{"id":8709,"date":"2018-05-04T08:00:00","date_gmt":"2018-05-04T08:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/?p=8709"},"modified":"2021-07-14T12:30:37","modified_gmt":"2021-07-14T12:30:37","slug":"violencia-de-genero-en-gaza-un-descenso-a-los-infiernos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/violencia-de-genero-en-gaza-un-descenso-a-los-infiernos\/","title":{"rendered":"Violencia de g\u00e9nero en Gaza, un descenso a los infiernos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-8707\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/alt2.jpg\" alt=\"alt2\" width=\"140\" height=\"138\" style=\"margin: 5px; float: left;\" \/><\/p>\n<p><span style=\"text-align: justify;\">Ser mujer, como por desgracia ha quedado de relieve estos d&iacute;as en Espa&ntilde;a&#8230;<\/span><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-8708\" src=\"https:\/\/ul-standards.org\/iecah\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/alt1.jpg\" alt=\"alt1\" width=\"210\" height=\"333\" style=\"margin: 5px; float: left;\" \/><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser mujer, como por desgracia ha quedado de relieve estos d&iacute;as en Espa&ntilde;a, ya supone una clara desventaja. Pero si le vamos a&ntilde;adiendo intersecciones y contextos, como los que se dan en Gaza, podemos a llegar a situaciones absolutamente dantescas. Ser mujer, refugiada, pobre, superviviente de violencia de g&eacute;nero, palestina y habitar en Gaza re&uacute;ne todos los ingredientes para un coctel de dif&iacute;cil digesti&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como responsable de asistencia t&eacute;cnica y evaluaci&oacute;n del IECAH he tenido la oportunidad de pasar unos d&iacute;as en la Franja de Gaza, evaluando un proyecto de servicios integrados para las mujeres vulnerables y, m&aacute;s en concreto, para supervivientes de violencia de g&eacute;nero. Durante esta visita se llevaron a cabo grupos focales, visitas y entrevistas con organizaciones de la sociedad civil, con ONG, con los <em>clusters<\/em>, con personal sanitario y con mujeres gazat&iacute;es, para comprender mejor el contexto, sus necesidades y sus demandas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Franja de Gaza es una de las zonas del planeta m&aacute;s densamente pobladas. Sus casi dos millones de habitantes se aglutinan en apenas 385 kil&oacute;metros cuadrados. Desde que en 2006 ganara las elecciones Ham&aacute;s, la Franja se haya sitiada por tierra, mar y aire por Israel. Se trata, desgraciadamente, de la c&aacute;rcel a cielo descubierto m&aacute;s grande del mundo. Este bloqueo, adem&aacute;s de a la movilidad de las personas, afecta tambi&eacute;n a la importaci&oacute;n de bienes, como medicamentos y equipos sanitarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A ello hay que sumarle una, de momento, irreconciliable divisi&oacute;n pol&iacute;tica entre Fatah y Ham&aacute;s, lo que ha derivado en el impago de funcionarios\/as de Gaza por parte de la Autoridad Palestina (AP)&ndash; en manos de Fatah, desde Cisjordania- y el pago irregular por parte de Ham&aacute;s&ndash; que gobierna en la Franja. De hecho, al entrar en Gaza una de las primeras cosas que sorprende- si se desconoce el contexto- es que se debe superar primero el puesto de control de Israel para, un kil&oacute;metro de t&uacute;neles de verja m&aacute;s adelante, ense&ntilde;ar el pasaporte a la AP y, finalmente, mostr&aacute;rselo a Ham&aacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem&aacute;s, derivado de la decisi&oacute;n de la AP de no pagar a Israel por el servicio de suministro el&eacute;ctrico a la Franja, Gaza vive en estos momentos una crisis energ&eacute;tica sin precedentes, con cortes constantes de electricidad y un suministro diario de aproximadamente 4 horas. Como resultado, se ha disparado la demanda de generadores y bater&iacute;as (en un contexto donde la gesti&oacute;n de residuos s&oacute;lidos es inexistente) y la escasez de combustible es alarmante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, el llamamiento que ha lanzado OCHA para cubrir las necesidades humanitarias de la poblaci&oacute;n apenas ha sido cubierto en un 50% por los donantes en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Se calcula, por ejemplo, que, en 2017, solo el 33% de los llamamientos realizados desde el <em>sub-cluster<\/em> de violencia de g&eacute;nero en Gaza fueron financiados, por lo que unas 6.800 supervivientes de violencia de g&eacute;nero no pudieron recibir ning&uacute;n tipo de atenci&oacute;n debido a la falta de recursos. A eso hay que a&ntilde;adir el severo recorte de fondos para UNRWA&ndash; que en Gaza gestiona la mayor parte de los servicios sanitarios y educativos para las personas refugiadas-, tras la decisi&oacute;n adoptada por la administraci&oacute;n norteamericana, con unos efectos que ya empiezan a sentirse en el terreno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto, las estad&iacute;sticas sobre violencia de g&eacute;nero disponibles apenas muestran la punta del iceberg. Por un lado, se trata de una lacra invisibilizada, con escas&iacute;simas denuncias oficiales y un sistema a&uacute;n en ciernes para sistematizar todos los casos recibidos por organizaciones sociales gazat&iacute;es e internacionales. El informe del <em>sub-cluster <\/em>de violencia de g&eacute;nero de marzo de 2018 calcula que unas 148.000 mujeres est&aacute;n expuestas a violencia de g&eacute;nero, de las cuales el 40% est&aacute;n expuestas a abusos psicol&oacute;gicos, el 25% a abusos f&iacute;sicos y el 18% a la falta de acceso a recursos; una vez m&aacute;s, no se indican cifras para la violencia sexual, y m&aacute;s adelante se