; bajo m&iacute;nimos, los combates no cesan y las teatrales componendas diplom&aacute;ticas no pueden ocultar la falta de voluntad para atajar la tragedia.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\">Un pron&oacute;stico tan negativo deriva irremediablemente de la acumulaci&oacute;n de decisiones tan interesadas como equivocadas, que en ning&uacute;n caso han puesto el bienestar y la seguridad de los seres humanos que pueblan esas tierras como prioridad central. Por el contrario, basta con rememorar el acuerdo Sykes-Picot de hace un siglo para encontrar un ejemplo m&aacute;s de la importancia otorgada a los condicionantes geopol&iacute;ticos y geoecon&oacute;micos de las grandes potencias occidentales (Gran Breta&ntilde;a y Francia en este caso) por encima de cualquier otra consideraci&oacute;n. Fueron esos c&aacute;lculos los que llevaron a la fragmentaci&oacute;n territorial de la zona, creando de paso un pa&iacute;s tan artificial como L&iacute;bano y obligando a vivir juntos a quienes hist&oacute;ricamente no hab&iacute;an mostrado deseo alguno de hacerlo. No puede extra&ntilde;ar as&iacute; que, como consecuencia directa de aquello, se hayan creado agravios comparativos (ante la preferencia mostrada por las potencias europeas a favor de unos grupos &eacute;tnicos o religiosos en detrimento de otros) y deseos de revancha que han convertido a esos nuevos pa&iacute;ses en espacios estructuralmente d&eacute;biles e inestables.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\">En el caso de Siria, y desde su independencia de Par&iacute;s (1946) hasta el golpe de Hafez el Asad (1970), el pa&iacute;s vivi&oacute; reiteradas convulsiones protagonizadas por unas &eacute;lites pol&iacute;ticas tras las que siempre era f&aacute;cil adivinar los efectos de las enso&ntilde;aciones panarabistas de aquel tiempo y el deseo de injerencia de potencias extranjeras que han jugado alegremente con el destino de muchos pueblos.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\">Pero tanto durante esa etapa como en la que se inici&oacute; en 2000 a la muerte del dictador- con la llegada al poder de su no menos autoritario hijo, Bashar al Asad- se ha vivido un continuo <em>d&eacute;j&agrave; vu<\/em>, en la peor versi&oacute;n de una estrategia cortoplacista que, con Washington y algunas potencias europeas en primera l&iacute;nea, sistem&aacute;ticamente ha optado por apoyarse en socios locales que nunca se han distinguido precisamente por esforzase en satisfacer las necesidades b&aacute;sicas de sus conciudadanos o, mucho menos, en promover sistemas democr&aacute;ticos e inclusivos. Eso supone que, con la obvia complicidad de una larga retah&iacute;la de gobernantes interesados en garantizar su poder a toda costa y pensando solo en el mantenimiento de un <em>statu quo<\/em> que favorec&iacute;a sus intereses, los pa&iacute;ses occidentales han sido (y siguen siendo, como bien demuestra el caso egipcio) corresponsables de la penosa situaci&oacute;n que ha llevado al mundo &aacute;rabo-musulm&aacute;n al borde de una desesperaci&oacute;n que algunos han preferido llamar &ldquo;primavera &aacute;rabe&rdquo;.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\">Si saltamos al presente- y una vez reventado ya el plan perge&ntilde;ado por Mosc&uacute; y Washington no tanto para actuar al un&iacute;sono en Siria, sino m&aacute;s bien para establecer un <em>modus operandi<\/em> bilateral que, como en la Guerra Fr&iacute;a, evite que sus diferencias puedan desembocar en choques directos- podemos constatar que:<\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpFirst\" style=\"text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><!-- [if !supportLists]--><span style=\"line-height: 150%;\">&#8211;<span style=\"font-variant-numeric: normal; font-stretch: normal; line-height: normal; font-family: 'Times New Roman';\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span><\/span><!--[endif]--><span style=\"line-height: 150%; font-family: 'Times New Roman', serif; color: black;\">Siria est&aacute; sumergido en un conflicto que se desarrolla simult&aacute;neamente en varios niveles. En el primero, el r&eacute;gimen lucha desesperadamente por conservar su poder frente a una amalgama de grupos gen&eacute;ricamente denominados &ldquo;rebeldes&rdquo;, que responden a motivaciones dif&iacute;cilmente abarcables bajo un denominador com&uacute;n. La cohesi&oacute;n interna de aquel contrasta frontalmente con las disparidades inmanejables de estos, lo que a la larga se traduce en una ventaja para el bando gubernamental. En el segundo, Siria se ha convertido en el escenario principal del choque entre Arabia Saud&iacute; e Ir&aacute;n por el liderazgo regional (sin olvidar a Turqu&iacute;a). A eso se a&ntilde;ade la implicaci&oacute;n tanto de Estados Unidos como de Rusia, pensando no solamente en lo que all&iacute; ocurre, sino entendi&eacute;ndolo como parte de un desencuentro que incluye Ucrania y m&aacute;s all&aacute;. Todo ello sin perder de vista que, en mitad de esa generalizada convulsi&oacute;n, actores como Daesh y el rebautizado Jabat Fatah al Sham (conocido hasta ahora como Jabat al Nusra, en su calidad de rama local de Al Qaeda) tratan de impulsar su propio delirio yihadista.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><!-- [if !supportLists]--><span style=\"line-height: 150%;\">&#8211;<span style=\"font-variant-numeric: normal; font-stretch: normal; line-height: normal; font-family: 'Times New Roman';\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span><\/span><!--[endif]--><span style=\"line-height: 150%; font-family: 'Times New Roman', serif; color: black;\">A pesar de los vaivenes registrados ninguno de los actores armados est&aacute; a&uacute;n en condiciones de lograr una victoria definitiva sobre sus enemigos. No lo est&aacute;, desde luego, Daesh, que va acumulando sucesivas derrotas, sin que eso quiera decir que su eliminaci&oacute;n est&eacute; a la vuelta de la esquina. Lo mismo cabe decir de los rebeldes locales, incapaces de consolidar una plataforma unitaria (ni pol&iacute;tica, ni militar) suficientemente representativa y operativa y que, por otro lado, se ven mediatizados por los divergentes planes de las potencias regionales (sumando Catar a las ya citadas anteriormente) que juegan obsesivamente a dirimir sus diferencias manipulando a actores interpuestos. Por su parte, el r&eacute;gimen, aunque tambi&eacute;n comparte esa incapacidad para imponer su dictado, ha logrado revertir en su favor una situaci&oacute;n militar sobre el terreno que hasta hace algo m&aacute;s de un a&ntilde;o era netamente contraria a sus intereses. Para ello ha contado no solo con la tradicional aceptaci&oacute;n de su poder&iacute;o por parte de otras minor&iacute;as que temen la llegada al poder de una mayor&iacute;a sun&iacute; que tanto drusos como cristianos y hasta kurdos han visto siempre como el peor de los escenarios posibles, sino tambi&eacute;n con el apoyo militar de Mosc&uacute; y Teher&aacute;n, as&iacute; como con el Hezbol&aacute; liban&eacute;s, milicias chi&iacute;es iraqu&iacute;es y hasta combatientes palestinos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><!-- [if !supportLists]--><span style=\"line-height: 150%;\">&#8211;<span style=\"font-variant-numeric: normal; font-stretch: normal; line-height: normal; font-family: 'Times New Roman';\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span><\/span><!--[endif]--><span style=\"line-height: 150%; font-family: 'Times New Roman', serif; color: black;\">Con el paso del tiempo se ha ido haciendo m&aacute;s visible que, para los principales actores implicados en el conflicto, el r&eacute;gimen ha dejado de ser el objetivo a eliminar. No se trata tanto de que ahora sea visto con simpat&iacute;a como de entender, siguiendo las pautas del m&aacute;s rancio realismo pol&iacute;tico, que, frente a cualquier alternativa viable de poder en Damasco, Al Asad y los suyos son el mal menor. Al frente de la minor&iacute;a alau&iacute;, Al Asad ha logrado mantener bajo su control