entender&aacute; por qu&eacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sistema fuertemente patriarcal de la Franja de Gaza, unido a las restricciones de movimiento y el contexto humanitario que se vive, vulnerabilizan en extremo a mujeres y ni&ntilde;as, exponi&eacute;ndolas a un ciclo de violencias de muy complejo abordaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los datos que manejan los organismos internacionales cabe destacar que, para una poblaci&oacute;n de casi dos millones de habitantes, tan solo hay tres funcionarios habilitados para gestionar casos de violaci&oacute;n. Estas tres personas han formado a su vez a tres mujeres, que pueden gestionar los casos, pero no firmar los informes. El resto de personal sanitario, ya sea p&uacute;blico o privado, no est&aacute; autorizado a tratar a mujeres que afirmen haber sido violadas. Por lo tanto, aquellas personas que desaf&iacute;en la norma se ven expuestas a consecuencias jur&iacute;dico-legales. Significativamente el informe del <em>sub-cluster<\/em> de violencia de g&eacute;nero de Palestina, apuntaba, para el periodo de enero a junio de 2017, 0 violaciones entre la tipolog&iacute;a de violencias de g&eacute;nero indicadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, aquellas mujeres que consigan acceder a los recursos mencionados deben esperar, desde que son examinadas, un tiempo indefinido hasta la recepci&oacute;n del informe; tiempo en el que quedan expuestas a cr&iacute;menes de honor por parte de su familia biol&oacute;gica y\/o pol&iacute;tica, con el evidente riesgo de ser asesinadas. No es de extra&ntilde;ar, ante este panorama, que la inmensa mayor&iacute;a de mujeres supervivientes de violaciones opten por silenciarlas y retornar o permanecer en sus hogares, en ocasiones junto al perpetrador o perpetradores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As&iacute; mismo, si una mujer necesita un informe oficial sobre su estatus de superviviente de violencia de g&eacute;nero, debe pagar al Ministerio correspondiente 180 shekels (el equivalente a unos 40 euros). Teniendo en cuenta que la mayor&iacute;a de ellas, sobre todo las m&aacute;s vulnerables, apenas pueden pagarse el transporte de sus casas a los centros de salud (unos 10 shekels, de media, que se corresponden con dos euros y medio), estamos ante un mecanismo de disuasi&oacute;n extremadamente efectivo. Adem&aacute;s, hay que contar con que los hombres encuentran muchas facilidades para obtener certificados de instituciones p&uacute;blicas, poniendo en entredicho la salud mental de las mujeres, por lo que, en definitiva, muchas de ellas no se arriesgan a perder, no solo la custodia de sus hijas, sino la mera posibilidad de verlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cortes diarios de luz han convertido muchas calles y rincones de Gaza en emboscadas peligrosas para mujeres y ni&ntilde;as, as&iacute; como los propios hogares, donde la violencia intrafamiliar se ha incrementado exponencialmente. A esto se le unen los problemas derivados de la escasez de agua apta para el consumo y la higiene diaria y la ausencia de soluciones habitacionales en campos para personas refugiadas, con altos &iacute;ndices de hacinamiento y falta absoluta de privacidad, configur&aacute;ndose un panorama desolador donde la violencia de g&eacute;nero y la violencia sexual est&aacute;n a la orden del d&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ausencia total de oportunidades econ&oacute;micas, unido a las restrictivas normas sociales lastran por completo la autonom&iacute;a de las mujeres y su posibilidad de huir del c&iacute;rculo de violencias en el que se ven atrapadas. En toda Gaza solo existe un refugio seguro, de car&aacute;cter gubernamental, en el que las mujeres no pueden quedarse a dormir, sino &uacute;nicamente a pasar el d&iacute;a, y las m&aacute;s vulnerables&ndash; por ejemplo, aquellas con diversidad funcional y trabajadoras del sexo&ndash; no son admitidas, por falta de recursos y capacidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante este panorama es especialmente encomiable la labor que desarrollan organismos internacionales, ONG, organizaciones sociales de base comunitaria y las propias mujeres, mostrando unos niveles de solidaridad, conciencia y compromiso envidiables, aunque solo cabe concluir que el nivel de necesidades actuales desborda las capacidades y recursos existentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Es mucho pedirle a la comunidad internacional que ponga en marcha toda la maquinar&iacute;a diplom&aacute;tica a su alcance para mediar en lo que hoy constituye un callej&oacute;n sin salida, especialmente para las mujeres y las ni&ntilde;as? &iquest;Y es mucho pedirles a los donantes y al sector humanitario que no se olviden de Gaza?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espero que no. La historia, no nos absolver&aacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><span style=\"color: #808080; font-size: 11.2px;\">Foto: <span style=\"font-size: 11pt; line-height: 107%; font-family: Calibri, sans-serif;\">Mujer caminando por las calles de Ciudad de Gaza<\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ser mujer, como por desgracia ha quedado de relieve estos d&iacute;as en Espa&ntilde;a&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":324,"featured_media":8707,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[182,366],"tags":[],"iecah_area":[],"iecah_language":[],"class_list":["post-8709","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos-propios"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Violencia de g\u00e9nero en Gaza, un descenso a los infiernos - 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