las zonas vitales- la capital, la franja costera mediterr&aacute;nea por donde se alimenta log&iacute;sticamente su esfuerzo b&eacute;lico y donde se ubican buena parte de los alau&iacute;es (que constituyen en torno al 11% de la poblaci&oacute;n total) y el corredor que une a Damasco con Alepo, capital econ&oacute;mica en su d&iacute;a. De ese modo, y sobre todo desde la decisi&oacute;n rusa de implicarse militarmente en primera l&iacute;nea de combate desde hace ahora un a&ntilde;o, las fuerzas del r&eacute;gimen han recuperado buena parte del territorio nacional &uacute;til y est&aacute;n a punto de completar el control de Alepo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpLast\" style=\"text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><!-- [if !supportLists]--><span style=\"line-height: 150%;\">&#8211;<span style=\"font-variant-numeric: normal; font-stretch: normal; line-height: normal; font-family: 'Times New Roman';\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/span><\/span><!--[endif]--><span style=\"line-height: 150%; font-family: 'Times New Roman', serif; color: black;\">En un ejercicio de amnesia colectiva interesada sobre los detestables m&eacute;todos de la camarilla liderada por Al Asad- que incluye el uso de armas qu&iacute;micas, el asedio y el hambre como t&aacute;ctica generalizada, el empleo de bombas de efecto indiscriminado contra la poblaci&oacute;n civil y tantos otros-, ahora Daesh ha pasado a convertirse en la amenaza principal para Washington, Mosc&uacute;, Teher&aacute;n y Ankara. En esa misma l&iacute;nea amn&eacute;sica a&uacute;n queda por ver si la grotesca decisi&oacute;n de Jabat al Nusra de renombrarse como Jabat Fatah al Sham- pretendiendo que eso equivale a romper los v&iacute;nculos que la ligan a Al Qaeda- convence a esos circunstanciales aliados de sus bondades, hasta el punto de pasar a considerarlo como uno m&aacute;s de los grupos rebeldes a los que hay que apoyar (o, al menos, consentir). En principio este grupo ha quedado identificado, junto con Daesh, como un enemigo a batir; pero materializar esa idea supone eliminar al m&aacute;s efectivo grupo armado contra el r&eacute;gimen y al m&aacute;s estrecho y m&aacute;s operativo aliado de muchos de los grupos rebeldes que cuentan con apoyo tanto turco como estadounidense. No puede extra&ntilde;ar, por tanto, que muchos de ellos rechacen ese prop&oacute;sito, tanto por entender que significar&iacute;a perder capacidad de combate para derrotar a las fuerzas gubernamentales, como por suponer que eso dar&iacute;a m&aacute;s ventajas a las huestes de Al Asad para concentrar a&uacute;n m&aacute;s su maquinaria militar para eliminarlos. Por su parte, para Al Qaeda la identificaci&oacute;n de Daesh como el principal blanco de fuerzas tan poderosas es, indudablemente, una buena noticia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 150%; font-family: 'Times New Roman', serif; color: black;\">Para llegar hasta aqu&iacute;, mientras la crisis de los refugiados golpea a una Uni&oacute;n Europea que da penosas muestras de su impotencia para estar a la altura de sus propios valores e intereses, es Washington quien ha movido finalmente ficha, modificando para ello su orden de prioridades y aceptando que Mosc&uacute; est&aacute; en posici&oacute;n de ventaja. Si hasta hace bien poco el derribo del r&eacute;gimen era un imperativo esencial, ahora todo se reduce a eliminar la amenaza de Daesh. Dado que Estados Unidos no va a desplegar sus tropas en fuerza y conoce sobradamente tanto las limitaciones de sus sucesivos aliados locales como las de su propio apoyo a&eacute;reo para derrotar a un enemigo aferrado al terreno, se impone la necesidad de movilizar a otros actores interesados en llevar a cabo la tarea de combatir cara a cara con los yihadistas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 150%; font-family: 'Times New Roman', serif; color: black;\">Con la notable excepci&oacute;n de las milicias kurdas sirias de las Unidades de Protecci&oacute;n Popular (que presentan el problema de ser vistas por Turqu&iacute;a como terroristas ligados al demonizado PKK), integradas en las Fuerzas Democr&aacute;ticas Sirias, el resto de aliados circunstanciales han sido eliminados de un solo golpe, se han pasado al enemigo con armas y bagajes o han mostrado su absoluta inoperancia militar. De ah&iacute; que, tras m&uacute;ltiples fracasos con planes y operaciones de dise&ntilde;o tan impecable como irreal para transformar a la carrera a unos inexpertos combatientes locales en poco menos que &ldquo;supermanes&rdquo; invencibles, Washington haya vuelto finalmente sus ojos hacia Turqu&iacute;a. As&iacute; se explica la decisi&oacute;n de Erdogan de lanzar la operaci&oacute;n Escudo del &Eacute;ufrates, que incluye incursiones de unidades acorazadas en territorio sirio.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 150%; font-family: 'Times New Roman', serif; color: black;\">En esencia, entramos en una nueva etapa- con o sin tregua general- en la que Ankara pretende convencer a Washington de que es una opci&oacute;n mucho m&aacute;s s&oacute;lida que la de seguir alimentando a grup&uacute;sculos escasamente fiables. As&iacute; de un solo paso, Turqu&iacute;a aspira a asegurar su frontera tras una larga etapa de permisividad que tan cara le ha costado, a cortar el paso a los kurdos sirios- vistos como un peligro directo a la estabilidad turca si finalmente logran unir los cantones de Afrin y Kobani para conformar su m&iacute;tica Rojava como territorio aut&oacute;nomo- y a contar con la complicidad estadounidense para evitar posibles represalias rusas contra sus tropas. Asimismo, sue&ntilde;a con recuperar peso en la OTAN y hacer olvidar su inquietante deriva autoritaria, m&aacute;s visible a&uacute;n tras superar la intentona golpista del pasado julio.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 150%; font-family: 'Times New Roman', serif; color: black;\">Ese previsible guion tambi&eacute;n supone aceptar, aunque se intente negar en apariencia, al genocida r&eacute;gimen sirio como un aliado necesario. Al Asad, que se permite ya presentar la costa siria como un destino tur&iacute;stico internacional, se ve reforzado as&iacute; en su intento de mantener el poder y, en el mejor de sus sue&ntilde;os, de pilotar una transici&oacute;n que le permita preservar los intereses de sus fieles. Por el camino habr&aacute; quedado el rastro de una pol&iacute;tica de recurrente parcheo, jugando con un fuego que termina por afectarnos al crear y alimentar peque&ntilde;os monstruos que, con el paso del tiempo, van tomando conciencia de su poder hasta volverse contra sus ilusos promotores. Y ah&iacute; est&aacute; Al Qaeda y tantos otros engendros para demostrarlo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 150%; font-family: 'Times New Roman', serif; color: black;\">Visto lo visto solo cabe concluir que seguimos sin aprender nada. Parecemos ya dispuestos a tropezar nuevamente en la misma piedra&hellip; para despu&eacute;s volver a lamentarnos de las consecuencias y argumentar que, llegados a un determinado nivel de deterioro, no hay m&aacute;s remedio que elegir el mal menor mientras nos tapamos la nariz.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 8pt;\">Fotograf&iacute;a:<\/span>&nbsp;<span style=\"color: #464646; font-size: 10px;\">Mujeres sirias caminan junto a edificios destruidos en la ciudad de Homs.&nbsp;<\/span><span style=\"border: 0px; font-size: 0.9em; line-height: inherit; vertical-align: baseline; margin: 0px; padding: 0px; text-transform: uppercase; color: #464646;\">LOUAI BESHARA \/ AFP \/ GETTY<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"mso-bidi-font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Times New Roman','serif'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-theme-font: minor-bidi; color: black; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-font-weight: bold;\"><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Ahora Semanal. 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